
My Body To The Worms (2026)
Hammerheart Records
Tracklist:
01. Senseless Death
02. Clandestine Unholy Rites
03. Elixir
04. Every Day More Sickened
05. At The Threshold Of Eternity
06. An Angel’s Grace
07. Departed

My Body to the Worms, es la última entrega de los australianos Mammon’s Throne, el tercer álbum de estudio en su carrera, iniciada en 2019 y, debo confesar, el primero que cae en mis manos. Ha sido un sorprendente hallazgo: el funeral slam ha infectado mi cerebro.
Se trata de un disco pesado, ominoso, pegadizo y con una sólida calidad musical. Cuarenta y dos minutos de discurso profético repartidos en siete largas pistas, cada una con sus propias señas de identidad.
“Senseless Death” sienta el tono de todo el trabajo: un death metal que se acerca al doom y al black metal. Casi diez minutos de canción, pero con varios cambios que hacen que no suene para nada monótona y que abarcan desde lo instrumental a lo vocal, ya que alterna los guturales de Matthew Miller con algunos pasajes de voz limpia, muy profunda, teatral y llena de matices.
La segunda pieza, “Clandestine Unholy Rites”, no es una canción al uso, sino un corte de tono atmosférico, casi cinematográfico, que incluye sonidos ambientales propios de un cementerio embrujado. Campanas lejanas, tenebrosos susurros y chillidos de animales nos dan paso a la que es en mi opinión, la pieza más memorable del álbum.
Y es que “Elixir” lo tiene todo: es pegadiza, es potente, es oscura y es una canción referencial, pues su protagonista principal es Nosferatu, ¡con un giro! Si bien la letra encaja con lo que conocemos de esta figura vampírica, en el videoclip está encarnado por una mujer (Bailey Dior, estupenda en el papel). La propia banda ha comentado sobre el tema: “Durante el proceso de composición nos propusimos crear un tema directo y contundente, sin florituras, y pensamos que sería divertido incluir influencias del hardcore con un breakdown hacia el final. En broma, bautizamos esta nueva fusión como ‘Funeral-Slam’, una etiqueta que parece haberse quedado”.
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Tras eso, tenemos “Every Day More Sickened”, la pieza más rápida en cuanto a ritmo (no así de duración, ya que de nuevo roza los diez minutos). Con letras demoledoras y críticas, que nos hablan de hipocresía y desazón en una era de odio y nos hacen preguntarnos qué puede ser salvado en este mundo cruel. Aporta también un videoclip de inspiración noventera, como un VHS casero grabado en la era dorada del videoclip: la idea es quizás arriesgada pero salen del paso con total soltura.
“At the Threshold of Eternity” es otra pieza de transición, que nos pone en guardia para “An Angel’s Grace”, una canción melancólica, embriagadora y llena de saturación, que juega con los coros y diversas técnicas vocales.
El disco finaliza con “Departed”, canción que también posee un interesante vídeo musical, inspirado esta vez en el western gótico, y con la colaboración de otra figura femenina, la modelo y actriz Bridgette Baini. La banda también comenta: “Sin planearlo, la canción evolucionó hacia una balada oscura, gótica y western. Una atmósfera que la banda siempre había querido explorar, dada nuestra admiración por Fields of the Nephilim, Nick Cave, Wayfarer y la canción ‘They Rode On’ de Watain. Comenzó a ganar intensidad, culminando en un crescendo de black metal, lo cual representa a la perfección la esencia de Mammon’s Throne: la fusión de géneros”. El solo de guitarra que nos encontramos hacia el final de la canción es una manera muy potente de cerrar este interesante trabajo.
En resumen, lo que nos ofrece Mammon’s Throne es dramatismo, oscuridad, ritmo, referencialidad y amor por lo retro, que empapa también la portada de este y de sus anteriores discos. Se le pueden aplicar muchas etiquetas: death, doom, sludge, groove, black y hasta su propia aportación autodenominada “Funeral slam”. Sin embargo, etiquetas aparte, los australianos han encontrado en esta mezcla un sonido propio, muy reconocible y único.
My body to the worms, es un álbum muy completo y bien construido. Un regalo especialmente dedicado a quienes, como yo, sufren de horror vacui y disfrutan dejándose arrastrar por los sonidos más densos. Puede ser re-escuchado hasta la intoxicación sin ningún problema.

