


Seis años después de su retorno a los campos de batalla, los thrashers catalanes han protagonizado estos dos últimos años disputas, juicios y divergencias entre sus dos miembros fundadores. Hechos que han provocado la remodelación de su última alineación, y un cambio de denominación que ha llegado a los tribunales, ahora con ese sarcástico Legion Después de Cristo.
Pero antes de vibrar con ellos, los satanistas Redimoni fueron los encargados de encender la hoguera del caos con su black thrash sangriento y pestilente. Con un retraso considerable respecto al horario anunciado, y tras una intro llega el primero de los hachazos, con “Nail Maniac”, y el single adelanto de su EP, On the Bring Existence (2021), “As the Soul Leaves the Body” con su vocalista Fiendish Warrior 666 Wicked Executioner Bringer Of Mayhem, Cesc para los amigos, con la cara cubierta y encapuchado, para volver sin ella para interpretar “To the Gallows” junto a Carles, aka The Mighty Apocalyptic Hermit Foreteller Of Doom, guitarra y exvocalista principal sin su habitual vestimenta de monge, mientras los miembros de LDC pasan sigilosamente entre el público para acceder al backstage.
Tras un escueto Benvinguts (bienvenidos), el ambiente “Infernal”, continua con “The Book of Deeds”, “Metal Heart”, y en “The Last Man to Enter Hell” resuella ese sonido más teutónico de unos Sodom, o unos Destruction, bien característico de la banda barcelonesa. Tras “Pragmatic Sorcery”, otra pieza de su último trabajo hasta la fecha, Downfall to Penance (2022), “Portents of the End Times”, y por “Journey to the Netherworld”, desde su LP Standing Before the End of Time (2012).
Una funesta intro da pie al sangriento corte “Axes”, seguida por “Lords of Pestilence” desde su elepé Into the Coiling Arms of Mayhem (2008), para la que el ahora frontman, antes Cesc también echaba un cable con la guitarra, recupera la capucha y una especie de mascara de gas. Creo que no había visto un vocalista desaparecer tantas veces de escena en un concierto, tanto entre canción y canción, como durante los solos, a veces para ataviarse, otras tan solo para refrescarse, o tomar un sorbo de agua.
Finalizaron su aquelarre con la icónica “Desperta Ferro”, y “The Seven Plagues Unleashed”, ambas arrancadas de su disco debut The Onset of Chaos (2005). Llevan más de veinticinco años, y cuentan con una buena horda de herejes, así que tuvieron un notable seguimiento de una sala Wolf a un cincuenta por ciento de ocupación. Notable directo que rondó los cuarenta minutos, demostrando una mejora considerable a cuando los vi por vez primera hace algunos años, algo antes de la pandemia diría, y restando a la espera de que editen ese tercer EP prometido, que completará su apocalíptica trilogía.
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Legion Después de Cristo, aka Legion D.C., aunque quizás debería ser After Christ en todo caso, ya que el nombre de la banda siempre ha sido en inglés, sin acento. Nos presentan por fin, en Catalunya, el EP compuesto por cuatro temas, y titulado Life After Ashes. Con el guitarra solista Quimi Montañes al frente, junto a Toni y Miguel Rodríguez, y las nuevas incorporaciones, el que fuera líder de Redox, y compañero de los hermanos Rodríguez en Decade of Aggression, el bajista Toni Sáez, y completando el quinteto, tenemos el cantante Marc Kararocker, el cual ya compartió con Quimi los últimos coletazos de Deldrac, tras la marcha de Eric Moya.
Ante una audiencia de la vieja guardia en su mayoría, el quinteto desplegó toda su cohorte intercalando estratégicamente las nuevas odas al thrash, con su añejo material pretérito. Iniciaron su rentrée con la que dio nombre a su primer larga duración en 1989, “Lethal Liberty”, con esa larga introducción guitarrera hasta que entra en acción Marc a la voz principal, y de Toni Sáez a los coros, y que también fuera bajista de Fuck Off, la otra gran banda thrash catalana de la época en una de sus reuniones.
Entre brumas y unas luces activas desde la parte trasera del escenario nos hacen ver las penumbras, y las estrellas con “Dark Force”. Marc nos presenta “Enemy Inside”, la primera en caer de su flamante EP, con muy buena recepción por parte del respetable, perseguida por “Rithym Rider”, y “Eternal Youth”, la única extraída de su malogrado segundo disco Mind Training (1990). ¿un altre tema nou no?, nos pregunta Marc, antes de atacar con “Mr. Shady”, y “A Matter of Greed”, la primera en caer de su tercer álbum Labyrinth of Problems” (1992), del que también interpretaron “They Call Me War” y “Beyond Betrayal”, con las que se llegó a montar un mini circle pit y algo de moshing.
