


Whitedemon, una banda barcelonesa que se está posicionando como un referente del ‘Atmospheric Groove Metal’, ofreció una actuación memorable en la Sala Wolf. Con un sonido que fusiona la contundencia del groove metal con atmósferas envolventes, y respaldados por un potente EP como “Fairytale”, la banda está ganando terreno en la escena, tanto en giras de grupos consolidados como en festivales emergentes.
La presentación en la Sala Wolf sirvió para consolidar esta progresión. Si bien su EP “Nankurunaisa” (2023) ya había mostrado su potencial, fue con el sencillo “Underwater Odyssey” (2024) que la banda marcó un punto de inflexión, explorando nuevas profundidades sonoras. En el escenario, esa evolución se hizo palpable.
Desde el inicio, con el tema “Doppelgänger”, la banda desató una energía contagiosa. A pesar de ser un tema aún no publicado, la canción ya era conocida por los seguidores, generando una respuesta entusiasta que llenó la sala de saltos y coros. La voz de Elba Blanco, versátil y poderosa, alternó entre melodías limpias y guturales, transmitiendo una amplia gama de emociones.
El talento instrumental de la banda fue otro de los puntos fuertes de la noche. El binomio de guitarristas, Jandro López y Raquel Pizarro, tejió un entramado sonoro complejo y cautivador, con riffs contundentes y solos virtuosos. La base rítmica, formada por Carlos Cervilla al bajo y Marc García a la batería, aportó solidez y precisión, impulsando cada tema con una fuerza arrolladora.
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La banda basó su repertorio en su actual material discográfico canciones que no faltaron en la palestra fueron “Fairytale”, como “Hekate” y “Whitedemon”, que evidenciaron la madurez compositiva de Whitedemon. La combinación de ritmos pesados, melodías evocadoras y letras profundas creó una atmósfera única que envolvió al público.
La actuación culminó con una versión apoteósica de “Killing in the Name” de Rage Against the Machine, desatando un mini pogo y dejando al público con la adrenalina a flor de piel. La energía y la entrega de Whitedemon en la Sala Wolf confirmaron que estamos ante una banda con un futuro brillante dentro del panorama del metal. Los barceloneses calentaron el ambiente, dejando al público listo para la llegada de los protagonistas.
La Sala Wolf de Barcelona se transformó en un hervidero de metal bizarro el 30 de marzo de 2025, al recibir a los inigualables argentinos Asspera. La banda argentina, con su mezcla única de humor negro, crítica social y contundencia musical, desplegó un espectáculo dificil de olvidar por el humor y la potencia del heavy metal. Con más de dos décadas de trayectoria y un arsenal de himnos que los han convertido en referentes del género, Asspera llegaba a Barcelona como parte de una esperada gira europea, prometiendo una noche de catarsis colectiva y desenfreno.
La gira, que había comenzado en Italia y continuado por otras ciudades españolas, culminó en Barcelona con una explosión de energía. Cuando Asspera finalmente tomó el escenario, la Sala Wolf estalló en un grito unánime. Desde el inicio, con “Viaje al centro de la verga”, la banda marcó el tono de la noche: un viaje sin escalas a través de su universo bizarro, donde el humor escatológico se mezcla con riffs poderosos y ritmos aplastantes. El público mayoritariamente argentino , muchos de ellos ataviados con máscaras al igual que la banda, se entregó al pogo y al canto desde el primer momento.
La potencia de Asspera en vivo es innegable. La banda suena compacta y contundente, con una precisión que permite apreciar cada matiz de su sonido. La voz de Richar, carismática y llena de matices, guía al público a través de las letras provocadoras y llenas de ironía. El setlist, cuidadosamente seleccionado, recorrió gran parte de la discografía de la banda, incluyendo tanto clásicos como temas más recientes.
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“Cagón” desató una nueva oleada de energía, con su ritmo frenético y su letra que critica la cobardía y la hipocresía. “Berrinche y cuenta nueva”, con su estribillo pegadizo, se convirtió en un himno coreado por toda la sala. La atmósfera se intensificó aún más con “La poneta”, que incluyó un fragmento de “Blind” de Korn como intro, demostrando la versatilidad de la banda y su capacidad para fusionar diferentes estilos.
La crítica social, uno de los pilares de Asspera, se hizo presente en “Tarifazo”, un tema que, a pesar de haber sido escrito hace años, sigue resonando con fuerza en la realidad argentina. Los coristas, con boletas gigantes de luz y gas, satirizan la situación económica, generando una reacción visceral en el público.
