

Noviembre nos dejó varios discos increíbles y acá en TrackToHell nos pusimos a full con los lanzamientos del mes. Entre tantas cosas buenas que salieron, el staff eligió tres álbumes que nos acompañaron, nos hicieron disfrutar un montón y terminaron sonando una y otra vez. Un repaso honesto y entusiasta por los discos que marcaron nuestro pasado mes y que, seguro, también se ganan un lugar en tus playlists.

1. Avernal – Ekpyrosis
Avernal reafirma su vigencia en el metal argentino con Ekpyrosis, un álbum que, lejos de la nostalgia, apuesta por un sonido crudo y directo producido junto a Jaime Gómez Arellano. Desde la apertura instrumental hasta el cierre apocalíptico con “El Verdugo De Sí Mismo” e “Inefable”, el disco mantiene una densidad que evoca el death metal clásico sin perder actualidad. Canciones como “Regresión Al Caos” y “Tripalium” destacan por sus riffs ásperos y un aire ritual intenso, mientras “Logia Obscena” introduce un matiz más rockero y groovero. La interpretación de Cristian Rodríguez se muestra especialmente sólida, respaldada por guitarras que equilibran peso y melodía, un bajo que aporta profundidad y una batería que privilegia la coherencia sobre la velocidad. Sin adornos ni artificios, Ekpyrosis funciona como un punto de equilibrio entre la agresión de trabajos previos y su costado más introspectivo, afirmando la identidad de una banda que sigue encendida y fiel a su esencia después de treinta años.
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2. Mvrmvr – Red Hill
Mvrmvr presenta Red Hill, un álbum lanzado de forma independiente el 6 de noviembre de 2025 en el que la banda española explora un sonido marcado por la atmósfera, las texturas densas y los desarrollos progresivos propios del post-black metal, el doom y el blackgaze. El disco abre con guitarras limpias y sonidos naturales que establecen un tono introspectivo antes de derivar en solos cercanos al post-metal, anticipando composiciones largas y de evolución lenta. A medida que avanza, la propuesta se vuelve envolvente, combinando alaridos afilados con pasajes de gran peso instrumental, donde emergen detalles progresivos y matices shoegaze que añaden un componente emocional. Cuando el grupo acelera, aparecen ráfagas de tremolo picking, blast beats y cambios de ritmo que endurecen el clima, junto a guturales puntuales, melodías ocultas, susurros y breves intervenciones habladas. Con una producción limpia y potente, Red Hill utiliza metáforas de corte ocultista para abordar inquietudes sociales, consolidando a Mvrmvr como una apuesta moderna y ambiciosa.
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3. The Devil Wears Prada – Flowers
The Devil Wears Prada regresa con un álbum que, pese a su buena producción y algunas ideas logradas, evidencia un viraje claro hacia un sonido mucho más comercial, dejando atrás la agresividad y la dupla vocal que definían su identidad metalcore. Tras un inicio prometedor con “Where the Flowers Never Grow”, donde aún se percibe emoción dentro de una estética más suave y sintetizada, el disco pronto se adentra en un pop-rock genérico con temas como “Everybody Knows” y “So Low”, donde las guitarras quedan domesticadas y la esencia del grupo se diluye. “All Out” aparece como el único guiño contundente al pasado, con riffs enérgicos y el carisma habitual, mientras “When You’re Gone” aporta un toque oscuro pero aislado. La parte final, dominada por el synth-pop de “The Silence” y cortes como “Eyes”, “Wave” y “My Paradise”, confirma la apuesta por la accesibilidad. El resultado es un trabajo correcto, disfrutable por momentos, pero que sacrifica demasiado de lo que hizo grande a la banda.
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1. 1914 – Viribus Unitis
Tras cuatro años de espera, 1914 vuelven a sorprendernos con un nuevo disco que los trae explorando múltiples frentes de la Primera Guerra Mundial a través de la historia de un soldado ucraniano. Y parece que los años no han logrado ablandar al quinteto, porque Viribus Unitis los encuentra tan salvajes y violentos como se espera de su mezcla de black, doom y death metal. Su fórmula de narrativa bélica, samples de época y riffs que invitan al mosh sigue estando bien aceitada, dando como resultado mi disco favorito de un mes que fue bastante seco en cuanto a lanzamientos.
