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Dark Tranquillity en Buenos Aires: “Brutal lección de Melodeath de Gotemburgo”

Dark Tranquillity en Buenos Aires: “Brutal lección de Melodeath de Gotemburgo”

Continuando con la primera ola de recitales internacionales del año dentro del mes de enero, el lunes pasado fue el turno de Dark TranquiLlity. Los suecos que hacía mucho tiempo […]

Sylosis en Copenhague: “Cuando la expectativa se vuelve violencia”

Sylosis en Copenhague: “Cuando la expectativa se vuelve violencia”

Un tour muy esperado por las tierras europeas era el de Sylosis, ya que esta banda inglesa se está posicionando como una de las propuestas más importantes del sonido actual […]

Satanic Surfers en Barcelona: “Rompiendo Olas de Cerveza y Sudor”

Satanic Surfers en Barcelona: “Rompiendo Olas de Cerveza y Sudor”

Al igual que en su anterior visita hace tan solo unos meses, los suecos llegaron en medio de una semana pasada por agua en toda Catalunya, en esta ocasión refugiados […]

Orchid en Buenos Aires: “Baile y revolución el mismo día”

Orchid en Buenos Aires: “Baile y revolución el mismo día”

El 9 de julio de 2002, el cuarteto Orchid dio un recital para acompañar la salida de su tercer álbum, cuya portada apenas tenía el nombre de la banda acompañado […]

Epica, Amaranthe y Charlotte Wessels en Glasgow: “Tres formas de dominar un escenario”

Epica, Amaranthe y Charlotte Wessels en Glasgow: “Tres formas de dominar un escenario”

Los fans del metal power y sinfónico de Glasgow disfrutaron de una velada excepcional en el O2 Academy, donde los gigantes holandeses del metal sinfónico Epica y los suecos rompe-géneros […]

The Supersuckers en Barcelona: “Gasolina, sudor y rock and roll”

The Supersuckers en Barcelona: “Gasolina, sudor y rock and roll”

La noche aún no había empezado a sudar cuando Wicked Dog subió los tres escalones del escenario. No eran los dueños de la casa, pero venían a encender la chimenea […]

Nanowar of Steel en Madrid: “Carnaval de metal y exotismo oriental”

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Madrid, 21 de enero de 2026 — Jornada maratoniana de decibelios la que vivimos el pasado miércoles en la Sala Revi Live. Con un cartel compuesto por cinco bandas y una apertura de […]

Hammerfall en Murcia: “puños en alto y orgullo metalero”

Hammerfall en Murcia: “puños en alto y orgullo metalero”

Tachuelas, cuero, cadenas y veteranía son algunas de las señas de identidad de la legendaria Hammerfall, uno de los nombres imprescindibles del heavy/power metal europeo. Los suecos se embarcaron en […]

Patriarkh en Barcelona: “Entre incienso y blasfemia”

Patriarkh en Barcelona: “Entre incienso y blasfemia”

El concierto de Patriarkh en Barcelona reunió a una buena representación del metal extremo europeo en una noche intensa y bien organizada. Por problemas de transporte no fue posible llegar […]

Electric Callboy en Barcelona: “Cuando el metal y la fiesta bailan en una misma sala”.

Electric Callboy en Barcelona: “Cuando el metal y la fiesta bailan en una misma sala”.

El pasado 22 de Enero de 2026 daba inicio mi temporada de conciertos con el que fue, sin duda, uno de los mejores del año. Y eso que aún no […]


King Dude en Barcelona: “Entre lo pagano y lo divino”
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Los astros se alinearon para acabar con el periodo estival y descender a las profundidades del country oscuro de raíz gótica de King Dude, alma mater del inescrutable Thomas Jefferson Cowgill. Los teloneros fueron Noies Que Fan Noise, debutando en directo con el proyecto de Isam Alegre (Obsidian Kingdom) y Eric Rovira (Ego), quienes presentaron un folk avant-garde catalán.