Después de la novedosa “Infamous Estate” harían la siempre celebrada, aunque algo trasnochada “Mili-KK”, al no existir el servicio militar obligatorio hace muchos años, a pesar de ello, sigue siendo su composición más popular sin lugar a duda, todo un himno generacional para los que nos libramos de dicha prestación, más aún, si es por un ejército que no es el tuyo, sino el del enemigo.
Finalizaron sus tan solo setenta minutos con “Inner Sins”, tras agradecer al director del videoclip que lanzaron como adelanto del Life After Ashes, que, tras escucharlo en bucle, te deja con ganas de deglutir más carne fresca. Agradecieron nuestra presencia en una noche con más de un concierto metalero en la ciudad, que restó presencia de fans, y ya como colofón el clásico “Possessed”.
Pues bien, por el quinteto, algo distinto al formato anterior con la voz de Jonathan, y es que Marc tiene más registros y variedad estilística, así como, más movimiento a lo largo y ancho del escenario. Por tanto, bastante bien, para una formación que han actuado dos o tres veces, y que lleva tiempo sin actuar en vivo, creo que desde el verano pasado cuando pasaron por el Luarca Metal Days. Y muy bien por las nuevas composiciones, de hecho, causaron más impacto algunas de ellas que las originales de los viejos Legion, increíble pero cierto.
Es bien curiosa la situación de algunas bandas metal formadas entre el 1986 u 87, en cuanto a popularidad, o seguimiento en la actualidad, alucinar como el fin de semana pasado los vascos Su Ta Gar arrasaban durante dos horas la sala Salamandra ante unos setecientos fans, al día siguiente, Ktulu congregaban poco más de un centenar en la Deskomunal, o como la reencarnación de Legion, ahora como Legion D.C. reunía a unos trescientos adeptos aproximadamente.
En fin, seguiremos atentos al culebrón que han protagonizado ambas partes con entrevistas, cruce de comunicados, y el fin de una amistad de cuatro décadas, rota por el ego, y por unas divergencias musicales insuperables. Un verdadero laberinto de problemas, tal y como titulaban aquel tercer, y último álbum grabado en Florida a principios de los noventa con mi estimado Ross (EPD) a la batería.
Etiquetas: barcelona, Legion D.C.


Seis años después de su retorno a los campos de batalla, los thrashers catalanes han protagonizado estos dos últimos años disputas, juicios y divergencias entre sus dos miembros fundadores. Hechos que han provocado la remodelación de su última alineación, y un cambio de denominación que ha llegado a los tribunales, ahora con ese sarcástico Legion Después de Cristo.
Pero antes de vibrar con ellos, los satanistas Redimoni fueron los encargados de encender la hoguera del caos con su black thrash sangriento y pestilente. Con un retraso considerable respecto al horario anunciado, y tras una intro llega el primero de los hachazos, con “Nail Maniac”, y el single adelanto de su EP, On the Bring Existence (2021), “As the Soul Leaves the Body” con su vocalista Fiendish Warrior 666 Wicked Executioner Bringer Of Mayhem, Cesc para los amigos, con la cara cubierta y encapuchado, para volver sin ella para interpretar “To the Gallows” junto a Carles, aka The Mighty Apocalyptic Hermit Foreteller Of Doom, guitarra y exvocalista principal sin su habitual vestimenta de monge, mientras los miembros de LDC pasan sigilosamente entre el público para acceder al backstage.
Tras un escueto Benvinguts (bienvenidos), el ambiente “Infernal”, continua con “The Book of Deeds”, “Metal Heart”, y en “The Last Man to Enter Hell” resuella ese sonido más teutónico de unos Sodom, o unos Destruction, bien característico de la banda barcelonesa. Tras “Pragmatic Sorcery”, otra pieza de su último trabajo hasta la fecha, Downfall to Penance (2022), “Portents of the End Times”, y por “Journey to the Netherworld”, desde su LP Standing Before the End of Time (2012).
Una funesta intro da pie al sangriento corte “Axes”, seguida por “Lords of Pestilence” desde su elepé Into the Coiling Arms of Mayhem (2008), para la que el ahora frontman, antes Cesc también echaba un cable con la guitarra, recupera la capucha y una especie de mascara de gas. Creo que no había visto un vocalista desaparecer tantas veces de escena en un concierto, tanto entre canción y canción, como durante los solos, a veces para ataviarse, otras tan solo para refrescarse, o tomar un sorbo de agua.
