


1986 fue indudablemente un año enorme para el metal, sobre todo (pero sin limitarse) en lo que concierne al thrash metal, con Los Ángeles y Nueva York ya establecidas como las dos capitales del estilo. Pero también en Europa y en otras velocidades pasaban cosas importantes, y esto es algo que recorremos en esta lista de álbumes que en este 2026 van a estar cumpliendo 40 años de salidos.
17/02: King Diamond – Fatal Portrait
En 1985 Mercyful Fate anunció la que sería la primera de sus separaciones, dándole la oportunidad al cantante King Diamond de comenzar su carrera solista. Su debut Fatal Portrait mostraba al rey danés redoblando la apuesta en su particular interpretación del heavy metal, con su característica voz en falsete, las estructuras plenamente narrativas de sus canciones y las tendencias progresivas que ya se veían en esos primeros álbumes de Mercyful Fate y que se harían más evidentes con el paso del tiempo. Aunque indudablemente el siguiente Abigail tendría al Rey Diamante saltando varios escalones en todo sentido, este Fatal Portrait es un debut espectacular, con canciones como “Halloween” y “The Candle” convirtiéndose en parte casi inseparable de las presentaciones en vivo del músico.
01/03: Kreator – Pleasure To Kill
1986 fue un año brutal para el thrash metal, y acá hablamos de ambos lados del Atlántico. En la escena germana tanto Destruction como Sodom lanzarían sus brutales álbumes debut, pero creo que fue Kreator con su segundo álbum Pleasure To Kill los que se llevan el premio dentro de esa escena. Mejorando un poco la calidad de sonido sin abandonar del todo esa producción crudísima que caracteriza a sus primeros álbumes, los liderados por el cantante y guitarrista Mille Petrozza firman un testamento de thrash metal impiadoso y directo a la yugular, más de una vez cruzando la línea y metiéndose en momentos de death metal rudimentario pero sobre todo agresivo, donde un Petrozza de apenas 20 años parece dejarse la garganta a cada momento.
03/03: Metallica – Master of Puppets
Y hablando de thrash, en la ciudad de San Francisco teníamos a Metallica redoblando la apuesta en el crecimiento de su sonido que habían tenido en el anterior Ride The Lightning. Su tercer álbum Master of Puppets es considerado en estos días no sólo un clásico del thrash metal, sino también uno de los álbumes más importantes de todo el heavy metal. Ya desde el inicio acústico de “Battery” (de las introducciones más icónicas de la historia del género, sin lugar a dudas), pasando por la épica del tema título, la narrativa lovecraftiana de “The Thing That Should Not Be”, la exploración de la locura en “Welcome Home (Sanitarium)”, la diatriba antibélica (y velocidad rapidísima) de “Disposable Heroes”, el ataque a la hipocresía de los televangelistas con “Leper Messiah” (en épocas de PMRC, pánicos satánicos e intentos de censura por parte de la derecha religiosa), la hermosura instrumental de “Orion” y la final “Damage, Inc.”, con otra intro icónica (en este caso una grabación al revés) y más violencia thrashera. Para este punto ya se notaba que Metallica no era el rejunte de apenas adolescentes que había formado la banda, sino que ahora eran unos adultos que habían perfeccionado y pulido su fórmula. Y durante la gira de presentación del álbum el mundo adulto los encontraría de la manera más trágica con la muerte del bajista Cliff Burton, dando lugar a uno de los puntos más oscuros de su carrera.
10/06: Candlemass – Epicus Doomicus Metallicus
Suecia también tenía bastante para dar a mediados de los ochentas. Y en 1986, esto se dio con la salida de Epicus Doomicus Metallicus, el LP debut de Candlemass. El combo liderado por el bajista Leif Edling plantó los cimientos de todo un estilo no sólo con el título de este debut, sino también con la combinación de los riffs lentos y las voces de tono operático mostradas plasmadas por el cantante de sesión Johan Langquist, quien años después se terminaría convirtiendo en vocalista pleno de Candlemass. Entre las atmósferas melancólicas y la oscuridad casi gótica mostrada en cada una de las canciones, Epicus Doomicus Metallicus se terminaría convirtiendo en uno de los álbumes más influyentes de los ochentas, mostrando toda una nueva manera de interpretar los riffs lentos y densos de Black Sabbath.
