


Nacido en Suecia, hijo de padres uruguayos y radicado actualmente en Estocolmo, el baterista Martín López —fundador de Soen y exintegrante de Opeth y Amon Amarth— conversó con nosotros sobre el nuevo disco de la banda, Reliance, y reflexionó sobre la desconexión humana, el papel del arte en tiempos de individualismo y la necesidad de mantener viva la conciencia colectiva.
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Hola, Martín, ¿cómo estás? Si estás en Suecia, estamos cerca, ya que vivo en Copenhague.
Hola, bien, gracias. Sí, acá estoy. Los latinos en Escandinavia somos pocos, pero estamos.
Bueno, antes que nada, gracias por el tiempo. Recibimos el nuevo disco y me llamó mucho la atención el equilibrio entre la destreza progresiva y la faceta melódica, sobre todo en las voces. ¿Cómo logran ese balance entre lo técnico y lo emocional?
Hace varios discos que venimos buscando justamente eso: que la complejidad no se interponga con el mensaje. Queremos que las canciones sean canciones, no solo excusas para solos de guitarra o de batería. Buscamos que cualquiera pueda conectar con ellas sin tener que ser músico, pero a la vez que cada integrante tenga libertad para expresarse con su instrumento. Reliance sigue esa línea, pero con más experimentación. Es una progresión natural del disco anterior.
¿Y cómo trabajan la composición? ¿Cada uno aporta ideas o nace desde la batería?
Yo escribo las canciones en casa. Cuando tengo bastante material, empiezo a trabajar con Joel (Ekelöf, vocalista) para definir la expresión de cada tema. Si la canción tiene fuerza y calidad, pasa al siguiente paso: se la envío al resto de los músicos para que la aprendan, sumen sus ideas y la llevemos al máximo nivel posible.
¿El disco tiene un concepto que unifique las canciones?
Musicalmente siempre buscamos balance. Queremos que la agresividad y la violencia del metal convivan con la melancolía y la emoción. No dar solo una hora de metal, sino una representación más completa de lo que somos. Este disco es más directo y mejor compuesto.
En cuanto a las letras, siempre trabajamos tres ejes: la relación con el mundo (sociedad, política, injusticia), la dependencia entre los seres humanos, y una tercera línea más introspectiva, casi existencial: ¿quiénes somos, por qué estamos acá y cómo encontrar cierta felicidad en la vida?
Supongo que escribir sobre eso también implica un autoanálisis. ¿Te ha pasado de sacar conclusiones personales a través de las letras?
Totalmente. Aunque no predicamos ni pretendemos dar soluciones, escribir te obliga a reflexionar. Hay mucha injusticia, mucha desconexión. Y sí, te hace analizar tus propias decisiones. Todos sabemos que deberíamos dejar el teléfono y volver a conectarnos de verdad, pero después hay que hacerlo… y no siempre lo hacemos.
Exacto. Hoy estamos tan programados que cuesta salir del celular, y eso afecta incluso nuestra manera de vincularnos.
Es imposible escapar del todo. En Escandinavia ya no se puede pagar con dinero físico. Todo pasa por el teléfono. Fui al supermercado con mi hija de doce años: entró, escaneó todo con el móvil, pagó y se fue sin hablar con nadie. El mundo está diseñado para no relacionarnos, y eso da miedo. Cuando no conocés al otro, lo empezás a temer.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Soen – Memorial (2023)
Y ese miedo genera aislamiento. En lugar de buscar alivio en el contacto humano, mucha gente se encierra, o recurre a distracciones que empeoran las cosas.
Tal cual. Y ahí entra el concepto del disco: Reliance, “dependencia”. Trata sobre la necesidad de depender unos de otros. Si estás mal, necesitás que alguien te levante. Pero hoy todos temen molestar. Vivimos en una cultura que glorifica la autosuficiencia, la fuerza, el no necesitar a nadie. Es una mentira enorme. Lo único que nos da felicidad real es estar rodeados de personas que nos quieren.
Esa idea de autosuficiencia extrema también está muy presente en redes sociales.
Sí, y es terrible. Esos tipos que dicen que tenés que ser fuerte, ganar plata, estar solo y despreciar a los demás son los verdaderos perdedores. Tengo hijos adolescentes y veo cómo los bombardean con esos mensajes. Es catastrófico.
En ese sentido, está bueno que desde el metal se sigan planteando reflexiones así.