Finalizaron su aquelarre con la icónica “Desperta Ferro”, y “The Seven Plagues Unleashed”, ambas arrancadas de su disco debut The Onset of Chaos (2005). Llevan más de veinticinco años, y cuentan con una buena horda de herejes, así que tuvieron un notable seguimiento de una sala Wolf a un cincuenta por ciento de ocupación. Notable directo que rondó los cuarenta minutos, demostrando una mejora considerable a cuando los vi por vez primera hace algunos años, algo antes de la pandemia diría, y restando a la espera de que editen ese tercer EP prometido, que completará su apocalíptica trilogía.
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Legion Después de Cristo, aka Legion D.C., aunque quizás debería ser After Christ en todo caso, ya que el nombre de la banda siempre ha sido en inglés, sin acento. Nos presentan por fin, en Catalunya, el EP compuesto por cuatro temas, y titulado Life After Ashes. Con el guitarra solista Quimi Montañes al frente, junto a Toni y Miguel Rodríguez, y las nuevas incorporaciones, el que fuera líder de Redox, y compañero de los hermanos Rodríguez en Decade of Aggression, el bajista Toni Sáez, y completando el quinteto, tenemos el cantante Marc Kararocker, el cual ya compartió con Quimi los últimos coletazos de Deldrac, tras la marcha de Eric Moya.
Ante una audiencia de la vieja guardia en su mayoría, el quinteto desplegó toda su cohorte intercalando estratégicamente las nuevas odas al thrash, con su añejo material pretérito. Iniciaron su rentrée con la que dio nombre a su primer larga duración en 1989, “Lethal Liberty”, con esa larga introducción guitarrera hasta que entra en acción Marc a la voz principal, y de Toni Sáez a los coros, y que también fuera bajista de Fuck Off, la otra gran banda thrash catalana de la época en una de sus reuniones.
Entre brumas y unas luces activas desde la parte trasera del escenario nos hacen ver las penumbras, y las estrellas con “Dark Force”. Marc nos presenta “Enemy Inside”, la primera en caer de su flamante EP, con muy buena recepción por parte del respetable, perseguida por “Rithym Rider”, y “Eternal Youth”, la única extraída de su malogrado segundo disco Mind Training (1990). ¿un altre tema nou no?, nos pregunta Marc, antes de atacar con “Mr. Shady”, y “A Matter of Greed”, la primera en caer de su tercer álbum Labyrinth of Problems” (1992), del que también interpretaron “They Call Me War” y “Beyond Betrayal”, con las que se llegó a montar un mini circle pit y algo de moshing.
Después de la novedosa “Infamous Estate” harían la siempre celebrada, aunque algo trasnochada “Mili-KK”, al no existir el servicio militar obligatorio hace muchos años, a pesar de ello, sigue siendo su composición más popular sin lugar a duda, todo un himno generacional para los que nos libramos de dicha prestación, más aún, si es por un ejército que no es el tuyo, sino el del enemigo.
Finalizaron sus tan solo setenta minutos con “Inner Sins”, tras agradecer al director del videoclip que lanzaron como adelanto del Life After Ashes, que, tras escucharlo en bucle, te deja con ganas de deglutir más carne fresca. Agradecieron nuestra presencia en una noche con más de un concierto metalero en la ciudad, que restó presencia de fans, y ya como colofón el clásico “Possessed”.
Pues bien, por el quinteto, algo distinto al formato anterior con la voz de Jonathan, y es que Marc tiene más registros y variedad estilística, así como, más movimiento a lo largo y ancho del escenario. Por tanto, bastante bien, para una formación que han actuado dos o tres veces, y que lleva tiempo sin actuar en vivo, creo que desde el verano pasado cuando pasaron por el Luarca Metal Days. Y muy bien por las nuevas composiciones, de hecho, causaron más impacto algunas de ellas que las originales de los viejos Legion, increíble pero cierto.
Es bien curiosa la situación de algunas bandas metal formadas entre el 1986 u 87, en cuanto a popularidad, o seguimiento en la actualidad, alucinar como el fin de semana pasado los vascos Su Ta Gar arrasaban durante dos horas la sala Salamandra ante unos setecientos fans, al día siguiente, Ktulu congregaban poco más de un centenar en la Deskomunal, o como la reencarnación de Legion, ahora como Legion D.C. reunía a unos trescientos adeptos aproximadamente.
En fin, seguiremos atentos al culebrón que han protagonizado ambas partes con entrevistas, cruce de comunicados, y el fin de una amistad de cuatro décadas, rota por el ego, y por unas divergencias musicales insuperables. Un verdadero laberinto de problemas, tal y como titulaban aquel tercer, y último álbum grabado en Florida a principios de los noventa con mi estimado Ross (EPD) a la batería.
Etiquetas: barcelona, Legion D.C.