25/09: Megadeth – Peace Sells… But Who’s Buying?
Tras un debut auspicioso aunque un tanto limitado por una producción bastante cruda, para su segundo álbum Megadeth ya era un grupo más experimentado, más aceitado y dispuesto a comerse al mundo. Dave Mustaine nunca iba a ser un gran cantante pero siempre lo compensó no sólo con su habilidad detrás de las seis cuerdas sino también al encontrar gente a su nivel para acompañarlo, con Chris Poland probando estar a la par del colorado, mientras que el bajista David Ellefson y el baterista Gar Samuelson dejaban todo detrás de la base instrumental. Con estos músicos, Mustaine se marca algunos de sus mayores clásicos como “Peace Sells” (con una de las estructuras líricas más icónicas del metal, “¿A qué te refieres con que herí tus sentimientos? Ni siquiera sabía que tenías sentimientos”), la oscura “The Conjuring” y la melódica “My Last Words”. Faltaba para que sacaran su álbum más importante, pero estaba claro que el resentimiento de Mustaine hacia sus ex compañeros en Metallica seguía siendo combustible para sus ambiciones de más.
29/09: Iron Maiden – Somewhere In Time
Después del paso monumental que había sido tanto el álbum de estudio anterior Powerslave como su álbum en vivo Live After Death (de esos álbumes que terminaron marcando los estándares en cuanto a lanzamientos en vivo en el metal), Iron Maiden tenían en claro que el único camino que podían seguir era hacia adelante. Así que su sexto álbum los tiene poniéndose todavía más ambiciosos, lo cual es bastante decir para una banda que había apuntado siempre tan alto: con excepción de “Deja-Vu” todas las canciones superan los cinco minutos, y tenemos las primeras instancias de la banda experimentando con sonidos sintetizados, controlados a través de las guitarras en este caso, algo que va de la mano con la atmósfera de ciencia ficción que se siente a lo largo de todo el álbum. Estos sonidos, combinados con la voz única y operática de Bruce Dickinson, dan como resultado uno de los álbumes más épicos del metal de los ochentas, una década donde podemos decir sin lugar a dudas que Iron Maiden tuvieron la corona.
01/10: Saint Vitus – Born Too Late
Como dijimos antes, no todo era velocidad en 1986, porque también en el mundo de los riffs lentos las cosas se estaban desarrollando. El tercer álbum de Saint Vitus, el primero del grupo junto al cantante Scott “Wino” Weinrich, mostraba que Estados Unidos había aprendido bien las enseñanzas sabbatheras, ahora agregando una cuota importante de oscuridad y melancolía real. Mientras que los dos álbumes anteriores tenían sus momentos sacados de películas de terror de bajo presupuesto, Born Too Late lidia con temas como el abuso de drogas y alcohol, algo donde lamentablemente Weinrich tenía mucha experiencia. Detrás de su portada rosada, Born Too Late es un disco tan negro en atmósfera como podía darse en el doom metal de la época, planteando algunos de los pilares donde terminaría explotando el sludge en años posteriores.
07/10: Slayer – Reign In Blood
Tras un debut más cercano al speed metal y una secuela que los mostraba inusualmente ambiciosos y hasta casi progresivos, para su tercer álbum Slayer decidieron tomar sus canciones y sacarles todo lo que pudiera estar de más. El resultado fue Reign In Blood, un álbum indudablemente legendario que en menos de media hora (específicamente 28 minutos) establecieron un nuevo estándar en materia de metal extremo. Obviamente “Angel of Death” y “Raining Blood”, las canciones que abren y cierran respectivamente la placa, son sus puntos más altos no sólo dentro del álbum sino tal vez dentro de la discografía de Slayer, pero en el medio tenemos “Jesus Saves”, “Criminally Insane”, “Necrophobic” y muchas más, que se terminan antes de que uno pueda sentir que la cosa se pone repetitiva. Este sería el álbum que marcaría de ahora en más el sonido de Slayer, y que inspiraría a muchas bandas a acelerar sus canciones a niveles nunca antes escuchados.
