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Orchid en Buenos Aires: “Baile y revolución el mismo día”

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El 9 de julio de 2002, el cuarteto Orchid dio un recital para acompañar la salida de su tercer álbum, cuya portada apenas tenía el nombre de la banda acompañado […]

Epica, Amaranthe y Charlotte Wessels en Glasgow: “Tres formas de dominar un escenario”

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Los fans del metal power y sinfónico de Glasgow disfrutaron de una velada excepcional en el O2 Academy, donde los gigantes holandeses del metal sinfónico Epica y los suecos rompe-géneros […]

The Supersuckers en Barcelona: “Gasolina, sudor y rock and roll”

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La noche aún no había empezado a sudar cuando Wicked Dog subió los tres escalones del escenario. No eran los dueños de la casa, pero venían a encender la chimenea […]

Nanowar of Steel en Madrid: “Carnaval de metal y exotismo oriental”

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Madrid, 21 de enero de 2026 — Jornada maratoniana de decibelios la que vivimos el pasado miércoles en la Sala Revi Live. Con un cartel compuesto por cinco bandas y una apertura de […]

Hammerfall en Murcia: “puños en alto y orgullo metalero”

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Tachuelas, cuero, cadenas y veteranía son algunas de las señas de identidad de la legendaria Hammerfall, uno de los nombres imprescindibles del heavy/power metal europeo. Los suecos se embarcaron en […]

Patriarkh en Barcelona: “Entre incienso y blasfemia”

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El concierto de Patriarkh en Barcelona reunió a una buena representación del metal extremo europeo en una noche intensa y bien organizada. Por problemas de transporte no fue posible llegar […]

Electric Callboy en Barcelona: “Cuando el metal y la fiesta bailan en una misma sala”.

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El pasado 22 de Enero de 2026 daba inicio mi temporada de conciertos con el que fue, sin duda, uno de los mejores del año. Y eso que aún no […]

Stillbirth en Madrid: “Surfeando la capital”

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Crónica y fotos: Juli G. López El pasado viernes 16 de enero, comenzamos el 2026 a puro death, y la sala Silikona de Madrid vibró una vez más con una […]

Death To All & Destruction en Buenos Aires: “Thrash ‘til Death”

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Es oficial. 2026 arrancó definitivamente. Tras unos primeros días sin mucha actividad de música en vivo, finalmente la jornada de recitales internacionales empezó. Y quienes tuvieron el agrado de inaugurar […]

The 69 Eyes en Barcelona: “Naves espaciales y vampiros urbanos”

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La noche en Barcelona no olía a simple asfalto, sino a una mezcla embriagadora de gasolina vieja, laca de los ochenta y ese sudor eléctrico que solo desprenden las bandas […]


La Pestilencia en Barcelona: “Un Atisbo de Esperanza”
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La Pestilencia, la ecléctica banda colombiana de hardcore punk metal nos visitó por vez primera, tras cuarenta años en las trincheras de la desesperanza y el terror, antes de entrar a grabar el que será su octavo, y último disco en estudio titulado Buen Provecho.

Dentro de una mini gira europea que incluyen las ciudades de València, Barcelona, Iruña/Pamplona, Madrid, y finalmente la capital alemana, Berlín, la banda liderada por Dilson Diaz, único miembro original del combo, y exbajista de los death metaleros Masacre (1991-2002), han debido de hacer un baño de humildad adaptándose a una realidad que comporta actuar en salas de pequeño formato, como es el caso, de la sala Laut, aunque en principio estaba previsto realizarse en la cercana Apolo 2, apta para unas ochocientas personas.

En primer lugar, presenciamos a uno desconocido quinteto llamado Mina, nada que ver con el futbolista del Everton, Jerry Mina, como bromeo un parcero. Sino una nueva formación de pop rock afincada en Barcelona, que tiene sus orígenes enclavados en la lejana y conflictiva Nicaragua, donde su vocalista Josué A. Monroy, lideraba Monroy & Sumernage, una fusión músical con performances circenses durante la gira de su disco debut Uff Master¡¡¡ en 2010, del cual hicieron, “Entre tu Bala y Mi Espalda”, la intensa “De Madera Corazón”, la acida “El Pez y la Estrella”, o la adictiva “Rápido y Farándula”, que dedicaron a la ex manager de Monroy, Xóchitl Tapia, presente y fan número uno de este multicultural combo. De su segundo disco, Ahí Vienen los Aliens, tan solo extrajeron la gravitatoria “Sin Miedo”, quedando inédito su E.P. Polo a Tierra (2015).

