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Arch Enemy en Copenhague: “Volviendo a las raíces del mal”
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Arch Enemy es una banda que siempre tuvo miembros rotando en dos de sus posiciones. Una de estas fue la de la segunda guitarra, por donde pasaron varios integrantes. Los más destacados son el fundador Christofer Amott, Frederik Åkesson (actual Opeth) y Jeff Loomis, que dejó la banda hace no mucho tiempo.

Pero el puesto de vocalista siempre fue el más llamativo y el que más polémicas ha desatado. El primer vocalista, Johan Liiva, marcó su impronta con los discos de los 90, pero al ser reemplazado por Angela Gossow para los 2000, la banda creció mucho en popularidad. En parte, gracias a su cantante, quien demostró que una mujer podía estar al frente de una banda de metal extremo.

Luego de 13 años, Angela Gossow fue reemplazada por Alissa White-Gluz. Esto atrajo mucho público joven, e incluso ajeno al metal extremo, a la banda. Esto debido a la figura de Alissa, que conecta más con ese otro público. Y a que la banda decidió adaptar su música también a esa dirección.

Pasados otros 12 años, Alissa dejó la banda en condiciones no muy claras y los suecos presentaron a Lauren Hart como nueva vocalista. Con ella solo editaron un single que, si bien tiene coqueteos más accesibles y melódicos, está más orientado a la época con Angela. Con una vocalista que quiere cantar metal extremo y darlo todo. No con una que busca lucirse y hacer pose.

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Esto se ve reflejado en el primer tour de la banda con su nueva integrante. Titulado Back to the Roots of All Evil, este tour los lleva a tocar en lugares pequeños y el setlist está plagado de viejos hits que no sonaban hace mucho, y perlas perdidas que no eran tocadas desde hacía aún más tiempo.

Por eso, ya esperando para entrar al querido Pumpehuset, que cuenta con capacidad para 600 personas, ya había una energía especial en el aire. Un dato no menor fue la diferencia de público. A diferencia de las oportunidades en las que los vi con Alissa, acá había menos público adolescente. Mucho metalero veterano y fanático de la vieja época.

A las 21 en punto, las luces se apagaron con “Ace of Spades” de Motörhead, calentando el ambiente. Finalizada esta, la intro del álbum Anthem of Rebellion comenzó a sonar y dio pie a la poderosa “Silent Wars”. Las siguientes dos canciones fueron “Taking Back My Soul”, del aclamado Doomsday Machine, y la segunda perla de la noche, “The First Deadly Sin”, del gran Wages of Sin.

Con ese arranque poderoso y con dos perlas que no sonaban hace 14 años, la banda confirmó lo que se venía pensando. Tienen ganas de rememorar sus viejas épocas y volver a sentir la adrenalina de cuando estaban dando el paso hacia la grandeza.

A diferencia de otras oportunidades, se los vio con ganas y energía de dar un show. En otras ocasiones daba la sensación de verlos en piloto automático y hacerlo por trabajo.

La puesta en escena fue austera, con un telón no muy llamativo y un gran juego de luces.

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El sonido, como suele ser costumbre con esta banda, fue impecable. De principio a fin, todo estuvo en su lugar y permitió disfrutar del especial concierto.

La ejecución fue buena, aunque noté algunas imperfecciones en el recientemente incorporado guitarrista Joey Concepcion. Daba la sensación de que buscaba complicar de más algunos solos, y sonaban raros. Pero nada grave.

Y bueno, todos estaban esperando el comentario sobre Lauren, y acá viene. Cantó espectacular durante todo el show. En ningún momento se olvidó una letra, entró a destiempo o, menos aún, se quedó sin voz o mostró alguna imperfección técnica.

Más allá de eso, lo dio todo. Le puso una garra y una energía ejemplares.

Ella demostró que se merece estar donde está, que es digna de ese lugar y que lo va a cuidar y valorar como nadie.

Esto fue correspondido por el público con mucho cariño y devoción. Esto llevó a Lauren a llorar de la emoción. Literalmente, se vieron sus lágrimas y se escuchó su voz quebrada en el micrófono.

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El concierto siguió con grandes momentos, como la única canción grabada por ella, “To the Last Breath”, y el primer tema compuesto por Arch Enemy, “Bury Me an Angel”. Allí, Michael Amott agradeció a Johan Liiva y mencionó que estaba presente en la audiencia.