07/10: Nuclear Assault – Game Over
El thrash metal estadounidense no sólo estaba teniendo una gran explosión en la Costa Oeste, porque en octubre los neoyorquinos Nuclear Assault daban a conocer su álbum debut Game Over. Un año antes de que D.R.I lanzaran su clásico Crossover y le dieran nombre a este estilo, Nuclear Assault ya se mostraban como abanderados de esta tendencia de thrash metal con sus raíces todavía plantadas en el mundo del hardcore punk. Con sus canciones que rara vez pasan de los tres minutos, el cuarteto hace un repaso de los temas típicos del thrash de los ochentas: guerras nucleares, anti religión, política y más escenarios post apocalípticos. ¿Qué más se quiere del metal de la época?
17/11: Dark Angel – Darkness Descends
Nuevamente en California, no sólo las bandas pertenecientes a los “cuatro grandes del thrash” marcaban tendencia. Dark Angel ya prometían mucho en su debut We Have Arrived (qué título), pero es con su Darkness Descends donde las cosas de verdad se muestran a todo vapor. Riff tras riff tras riff de pura violencia, con la batería de Gene Hoglan que no parece dar ni un solo respiro y unas guitarras tan filosas que parecen cortar a través de los parlantes. Considerado por muchos como el punto máximo de la discografía de una banda que para muchos tenía todo para ser unos gigantes del estilo.
Etiquetas: Candlemass, Dark Angel, doom metal, Heavy Metal, Iron Maiden, king diamond, Kreator, Megadeth, metallica, Nuclear Assault, Saint Vitus, Slayer, Thrash Metal


1986 fue indudablemente un año enorme para el metal, sobre todo (pero sin limitarse) en lo que concierne al thrash metal, con Los Ángeles y Nueva York ya establecidas como las dos capitales del estilo. Pero también en Europa y en otras velocidades pasaban cosas importantes, y esto es algo que recorremos en esta lista de álbumes que en este 2026 van a estar cumpliendo 40 años de salidos.
17/02: King Diamond – Fatal Portrait
En 1985 Mercyful Fate anunció la que sería la primera de sus separaciones, dándole la oportunidad al cantante King Diamond de comenzar su carrera solista. Su debut Fatal Portrait mostraba al rey danés redoblando la apuesta en su particular interpretación del heavy metal, con su característica voz en falsete, las estructuras plenamente narrativas de sus canciones y las tendencias progresivas que ya se veían en esos primeros álbumes de Mercyful Fate y que se harían más evidentes con el paso del tiempo. Aunque indudablemente el siguiente Abigail tendría al Rey Diamante saltando varios escalones en todo sentido, este Fatal Portrait es un debut espectacular, con canciones como “Halloween” y “The Candle” convirtiéndose en parte casi inseparable de las presentaciones en vivo del músico.
01/03: Kreator – Pleasure To Kill
1986 fue un año brutal para el thrash metal, y acá hablamos de ambos lados del Atlántico. En la escena germana tanto Destruction como Sodom lanzarían sus brutales álbumes debut, pero creo que fue Kreator con su segundo álbum Pleasure To Kill los que se llevan el premio dentro de esa escena. Mejorando un poco la calidad de sonido sin abandonar del todo esa producción crudísima que caracteriza a sus primeros álbumes, los liderados por el cantante y guitarrista Mille Petrozza firman un testamento de thrash metal impiadoso y directo a la yugular, más de una vez cruzando la línea y metiéndose en momentos de death metal rudimentario pero sobre todo agresivo, donde un Petrozza de apenas 20 años parece dejarse la garganta a cada momento.