Sí, aunque nunca entendí por qué hay tanto miedo a hablar de temas importantes. Muchos músicos prefieren escribir sobre dragones o asesinatos. Y está bien si es una metáfora, pero el metal también puede ser una herramienta para decir cosas con peso, no solo entretenimiento.
Coincido. De hecho, tanto Uruguay como Argentina tienen una tradición de música combativa, de reflexión social.
Totalmente. Nosotros crecimos con Hermética, por ejemplo. Si comparás sus letras con lo que se escribe hoy, decís “¿qué pasó?”. El rock y el metal vienen de la clase obrera, de la calle. Y eso casi no se habla más. La izquierda tiene otras agendas y la derecha ni se acerca. La clase trabajadora quedó sin voz.
Sí, pasa mucho en Argentina. Se destruyó la conciencia de clase, y muchos trabajadores creen que están más cerca de ser ricos que de ser pobres.
Exacto. Los poderosos hacen que el obrero vea al más pobre como enemigo. Y al final somos todos parte de lo mismo: laburantes, gente que vive el día a día.
Hablando de que los músicos también son obreros, su trabajo es salir a tocar. ¿Cómo vienen con las giras?
Arrancamos en febrero con una gira escandinava. Después vamos a Estados Unidos, y a los festivales europeos en verano. En octubre y noviembre de 2026 vamos a hacer una gira por Europa como headliners, y a comienzos de 2027 por Sudamérica. También hay planes para Australia, Japón y, si todo se da, Medio Oriente.
¡Medio Oriente! ¿Qué expectativas tenés con eso?
Es muy especial. Cuando tocamos en Turquía vinieron 500 personas desde Irán. Nuestra música conecta en lugares donde la gente es oprimida, porque las letras hablan de eso. Nos gustaría llegar incluso a Arabia Saudita, aunque no sabemos si podríamos hablar con tanta libertad… veremos si volvemos. (Ríe)
(Ríe) Con todas las cruces invertidas no sé si los dejan pasar. (Martín usaba una remera de Dark Funeral)
Me pongo una de Estudiantes de La Plata y listo. Jaja
(Ríe) Perfecto. Bueno, ya para cerrar: si tuvieras que definir Reliance con una sola frase, ¿cuál sería?
Es una aventura entre la agresividad y la melancolía.
Perfecto. Ese es el título de la entrevista.
(Ríe) Me gusta.



Nacido en Suecia, hijo de padres uruguayos y radicado actualmente en Estocolmo, el baterista Martín López —fundador de Soen y exintegrante de Opeth y Amon Amarth— conversó con nosotros sobre el nuevo disco de la banda, Reliance, y reflexionó sobre la desconexión humana, el papel del arte en tiempos de individualismo y la necesidad de mantener viva la conciencia colectiva.
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Hola, Martín, ¿cómo estás? Si estás en Suecia, estamos cerca, ya que vivo en Copenhague.
Hola, bien, gracias. Sí, acá estoy. Los latinos en Escandinavia somos pocos, pero estamos.
Bueno, antes que nada, gracias por el tiempo. Recibimos el nuevo disco y me llamó mucho la atención el equilibrio entre la destreza progresiva y la faceta melódica, sobre todo en las voces. ¿Cómo logran ese balance entre lo técnico y lo emocional?
Hace varios discos que venimos buscando justamente eso: que la complejidad no se interponga con el mensaje. Queremos que las canciones sean canciones, no solo excusas para solos de guitarra o de batería. Buscamos que cualquiera pueda conectar con ellas sin tener que ser músico, pero a la vez que cada integrante tenga libertad para expresarse con su instrumento. Reliance sigue esa línea, pero con más experimentación. Es una progresión natural del disco anterior.
¿Y cómo trabajan la composición? ¿Cada uno aporta ideas o nace desde la batería?
Yo escribo las canciones en casa. Cuando tengo bastante material, empiezo a trabajar con Joel (Ekelöf, vocalista) para definir la expresión de cada tema. Si la canción tiene fuerza y calidad, pasa al siguiente paso: se la envío al resto de los músicos para que la aprendan, sumen sus ideas y la llevemos al máximo nivel posible.
¿El disco tiene un concepto que unifique las canciones?
Musicalmente siempre buscamos balance. Queremos que la agresividad y la violencia del metal convivan con la melancolía y la emoción. No dar solo una hora de metal, sino una representación más completa de lo que somos. Este disco es más directo y mejor compuesto.
En cuanto a las letras, siempre trabajamos tres ejes: la relación con el mundo (sociedad, política, injusticia), la dependencia entre los seres humanos, y una tercera línea más introspectiva, casi existencial: ¿quiénes somos, por qué estamos acá y cómo encontrar cierta felicidad en la vida?
