

Crónica y fotos: Juli G. López
Después de su espectacular debut en España el año pasado, Paleface Swiss regresó a Madrid como parte de su The Wilted Tour 2026, acompañados nada menos que por Stick To Your Guns y Static Dress. Un dato no menor: fueron precisamente los propios Paleface quienes destacaron que Stick To Your Guns fue una de las primeras bandas en apostar por ellos, algo que el mismísimo “Zelli” Zellweger no dudó en remarcar sobre el escenario, agradeciendo públicamente la oportunidad de formar parte de este tour.
La —cada vez más mítica e imposible de encontrar— sala Wagon se convirtió en una auténtica olla a presión de deathcore, con pogos constantes y una energía difícil de igualar. El sonido fue uno de los grandes protagonistas de la noche: contundente, claro y demoledor, con breakdowns pesadísimos y una presencia escénica arrolladora por parte de los suizos, que dejaron claro por qué están en uno de los momentos más fuertes de su carrera.
Los encargados de abrir la tarde del martes fueron Static Dress, que aportaron su visión de metal moderno con tintes post-hardcore, preparando el terreno para lo que prometía ser una noche intensa. Poco a poco, los ingleses fueron calentando al público, marcando el inicio de una jornada que iría claramente de menos a más.
Alrededor de las 19:00 hs llegó el turno de los norteamericanos Stick To Your Guns, una banda que ya no necesita presentación dentro del hardcore contemporáneo. El público respondió con una entrega total, coreando sus canciones como auténticos himnos, incluso con más fuerza que en algunos tramos del show principal. Una vez más, los californianos demostraron por qué son una referencia absoluta del género y cómo han hecho de su relación con el público una de sus principales banderas.
Finalmente, llegó el momento del plato fuerte de la noche: Paleface Swiss. Con la vara muy alta, lograron llevar al clímax a un público mayoritariamente joven que colmaba la sala. Su presentación lo tuvo absolutamente todo. Desde invitados sorpresa, como el cantante tinerfeño con quien interpretaron un tema acústico grabado originalmente en su propia casa, hasta la participación de los miembros de las bandas teloneras. Y como broche de oro, todo el público subiendo al escenario, en una imagen que reflejó a la perfección el vínculo que la banda ha construido con sus seguidores. Un gesto de gratitud sincera que dejó en evidencia que son plenamente conscientes del crecimiento que han experimentado en tan poco tiempo.
Entre canción y canción, la banda se tomó el tiempo para conectar de forma directa y honesta con el público, abordando mensajes de prevención del suicidio y la depresión, así como reivindicando que el amor es amor, sin importar el género. Con una cercanía poco habitual, animaron a sus seguidores a buscar ayuda, a hablar de sus problemas y a no sentirse solos, dejando claro que su música es también un refugio. Mención especial para la calidez humana del grupo, especialmente de su vocalista, que incluso se lanzó a hacer crowdsurfing entre su gente, sellando una noche tan intensa como emotiva.


Crónica y fotos: Juli G. López
Después de su espectacular debut en España el año pasado, Paleface Swiss regresó a Madrid como parte de su The Wilted Tour 2026, acompañados nada menos que por Stick To Your Guns y Static Dress. Un dato no menor: fueron precisamente los propios Paleface quienes destacaron que Stick To Your Guns fue una de las primeras bandas en apostar por ellos, algo que el mismísimo “Zelli” Zellweger no dudó en remarcar sobre el escenario, agradeciendo públicamente la oportunidad de formar parte de este tour.
La —cada vez más mítica e imposible de encontrar— sala Wagon se convirtió en una auténtica olla a presión de deathcore, con pogos constantes y una energía difícil de igualar. El sonido fue uno de los grandes protagonistas de la noche: contundente, claro y demoledor, con breakdowns pesadísimos y una presencia escénica arrolladora por parte de los suizos, que dejaron claro por qué están en uno de los momentos más fuertes de su carrera.
Los encargados de abrir la tarde del martes fueron Static Dress, que aportaron su visión de metal moderno con tintes post-hardcore, preparando el terreno para lo que prometía ser una noche intensa. Poco a poco, los ingleses fueron calentando al público, marcando el inicio de una jornada que iría claramente de menos a más.
Alrededor de las 19:00 hs llegó el turno de los norteamericanos Stick To Your Guns, una banda que ya no necesita presentación dentro del hardcore contemporáneo. El público respondió con una entrega total, coreando sus canciones como auténticos himnos, incluso con más fuerza que en algunos tramos del show principal. Una vez más, los californianos demostraron por qué son una referencia absoluta del género y cómo han hecho de su relación con el público una de sus principales banderas.
Finalmente, llegó el momento del plato fuerte de la noche: Paleface Swiss. Con la vara muy alta, lograron llevar al clímax a un público mayoritariamente joven que colmaba la sala. Su presentación lo tuvo absolutamente todo. Desde invitados sorpresa, como el cantante tinerfeño con quien interpretaron un tema acústico grabado originalmente en su propia casa, hasta la participación de los miembros de las bandas teloneras. Y como broche de oro, todo el público subiendo al escenario, en una imagen que reflejó a la perfección el vínculo que la banda ha construido con sus seguidores. Un gesto de gratitud sincera que dejó en evidencia que son plenamente conscientes del crecimiento que han experimentado en tan poco tiempo.
Entre canción y canción, la banda se tomó el tiempo para conectar de forma directa y honesta con el público, abordando mensajes de prevención del suicidio y la depresión, así como reivindicando que el amor es amor, sin importar el género. Con una cercanía poco habitual, animaron a sus seguidores a buscar ayuda, a hablar de sus problemas y a no sentirse solos, dejando claro que su música es también un refugio. Mención especial para la calidez humana del grupo, especialmente de su vocalista, que incluso se lanzó a hacer crowdsurfing entre su gente, sellando una noche tan intensa como emotiva.










