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Death To All & Destruction en Buenos Aires: “Thrash ‘til Death”

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Kabrönes en Buenos Aires: “Viendo con el corazón y el alma”
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Las bandas tributos son algo que existe hace mucho tiempo, al menos desde que en la década de los setentas muchos se dieran cuenta de que los Beatles no iban a volver. Derivado de eso, la idea del “auto tributo” también tiene sus décadas, pero ésta ha explotado en los últimos años. Sea por temas económicos, conflictos con el resto de los integrantes de la banda original o pura nostalgia, tener a ex músicos de una banda juntándose en un proyecto aparte para girar tocando los clásicos que los fans quieren se volvió muy redituable. Y el 6 de junio en Buenos Aires asistimos a otra instancia de este fenómeno con lo ofrecido por Kabrönes (ex Los Mägo), banda que reúne al cantante José Andrëa, los guitarristas Frank y Carlitos y al bajista Salva Rogelio García para tocar una selección de clásicos de los españoles Mägo de Oz.

Mägo de Oz es una banda con un seguimiento grande en Argentina, y eso combinado con los siete años que han pasado desde que el grupo liderado por Txus di Fellatio se presentara por los escenarios argentinos explicaba muy bien la fila enorme que se veía en la entrada del Teatro Vorterix, alargándose por Lacroze y doblando por Álvarez Thomas. Aunque parecía que la espera se iba a hacer larga y todavía más complicada por el frío que se sentía, por suerte la entrada fue relativamente rápida y hacia las 19:45 ya pude estar dentro.

La previa del concierto estuvo a cargo de King Drago y El Legado, ambas bandas locales de características similares y con un sonido que deambula en ese espacio donde confluyen el heavy clásico, el hard rock y el power metal en serena armonía. Dedicarle un espacio a cada una de ellas sería demasiado redundante, pero créanme que ambas mostraron una enorme dedicación y un sonido muy profesional a en sus sets, mostrando su potencia ante un público que poco a poco se iba acumulando en números respetables y que se vio muy movido por las canciones de ambos. Ciertamente son bandas muy recomendables para quienes quieran encontrar nuevas propuestas en el plano local argentino.

Para las 21:20 ya se podía ver el campo con mucha gente, y lo mismo se podía decir de la sección superior del Teatro Vorterix, se podía sentir la impaciencia al momento en que parte del público comenzó corear a viva voz el estribillo del clásico “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, al que se sumó un porcentaje importante del resto de los asistentes. A poco de eso comenzó a sonar “La gazza ladra” de Gioachino Rossini, que a la manera de “The Ecstasy of Gold” de Ennio Morricone con Metallica también es la señal de salida de Mägo de Oz y de Kabrönes, con los integrantes saliendo poco a poco al escenario. 

Aparte de Víctor Manuel Conde (sustituto de Frank en esta gira, ausente por problemas de salud), Carlitos y Salva, la base instrumental se completa con el baterista Joaquín Arellano “El Niño”, el tecladista Ismael “Filtho” Filteau y el violinista Santiago Vokram del Gesú, y poco a poco fueron saliendo al escenario.

Con las primeras notas de “Maritornes” la gente comenzó a saltar y encenderse, algo que se incrementó cuando salió al escenario José Andrëa, dando mil vueltas con el pie del micrófono y poniéndose a entonar los primeros versos de la canción. O al menos eso es lo que se pudo interpretar, porque un desperfecto con el micrófono empañó el comienzo de la canción haciendo que no se pudiera escuchar nada de la voz del cantante, aunque la gente se encargó de balancear las cosas cantando: cuando se pudo arreglar el problema, las cosas de verdad explotaron y el público se pudo enfocar en lo importante: saltar y bailar (y cantar, pero ahora junto a José Andrëa en vez de sustituyéndolo).

Kabrönes se sentían a toda potencia desde el inicio, y en vez de dejar algún momento para descansar pasaron inmediatamente a “La Santa Compaña”, canción de Finisterra que tuvo a la gente coreando la letra al unísono. El final de la canción fue el primer momento en el que José se dirigió al público, específicamente pidiendo un aplauso a una persona en primera fila que había ido con un fursuit de lobo que seguramente estaría asándose adentro, y de paso señalando a alguien que recordaba del meet&greet de la última vez que había venido con Mägo de Oz, allá por 2011. Agradeciendo a todos, pasó a presentar la siguiente “El Ángel Caído”

La idea de centrarse en los clásicos de Mägo de Oz no era ninguna mentira, porque la lista de canciones tuvo de todo y para todos: “El Cantar de la Luna Oscura”, “Dime Con Quién Andas”, la emotiva “El que quiera entender que entienda” con su siempre bienvenido apoyo a la diversidad sexual, la antes mencionada “Hasta que el cuerpo aguante” y “La Leyenda de la Mancha”, entre muchas más. También hubo momento para dedicarle a los que ya no están, como fue el caso de “Tiempo de Marchar”, su clásico cover de “Rainbow Eyes” de Rainbow, con las imágenes de Fernando Ponce de León y Sergio Cisneros de fondo, flautista y tecladista de Mägo de Oz que fallecieran en 2024 y 2025 respectivamente. De paso también hubo comedia, con el festejo atrasado del cumpleaños de José a cargo de Filtho tocando una versión modificada del “Gracias Marcelo” de Videomatch.