El humor negro y la provocación continuaron con “Gorda puerca” y “Me cago”, esta última con Rockardo Asspero en las voces, mostrando el lado más irreverente de la banda. “La puntita”, con la participación de Dino Garca en los coros y un fragmento de “Ji Ji Ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fue otro de los momentos álgidos de la noche, uniendo al público en un canto masivo.
“El peaje más caro del mundo” y “Partiendo cabezas” mantuvieron la intensidad, con riffs demoledores y ritmos implacables. “Hermandades de fierro” y “Hombre vencido” mostraron el lado más metalero de la banda, con solos de guitarra virtuosos y una base rítmica demoledora.
La recta final del concierto fue una auténtica fiesta. “Rotopercutor” y “Marolio”, con su estribillo pegadizo, se convirtieron en himnos celebrados por toda la sala. “Gambeta”, con la participación de 3.14J en las voces, añadió un toque de variedad al setlist.
“A todos menos a mí”, “El Cazita”, “Sin garantía” e “Hijo de puta” mantuvieron la energía en lo más alto, preparando el terreno para el gran final.
El concierto culminó con “Pogo al corazón”, un tema dedicado a la memoria del primer baterista de la banda, Mario “Pato” Larralde. La emoción se apoderó de la sala, con la imagen de “Pato” en la pantalla detrás de la batería. Richar recordó la influencia de Ricardo Iorio en la escena metalera argentina, generando un aplauso ensordecedor. El final del concierto se convirtió en una celebración de la amistad y la pasión, con varios amigos de la banda subiendo al escenario para cantar y abrazarse en un pogo colectivo, despidiendo la noche con un grito de unidad y fuerza.
La actuación de Asspera fue mucho más que un simple concierto: fue una catarsis colectiva, una celebración de la música, el humor y la hermandad argentina. Su espectáculo irreverente, profano y sin censura demostró una vez más por qué son los pioneros del metal bizarro. La noche en la Sala Wolf fue una celebración de la música, el humor y la amistad, dejando claro que la banda sigue dispuesta a propagar lo absurdo y el sinsentido a través de su arte.




Whitedemon, una banda barcelonesa que se está posicionando como un referente del ‘Atmospheric Groove Metal’, ofreció una actuación memorable en la Sala Wolf. Con un sonido que fusiona la contundencia del groove metal con atmósferas envolventes, y respaldados por un potente EP como “Fairytale”, la banda está ganando terreno en la escena, tanto en giras de grupos consolidados como en festivales emergentes.
La presentación en la Sala Wolf sirvió para consolidar esta progresión. Si bien su EP “Nankurunaisa” (2023) ya había mostrado su potencial, fue con el sencillo “Underwater Odyssey” (2024) que la banda marcó un punto de inflexión, explorando nuevas profundidades sonoras. En el escenario, esa evolución se hizo palpable.
Desde el inicio, con el tema “Doppelgänger”, la banda desató una energía contagiosa. A pesar de ser un tema aún no publicado, la canción ya era conocida por los seguidores, generando una respuesta entusiasta que llenó la sala de saltos y coros. La voz de Elba Blanco, versátil y poderosa, alternó entre melodías limpias y guturales, transmitiendo una amplia gama de emociones.
El talento instrumental de la banda fue otro de los puntos fuertes de la noche. El binomio de guitarristas, Jandro López y Raquel Pizarro, tejió un entramado sonoro complejo y cautivador, con riffs contundentes y solos virtuosos. La base rítmica, formada por Carlos Cervilla al bajo y Marc García a la batería, aportó solidez y precisión, impulsando cada tema con una fuerza arrolladora.
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La banda basó su repertorio en su actual material discográfico canciones que no faltaron en la palestra fueron “Fairytale”, como “Hekate” y “Whitedemon”, que evidenciaron la madurez compositiva de Whitedemon. La combinación de ritmos pesados, melodías evocadoras y letras profundas creó una atmósfera única que envolvió al público.
La actuación culminó con una versión apoteósica de “Killing in the Name” de Rage Against the Machine, desatando un mini pogo y dejando al público con la adrenalina a flor de piel. La energía y la entrega de Whitedemon en la Sala Wolf confirmaron que estamos ante una banda con un futuro brillante dentro del panorama del metal. Los barceloneses calentaron el ambiente, dejando al público listo para la llegada de los protagonistas.
