


En otra noche helada de nieve y frío extremo, El Poolen fue testigo de una celebración desenfrenada de rock ‘n’ roll cuando los australianos Airbourne, acompañados por la banda soporte Asomvel, demostraron que la guitarra eléctrica, los riffs pesados y la actitud sin complejos están más vivos que nunca. En una noche donde la nostalgia por el hard rock de los 80 se fusionó con la energía implacable de los músicos en vivo, ambas bandas dejaron en claro por qué siguen siendo fuerzas vitales en la escena del rock pesado.
Las puertas del recinto abrieron a las 19 hs para la alegría de los presentes, y la expectación a estas alturas ya era palpable en el ambiente.
La banda soporte Asomvel abrió la velada una hora después, con la misma filosofía que ha mantenido desde su formación en 1993: volumen excesivo, actitud sin remordimientos y un sonido que fusiona el speed metal con el punk rock más sucio. Formados en Liverpool por el guitarrista Lenny Robinson y el fallecido bajista/vocalista Jay-Jay Winter, Asomvel ha sobrevivido tragedias, innumerables cambios de baterista y las modas cambiantes del metal para emerger como una de las bandas más auténticas del underground británico.
El grupo hizo su aparición en escena abriendo con “Louder & Louder”, con un sonido crudo y directo, ritmos rápidos y vertiginosos. El cantante y bajista Ralph Robinson (reemplazante y sobrino del fallecido Jay-Jay) se encargó de animar la noche, corriendo de un lado al otro del escenario sin parar de alentar en ningún momento a un público que, para la segunda canción, ya no quedaba claro si estaba paralizado por el clima o simplemente atónito ante la descarga de energía y velocidad que ofrecía la banda sobre el escenario.
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La banda británica presentó un setlist de nueve canciones rápidas, con pistas cortas y un rock and roll sucio al mejor estilo Motörhead. También tuvo la oportunidad de incluir material de su más reciente álbum, Born to Rock ‘n’ Roll.
Se destacaron temas como “Your Worst Nightmare” y “Take You to Hell”, donde se pudo apreciar la velocidad y potencia del baterista, y los riffs poderosos y aguerridos de las guitarras en sintonía. Una auténtica fiesta como hacía rato no se veía en este tipo de género, dejando en claro que Asomvel tiene espalda suficiente para hacer un show propio como banda principal.
Media hora más tarde se empezó a escuchar el soundtrack de Terminator, se apagaron las luces, cayó el telón y salió al escenario toda la potencia de Airbourne con su primera canción: “Gutsy”. Para entonces, la temperatura de Poolen se había elevado muchísimo en el ambiente, y no solo en el recinto sino también en la gente, ya que no paraban de salir cervezas de la barra y la audiencia ya empezaba a palpitar el clima festivo.
El sonido arrollador de Airbourne se destacó por su potencia, velocidad y calidad profesional, consolidándose como herederos del hard rock australiano de AC/DC, pero con una identidad propia, aunque las comparaciones siempre van a estar servidas en la mesa. Los riffs incendiarios de guitarra de Joel O’Keeffe, más el acompañamiento de Brett Tyrrell, se hicieron notar con fuerza junto con la base sólida de Justin Street, que acompañaba en los coros de cada canción.
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El setlist estuvo compuesto por 13 canciones llenas de adrenalina y mucha cerveza, ya que desde el escenario principal tenían preparados vasos a medio llenar que volaban al público en más de una ocasión por parte de Joel, y luego volvían al escenario nuevos vasos por parte de la audiencia. Ese ir y venir constante de vasos voladores fue un verdadero espectáculo de música y entretenimiento.
El feedback con la audiencia fue excepcional, ya que Joel O’Keeffe no es solo un guitarrista, es un showman nato que entiende cómo trabajar frente a una multitud. En uno de los momentos más memorables del show, ejecutó un solo de guitarra montado sobre los hombros de un roadie en medio del público, con una convicción y energía que se sintieron genuinas y espontáneas, lejos de cualquier gesto ensayado. En otro pasaje, golpeó su cabeza con una lata de cerveza, bañando a quienes lo rodeaban.
Cuando llegó el turno de “Hungry”, el cantante pidió abrir un espacio en el medio para que la gente pudiera hacer mosh pit, a lo que el público respondió con emoción. Más tarde, las sirenas anunciaron “Live It Up”, que sonó como una atronadora descarga para que los presentes pudieran corear cada estribillo con pasión ante la ejecución precisa de redoblante y platillos del baterista.
Antes del final, el cantante dedicó unas palabras de agradecimiento al público que se acercó a ver a la banda, recordando que gracias a ellos el rock & roll nunca morirá. Inmediatamente después, sonaron los acordes de “Runnin’ Wild”, cerrando la noche con una despedida a todo ritmo, descontrol y energía.




