


Hoy en día hay una nueva generación de deathcore que acapara gran parte del mercado de la música extrema actual. Bandas como Slaughter to Prevail o Lorna Shore llenan estadios y lideran festivales. Pero ¿qué pasó con los primeros exponentes del género? Muchos quedaron en el olvido o en un estatus “de culto” dentro del estilo. Tal es el caso de Born Of Osiris, quienes editaron varios álbumes, pero nunca pudieron dar el salto a la masividad.
El último trabajo, editado en 2025, Through Shadows, recibió críticas mixtas y quedó fuera de los rankings de lo mejor del año. A su vez, marcó la salida de dos miembros históricos: el guitarrista Lee McKinney y el tecladista Joe Buras.
Debido a estas cuestiones, no llamó la atención que el show se realizara en el escenario pequeño del Pumpehuset, y no en el grande, donde se llevan a cabo la mayoría de los conciertos.
La primera banda fue Larcenia Roe, grupo cuya propuesta se basa en copiar a Slaughter to Prevail. Las canciones pasaban de momentos rápidos a breakdowns sin ningún tipo de transición. Los riffs de guitarra eran súper técnicos, pero el pésimo sonido hizo que no se entendieran.
La batería sonaba fuerte, la voz iba y venía, y las guitarras eran una bola grave de fondo. Y ni hablemos de las pistas, que desentonaban y parecían tiradas a destiempo. El vocalista no paraba de imitar a Alex Terrible, desde su aspecto hasta su forma de moverse y de cantar, pero por supuesto, sin talento.
Un show olvidable.
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La noche mejoró notablemente con Aversions Crown, banda de deathcore proveniente de Australia. Con una propuesta muy técnica, que mezclaba breakdowns milimétricos con partes muy rápidas, llevaron la energía a un nivel muy alto, generando así los primeros circle pits de la noche.
Haciendo más foco en la propuesta musical, sus breakdowns eran sumamente técnicos, pero no resultaban aburridos, ya que siempre había un arreglo diferente que los hacía resaltar, sobre todo gracias a la guitarra líder, que se encargó de crear sonidos atmosféricos que coloreaban las canciones. Las partes rápidas eran violencia absoluta, con riffs pesados y gordos, y un baterista que maneja el blast beat a la perfección.
Tras una presentación que culminó con el vocalista gritando como nunca en medio de un wall of death, las luces se apagaron y los aplausos inundaron el recinto.
Llegó el turno de Within Destruction, desde Eslovenia, quienes comunicaron que, debido a un problema en el trámite de sus visas para Estados Unidos, el guitarrista no pudo presentarse. Por lo tanto, tocaron en formato de trío, utilizando pistas de guitarra en los momentos necesarios.
Sin embargo, no dejaron que este inconveniente los opacara y dieron un show súper enérgico y entretenido. Al parecer, contaban con una gran cantidad de fanáticos en el público, ya que la gente disfrutó el show con mucha pasión y energía, saltando, armando pogos y hasta arrojándose desde el escenario.
La propuesta se centra en un deathcore fiestero, con estribillos melódicos e incluso coreables, lo que ayudó a crear el clima festivo que se vivió. Si bien se notó la falta de la guitarra, la banda en formato trío sonó poderosa, especialmente gracias a su baterista, que demostró un dominio perfecto de las técnicas utilizadas en este estilo.
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Tras ponerle el pecho a las balas y dar un show muy divertido que culminó con un wall of death, los eslovenos dejaron el escenario. Y con ellos, parte del público se retiró del recinto, un hecho muy llamativo.
Con el público que quedó en la sala amontonado al frente, los norteamericanos salieron a escena con “Bow Down”, “Elevate” y la primera de su clásico álbum The Discovery, “Follow the Signs”.
Para esta altura de la noche, el sonido había alcanzado un nivel exquisito, algo fundamental para una banda tan técnica. Todos los arreglos, solos y riffs ultra intrincados se pudieron escuchar a la perfección, perfectamente acompañados por algunas pistas y sostenidos por un baterista que es de otro planeta. Sin duda lleva un metrónomo en el corazón, ya que en ningún momento se corrió de eje.
La ejecución fue perfecta, con una precisión envidiable. Se sentía que todas las progresiones de riffs entrecortados y polirrítmicos fluían con total naturalidad, y en ningún momento el show resultó aburrido. Fue una constante demostración de técnica y energía.