El final llegó, obviamente, con “El Fin del Camino”. Y, obviamente, la cosa no cerró ahí, porque la banda volvería al escenario para los bises infaltables de “Fiesta Pagana”, “Molinos de Viento” y “Satania”, con más gente bailando pasos de todo tipo, niños disfrutando, chicas alzadas en hombros y todo tipo de muestras de aprecio. Una fiesta con todo y para todos, y una que ciertamente no debe haber dejado a alguien insatisfecho.

Claro que hay que señalar que no todo fue perfecto, aunque creo que esto fue algo fuera del control de Kabrönes. Mencioné anteriormente que al principio el micrófono no funcionaba, y la verdad es que no fue el único desperfecto técnico de la noche: en muchas ocasiones era imposible escuchar los teclados, hubo momentos donde se cortó la guitarra y lo mismo pasó con el violín, una falta enorme considerando su importancia en estas canciones. Es por eso que lo de Kabrönes es todavía más destacable, teniendo que nadar por estas aguas complicadas para dar un show tan grande.

En este punto tengo que decir que nunca me gustó mucho Mägo de Oz, pero salí del recital con una visión más positiva de la obra de la banda. ¿Vieron cuando escuchan las canciones en vivo y eso ayuda a apreciar las canciones grabadas en estudio? No creo que el día de mañana vaya a unirme al club de fans de Mägo de Oz ni nada por el estilo, pero fui sin muchas expectativas y salí de Vorterix mucho mejor de lo que esperaba, más allá de los problemas mencionados. Mucho de esto tiene que ver que se nota el atractivo de Mägo de Oz a través de Kabrönes, con esa actitud abierta a un público más amplio y sin tanto ceño fruncido como es el promedio en el mundo del metal.

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Kabrönes en Buenos Aires: “Viendo con el corazón y el alma”
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Las bandas tributos son algo que existe hace mucho tiempo, al menos desde que en la década de los setentas muchos se dieran cuenta de que los Beatles no iban a volver. Derivado de eso, la idea del “auto tributo” también tiene sus décadas, pero ésta ha explotado en los últimos años. Sea por temas económicos, conflictos con el resto de los integrantes de la banda original o pura nostalgia, tener a ex músicos de una banda juntándose en un proyecto aparte para girar tocando los clásicos que los fans quieren se volvió muy redituable. Y el 6 de junio en Buenos Aires asistimos a otra instancia de este fenómeno con lo ofrecido por Kabrönes (ex Los Mägo), banda que reúne al cantante José Andrëa, los guitarristas Frank y Carlitos y al bajista Salva Rogelio García para tocar una selección de clásicos de los españoles Mägo de Oz.

Mägo de Oz es una banda con un seguimiento grande en Argentina, y eso combinado con los siete años que han pasado desde que el grupo liderado por Txus di Fellatio se presentara por los escenarios argentinos explicaba muy bien la fila enorme que se veía en la entrada del Teatro Vorterix, alargándose por Lacroze y doblando por Álvarez Thomas. Aunque parecía que la espera se iba a hacer larga y todavía más complicada por el frío que se sentía, por suerte la entrada fue relativamente rápida y hacia las 19:45 ya pude estar dentro.

La previa del concierto estuvo a cargo de King Drago y El Legado, ambas bandas locales de características similares y con un sonido que deambula en ese espacio donde confluyen el heavy clásico, el hard rock y el power metal en serena armonía. Dedicarle un espacio a cada una de ellas sería demasiado redundante, pero créanme que ambas mostraron una enorme dedicación y un sonido muy profesional a en sus sets, mostrando su potencia ante un público que poco a poco se iba acumulando en números respetables y que se vio muy movido por las canciones de ambos. Ciertamente son bandas muy recomendables para quienes quieran encontrar nuevas propuestas en el plano local argentino.