En otra noche helada de nieve y frío extremo, El Poolen fue testigo de una celebración desenfrenada de rock ‘n’ roll cuando los australianos Airbourne, acompañados por la banda soporte Asomvel, demostraron que la guitarra eléctrica, los riffs pesados y la actitud sin complejos están más vivos que nunca. En una noche donde la nostalgia por el hard rock de los 80 se fusionó con la energía implacable de los músicos en vivo, ambas bandas dejaron en claro por qué siguen siendo fuerzas vitales en la escena del rock pesado.
Las puertas del recinto abrieron a las 19 hs para la alegría de los presentes, y la expectación a estas alturas ya era palpable en el ambiente.
La banda soporte Asomvel abrió la velada una hora después, con la misma filosofía que ha mantenido desde su formación en 1993: volumen excesivo, actitud sin remordimientos y un sonido que fusiona el speed metal con el punk rock más sucio. Formados en Liverpool por el guitarrista Lenny Robinson y el fallecido bajista/vocalista Jay-Jay Winter, Asomvel ha sobrevivido tragedias, innumerables cambios de baterista y las modas cambiantes del metal para emerger como una de las bandas más auténticas del underground británico.
El grupo hizo su aparición en escena abriendo con “Louder & Louder”, con un sonido crudo y directo, ritmos rápidos y vertiginosos. El cantante y bajista Ralph Robinson (reemplazante y sobrino del fallecido Jay-Jay) se encargó de animar la noche, corriendo de un lado al otro del escenario sin parar de alentar en ningún momento a un público que, para la segunda canción, ya no quedaba claro si estaba paralizado por el clima o simplemente atónito ante la descarga de energía y velocidad que ofrecía la banda sobre el escenario.
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Se destacaron temas como “Your Worst Nightmare” y “Take You to Hell”, donde se pudo apreciar la velocidad y potencia del baterista, y los riffs poderosos y aguerridos de las guitarras en sintonía. Una auténtica fiesta como hacía rato no se veía en este tipo de género, dejando en claro que Asomvel tiene espalda suficiente para hacer un show propio como banda principal.
Media hora más tarde se empezó a escuchar el soundtrack de Terminator, se apagaron las luces, cayó el telón y salió al escenario toda la potencia de Airbourne con su primera canción: “Gutsy”. Para entonces, la temperatura de Poolen se había elevado muchísimo en el ambiente, y no solo en el recinto sino también en la gente, ya que no paraban de salir cervezas de la barra y la audiencia ya empezaba a palpitar el clima festivo.
El sonido arrollador de Airbourne se destacó por su potencia, velocidad y calidad profesional, consolidándose como herederos del hard rock australiano de AC/DC, pero con una identidad propia, aunque las comparaciones siempre van a estar servidas en la mesa. Los riffs incendiarios de guitarra de Joel O’Keeffe, más el acompañamiento de Brett Tyrrell, se hicieron notar con fuerza junto con la base sólida de Justin Street, que acompañaba en los coros de cada canción.
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El setlist estuvo compuesto por 13 canciones llenas de adrenalina y mucha cerveza, ya que desde el escenario principal tenían preparados vasos a medio llenar que volaban al público en más de una ocasión por parte de Joel, y luego volvían al escenario nuevos vasos por parte de la audiencia. Ese ir y venir constante de vasos voladores fue un verdadero espectáculo de música y entretenimiento.
El feedback con la audiencia fue excepcional, ya que Joel O’Keeffe no es solo un guitarrista, es un showman nato que entiende cómo trabajar frente a una multitud. En uno de los momentos más memorables del show, ejecutó un solo de guitarra montado sobre los hombros de un roadie en medio del público, con una convicción y energía que se sintieron genuinas y espontáneas, lejos de cualquier gesto ensayado. En otro pasaje, golpeó su cabeza con una lata de cerveza, bañando a quienes lo rodeaban.
Cuando llegó el turno de “Hungry”, el cantante pidió abrir un espacio en el medio para que la gente pudiera hacer mosh pit, a lo que el público respondió con emoción. Más tarde, las sirenas anunciaron “Live It Up”, que sonó como una atronadora descarga para que los presentes pudieran corear cada estribillo con pasión ante la ejecución precisa de redoblante y platillos del baterista.
Antes del final, el cantante dedicó unas palabras de agradecimiento al público que se acercó a ver a la banda, recordando que gracias a ellos el rock & roll nunca morirá. Inmediatamente después, sonaron los acordes de “Runnin’ Wild”, cerrando la noche con una despedida a todo ritmo, descontrol y energía.

