La vuelta de antiguos clásicos que anteriormente eran fijos en el setlist fue muy festejada. Estos casos fueron principalmente: “Dead Bury Their Dead”, la genial y que nunca debió dejar de ser tocada “Dead Eyes See No Future” y “We Will Rise”, que volvió a ocupar su lugar como la encargada de cerrar el concierto antes de los bises.

Estos bises comenzaron a puro poder con “Blood on Your Hands”. Con un público extasiado y Lauren bajando a cantar sobre las vallas y saludando a los fans. Y, por supuesto, el gran final con “Nemesis”, donde el recinto entero cantó el coro al unísono y con los puños en alto. Junto con el fragmento de “Fields of Desolation” que suelen interpretar para cerrar, globos con el logo del grupo comenzaron a volar por todo el lugar.

La banda se tomó un buen rato para saludar, agradecer y arrojar objetos al público, mientras este arengaba y ovacionaba el excelente show presenciado.

Arch Enemy tomó la decisión de volver el tiempo atrás y tocar para sus viejos fans. Esperemos que el próximo álbum siga en esa dirección y que esto no haya sido simplemente un tour especial.

 

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Arch Enemy en Copenhague: “Volviendo a las raíces del mal”
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Arch Enemy es una banda que siempre tuvo miembros rotando en dos de sus posiciones. Una de estas fue la de la segunda guitarra, por donde pasaron varios integrantes. Los más destacados son el fundador Christofer Amott, Frederik Åkesson (actual Opeth) y Jeff Loomis, que dejó la banda hace no mucho tiempo.

Pero el puesto de vocalista siempre fue el más llamativo y el que más polémicas ha desatado. El primer vocalista, Johan Liiva, marcó su impronta con los discos de los 90, pero al ser reemplazado por Angela Gossow para los 2000, la banda creció mucho en popularidad. En parte, gracias a su cantante, quien demostró que una mujer podía estar al frente de una banda de metal extremo.

Luego de 13 años, Angela Gossow fue reemplazada por Alissa White-Gluz. Esto atrajo mucho público joven, e incluso ajeno al metal extremo, a la banda. Esto debido a la figura de Alissa, que conecta más con ese otro público. Y a que la banda decidió adaptar su música también a esa dirección.

Pasados otros 12 años, Alissa dejó la banda en condiciones no muy claras y los suecos presentaron a Lauren Hart como nueva vocalista. Con ella solo editaron un single que, si bien tiene coqueteos más accesibles y melódicos, está más orientado a la época con Angela. Con una vocalista que quiere cantar metal extremo y darlo todo. No con una que busca lucirse y hacer pose.

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Por eso, ya esperando para entrar al querido Pumpehuset, que cuenta con capacidad para 600 personas, ya había una energía especial en el aire. Un dato no menor fue la diferencia de público. A diferencia de las oportunidades en las que los vi con Alissa, acá había menos público adolescente. Mucho metalero veterano y fanático de la vieja época.

A las 21 en punto, las luces se apagaron con “Ace of Spades” de Motörhead, calentando el ambiente. Finalizada esta, la intro del álbum Anthem of Rebellion comenzó a sonar y dio pie a la poderosa “Silent Wars”. Las siguientes dos canciones fueron “Taking Back My Soul”, del aclamado Doomsday Machine, y la segunda perla de la noche, “The First Deadly Sin”, del gran Wages of Sin.

Con ese arranque poderoso y con dos perlas que no sonaban hace 14 años, la banda confirmó lo que se venía pensando. Tienen ganas de rememorar sus viejas épocas y volver a sentir la adrenalina de cuando estaban dando el paso hacia la grandeza.

A diferencia de otras oportunidades, se los vio con ganas y energía de dar un show. En otras ocasiones daba la sensación de verlos en piloto automático y hacerlo por trabajo.

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Más allá de eso, lo dio todo. Le puso una garra y una energía ejemplares.

Ella demostró que se merece estar donde está, que es digna de ese lugar y que lo va a cuidar y valorar como nadie.

Esto fue correspondido por el público con mucho cariño y devoción. Esto llevó a Lauren a llorar de la emoción. Literalmente, se vieron sus lágrimas y se escuchó su voz quebrada en el micrófono.

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