

Es sabido que muchas bandas pasan por la historia del rock dejando una huella. Y tambien hay bandas que son la historia. Bad Religion pertenece sin discusión a ese segundo grupo, y el miércoles 22 de abril vuelven a Buenos Aires para dar otra clase magistral de punk rock en el Microestadio Malvinas Argentinas (Gutenberg 350, La Paternal, CABA).
Tres años después de su última visita —aquella noche memorable en el Estadio Ferrocarril Oeste junto a Expulsados y Sudarshana— los californianos regresan en el marco de una gira latinoamericana que también los llevará por Santiago, São Paulo y Ciudad de México. Argentina, como siempre, en el mapa.
45 años gritando verdades
La historia de Bad Religion es, en muchos sentidos, la historia del punk intelectual. Fundados en Los Ángeles en 1980 por un grupo de adolescentes inquietos del Valle de San Fernando, encontraron desde el principio una identidad que los separaba del resto: letras densas, filosóficas, cargadas de crítica social y científica, montadas sobre uno de los sonidos más veloces y contundentes del hardcore californiano.
El salto ocurrió en 1988 con Suffer, un disco que redefinió lo que el punk podía decir y cómo podía sonar. Después vinieron No Control (1989), Recipe for Hate (1993) y Stranger Than Fiction (1994), este último el que los llevó a las grandes ligas del rock alternativo sin que traicionaran ni una sola vez su esencia. Greg Graffin —doctor en zoología, cantante, poeta punk— lidera una banda que tiene el don raro de sonar urgente en cada década. The Process of Belief (2002) lo confirmó cuando el mundo lo necesitaba, y canciones como “American Jesus”, “Do What You Want” o “Sorrow” se convirtieron en himnos que trascienden generaciones.
No es casualidad que Argentina sea tierra fértil para esta banda. El punk local siempre tuvo una relación especial con Bad Religion: esa combinación de rabia articulada y velocidad sin concesiones encontró en el público local una respuesta que pocos países del mundo pueden igualar.
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Una noche completa con sello local
El show contará con la presencia de dos bandas nacionales que tienen mucho para decir: Shaila y Eterna Inocencia, dos nombres del punk y el hardcore argentino que garantizan que la noche arranque a full desde el minuto uno.
Las entradas ya están disponibles a través de Livepass con un único valor de $100.000 más cargos por servicio, tanto para campo como para platea. Los clientes del Banco Provincia acceden a 4 cuotas sin interés y un 25% de reintegro.



Es sabido que muchas bandas pasan por la historia del rock dejando una huella. Y tambien hay bandas que son la historia. Bad Religion pertenece sin discusión a ese segundo grupo, y el miércoles 22 de abril vuelven a Buenos Aires para dar otra clase magistral de punk rock en el Microestadio Malvinas Argentinas (Gutenberg 350, La Paternal, CABA).
Tres años después de su última visita —aquella noche memorable en el Estadio Ferrocarril Oeste junto a Expulsados y Sudarshana— los californianos regresan en el marco de una gira latinoamericana que también los llevará por Santiago, São Paulo y Ciudad de México. Argentina, como siempre, en el mapa.
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La historia de Bad Religion es, en muchos sentidos, la historia del punk intelectual. Fundados en Los Ángeles en 1980 por un grupo de adolescentes inquietos del Valle de San Fernando, encontraron desde el principio una identidad que los separaba del resto: letras densas, filosóficas, cargadas de crítica social y científica, montadas sobre uno de los sonidos más veloces y contundentes del hardcore californiano.
El salto ocurrió en 1988 con Suffer, un disco que redefinió lo que el punk podía decir y cómo podía sonar. Después vinieron No Control (1989), Recipe for Hate (1993) y Stranger Than Fiction (1994), este último el que los llevó a las grandes ligas del rock alternativo sin que traicionaran ni una sola vez su esencia. Greg Graffin —doctor en zoología, cantante, poeta punk— lidera una banda que tiene el don raro de sonar urgente en cada década. The Process of Belief (2002) lo confirmó cuando el mundo lo necesitaba, y canciones como “American Jesus”, “Do What You Want” o “Sorrow” se convirtieron en himnos que trascienden generaciones.
No es casualidad que Argentina sea tierra fértil para esta banda. El punk local siempre tuvo una relación especial con Bad Religion: esa combinación de rabia articulada y velocidad sin concesiones encontró en el público local una respuesta que pocos países del mundo pueden igualar.
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El show contará con la presencia de dos bandas nacionales que tienen mucho para decir: Shaila y Eterna Inocencia, dos nombres del punk y el hardcore argentino que garantizan que la noche arranque a full desde el minuto uno.
Las entradas ya están disponibles a través de Livepass con un único valor de $100.000 más cargos por servicio, tanto para campo como para platea. Los clientes del Banco Provincia acceden a 4 cuotas sin interés y un 25% de reintegro.