2. Omnium Gatherum – May The Bridges We Burn Light The Way
Estos cultores finlandeses del death metal melódico llegan a su décimo álbum más melódicos que nunca. Muchas veces se define al melodeath como “death metal con riffs de Iron Maiden”, pero Omnium Gatherum cruzan la línea y sus partes melódicas parecen sacadas de alguna banda de hard rock radial que editaría Frontiers. Esto no es una crítica, porque el quinteto logra crear un disco entretenido y donde las partes pesadas siguen siendo bien pesadas, encima con una duración más controlada que lo que suele ser un disco normal de Omnium Gatherum.
3. Treat – The Wild Card
Hablando de hard rock melódico y Frontiers, los suecos Treat siguen con su fórmula ganadora de AOR con este nuevo lanzamiento que tiene las cosas en el mismo lugar de siempre. Teclados, riffs pesados y esas armonías vocales sofisticadas, Treat demuestra que no hace falta estar innovando si lo viejo funciona, sobre todo en materia de aplicar las técnicas de los ochentas a la producción actual. Muchas canciones que hubieran invadido las radios en 1985.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
Este trabajo funciona como secuela perfecta de “Hallucinogen” (2019), combinando elementos oscuros y futurísticos con ganchos melódicos. Los sintetizadores, coros alienígenas y solos de guitarra brillantes se fusionan con la brutalidad del segundo wave black metal, evocando tanto a Abigor como a Immortal.
El álbum navega entre la atmósfera cósmica de sus primeros trabajos (“Memoria Vetusta I & II“) y los elementos industriales de su trilogía “777“. Tracks como “The Ordeal” y “The Fall Opens The Sky” destacan por su virtuosismo devastador, mientras que el cierre épico “The End Becomes Grace” construye un muro sonoro impenetrable con riffs apocalípticos.
2. 1914 –Viribus Unitis 
“Viribus Unitis” narra la historia de un soldado ucraniano luchando en el ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial, desde 1914 hasta 1919. El quinteto amplía su filosofía más allá de señalar lo absurdo de la guerra, destacando ahora la camaradería y hermandad que surgen en tiempos difíciles.
Musicalmente, combinan riffs titánicos con melodías cortantes estilo Amon Amarth, evocando a Bolt Thrower y Asphyx. Las voces invitadas de Aaron Stainthorpe, Jérôme Reuter y Christopher Scott añaden profundidad dramática. Los samples de época sumergen al oyente en las trincheras. El resultado es adictivo, melancólico y genuino: escucha obligatoria tanto para fans como para nuevos oyentes.
3. WitcheR – Öröklét
El dúo húngaro entrega su cuarto álbum de atmospheric black metal, “Öröklét” (que significa “eternidad”), a través de Filosofem Records. Roland Neubauer y Karola Gere mantienen su distintiva mezcla de agresión metálica e influencias clásicas, incluyendo su tradicional cover de música clásica: esta vez “Piano Trio No. 2 – Andante con moto” de Franz Schubert.
El álbum presenta cinco tracks, cuatro composiciones originales que rondan los nueve minutos, cargadas de atmósferas cambiantes que narran historias emocionales. La producción es impecable y los arreglos están meticulosamente trabajados. El punto más alto llega con el tema que da título al disco, que a mitad de camino cambia drásticamente de dirección, mostrando versatilidad inesperada.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
La sorpresa del mes… ¿Y del año? Aun es pronto para descifrarlo, pero lo que es seguro, es que el proyecto francés liderado por Vindsval, sigue sin pasar desapercibido. Dentro de las producciones de Black Metal más melódico, e incluso, podríamos decir, atmosférico, sin duda alguna Ethereal Horizons, va a ser una de las que más va a dar para hablar del año. O de lo queda. Porque llega algo tarde. Pero si se encuentra en esta primera posición, es porque Vindsval nos vuelve a regalar pasajes hipnóticos y cósmicos, propios de una historia de terror de Lovecraft. Cada nota es más oscura, lúgubre, y cortante, que la anterior. Te absorben y te llevan lentamente a un estado de ensueño, recorriendo los rincones más abstractos y sombríos del espacio exterior. Como si se tratase de un agujero negro lejano y terrorífico, propio de otra galaxia.
