

Madrid, 21 de enero de 2026 — Jornada maratoniana de decibelios la que vivimos el pasado miércoles en la Sala Revi Live. Con un cartel compuesto por cinco bandas y una apertura de puertas temprana, a las 17:30, el recinto madrileño se preparaba para una de esas citas que quedan grabadas por la variedad estilística y el contraste de propuestas. Desde el rock más clásico hasta el folk metal mongol y la parodia más desternillante, el evento fue una montaña rusa de sensaciones que, a medida que avanzaba la tarde, fue congregando a una audiencia cada vez más numerosa hasta rozar el lleno técnico con los platos fuertes de la noche.
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La tarde arrancó con Vaughan. La banda salió a escena con la difícil tarea de romper el hielo ante los primeros valientes que entraron en la sala. Fue un comienzo algo frío, marcado por algunos problemas técnicos en el sonido de la guitarra solista que empañaron los primeros compases. Sin embargo, su propuesta de Rock directo y con aroma clásico terminó por caldear el ambiente; sus composiciones, de corte muy rockero, lograron que el respetable comenzara a ejercitar las cervicales, sentando una base necesaria para lo que estaba por venir.
El relevo lo tomó Love Survivors y el cambio de registro fue absoluto. La banda irrumpió con una contundencia propia del Metalcore, elevando la agresividad y el ritmo de la velada de forma exponencial. A pesar de que el aforo todavía estaba lejos de su punto álgido, su entrega puso la sala en ebullición. Personalmente, fue un descubrimiento gratificante: una banda con un punch envidiable y una ejecución que invita a seguirlos de cerca para desgranar su discografía con la profundidad que merecen.
Hablar de MorphiuM es hablar de una de las formaciones más sólidas y profesionales del panorama nacional. En esta cuarta ocasión que los veo, volvieron a demostrar por qué son una apuesta segura. Entraron al escenario con una misión clara: aprovechar sus escasos 30 minutos como si fueran los últimos de su vida. Su estilo, un Metal Moderno con tintes de Death y oscuridad, suena como un bloque compacto, un auténtico martillo que golpea sin descanso.
Alex es una bestia escénica, un frontman que se deja la piel por conectar con el público, y la banda le sigue con una precisión de cirujano. Se nos hizo corto, muy corto. La sensación generalizada entre el respetable era de querer más, de haber presenciado una descarga de profesionalidad y entrega que bien merecía un setlist más extenso.
La gran sorpresa de la noche, sin lugar a dudas, fue UUHAI. La propuesta de los mongoles va mucho más allá de lo exótico que resulta ver su estética sobre las tablas. Su música es una amalgama de ritmos viscerales y melodías asiáticas que se fusionan con la base rítmica del metal de forma magistral. Lo más fascinante fue comprobar cómo, sin conocer las letras ni haber escuchado sus temas previamente, el público madrileño se descubrió coreando sus melodías, prueba inequívoca de su capacidad de conexión.
Técnicamente, su diferencia radica en el uso de instrumentos tradicionales como el morin khuur (un violín de dos cuerdas de grandes dimensiones, similar a un violonchelo). Ver y escuchar estos instrumentos electrificados, sacando sonidos únicos y ancestrales, fue una experiencia asombrosa. A esto se suma el uso de técnicas de canto gutural difónico, creando sonoridades originales que se integran a la perfección en la base metálica marcada por una batería y dos tambores tradicionales. UUHAI no solo ofrecieron un concierto, ofrecieron un ritual folclórico electrificado que ya se ha ganado un hueco en mi biblioteca personal.
Para lo de Nanowar of Steel uno nunca está lo suficientemente preparado. Bajo la capa de humor, parodia y sátira, se esconde una banda de músicos excepcionales que llevan un show medido al milímetro. Se mueven en el terreno del Parody Metal, un género que dominan basándose en una versatilidad musical asombrosa, capaces de saltar de la épica del Power Metal a ritmos de tecno, reggaetón o coreografías pop sin despeinarse y con una ejecución técnica envidiable.
El público, de una variedad de edades y géneros envidiable, se entregó al juego desde el primer minuto. El espectáculo visual estuvo a la altura: humo, chispas, disfraces hilarantes y hasta la famosa mesa del IKEA hizo acto de presencia. Ver a una sala completa metida en sus bromas, bailando y participando en una conga gigante que recorría toda la pista de la Revi Live, fue un momento épico para el cierre. Nanowar se lo toman muy en serio para que nosotros podamos reírnos, y ese esfuerzo se traduce en un espectáculo cuadrado que compensa con creces la tarde maratoniana.
En el apartado técnico, la Sala Revi Live volvió a lucir galones en cuanto a sonido, mostrándose una vez más como una de las salas con mejor acústica de la capital; nítida y potente para todas las bandas. Sin embargo, la cruz de la moneda fue la iluminación. Desde un punto de vista fotográfico, las luces resultaron decepcionantes: oscuras, carentes de intención artística y, en muchos tramos, totalmente desincronizadas con la acción que ocurría en el escenario.


