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Defying Decay
Synthetic Sympathy (2026)
Independiente

TRACKLIST
1. The Requiem: A Bipolar Nightmare
2. Built to Fall
3. The Law 112: Secrecy and Renegades
4. RX Regicide (feat. Kellin Quinn Of Sleeping With Sirens)
5. Pale
6. 21 Stitches
7. Clouds (feat. Violette Wautier)
8. MEANiNGLESS!
9. Prelude: A Peaceful Sleep
10. Debris
11. Last Reply
12. Inside These Lies
13. System of Sinners
14. Hide & Seek

Al igual que pasa con su vecina del sur Indonesia, Tailandia no será un titán de la producción de material metalero en el mainstream, pero que parece tener una cantidad grande de artistas de metal extremo, o al menos un puñado con una gran cantidad de lanzamientos en el under extremo. ¿Habrá algún programa para entrenar bandas de death metal en esa zona? ¿O de grindcore? Así que ciertamente Defying Decay me tomó un tanto desprevenido cuando su disco me llegó al mail.

Definidos como “una de las bandas que más viene ascendiendo en la escena metalera tailandesa”, según una reciente entrevista con Kerrang!, Defying Decay vienen hace un largo tiempo llamando la atención en su país. Y no lo digo sólo en el mundo de la música, siendo que en 2021 lanzaron una canción llamada “The Law 112: Secrecy and Renegades” atacando la ley local que prohíbe criticar a la familia real tailandesa, que plantea penas de hasta 15 años de prisión: si le sumamos que lo hicieron durante el gobierno militar que estaba gobernando Tailandia en ese momento, es refrescante encontrar de vez en cuando una banda de metal que se oponga a gobiernos dictatoriales en estos días.

Su nombre podrá sugerir alguna banda de death metal técnico, pero las cosas con Defying Decay están bastante alejadas del metal extremo: la banda define a su estilo como “hyperpop metal”, y habiendo escuchado su tercer álbum Synthetic Sympathy no creo que mientan. A lo largo de sus 14 canciones (bueno, 12 canciones, una intro y un interludio) es un combo súper ajustado de riffs pesados, electrónica, mezcla de voces limpias y gritadas, estribillos de corte pop y algún que otro pasaje rapeado. O sea, la misma manera en la que ha venido sonando el metal melódico mainstream durante la última década y monedas, esa actualización de la onda Linkin Park que grupos onda A Day To Remember popularizaron hace un tiempo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Erra – Silence Outlives The Earth (2026)

Sí, las influencias en el sonido de Defying Decay están a flor de piel: creo que cada semana debo cruzarme con dos o tres discos de bandas “grandes” de este estilo a los que algún video de TikTok me quiere vender como que está “revolucionando el metal” y lo único que logran es que termine confundiendo entre ellos. Si no me hubieran avisado que Defying Decay eran de Tailandia habría asumido que eran otro grupo occidental onda Bad Omens, Sleep Token, PRESIDENT o cualquier otro conjunto “pop metal” de la misma calaña.

Dicho esto, no creo ser la mejor autoridad al momento de andar pidiendo “total y completa originalidad” en el área de la musiquita. Me gusta cuando mi rock psicodélico suena bien sesentas, me gusta mi rock progresivo bien setentas, admito que me debo escuchar cada grupo de AOR editado por Frontiers Records, y SeeYouSpaceCowboy hicieron de mis discos favoritos del 2024 sonando como cualquier grupo de metalcore del 2008: estaré abierto a la comida exótica, pero jamás le dije que no a una carne con papas bien hecha sólo porque haya comido otra carne con papas bien hecha el día anterior. Y en el mundo del “electropop metal” o como sea que quiera llamarlo, este Synthetic Sympathy sería una carne recalentada que quedó de ayer con unas papas que no son la gran cosa pero tampoco son desagradables. ¿Se nota que tengo hambre? Dejemos las comparaciones con comida y metámonos al disco.

Synthetic Sympathy es un disco un tanto plástico, un tanto (demasiado) sobreproducido por momentos. Como muchas bandas de pop metal, Defying Decay tienen la mala costumbre de llenar sus canciones de teclados, programaciones y cuerdas al punto de que sea complicado distinguir qué es una programación y qué es una guitarra o una batería. Me recuerda a estar escuchando los últimos discos de HYDE antes de que se presentara en 2025 en Buenos Aires, con ese rejunte electro punk rock recargado hasta el hartazgo. Pero… ¿será esa la idea con Defying Decay? ¿O al menos con este álbum? El disco tiene la palabra “sintético” en su título, así que asumo que habrá alguna intención artística detrás de ello.