Finalizaron con la polémica “El Ojo del Huracán” desde el que fue su último lanzamiento en 2019, El Vuelo de la Medusa, una composición que, por el hecho de interpretarla en vivo, le costó a Josué la detención, interrogatorios, y finalmente la expulsión del país en 2022, dejándolo con lo puesto en la frontera con Honduras, al igual que les ha sucedido, por ejemplo, a ex dirigentes sandinistas como Mónica Baltodano, exiliada también. De ahí, los alegatos que el desterrado vocalista evocaba entre canción y canción sobre la situación política de Nicaragua, con ese gobierno de “izquierdas”, como bien indicó, un FSLN dirigido de forma despótica por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Que lejos quedan aquellos postulados por los que se luchó para derrocar al dictador Somoza, durante la Revolución Popular Sandinista (1979-1990), y que tanto se apoyaron acá en Catalunya, cuando se celebró el mítico festival Nicaragua Rock en 1986, donde participaron los grupos catalanes Electroputos, L’Odi Social, y Últimos de Cuba, junto a los vascos Cikatriz, La Polla Records, y Kortatu con su simbólico cantico “Nicaragua Sandinista”.

Una sentida y sensible previa, antes del desembarco de los colombos, con una propuesta bastante alejada de estos, más pop que rock, siguiendo los estándares del rock latinoamericano, ya procedan de México, Argentina o Venezuela. Y que debieron acomodarse a un escenario en el que sus cinco componentes apenas cabían, de hecho, el clavijero del notable bajista catalán Edgar Gual, estuvo a menudo, a escasos centímetros de la cara de Josué, junto a los guitarras Miguel A. Marchal, el también nicaragüense Daly Zamora, y el batería uruguayo Matías Nicassio durante sus treinta minutos de actuación.

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Durante el descanso salimos a respirar un poco, hacer una cerveza y ver el primer gol del Barça ante el Dortmund, y a pesar de entrar antes de la hora fijada en las entradas, la banda bogotana ya estaba ejecutando la segunda pieza de su largo setlist, concretamente la que abre el disco Balística (2001), “Anuncia tu Muerte”, seguida por una acelerada “De Película (Conejo)” en la que se producen los infaltables pogos, que se mantendrían durante todo el show con mayor, o menor intensidad, entre un mar de móviles que hacían complicada la visión desde la parte trasera de un local largo, pero estrecho, e incómodo con el aforo al ochenta por ciento de su capacidad, aproximadamente.

El de Campo Valdés preguntó quién lleva más años acá sin vernos, treinta y cinco dijo el que más, antes de reventarnos con “Vive Tu Vida” coreada por toda la muchachada, seguida por gritos de la peste, y un recuerdo para asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, tal día como hoy, nueve de abril de 1948, con una bien apasionada “Vote por Mi”. Ahora toca saltar y brincar para la funk metalera “Soñar Despierto”, con ese inquietante y perturbador riff de guitarra.

Agradecieron a la agencia Panda haberlos traído por primera vez a Barcelona, o Barcelombia como la rebautizarían más tarde, prometiendo volver en 2026, antes de volarnos la cabeza con “Metralla” entre una persistente humareda lanzada desde un tubo situado sobre nuestras cabezas a mitad de la sala, una constante durante toda la noche, y que la verdad nunca me ha gustado demasiado.

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Llega la locura con el medio grindcore “Carne Molida”, y la mítica “Fango”, puro speed, para una versión adaptada de los londinenses The 4 Skins, con una muleta agitándose entre la niebla, y un montón de celulares. Sesión de headbanging con “Sicairos”, para saltar al desasosiego post punk melancólico de “Ahora me Cuesta”. Pequeño stop antes de volver con “Pacifista”, desde su Productos Desaparecidos (2005) con una expresión en su estribillo, que a Molotov le trajo bastantes problemas en su primera visita a la ciudad condal.

Contra la barbarie de la tauromaquia, cae “Olé”, durante el lapsus anuncia su presencia en una charla sobre la situación política en el país andino, para el día viernes en la Casa Golferics, antes de seguir con otra del primer trabajo, La Muerte… un Compromiso de Todos (1989), “La Ciencia de la Autodestrucción” con ese final bien embrutecido estilo Brujería. Que chimba, repetiría reiteradamente Dilson Diaz. Después de “Mentiras” del Paranormal (2011), pasamos a Amarillista (1996), llega el recuerdo a esos más de seis millones de “Desplazados” a los que se llegó en aquel entonces, y que todavía los hay a día de hoy, porque por desgracia la guerra continua, y dedicando la siguiente a los políticos, con “Les Vale Huevo”, en la que se aprecia la influencia de los Dead Kennedy’s, la única perteneciente a País de Titulares (2018), su último álbum hasta la fecha.