Al igual que cada obra del grupo, no hay palabras que se ajusten para describir con exactitud los estados que su música genera en el espectador. De modo que la única forma de averiguarlo, como siempre, es escuchándolo y dejándose llevar en los mantos envolventes que tejen las guitarras de los franceses. Sin duda, de lo más impactante del año.
2. Novembre — Words Of Indigo
De la lista, el único disco del cual estaba al tanto de su lanzamiento. Y es que había motivos de sobra. Nueve años ya habían pasado del últimotrabajo de los italianos. Que ni más ni menos, había sido uno de los mejores del 2016, entrando incluso al Top 10 de dicho año. De modo que las expectativas eran altas. ¿El resultado? Un trabajo muy bueno, con grandiosos temas, y una atmosfera nostálgica cautivante que te atrapa y envuelve en un viaje onírico más allá de las estrellas y el cielo. Una obra que conserva la calidad y melancolía progresiva a la que nos acostumbra la banda.
¿Al mismo nivel que Ursa? Me temo que no, pero el nivel compositivo justifica de alguna forma la larga espera. Una de las propuestas más atrapantes dentro del espectro Doom/Gothic del año.
3. Kadavar — Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin
Ya habían sacado un disco en mayo de este mismo año. Así se imaginarán mi cara de sorpresa, al ver que en este mes habían publicado otro trabajo de estudio. Una práctica muy habitual antes en el tiempo, pero poco común en estos días. Pero a diferencia de I Just Want To Be A Sound, en esta ocasión, la banda regresa a la senda más pesada y acelerada que los caracterizó en sus inicios. Es decir, las guitarras electrizantes y vibrantes, riffs contundentes, y composiciones que no pierden el eje psicodélico más propio de los 70’, que el grupo le impregna a su propuesta.
Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin (K.A.D.A.V.A.R), no será una de sus obras más destacables, pero se erige como uno de los trabajos más solidos del año dentro del marco del Rock más tradicional y Stoner. Y una confirmación que los alemanes continúan su camino evolutivo pero sin perder las raíces más rocosos sobre las que construyeron su sonido e identidad.


Noviembre nos dejó varios discos increíbles y acá en TrackToHell nos pusimos a full con los lanzamientos del mes. Entre tantas cosas buenas que salieron, el staff eligió tres álbumes que nos acompañaron, nos hicieron disfrutar un montón y terminaron sonando una y otra vez. Un repaso honesto y entusiasta por los discos que marcaron nuestro pasado mes y que, seguro, también se ganan un lugar en tus playlists.

1. Avernal – Ekpyrosis
Avernal reafirma su vigencia en el metal argentino con Ekpyrosis, un álbum que, lejos de la nostalgia, apuesta por un sonido crudo y directo producido junto a Jaime Gómez Arellano. Desde la apertura instrumental hasta el cierre apocalíptico con “El Verdugo De Sí Mismo” e “Inefable”, el disco mantiene una densidad que evoca el death metal clásico sin perder actualidad. Canciones como “Regresión Al Caos” y “Tripalium” destacan por sus riffs ásperos y un aire ritual intenso, mientras “Logia Obscena” introduce un matiz más rockero y groovero. La interpretación de Cristian Rodríguez se muestra especialmente sólida, respaldada por guitarras que equilibran peso y melodía, un bajo que aporta profundidad y una batería que privilegia la coherencia sobre la velocidad. Sin adornos ni artificios, Ekpyrosis funciona como un punto de equilibrio entre la agresión de trabajos previos y su costado más introspectivo, afirmando la identidad de una banda que sigue encendida y fiel a su esencia después de treinta años.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
2. Mvrmvr – Red Hill
Mvrmvr presenta Red Hill, un álbum lanzado de forma independiente el 6 de noviembre de 2025 en el que la banda española explora un sonido marcado por la atmósfera, las texturas densas y los desarrollos progresivos propios del post-black metal, el doom y el blackgaze. El disco abre con guitarras limpias y sonidos naturales que establecen un tono introspectivo antes de derivar en solos cercanos al post-metal, anticipando composiciones largas y de evolución lenta. A medida que avanza, la propuesta se vuelve envolvente, combinando alaridos afilados con pasajes de gran peso instrumental, donde emergen detalles progresivos y matices shoegaze que añaden un componente emocional. Cuando el grupo acelera, aparecen ráfagas de tremolo picking, blast beats y cambios de ritmo que endurecen el clima, junto a guturales puntuales, melodías ocultas, susurros y breves intervenciones habladas. Con una producción limpia y potente, Red Hill utiliza metáforas de corte ocultista para abordar inquietudes sociales, consolidando a Mvrmvr como una apuesta moderna y ambiciosa.