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Y sonar “digital” no es necesariamente un pecado: Graceland es uno de los grandes discos de pop de los ochentas a pesar de sufrir el síndrome de “batería Phil Collins”. Y en el caso de Synthetic Decay, hay algo adictivo en lo artificial que suena todo, como una de esas bebidas energizantes con nombres de sabores imposibles. “Built To Fall” es predecible en la manera en la que su intro lenta y electrónica, marcada por la voz de Jay Poom Euarchukiati, llega a la palabra “fall” para aumentar la intensidad, mientras los riffs van acompañados por el sonido de la orquesta, como si fuera un tráiler de un videojuego. Horriblemente manipulador, creo que la escuché como quince veces seguidas de lo desvergonzada que era: 10/10.

Defying Decay tienen muchos de sus mejores momentos cuando aumentan la velocidad: “RX Regicide” es frenética, acompañando la voz de Jay con unas guitarras punzantes mientras es acompañado por Kellin Quinn de Sleeping With Sirens. “21 Stitches” también es otra muy intensa, al igual que “Debris”. “Clouds” tiene a Jay acompañado por Violette Wautier, una cantante tailandesa que parece ser una súper estrella pop en su país de origen. Y la mezcla de ambos funciona bastante bien, incluso con la dosis extra de melosidad que la presencia de Wautier aporta. 

Hablando de melosidad, a veces el álbum se pasa con eso, como en la totalidad de “Last Reply” (la mezcla de voces en la primera parte parece de algún hit de los noventas que pasarían por la Aspen), en “Clouds” o en “MEANiNGLESS!”, donde la acumulación de efectos electrónicos y Autotune se vuelve demasiado. Pero a pesar de ello, es algo que me imagino que tiene un público al que entiendo: todo el álbum tiene una intensidad peculiar y todas las canciones tienen algún elemento particular destacable, más allá de que sienta o no que usen ese elemento para construir algo más grande.

Synthetic Sympathy es un álbum con un montón de cosas para llegarle a un montón de públicos diferentes, con una propuesta digerible siempre y cuando no esperes que todos los discos de “metal” deban sonar como un álbum de Motörhead. Sonido ultra pulido, voces puestas de manera milimétrica, guitarras que hacen bien lo suyo como base y de vez en cuando reciben la luz de los reflectores, riffs medio simples pero pesados, y con un Jay que ciertamente tiene una gran habilidad para manejar muchos estilos diferentes. Si tenés que escuchar un disco de pop metal este año, Defying Decay trae de las propuestas más decentes que haya escuchado últimamente.

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Defying Decay
Synthetic Sympathy (2026)
Independiente

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1. The Requiem: A Bipolar Nightmare
2. Built to Fall
3. The Law 112: Secrecy and Renegades
4. RX Regicide (feat. Kellin Quinn Of Sleeping With Sirens)
5. Pale
6. 21 Stitches
7. Clouds (feat. Violette Wautier)
8. MEANiNGLESS!
9. Prelude: A Peaceful Sleep
10. Debris
11. Last Reply
12. Inside These Lies
13. System of Sinners
14. Hide & Seek




Al igual que pasa con su vecina del sur Indonesia, Tailandia no será un titán de la producción de material metalero en el mainstream, pero que parece tener una cantidad grande de artistas de metal extremo, o al menos un puñado con una gran cantidad de lanzamientos en el under extremo. ¿Habrá algún programa para entrenar bandas de death metal en esa zona? ¿O de grindcore? Así que ciertamente Defying Decay me tomó un tanto desprevenido cuando su disco me llegó al mail.

Definidos como “una de las bandas que más viene ascendiendo en la escena metalera tailandesa”, según una reciente entrevista con Kerrang!, Defying Decay vienen hace un largo tiempo llamando la atención en su país. Y no lo digo sólo en el mundo de la música, siendo que en 2021 lanzaron una canción llamada “The Law 112: Secrecy and Renegades” atacando la ley local que prohíbe criticar a la familia real tailandesa, que plantea penas de hasta 15 años de prisión: si le sumamos que lo hicieron durante el gobierno militar que estaba gobernando Tailandia en ese momento, es refrescante encontrar de vez en cuando una banda de metal que se oponga a gobiernos dictatoriales en estos días.

Su nombre podrá sugerir alguna banda de death metal técnico, pero las cosas con Defying Decay están bastante alejadas del metal extremo: la banda define a su estilo como “hyperpop metal”, y habiendo escuchado su tercer álbum Synthetic Sympathy no creo que mientan. A lo largo de sus 14 canciones (bueno, 12 canciones, una intro y un interludio) es un combo súper ajustado de riffs pesados, electrónica, mezcla de voces limpias y gritadas, estribillos de corte pop y algún que otro pasaje rapeado. O sea, la misma manera en la que ha venido sonando el metal melódico mainstream durante la última década y monedas, esa actualización de la onda Linkin Park que grupos onda A Day To Remember popularizaron hace un tiempo.