Madrid, 21 de enero de 2026 — Jornada maratoniana de decibelios la que vivimos el pasado miércoles en la Sala Revi Live. Con un cartel compuesto por cinco bandas y una apertura de puertas temprana, a las 17:30, el recinto madrileño se preparaba para una de esas citas que quedan grabadas por la variedad estilística y el contraste de propuestas. Desde el rock más clásico hasta el folk metal mongol y la parodia más desternillante, el evento fue una montaña rusa de sensaciones que, a medida que avanzaba la tarde, fue congregando a una audiencia cada vez más numerosa hasta rozar el lleno técnico con los platos fuertes de la noche.
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La tarde arrancó con Vaughan. La banda salió a escena con la difícil tarea de romper el hielo ante los primeros valientes que entraron en la sala. Fue un comienzo algo frío, marcado por algunos problemas técnicos en el sonido de la guitarra solista que empañaron los primeros compases. Sin embargo, su propuesta de Rock directo y con aroma clásico terminó por caldear el ambiente; sus composiciones, de corte muy rockero, lograron que el respetable comenzara a ejercitar las cervicales, sentando una base necesaria para lo que estaba por venir.
El relevo lo tomó Love Survivors y el cambio de registro fue absoluto. La banda irrumpió con una contundencia propia del Metalcore, elevando la agresividad y el ritmo de la velada de forma exponencial. A pesar de que el aforo todavía estaba lejos de su punto álgido, su entrega puso la sala en ebullición. Personalmente, fue un descubrimiento gratificante: una banda con un punch envidiable y una ejecución que invita a seguirlos de cerca para desgranar su discografía con la profundidad que merecen.
Hablar de MorphiuM es hablar de una de las formaciones más sólidas y profesionales del panorama nacional. En esta cuarta ocasión que los veo, volvieron a demostrar por qué son una apuesta segura. Entraron al escenario con una misión clara: aprovechar sus escasos 30 minutos como si fueran los últimos de su vida. Su estilo, un Metal Moderno con tintes de Death y oscuridad, suena como un bloque compacto, un auténtico martillo que golpea sin descanso.
Alex es una bestia escénica, un frontman que se deja la piel por conectar con el público, y la banda le sigue con una precisión de cirujano. Se nos hizo corto, muy corto. La sensación generalizada entre el respetable era de querer más, de haber presenciado una descarga de profesionalidad y entrega que bien merecía un setlist más extenso.
La gran sorpresa de la noche, sin lugar a dudas, fue UUHAI. La propuesta de los mongoles va mucho más allá de lo exótico que resulta ver su estética sobre las tablas. Su música es una amalgama de ritmos viscerales y melodías asiáticas que se fusionan con la base rítmica del metal de forma magistral. Lo más fascinante fue comprobar cómo, sin conocer las letras ni haber escuchado sus temas previamente, el público madrileño se descubrió coreando sus melodías, prueba inequívoca de su capacidad de conexión.
Técnicamente, su diferencia radica en el uso de instrumentos tradicionales como el morin khuur (un violín de dos cuerdas de grandes dimensiones, similar a un violonchelo). Ver y escuchar estos instrumentos electrificados, sacando sonidos únicos y ancestrales, fue una experiencia asombrosa. A esto se suma el uso de técnicas de canto gutural difónico, creando sonoridades originales que se integran a la perfección en la base metálica marcada por una batería y dos tambores tradicionales. UUHAI no solo ofrecieron un concierto, ofrecieron un ritual folclórico electrificado que ya se ha ganado un hueco en mi biblioteca personal.
Para lo de Nanowar of Steel uno nunca está lo suficientemente preparado. Bajo la capa de humor, parodia y sátira, se esconde una banda de músicos excepcionales que llevan un show medido al milímetro. Se mueven en el terreno del Parody Metal, un género que dominan basándose en una versatilidad musical asombrosa, capaces de saltar de la épica del Power Metal a ritmos de tecno, reggaetón o coreografías pop sin despeinarse y con una ejecución técnica envidiable.
El público, de una variedad de edades y géneros envidiable, se entregó al juego desde el primer minuto. El espectáculo visual estuvo a la altura: humo, chispas, disfraces hilarantes y hasta la famosa mesa del IKEA hizo acto de presencia. Ver a una sala completa metida en sus bromas, bailando y participando en una conga gigante que recorría toda la pista de la Revi Live, fue un momento épico para el cierre. Nanowar se lo toman muy en serio para que nosotros podamos reírnos, y ese esfuerzo se traduce en un espectáculo cuadrado que compensa con creces la tarde maratoniana.
En el apartado técnico, la Sala Revi Live volvió a lucir galones en cuanto a sonido, mostrándose una vez más como una de las salas con mejor acústica de la capital; nítida y potente para todas las bandas. Sin embargo, la cruz de la moneda fue la iluminación. Desde un punto de vista fotográfico, las luces resultaron decepcionantes: oscuras, carentes de intención artística y, en muchos tramos, totalmente desincronizadas con la acción que ocurría en el escenario.