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3. The Devil Wears Prada – Flowers
The Devil Wears Prada regresa con un álbum que, pese a su buena producción y algunas ideas logradas, evidencia un viraje claro hacia un sonido mucho más comercial, dejando atrás la agresividad y la dupla vocal que definían su identidad metalcore. Tras un inicio prometedor con “Where the Flowers Never Grow”, donde aún se percibe emoción dentro de una estética más suave y sintetizada, el disco pronto se adentra en un pop-rock genérico con temas como “Everybody Knows” y “So Low”, donde las guitarras quedan domesticadas y la esencia del grupo se diluye. “All Out” aparece como el único guiño contundente al pasado, con riffs enérgicos y el carisma habitual, mientras “When You’re Gone” aporta un toque oscuro pero aislado. La parte final, dominada por el synth-pop de “The Silence” y cortes como “Eyes”, “Wave” y “My Paradise”, confirma la apuesta por la accesibilidad. El resultado es un trabajo correcto, disfrutable por momentos, pero que sacrifica demasiado de lo que hizo grande a la banda.
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1. 1914 – Viribus Unitis
Tras cuatro años de espera, 1914 vuelven a sorprendernos con un nuevo disco que los trae explorando múltiples frentes de la Primera Guerra Mundial a través de la historia de un soldado ucraniano. Y parece que los años no han logrado ablandar al quinteto, porque Viribus Unitis los encuentra tan salvajes y violentos como se espera de su mezcla de black, doom y death metal. Su fórmula de narrativa bélica, samples de época y riffs que invitan al mosh sigue estando bien aceitada, dando como resultado mi disco favorito de un mes que fue bastante seco en cuanto a lanzamientos.
2. Omnium Gatherum – May The Bridges We Burn Light The Way
Estos cultores finlandeses del death metal melódico llegan a su décimo álbum más melódicos que nunca. Muchas veces se define al melodeath como “death metal con riffs de Iron Maiden”, pero Omnium Gatherum cruzan la línea y sus partes melódicas parecen sacadas de alguna banda de hard rock radial que editaría Frontiers. Esto no es una crítica, porque el quinteto logra crear un disco entretenido y donde las partes pesadas siguen siendo bien pesadas, encima con una duración más controlada que lo que suele ser un disco normal de Omnium Gatherum.
3. Treat – The Wild Card
Hablando de hard rock melódico y Frontiers, los suecos Treat siguen con su fórmula ganadora de AOR con este nuevo lanzamiento que tiene las cosas en el mismo lugar de siempre. Teclados, riffs pesados y esas armonías vocales sofisticadas, Treat demuestra que no hace falta estar innovando si lo viejo funciona, sobre todo en materia de aplicar las técnicas de los ochentas a la producción actual. Muchas canciones que hubieran invadido las radios en 1985.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
Este trabajo funciona como secuela perfecta de “Hallucinogen” (2019), combinando elementos oscuros y futurísticos con ganchos melódicos. Los sintetizadores, coros alienígenas y solos de guitarra brillantes se fusionan con la brutalidad del segundo wave black metal, evocando tanto a Abigor como a Immortal.
El álbum navega entre la atmósfera cósmica de sus primeros trabajos (“Memoria Vetusta I & II“) y los elementos industriales de su trilogía “777“. Tracks como “The Ordeal” y “The Fall Opens The Sky” destacan por su virtuosismo devastador, mientras que el cierre épico “The End Becomes Grace” construye un muro sonoro impenetrable con riffs apocalípticos.
2. 1914 –Viribus Unitis 
“Viribus Unitis” narra la historia de un soldado ucraniano luchando en el ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial, desde 1914 hasta 1919. El quinteto amplía su filosofía más allá de señalar lo absurdo de la guerra, destacando ahora la camaradería y hermandad que surgen en tiempos difíciles.