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Sí, las influencias en el sonido de Defying Decay están a flor de piel: creo que cada semana debo cruzarme con dos o tres discos de bandas “grandes” de este estilo a los que algún video de TikTok me quiere vender como que está “revolucionando el metal” y lo único que logran es que termine confundiendo entre ellos. Si no me hubieran avisado que Defying Decay eran de Tailandia habría asumido que eran otro grupo occidental onda Bad Omens, Sleep Token, PRESIDENT o cualquier otro conjunto “pop metal” de la misma calaña.

Dicho esto, no creo ser la mejor autoridad al momento de andar pidiendo “total y completa originalidad” en el área de la musiquita. Me gusta cuando mi rock psicodélico suena bien sesentas, me gusta mi rock progresivo bien setentas, admito que me debo escuchar cada grupo de AOR editado por Frontiers Records, y SeeYouSpaceCowboy hicieron de mis discos favoritos del 2024 sonando como cualquier grupo de metalcore del 2008: estaré abierto a la comida exótica, pero jamás le dije que no a una carne con papas bien hecha sólo porque haya comido otra carne con papas bien hecha el día anterior. Y en el mundo del “electropop metal” o como sea que quiera llamarlo, este Synthetic Sympathy sería una carne recalentada que quedó de ayer con unas papas que no son la gran cosa pero tampoco son desagradables. ¿Se nota que tengo hambre? Dejemos las comparaciones con comida y metámonos al disco.

Synthetic Sympathy es un disco un tanto plástico, un tanto (demasiado) sobreproducido por momentos. Como muchas bandas de pop metal, Defying Decay tienen la mala costumbre de llenar sus canciones de teclados, programaciones y cuerdas al punto de que sea complicado distinguir qué es una programación y qué es una guitarra o una batería. Me recuerda a estar escuchando los últimos discos de HYDE antes de que se presentara en 2025 en Buenos Aires, con ese rejunte electro punk rock recargado hasta el hartazgo. Pero… ¿será esa la idea con Defying Decay? ¿O al menos con este álbum? El disco tiene la palabra “sintético” en su título, así que asumo que habrá alguna intención artística detrás de ello.

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Y sonar “digital” no es necesariamente un pecado: Graceland es uno de los grandes discos de pop de los ochentas a pesar de sufrir el síndrome de “batería Phil Collins”. Y en el caso de Synthetic Decay, hay algo adictivo en lo artificial que suena todo, como una de esas bebidas energizantes con nombres de sabores imposibles. “Built To Fall” es predecible en la manera en la que su intro lenta y electrónica, marcada por la voz de Jay Poom Euarchukiati, llega a la palabra “fall” para aumentar la intensidad, mientras los riffs van acompañados por el sonido de la orquesta, como si fuera un tráiler de un videojuego. Horriblemente manipulador, creo que la escuché como quince veces seguidas de lo desvergonzada que era: 10/10.

Defying Decay tienen muchos de sus mejores momentos cuando aumentan la velocidad: “RX Regicide” es frenética, acompañando la voz de Jay con unas guitarras punzantes mientras es acompañado por Kellin Quinn de Sleeping With Sirens. “21 Stitches” también es otra muy intensa, al igual que “Debris”. “Clouds” tiene a Jay acompañado por Violette Wautier, una cantante tailandesa que parece ser una súper estrella pop en su país de origen. Y la mezcla de ambos funciona bastante bien, incluso con la dosis extra de melosidad que la presencia de Wautier aporta. 

Hablando de melosidad, a veces el álbum se pasa con eso, como en la totalidad de “Last Reply” (la mezcla de voces en la primera parte parece de algún hit de los noventas que pasarían por la Aspen), en “Clouds” o en “MEANiNGLESS!”, donde la acumulación de efectos electrónicos y Autotune se vuelve demasiado. Pero a pesar de ello, es algo que me imagino que tiene un público al que entiendo: todo el álbum tiene una intensidad peculiar y todas las canciones tienen algún elemento particular destacable, más allá de que sienta o no que usen ese elemento para construir algo más grande.

Synthetic Sympathy es un álbum con un montón de cosas para llegarle a un montón de públicos diferentes, con una propuesta digerible siempre y cuando no esperes que todos los discos de “metal” deban sonar como un álbum de Motörhead. Sonido ultra pulido, voces puestas de manera milimétrica, guitarras que hacen bien lo suyo como base y de vez en cuando reciben la luz de los reflectores, riffs medio simples pero pesados, y con un Jay que ciertamente tiene una gran habilidad para manejar muchos estilos diferentes. Si tenés que escuchar un disco de pop metal este año, Defying Decay trae de las propuestas más decentes que haya escuchado últimamente.

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