03/03: Metallica – Master of Puppets
Y hablando de thrash, en la ciudad de San Francisco teníamos a Metallica redoblando la apuesta en el crecimiento de su sonido que habían tenido en el anterior Ride The Lightning. Su tercer álbum Master of Puppets es considerado en estos días no sólo un clásico del thrash metal, sino también uno de los álbumes más importantes de todo el heavy metal. Ya desde el inicio acústico de “Battery” (de las introducciones más icónicas de la historia del género, sin lugar a dudas), pasando por la épica del tema título, la narrativa lovecraftiana de “The Thing That Should Not Be”, la exploración de la locura en “Welcome Home (Sanitarium)”, la diatriba antibélica (y velocidad rapidísima) de “Disposable Heroes”, el ataque a la hipocresía de los televangelistas con “Leper Messiah” (en épocas de PMRC, pánicos satánicos e intentos de censura por parte de la derecha religiosa), la hermosura instrumental de “Orion” y la final “Damage, Inc.”, con otra intro icónica (en este caso una grabación al revés) y más violencia thrashera. Para este punto ya se notaba que Metallica no era el rejunte de apenas adolescentes que había formado la banda, sino que ahora eran unos adultos que habían perfeccionado y pulido su fórmula. Y durante la gira de presentación del álbum el mundo adulto los encontraría de la manera más trágica con la muerte del bajista Cliff Burton, dando lugar a uno de los puntos más oscuros de su carrera.
10/06: Candlemass – Epicus Doomicus Metallicus
Suecia también tenía bastante para dar a mediados de los ochentas. Y en 1986, esto se dio con la salida de Epicus Doomicus Metallicus, el LP debut de Candlemass. El combo liderado por el bajista Leif Edling plantó los cimientos de todo un estilo no sólo con el título de este debut, sino también con la combinación de los riffs lentos y las voces de tono operático mostradas plasmadas por el cantante de sesión Johan Langquist, quien años después se terminaría convirtiendo en vocalista pleno de Candlemass. Entre las atmósferas melancólicas y la oscuridad casi gótica mostrada en cada una de las canciones, Epicus Doomicus Metallicus se terminaría convirtiendo en uno de los álbumes más influyentes de los ochentas, mostrando toda una nueva manera de interpretar los riffs lentos y densos de Black Sabbath.
25/09: Megadeth – Peace Sells… But Who’s Buying?
Tras un debut auspicioso aunque un tanto limitado por una producción bastante cruda, para su segundo álbum Megadeth ya era un grupo más experimentado, más aceitado y dispuesto a comerse al mundo. Dave Mustaine nunca iba a ser un gran cantante pero siempre lo compensó no sólo con su habilidad detrás de las seis cuerdas sino también al encontrar gente a su nivel para acompañarlo, con Chris Poland probando estar a la par del colorado, mientras que el bajista David Ellefson y el baterista Gar Samuelson dejaban todo detrás de la base instrumental. Con estos músicos, Mustaine se marca algunos de sus mayores clásicos como “Peace Sells” (con una de las estructuras líricas más icónicas del metal, “¿A qué te refieres con que herí tus sentimientos? Ni siquiera sabía que tenías sentimientos”), la oscura “The Conjuring” y la melódica “My Last Words”. Faltaba para que sacaran su álbum más importante, pero estaba claro que el resentimiento de Mustaine hacia sus ex compañeros en Metallica seguía siendo combustible para sus ambiciones de más.
29/09: Iron Maiden – Somewhere In Time
Después del paso monumental que había sido tanto el álbum de estudio anterior Powerslave como su álbum en vivo Live After Death (de esos álbumes que terminaron marcando los estándares en cuanto a lanzamientos en vivo en el metal), Iron Maiden tenían en claro que el único camino que podían seguir era hacia adelante. Así que su sexto álbum los tiene poniéndose todavía más ambiciosos, lo cual es bastante decir para una banda que había apuntado siempre tan alto: con excepción de “Deja-Vu” todas las canciones superan los cinco minutos, y tenemos las primeras instancias de la banda experimentando con sonidos sintetizados, controlados a través de las guitarras en este caso, algo que va de la mano con la atmósfera de ciencia ficción que se siente a lo largo de todo el álbum. Estos sonidos, combinados con la voz única y operática de Bruce Dickinson, dan como resultado uno de los álbumes más épicos del metal de los ochentas, una década donde podemos decir sin lugar a dudas que Iron Maiden tuvieron la corona.