En los momentos sin música, el baterista aprovechó para regalar palillos y el vocalista para incitar al mosh y a la diversión.
La lista repasó momentos de todas las épocas del grupo, pero hizo hincapié en su último trabajo, Through Shadows, del cual interpretaron cinco canciones. Por otra parte, el aclamado The Discovery tuvo su bloque especial con cuatro canciones seguidas del mismo, sin duda el momento más festejado de la noche.
Luego de un agradecimiento, se despidieron con “Machine”, canción que hizo retumbar el pequeño salón del Pumpehuset por última vez en la noche.
Si bien el deathcore hoy está de moda, sucede que las propuestas primeras y/o más experimentales quedan sumergidas para el público de nicho. Una clara muestra de que hoy la música entra más por los ojos y por el gancho fácil que por la destreza y la calidad musical.




Hoy en día hay una nueva generación de deathcore que acapara gran parte del mercado de la música extrema actual. Bandas como Slaughter to Prevail o Lorna Shore llenan estadios y lideran festivales. Pero ¿qué pasó con los primeros exponentes del género? Muchos quedaron en el olvido o en un estatus “de culto” dentro del estilo. Tal es el caso de Born Of Osiris, quienes editaron varios álbumes, pero nunca pudieron dar el salto a la masividad.
El último trabajo, editado en 2025, Through Shadows, recibió críticas mixtas y quedó fuera de los rankings de lo mejor del año. A su vez, marcó la salida de dos miembros históricos: el guitarrista Lee McKinney y el tecladista Joe Buras.
Debido a estas cuestiones, no llamó la atención que el show se realizara en el escenario pequeño del Pumpehuset, y no en el grande, donde se llevan a cabo la mayoría de los conciertos.
La primera banda fue Larcenia Roe, grupo cuya propuesta se basa en copiar a Slaughter to Prevail. Las canciones pasaban de momentos rápidos a breakdowns sin ningún tipo de transición. Los riffs de guitarra eran súper técnicos, pero el pésimo sonido hizo que no se entendieran.
La batería sonaba fuerte, la voz iba y venía, y las guitarras eran una bola grave de fondo. Y ni hablemos de las pistas, que desentonaban y parecían tiradas a destiempo. El vocalista no paraba de imitar a Alex Terrible, desde su aspecto hasta su forma de moverse y de cantar, pero por supuesto, sin talento.
Un show olvidable.
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Haciendo más foco en la propuesta musical, sus breakdowns eran sumamente técnicos, pero no resultaban aburridos, ya que siempre había un arreglo diferente que los hacía resaltar, sobre todo gracias a la guitarra líder, que se encargó de crear sonidos atmosféricos que coloreaban las canciones. Las partes rápidas eran violencia absoluta, con riffs pesados y gordos, y un baterista que maneja el blast beat a la perfección.
Tras una presentación que culminó con el vocalista gritando como nunca en medio de un wall of death, las luces se apagaron y los aplausos inundaron el recinto.
Llegó el turno de Within Destruction, desde Eslovenia, quienes comunicaron que, debido a un problema en el trámite de sus visas para Estados Unidos, el guitarrista no pudo presentarse. Por lo tanto, tocaron en formato de trío, utilizando pistas de guitarra en los momentos necesarios.
Sin embargo, no dejaron que este inconveniente los opacara y dieron un show súper enérgico y entretenido. Al parecer, contaban con una gran cantidad de fanáticos en el público, ya que la gente disfrutó el show con mucha pasión y energía, saltando, armando pogos y hasta arrojándose desde el escenario.
La propuesta se centra en un deathcore fiestero, con estribillos melódicos e incluso coreables, lo que ayudó a crear el clima festivo que se vivió. Si bien se notó la falta de la guitarra, la banda en formato trío sonó poderosa, especialmente gracias a su baterista, que demostró un dominio perfecto de las técnicas utilizadas en este estilo.
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En los momentos sin música, el baterista aprovechó para regalar palillos y el vocalista para incitar al mosh y a la diversión.
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Si bien el deathcore hoy está de moda, sucede que las propuestas primeras y/o más experimentales quedan sumergidas para el público de nicho. Una clara muestra de que hoy la música entra más por los ojos y por el gancho fácil que por la destreza y la calidad musical.

