Musicalmente, combinan riffs titánicos con melodías cortantes estilo Amon Amarth, evocando a Bolt Thrower y Asphyx. Las voces invitadas de Aaron Stainthorpe, Jérôme Reuter y Christopher Scott añaden profundidad dramática. Los samples de época sumergen al oyente en las trincheras. El resultado es adictivo, melancólico y genuino: escucha obligatoria tanto para fans como para nuevos oyentes.
3. WitcheR – Öröklét
El dúo húngaro entrega su cuarto álbum de atmospheric black metal, “Öröklét” (que significa “eternidad”), a través de Filosofem Records. Roland Neubauer y Karola Gere mantienen su distintiva mezcla de agresión metálica e influencias clásicas, incluyendo su tradicional cover de música clásica: esta vez “Piano Trio No. 2 – Andante con moto” de Franz Schubert.
El álbum presenta cinco tracks, cuatro composiciones originales que rondan los nueve minutos, cargadas de atmósferas cambiantes que narran historias emocionales. La producción es impecable y los arreglos están meticulosamente trabajados. El punto más alto llega con el tema que da título al disco, que a mitad de camino cambia drásticamente de dirección, mostrando versatilidad inesperada.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
La sorpresa del mes… ¿Y del año? Aun es pronto para descifrarlo, pero lo que es seguro, es que el proyecto francés liderado por Vindsval, sigue sin pasar desapercibido. Dentro de las producciones de Black Metal más melódico, e incluso, podríamos decir, atmosférico, sin duda alguna Ethereal Horizons, va a ser una de las que más va a dar para hablar del año. O de lo queda. Porque llega algo tarde. Pero si se encuentra en esta primera posición, es porque Vindsval nos vuelve a regalar pasajes hipnóticos y cósmicos, propios de una historia de terror de Lovecraft. Cada nota es más oscura, lúgubre, y cortante, que la anterior. Te absorben y te llevan lentamente a un estado de ensueño, recorriendo los rincones más abstractos y sombríos del espacio exterior. Como si se tratase de un agujero negro lejano y terrorífico, propio de otra galaxia.
Al igual que cada obra del grupo, no hay palabras que se ajusten para describir con exactitud los estados que su música genera en el espectador. De modo que la única forma de averiguarlo, como siempre, es escuchándolo y dejándose llevar en los mantos envolventes que tejen las guitarras de los franceses. Sin duda, de lo más impactante del año.
2. Novembre — Words Of Indigo
De la lista, el único disco del cual estaba al tanto de su lanzamiento. Y es que había motivos de sobra. Nueve años ya habían pasado del últimotrabajo de los italianos. Que ni más ni menos, había sido uno de los mejores del 2016, entrando incluso al Top 10 de dicho año. De modo que las expectativas eran altas. ¿El resultado? Un trabajo muy bueno, con grandiosos temas, y una atmosfera nostálgica cautivante que te atrapa y envuelve en un viaje onírico más allá de las estrellas y el cielo. Una obra que conserva la calidad y melancolía progresiva a la que nos acostumbra la banda.
¿Al mismo nivel que Ursa? Me temo que no, pero el nivel compositivo justifica de alguna forma la larga espera. Una de las propuestas más atrapantes dentro del espectro Doom/Gothic del año.
3. Kadavar — Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin
Ya habían sacado un disco en mayo de este mismo año. Así se imaginarán mi cara de sorpresa, al ver que en este mes habían publicado otro trabajo de estudio. Una práctica muy habitual antes en el tiempo, pero poco común en estos días. Pero a diferencia de I Just Want To Be A Sound, en esta ocasión, la banda regresa a la senda más pesada y acelerada que los caracterizó en sus inicios. Es decir, las guitarras electrizantes y vibrantes, riffs contundentes, y composiciones que no pierden el eje psicodélico más propio de los 70’, que el grupo le impregna a su propuesta.
Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin (K.A.D.A.V.A.R), no será una de sus obras más destacables, pero se erige como uno de los trabajos más solidos del año dentro del marco del Rock más tradicional y Stoner. Y una confirmación que los alemanes continúan su camino evolutivo pero sin perder las raíces más rocosos sobre las que construyeron su sonido e identidad.