Las palmas aparecen para celebrar una persistentemente reclamada “¿Hasta Cuándo?, Hasta Siempre” con aquel jugador asesinado, Andrés Escobar en el recuerdo. Tras “Descalzo y al Vacío”, momento mágico como dijo Arley Cruz, ex Neurosis, otro catalán de adopción, que tras explicar su larga amistad con Dilson, se conocieron a los quince años de edad, aseverando que “La Pestilencia es Colombia, y Colombia es La Pestilencia”, interpretaron a dúo, y junto a los más fans que corearon a grito pelado la emblemática “Soldado Mutilado”, entre otra una nube de teléfonos. Anunciaron que estarán los próximos días registrando el nuevo álbum, en unos estudios situados a cierta distancia de la capital catalana, para despedirse con lo más pop rockero del repertorio, a pesar de contener una letra bien dura, como es “Nada Me Obliga”, y que a mi particularmente me resuella algo a Héroes del Silencio.

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Ante la demanda de una más, Dilson, Marcelo, Isabel y Carlos volvieron a agarrar sus bártulos para destrozarnos con una trepidante “14-16 (Sector de Limpieza)”, obviamente marcada por un violento pogo final, que dio por finiquitados noventa minutos de autentica pasión por el punk y la lucha del pueblo colombiano por una paz verdadera.

Pues algo más que un concierto al uso, dado el significado y el mensaje que transmiten hacia un entregado publico perteneciente mayoritariamente a la numerosa colonia colombiana que hay en Catalunya, ansiosa por ver de nuevo a su banda más comprometida y critica con un conflicto armado que parece nunca va a acabar, y que no solo afecta Colombia, sino en otros tantos países de América, o del resto del mundo. Una lacra a exterminar.

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La Pestilencia en Barcelona: “Un Atisbo de Esperanza”
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La Pestilencia, la ecléctica banda colombiana de hardcore punk metal nos visitó por vez primera, tras cuarenta años en las trincheras de la desesperanza y el terror, antes de entrar a grabar el que será su octavo, y último disco en estudio titulado Buen Provecho.

Dentro de una mini gira europea que incluyen las ciudades de València, Barcelona, Iruña/Pamplona, Madrid, y finalmente la capital alemana, Berlín, la banda liderada por Dilson Diaz, único miembro original del combo, y exbajista de los death metaleros Masacre (1991-2002), han debido de hacer un baño de humildad adaptándose a una realidad que comporta actuar en salas de pequeño formato, como es el caso, de la sala Laut, aunque en principio estaba previsto realizarse en la cercana Apolo 2, apta para unas ochocientas personas.

En primer lugar, presenciamos a uno desconocido quinteto llamado Mina, nada que ver con el futbolista del Everton, Jerry Mina, como bromeo un parcero. Sino una nueva formación de pop rock afincada en Barcelona, que tiene sus orígenes enclavados en la lejana y conflictiva Nicaragua, donde su vocalista Josué A. Monroy, lideraba Monroy & Sumernage, una fusión músical con performances circenses durante la gira de su disco debut Uff Master¡¡¡ en 2010, del cual hicieron, “Entre tu Bala y Mi Espalda”, la intensa “De Madera Corazón”, la acida “El Pez y la Estrella”, o la adictiva “Rápido y Farándula”, que dedicaron a la ex manager de Monroy, Xóchitl Tapia, presente y fan número uno de este multicultural combo. De su segundo disco, Ahí Vienen los Aliens, tan solo extrajeron la gravitatoria “Sin Miedo”, quedando inédito su E.P. Polo a Tierra (2015).

Finalizaron con la polémica “El Ojo del Huracán” desde el que fue su último lanzamiento en 2019, El Vuelo de la Medusa, una composición que, por el hecho de interpretarla en vivo, le costó a Josué la detención, interrogatorios, y finalmente la expulsión del país en 2022, dejándolo con lo puesto en la frontera con Honduras, al igual que les ha sucedido, por ejemplo, a ex dirigentes sandinistas como Mónica Baltodano, exiliada también. De ahí, los alegatos que el desterrado vocalista evocaba entre canción y canción sobre la situación política de Nicaragua, con ese gobierno de “izquierdas”, como bien indicó, un FSLN dirigido de forma despótica por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Que lejos quedan aquellos postulados por los que se luchó para derrocar al dictador Somoza, durante la Revolución Popular Sandinista (1979-1990), y que tanto se apoyaron acá en Catalunya, cuando se celebró el mítico festival Nicaragua Rock en 1986, donde participaron los grupos catalanes Electroputos, L’Odi Social, y Últimos de Cuba, junto a los vascos Cikatriz, La Polla Records, y Kortatu con su simbólico cantico “Nicaragua Sandinista”.