Supongo que escribir sobre eso también implica un autoanálisis. ¿Te ha pasado de sacar conclusiones personales a través de las letras?
Totalmente. Aunque no predicamos ni pretendemos dar soluciones, escribir te obliga a reflexionar. Hay mucha injusticia, mucha desconexión. Y sí, te hace analizar tus propias decisiones. Todos sabemos que deberíamos dejar el teléfono y volver a conectarnos de verdad, pero después hay que hacerlo… y no siempre lo hacemos.
Exacto. Hoy estamos tan programados que cuesta salir del celular, y eso afecta incluso nuestra manera de vincularnos.
Es imposible escapar del todo. En Escandinavia ya no se puede pagar con dinero físico. Todo pasa por el teléfono. Fui al supermercado con mi hija de doce años: entró, escaneó todo con el móvil, pagó y se fue sin hablar con nadie. El mundo está diseñado para no relacionarnos, y eso da miedo. Cuando no conocés al otro, lo empezás a temer.
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Y ese miedo genera aislamiento. En lugar de buscar alivio en el contacto humano, mucha gente se encierra, o recurre a distracciones que empeoran las cosas.
Tal cual. Y ahí entra el concepto del disco: Reliance, “dependencia”. Trata sobre la necesidad de depender unos de otros. Si estás mal, necesitás que alguien te levante. Pero hoy todos temen molestar. Vivimos en una cultura que glorifica la autosuficiencia, la fuerza, el no necesitar a nadie. Es una mentira enorme. Lo único que nos da felicidad real es estar rodeados de personas que nos quieren.
Esa idea de autosuficiencia extrema también está muy presente en redes sociales.
Sí, y es terrible. Esos tipos que dicen que tenés que ser fuerte, ganar plata, estar solo y despreciar a los demás son los verdaderos perdedores. Tengo hijos adolescentes y veo cómo los bombardean con esos mensajes. Es catastrófico.
En ese sentido, está bueno que desde el metal se sigan planteando reflexiones así.
Sí, aunque nunca entendí por qué hay tanto miedo a hablar de temas importantes. Muchos músicos prefieren escribir sobre dragones o asesinatos. Y está bien si es una metáfora, pero el metal también puede ser una herramienta para decir cosas con peso, no solo entretenimiento.
Coincido. De hecho, tanto Uruguay como Argentina tienen una tradición de música combativa, de reflexión social.
Totalmente. Nosotros crecimos con Hermética, por ejemplo. Si comparás sus letras con lo que se escribe hoy, decís “¿qué pasó?”. El rock y el metal vienen de la clase obrera, de la calle. Y eso casi no se habla más. La izquierda tiene otras agendas y la derecha ni se acerca. La clase trabajadora quedó sin voz.
Sí, pasa mucho en Argentina. Se destruyó la conciencia de clase, y muchos trabajadores creen que están más cerca de ser ricos que de ser pobres.
Exacto. Los poderosos hacen que el obrero vea al más pobre como enemigo. Y al final somos todos parte de lo mismo: laburantes, gente que vive el día a día.
Hablando de que los músicos también son obreros, su trabajo es salir a tocar. ¿Cómo vienen con las giras?
Arrancamos en febrero con una gira escandinava. Después vamos a Estados Unidos, y a los festivales europeos en verano. En octubre y noviembre de 2026 vamos a hacer una gira por Europa como headliners, y a comienzos de 2027 por Sudamérica. También hay planes para Australia, Japón y, si todo se da, Medio Oriente.
¡Medio Oriente! ¿Qué expectativas tenés con eso?
Es muy especial. Cuando tocamos en Turquía vinieron 500 personas desde Irán. Nuestra música conecta en lugares donde la gente es oprimida, porque las letras hablan de eso. Nos gustaría llegar incluso a Arabia Saudita, aunque no sabemos si podríamos hablar con tanta libertad… veremos si volvemos. (Ríe)
(Ríe) Con todas las cruces invertidas no sé si los dejan pasar. (Martín usaba una remera de Dark Funeral)
Me pongo una de Estudiantes de La Plata y listo. Jaja
(Ríe) Perfecto. Bueno, ya para cerrar: si tuvieras que definir Reliance con una sola frase, ¿cuál sería?
Es una aventura entre la agresividad y la melancolía.
Perfecto. Ese es el título de la entrevista.
(Ríe) Me gusta.