My Body To The Worms (2026)
Hammerheart Records
Tracklist:
01. Senseless Death
02. Clandestine Unholy Rites
03. Elixir
04. Every Day More Sickened
05. At The Threshold Of Eternity
06. An Angel’s Grace
07. Departed

My Body to the Worms, es la última entrega de los australianos Mammon’s Throne, el tercer álbum de estudio en su carrera, iniciada en 2019 y, debo confesar, el primero que cae en mis manos. Ha sido un sorprendente hallazgo: el funeral slam ha infectado mi cerebro.
Se trata de un disco pesado, ominoso, pegadizo y con una sólida calidad musical. Cuarenta y dos minutos de discurso profético repartidos en siete largas pistas, cada una con sus propias señas de identidad.
“Senseless Death” sienta el tono de todo el trabajo: un death metal que se acerca al doom y al black metal. Casi diez minutos de canción, pero con varios cambios que hacen que no suene para nada monótona y que abarcan desde lo instrumental a lo vocal, ya que alterna los guturales de Matthew Miller con algunos pasajes de voz limpia, muy profunda, teatral y llena de matices.
La segunda pieza, “Clandestine Unholy Rites”, no es una canción al uso, sino un corte de tono atmosférico, casi cinematográfico, que incluye sonidos ambientales propios de un cementerio embrujado. Campanas lejanas, tenebrosos susurros y chillidos de animales nos dan paso a la que es en mi opinión, la pieza más memorable del álbum.
Y es que “Elixir” lo tiene todo: es pegadiza, es potente, es oscura y es una canción referencial, pues su protagonista principal es Nosferatu, ¡con un giro! Si bien la letra encaja con lo que conocemos de esta figura vampírica, en el videoclip está encarnado por una mujer (Bailey Dior, estupenda en el papel). La propia banda ha comentado sobre el tema: “Durante el proceso de composición nos propusimos crear un tema directo y contundente, sin florituras, y pensamos que sería divertido incluir influencias del hardcore con un breakdown hacia el final. En broma, bautizamos esta nueva fusión como ‘Funeral-Slam’, una etiqueta que parece haberse quedado”.
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Tras eso, tenemos “Every Day More Sickened”, la pieza más rápida en cuanto a ritmo (no así de duración, ya que de nuevo roza los diez minutos). Con letras demoledoras y críticas, que nos hablan de hipocresía y desazón en una era de odio y nos hacen preguntarnos qué puede ser salvado en este mundo cruel. Aporta también un videoclip de inspiración noventera, como un VHS casero grabado en la era dorada del videoclip: la idea es quizás arriesgada pero salen del paso con total soltura.
“At the Threshold of Eternity” es otra pieza de transición, que nos pone en guardia para “An Angel’s Grace”, una canción melancólica, embriagadora y llena de saturación, que juega con los coros y diversas técnicas vocales.
El disco finaliza con “Departed”, canción que también posee un interesante vídeo musical, inspirado esta vez en el western gótico, y con la colaboración de otra figura femenina, la modelo y actriz Bridgette Baini. La banda también comenta: “Sin planearlo, la canción evolucionó hacia una balada oscura, gótica y western. Una atmósfera que la banda siempre había querido explorar, dada nuestra admiración por Fields of the Nephilim, Nick Cave, Wayfarer y la canción ‘They Rode On’ de Watain. Comenzó a ganar intensidad, culminando en un crescendo de black metal, lo cual representa a la perfección la esencia de Mammon’s Throne: la fusión de géneros”. El solo de guitarra que nos encontramos hacia el final de la canción es una manera muy potente de cerrar este interesante trabajo.
En resumen, lo que nos ofrece Mammon’s Throne es dramatismo, oscuridad, ritmo, referencialidad y amor por lo retro, que empapa también la portada de este y de sus anteriores discos. Se le pueden aplicar muchas etiquetas: death, doom, sludge, groove, black y hasta su propia aportación autodenominada “Funeral slam”. Sin embargo, etiquetas aparte, los australianos han encontrado en esta mezcla un sonido propio, muy reconocible y único.
My body to the worms, es un álbum muy completo y bien construido. Un regalo especialmente dedicado a quienes, como yo, sufren de horror vacui y disfrutan dejándose arrastrar por los sonidos más densos. Puede ser re-escuchado hasta la intoxicación sin ningún problema.