El dúo se instaló cómodamente en los taburetes, con una guitarra acústica endulzada por multitud de efectos sonoros, para ir desgranando una a una sus creaciones. La intro, Welcome to My Dream de Tiny Tim, sirvió como preludio al tranquilo jaleo de “La filla de la cananea” y “Raquel”, temas de su propia autoría. Además, interpretaron versiones indescifrables como “That Funny Feeling” de Bo Burnham y “Habibi” de Tamino, para terminar con “La dama pecadora”. En esta última, uno de los integrantes bajó del escenario con el micrófono en mano, rompiendo el silencio del público con la pieza final, “Matia Pt1”, dejando de piedra a los presentes.

La pista despejada para el chico excéntrico de Seattle, arropado de negro y guitarra en mano, defendiendo su gira The Light of the World, con dos paradas en la península: Madrid y Barcelona, esta última inmortalizada en estos versos satánicos. Gary es el complemento perfecto para esta misa ecléctica de folk-blues sombrío, entre lo pagano y lo divino. “My Beloved Ghost!”, una oración emparentada con los británicos Dead Can Dance, fue la señal de lo que íbamos a presenciar: música americana cruda e hipnótica. El arsenal es vasto y atemporal; “Devil With the Devil” es una muestra de ello, creada hace una década. “Jesus In The Courtyard” es el pacto con el presente. Thomas es un gran maestro de ceremonias, capaz de impresionar o hacer reír con sus anécdotas. La satírica “Forty Five Say Six Six Six” es una canción poseída por el espíritu del hombre de negro, Johnny Cash, cedida desde el más allá. Ausente de ritmo, llega “Ladybird Ladybird”, un lamento bizarro que nos lleva al túnel de “Desolate Hour”, para luego empuñar la guitarra en solitario por el resto del aquelarre con “Witch’s Hammer” y el viaje amoroso de “The Hottest Girl on Earth”, un tema algo más alegre que las epifánicas “Silver Crucifix” y “Black Rider On the Storm”, hasta adoptar el tono evangélico de “Spider In Her Hair”.

La sarcástica “Lucifer’s The Light of The World” fue coreada una y otra vez por los asistentes a esta colección de éxitos de melancolía mefistofélica. Los monólogos se desvivieron en cada una de las joyas que iba soltando el ex amante del heavy que vendió su alma al folk. “I Was Evil” fue el Disarm de su repertorio. Se tomó un momento para versionar “Train Song” (Vashti Bunyan) y otra de sus grandes debilidades, “The Devil’s Plaything” (Backworld), en un explosivo cóctel de peligrosidad hacia el lado oscuro. Quizás influenciado por el ritmo atemporal, se decantó por mezclar lo nuevo, como “Lord, I’m Coming Home”, musicalmente orientada hacia Leonard Cohen. El ocaso de los bises fue la sonada “Barbara Ann”, para terminar, como todo un vaquero del lado oscuro de la luna, con “Watching Over You”, cerrando así una comunión entre artista y público, como una experiencia religiosa que pocas veces acontece en una música tan íntima y poco comercial. A pulso de una guitarra acústica, sin más artilugios que una voz profunda, capaz de llenar todo el espacio con un par de notas y un aura perdida, hechizó a una sala sedienta de escuchar canciones para vender el alma más allá de lo políticamente correcto. Canciones que ardieron en la retina y se escucharon desde el Hades hasta el Olimpo de la autenticidad. King Dude es una experiencia que conecta el tercer ojo con las profundidades del ser humano, llevándolo a lo más profundo, al siguiente nivel.


 

 

 

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King Dude en Barcelona: “Entre lo pagano y lo divino”
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Los astros se alinearon para acabar con el periodo estival y descender a las profundidades del country oscuro de raíz gótica de King Dude, alma mater del inescrutable Thomas Jefferson Cowgill. Los teloneros fueron Noies Que Fan Noise, debutando en directo con el proyecto de Isam Alegre (Obsidian Kingdom) y Eric Rovira (Ego), quienes presentaron un folk avant-garde catalán.