Una sentida y sensible previa, antes del desembarco de los colombos, con una propuesta bastante alejada de estos, más pop que rock, siguiendo los estándares del rock latinoamericano, ya procedan de México, Argentina o Venezuela. Y que debieron acomodarse a un escenario en el que sus cinco componentes apenas cabían, de hecho, el clavijero del notable bajista catalán Edgar Gual, estuvo a menudo, a escasos centímetros de la cara de Josué, junto a los guitarras Miguel A. Marchal, el también nicaragüense Daly Zamora, y el batería uruguayo Matías Nicassio durante sus treinta minutos de actuación.

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Durante el descanso salimos a respirar un poco, hacer una cerveza y ver el primer gol del Barça ante el Dortmund, y a pesar de entrar antes de la hora fijada en las entradas, la banda bogotana ya estaba ejecutando la segunda pieza de su largo setlist, concretamente la que abre el disco Balística (2001), “Anuncia tu Muerte”, seguida por una acelerada “De Película (Conejo)” en la que se producen los infaltables pogos, que se mantendrían durante todo el show con mayor, o menor intensidad, entre un mar de móviles que hacían complicada la visión desde la parte trasera de un local largo, pero estrecho, e incómodo con el aforo al ochenta por ciento de su capacidad, aproximadamente.

El de Campo Valdés preguntó quién lleva más años acá sin vernos, treinta y cinco dijo el que más, antes de reventarnos con “Vive Tu Vida” coreada por toda la muchachada, seguida por gritos de la peste, y un recuerdo para asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, tal día como hoy, nueve de abril de 1948, con una bien apasionada “Vote por Mi”. Ahora toca saltar y brincar para la funk metalera “Soñar Despierto”, con ese inquietante y perturbador riff de guitarra.

Agradecieron a la agencia Panda haberlos traído por primera vez a Barcelona, o Barcelombia como la rebautizarían más tarde, prometiendo volver en 2026, antes de volarnos la cabeza con “Metralla” entre una persistente humareda lanzada desde un tubo situado sobre nuestras cabezas a mitad de la sala, una constante durante toda la noche, y que la verdad nunca me ha gustado demasiado.

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Contra la barbarie de la tauromaquia, cae “Olé”, durante el lapsus anuncia su presencia en una charla sobre la situación política en el país andino, para el día viernes en la Casa Golferics, antes de seguir con otra del primer trabajo, La Muerte… un Compromiso de Todos (1989), “La Ciencia de la Autodestrucción” con ese final bien embrutecido estilo Brujería. Que chimba, repetiría reiteradamente Dilson Diaz. Después de “Mentiras” del Paranormal (2011), pasamos a Amarillista (1996), llega el recuerdo a esos más de seis millones de “Desplazados” a los que se llegó en aquel entonces, y que todavía los hay a día de hoy, porque por desgracia la guerra continua, y dedicando la siguiente a los políticos, con “Les Vale Huevo”, en la que se aprecia la influencia de los Dead Kennedy’s, la única perteneciente a País de Titulares (2018), su último álbum hasta la fecha.

Las palmas aparecen para celebrar una persistentemente reclamada “¿Hasta Cuándo?, Hasta Siempre” con aquel jugador asesinado, Andrés Escobar en el recuerdo. Tras “Descalzo y al Vacío”, momento mágico como dijo Arley Cruz, ex Neurosis, otro catalán de adopción, que tras explicar su larga amistad con Dilson, se conocieron a los quince años de edad, aseverando que “La Pestilencia es Colombia, y Colombia es La Pestilencia”, interpretaron a dúo, y junto a los más fans que corearon a grito pelado la emblemática “Soldado Mutilado”, entre otra una nube de teléfonos. Anunciaron que estarán los próximos días registrando el nuevo álbum, en unos estudios situados a cierta distancia de la capital catalana, para despedirse con lo más pop rockero del repertorio, a pesar de contener una letra bien dura, como es “Nada Me Obliga”, y que a mi particularmente me resuella algo a Héroes del Silencio.

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