La Sala Wolf de Barcelona se transformó en un hervidero de metal bizarro el 30 de marzo de 2025, al recibir a los inigualables argentinos Asspera. La banda argentina, con su mezcla única de humor negro, crítica social y contundencia musical, desplegó un espectáculo dificil de olvidar por el humor y la potencia del heavy metal. Con más de dos décadas de trayectoria y un arsenal de himnos que los han convertido en referentes del género, Asspera llegaba a Barcelona como parte de una esperada gira europea, prometiendo una noche de catarsis colectiva y desenfreno.
La gira, que había comenzado en Italia y continuado por otras ciudades españolas, culminó en Barcelona con una explosión de energía. Cuando Asspera finalmente tomó el escenario, la Sala Wolf estalló en un grito unánime. Desde el inicio, con “Viaje al centro de la verga”, la banda marcó el tono de la noche: un viaje sin escalas a través de su universo bizarro, donde el humor escatológico se mezcla con riffs poderosos y ritmos aplastantes. El público mayoritariamente argentino , muchos de ellos ataviados con máscaras al igual que la banda, se entregó al pogo y al canto desde el primer momento.
La potencia de Asspera en vivo es innegable. La banda suena compacta y contundente, con una precisión que permite apreciar cada matiz de su sonido. La voz de Richar, carismática y llena de matices, guía al público a través de las letras provocadoras y llenas de ironía. El setlist, cuidadosamente seleccionado, recorrió gran parte de la discografía de la banda, incluyendo tanto clásicos como temas más recientes.
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“Cagón” desató una nueva oleada de energía, con su ritmo frenético y su letra que critica la cobardía y la hipocresía. “Berrinche y cuenta nueva”, con su estribillo pegadizo, se convirtió en un himno coreado por toda la sala. La atmósfera se intensificó aún más con “La poneta”, que incluyó un fragmento de “Blind” de Korn como intro, demostrando la versatilidad de la banda y su capacidad para fusionar diferentes estilos.
La crítica social, uno de los pilares de Asspera, se hizo presente en “Tarifazo”, un tema que, a pesar de haber sido escrito hace años, sigue resonando con fuerza en la realidad argentina. Los coristas, con boletas gigantes de luz y gas, satirizan la situación económica, generando una reacción visceral en el público.
El humor negro y la provocación continuaron con “Gorda puerca” y “Me cago”, esta última con Rockardo Asspero en las voces, mostrando el lado más irreverente de la banda. “La puntita”, con la participación de Dino Garca en los coros y un fragmento de “Ji Ji Ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fue otro de los momentos álgidos de la noche, uniendo al público en un canto masivo.
“El peaje más caro del mundo” y “Partiendo cabezas” mantuvieron la intensidad, con riffs demoledores y ritmos implacables. “Hermandades de fierro” y “Hombre vencido” mostraron el lado más metalero de la banda, con solos de guitarra virtuosos y una base rítmica demoledora.
La recta final del concierto fue una auténtica fiesta. “Rotopercutor” y “Marolio”, con su estribillo pegadizo, se convirtieron en himnos celebrados por toda la sala. “Gambeta”, con la participación de 3.14J en las voces, añadió un toque de variedad al setlist.
“A todos menos a mí”, “El Cazita”, “Sin garantía” e “Hijo de puta” mantuvieron la energía en lo más alto, preparando el terreno para el gran final.
El concierto culminó con “Pogo al corazón”, un tema dedicado a la memoria del primer baterista de la banda, Mario “Pato” Larralde. La emoción se apoderó de la sala, con la imagen de “Pato” en la pantalla detrás de la batería. Richar recordó la influencia de Ricardo Iorio en la escena metalera argentina, generando un aplauso ensordecedor. El final del concierto se convirtió en una celebración de la amistad y la pasión, con varios amigos de la banda subiendo al escenario para cantar y abrazarse en un pogo colectivo, despidiendo la noche con un grito de unidad y fuerza.
La actuación de Asspera fue mucho más que un simple concierto: fue una catarsis colectiva, una celebración de la música, el humor y la hermandad argentina. Su espectáculo irreverente, profano y sin censura demostró una vez más por qué son los pioneros del metal bizarro. La noche en la Sala Wolf fue una celebración de la música, el humor y la amistad, dejando claro que la banda sigue dispuesta a propagar lo absurdo y el sinsentido a través de su arte.