01/10: Saint Vitus – Born Too Late
Como dijimos antes, no todo era velocidad en 1986, porque también en el mundo de los riffs lentos las cosas se estaban desarrollando. El tercer álbum de Saint Vitus, el primero del grupo junto al cantante Scott “Wino” Weinrich, mostraba que Estados Unidos había aprendido bien las enseñanzas sabbatheras, ahora agregando una cuota importante de oscuridad y melancolía real. Mientras que los dos álbumes anteriores tenían sus momentos sacados de películas de terror de bajo presupuesto, Born Too Late lidia con temas como el abuso de drogas y alcohol, algo donde lamentablemente Weinrich tenía mucha experiencia. Detrás de su portada rosada, Born Too Late es un disco tan negro en atmósfera como podía darse en el doom metal de la época, planteando algunos de los pilares donde terminaría explotando el sludge en años posteriores.
07/10: Slayer – Reign In Blood
Tras un debut más cercano al speed metal y una secuela que los mostraba inusualmente ambiciosos y hasta casi progresivos, para su tercer álbum Slayer decidieron tomar sus canciones y sacarles todo lo que pudiera estar de más. El resultado fue Reign In Blood, un álbum indudablemente legendario que en menos de media hora (específicamente 28 minutos) establecieron un nuevo estándar en materia de metal extremo. Obviamente “Angel of Death” y “Raining Blood”, las canciones que abren y cierran respectivamente la placa, son sus puntos más altos no sólo dentro del álbum sino tal vez dentro de la discografía de Slayer, pero en el medio tenemos “Jesus Saves”, “Criminally Insane”, “Necrophobic” y muchas más, que se terminan antes de que uno pueda sentir que la cosa se pone repetitiva. Este sería el álbum que marcaría de ahora en más el sonido de Slayer, y que inspiraría a muchas bandas a acelerar sus canciones a niveles nunca antes escuchados.
07/10: Nuclear Assault – Game Over
El thrash metal estadounidense no sólo estaba teniendo una gran explosión en la Costa Oeste, porque en octubre los neoyorquinos Nuclear Assault daban a conocer su álbum debut Game Over. Un año antes de que D.R.I lanzaran su clásico Crossover y le dieran nombre a este estilo, Nuclear Assault ya se mostraban como abanderados de esta tendencia de thrash metal con sus raíces todavía plantadas en el mundo del hardcore punk. Con sus canciones que rara vez pasan de los tres minutos, el cuarteto hace un repaso de los temas típicos del thrash de los ochentas: guerras nucleares, anti religión, política y más escenarios post apocalípticos. ¿Qué más se quiere del metal de la época?
17/11: Dark Angel – Darkness Descends
Nuevamente en California, no sólo las bandas pertenecientes a los “cuatro grandes del thrash” marcaban tendencia. Dark Angel ya prometían mucho en su debut We Have Arrived (qué título), pero es con su Darkness Descends donde las cosas de verdad se muestran a todo vapor. Riff tras riff tras riff de pura violencia, con la batería de Gene Hoglan que no parece dar ni un solo respiro y unas guitarras tan filosas que parecen cortar a través de los parlantes. Considerado por muchos como el punto máximo de la discografía de una banda que para muchos tenía todo para ser unos gigantes del estilo.
Etiquetas: Candlemass, Dark Angel, doom metal, Heavy Metal, Iron Maiden, king diamond, Kreator, Megadeth, metallica, Nuclear Assault, Saint Vitus, Slayer, Thrash Metal
17/02: King Diamond – Fatal Portrait
01/03: Kreator – Pleasure To Kill
03/03: Metallica – Master of Puppets
10/06: Candlemass – Epicus Doomicus Metallicus
25/09: Megadeth – Peace Sells… But Who’s Buying?
29/09: Iron Maiden – Somewhere In Time
01/10: Saint Vitus – Born Too Late
07/10: Slayer – Reign In Blood
07/10: Nuclear Assault – Game Over
17/11: Dark Angel – Darkness Descends