Para las 21:20 ya se podía ver el campo con mucha gente, y lo mismo se podía decir de la sección superior del Teatro Vorterix, se podía sentir la impaciencia al momento en que parte del público comenzó corear a viva voz el estribillo del clásico “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, al que se sumó un porcentaje importante del resto de los asistentes. A poco de eso comenzó a sonar “La gazza ladra” de Gioachino Rossini, que a la manera de “The Ecstasy of Gold” de Ennio Morricone con Metallica también es la señal de salida de Mägo de Oz y de Kabrönes, con los integrantes saliendo poco a poco al escenario. 

Aparte de Víctor Manuel Conde (sustituto de Frank en esta gira, ausente por problemas de salud), Carlitos y Salva, la base instrumental se completa con el baterista Joaquín Arellano “El Niño”, el tecladista Ismael “Filtho” Filteau y el violinista Santiago Vokram del Gesú, y poco a poco fueron saliendo al escenario.

Con las primeras notas de “Maritornes” la gente comenzó a saltar y encenderse, algo que se incrementó cuando salió al escenario José Andrëa, dando mil vueltas con el pie del micrófono y poniéndose a entonar los primeros versos de la canción. O al menos eso es lo que se pudo interpretar, porque un desperfecto con el micrófono empañó el comienzo de la canción haciendo que no se pudiera escuchar nada de la voz del cantante, aunque la gente se encargó de balancear las cosas cantando: cuando se pudo arreglar el problema, las cosas de verdad explotaron y el público se pudo enfocar en lo importante: saltar y bailar (y cantar, pero ahora junto a José Andrëa en vez de sustituyéndolo).

Kabrönes se sentían a toda potencia desde el inicio, y en vez de dejar algún momento para descansar pasaron inmediatamente a “La Santa Compaña”, canción de Finisterra que tuvo a la gente coreando la letra al unísono. El final de la canción fue el primer momento en el que José se dirigió al público, específicamente pidiendo un aplauso a una persona en primera fila que había ido con un fursuit de lobo que seguramente estaría asándose adentro, y de paso señalando a alguien que recordaba del meet&greet de la última vez que había venido con Mägo de Oz, allá por 2011. Agradeciendo a todos, pasó a presentar la siguiente “El Ángel Caído”

La idea de centrarse en los clásicos de Mägo de Oz no era ninguna mentira, porque la lista de canciones tuvo de todo y para todos: “El Cantar de la Luna Oscura”, “Dime Con Quién Andas”, la emotiva “El que quiera entender que entienda” con su siempre bienvenido apoyo a la diversidad sexual, la antes mencionada “Hasta que el cuerpo aguante” y “La Leyenda de la Mancha”, entre muchas más. También hubo momento para dedicarle a los que ya no están, como fue el caso de “Tiempo de Marchar”, su clásico cover de “Rainbow Eyes” de Rainbow, con las imágenes de Fernando Ponce de León y Sergio Cisneros de fondo, flautista y tecladista de Mägo de Oz que fallecieran en 2024 y 2025 respectivamente. De paso también hubo comedia, con el festejo atrasado del cumpleaños de José a cargo de Filtho tocando una versión modificada del “Gracias Marcelo” de Videomatch.

El final llegó, obviamente, con “El Fin del Camino”. Y, obviamente, la cosa no cerró ahí, porque la banda volvería al escenario para los bises infaltables de “Fiesta Pagana”, “Molinos de Viento” y “Satania”, con más gente bailando pasos de todo tipo, niños disfrutando, chicas alzadas en hombros y todo tipo de muestras de aprecio. Una fiesta con todo y para todos, y una que ciertamente no debe haber dejado a alguien insatisfecho.

Claro que hay que señalar que no todo fue perfecto, aunque creo que esto fue algo fuera del control de Kabrönes. Mencioné anteriormente que al principio el micrófono no funcionaba, y la verdad es que no fue el único desperfecto técnico de la noche: en muchas ocasiones era imposible escuchar los teclados, hubo momentos donde se cortó la guitarra y lo mismo pasó con el violín, una falta enorme considerando su importancia en estas canciones. Es por eso que lo de Kabrönes es todavía más destacable, teniendo que nadar por estas aguas complicadas para dar un show tan grande.

En este punto tengo que decir que nunca me gustó mucho Mägo de Oz, pero salí del recital con una visión más positiva de la obra de la banda. ¿Vieron cuando escuchan las canciones en vivo y eso ayuda a apreciar las canciones grabadas en estudio? No creo que el día de mañana vaya a unirme al club de fans de Mägo de Oz ni nada por el estilo, pero fui sin muchas expectativas y salí de Vorterix mucho mejor de lo que esperaba, más allá de los problemas mencionados. Mucho de esto tiene que ver que se nota el atractivo de Mägo de Oz a través de Kabrönes, con esa actitud abierta a un público más amplio y sin tanto ceño fruncido como es el promedio en el mundo del metal.

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