El dúo se instaló cómodamente en los taburetes, con una guitarra acústica endulzada por multitud de efectos sonoros, para ir desgranando una a una sus creaciones. La intro, Welcome to My Dream de Tiny Tim, sirvió como preludio al tranquilo jaleo de “La filla de la cananea” y “Raquel”, temas de su propia autoría. Además, interpretaron versiones indescifrables como “That Funny Feeling” de Bo Burnham y “Habibi” de Tamino, para terminar con “La dama pecadora”. En esta última, uno de los integrantes bajó del escenario con el micrófono en mano, rompiendo el silencio del público con la pieza final, “Matia Pt1”, dejando de piedra a los presentes.

La pista despejada para el chico excéntrico de Seattle, arropado de negro y guitarra en mano, defendiendo su gira The Light of the World, con dos paradas en la península: Madrid y Barcelona, esta última inmortalizada en estos versos satánicos. Gary es el complemento perfecto para esta misa ecléctica de folk-blues sombrío, entre lo pagano y lo divino. “My Beloved Ghost!”, una oración emparentada con los británicos Dead Can Dance, fue la señal de lo que íbamos a presenciar: música americana cruda e hipnótica. El arsenal es vasto y atemporal; “Devil With the Devil” es una muestra de ello, creada hace una década. “Jesus In The Courtyard” es el pacto con el presente. Thomas es un gran maestro de ceremonias, capaz de impresionar o hacer reír con sus anécdotas. La satírica “Forty Five Say Six Six Six” es una canción poseída por el espíritu del hombre de negro, Johnny Cash, cedida desde el más allá. Ausente de ritmo, llega “Ladybird Ladybird”, un lamento bizarro que nos lleva al túnel de “Desolate Hour”, para luego empuñar la guitarra en solitario por el resto del aquelarre con “Witch’s Hammer” y el viaje amoroso de “The Hottest Girl on Earth”, un tema algo más alegre que las epifánicas “Silver Crucifix” y “Black Rider On the Storm”, hasta adoptar el tono evangélico de “Spider In Her Hair”.

La sarcástica “Lucifer’s The Light of The World” fue coreada una y otra vez por los asistentes a esta colección de éxitos de melancolía mefistofélica. Los monólogos se desvivieron en cada una de las joyas que iba soltando el ex amante del heavy que vendió su alma al folk. “I Was Evil” fue el Disarm de su repertorio. Se tomó un momento para versionar “Train Song” (Vashti Bunyan) y otra de sus grandes debilidades, “The Devil’s Plaything” (Backworld), en un explosivo cóctel de peligrosidad hacia el lado oscuro. Quizás influenciado por el ritmo atemporal, se decantó por mezclar lo nuevo, como “Lord, I’m Coming Home”, musicalmente orientada hacia Leonard Cohen. El ocaso de los bises fue la sonada “Barbara Ann”, para terminar, como todo un vaquero del lado oscuro de la luna, con “Watching Over You”, cerrando así una comunión entre artista y público, como una experiencia religiosa que pocas veces acontece en una música tan íntima y poco comercial. A pulso de una guitarra acústica, sin más artilugios que una voz profunda, capaz de llenar todo el espacio con un par de notas y un aura perdida, hechizó a una sala sedienta de escuchar canciones para vender el alma más allá de lo políticamente correcto. Canciones que ardieron en la retina y se escucharon desde el Hades hasta el Olimpo de la autenticidad. King Dude es una experiencia que conecta el tercer ojo con las profundidades del ser humano, llevándolo a lo más profundo, al siguiente nivel.


 

 

 

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Nangrad
A Cold Breeze Of Death (2026)

 

 



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