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Megadeth
Megadeth (2026)
Frontiers Records

01. Tipping Point
02. I Don’t Care
03. Hey, God?!
04. Let There Be Shred
05. Puppet Parade
06. Another Bad Day
07. Made To Kill
08. Obey The Call
09. I Am War
10. The Last Note
11. Ride The Lightning (Bonus Track)

Cuando decimos que Megadeth ha sido una de las mejores bandas de la historia del metal, nadie se atreve a ponerlo en discusión. Mas de 43 años de una impecable carrera y 17 discos de estudio, lo avalan, pero ahora ha llegado el momento de decir adiós. Dave Mustaine anunció el retiro de la banda y lo hará como los grandes merecen: con una gira despedida y un último disco. Megadeth, es su última obra y luego de varias escuchas, el staff de Track To Hell se ánima a compartir sus sensaciones en esta reseña grupal:


Megadeth cierra su historia con un álbum que está bien, suena profesional, pero le falta punch. No hay esa rabia que los hizo grandes.

La producción es limpia, quizás demasiado. Verbeuren la rompe en batería y Dave canta sorprendentemente bien para todo lo que pasó, pero el contenido no acompaña. Me quedo con tres o cuatro temas: “Tipping Point”, “Let There Be Shred” y “I Don’t Care” me gustaron, tienen esa onda vieja que buscaba. El resto pasa de largo.

Hay canciones como “Hey God!” o “Another Bad Day” que no entiendo para qué están. Mustaine quiso meter de todo, todas las épocas de la banda en un solo disco, y terminó siendo un promedio tibio. “The Last Note” es la despedida literal de Dave, tiene su momento emotivo pero no te vuela la cabeza. Y el cover de “Ride The Lightning” mejor ni hablemos, parece un chiste.

No es la despedida que yo esperaba después de tantos años siguiéndolos. Es un disco agridulce, digno pero no te deja nada. Confirma que Megadeth ya había dado todo lo que tenía para dar hace bastante. Se despiden, sí, pero sin esa última gran épica que merecían.


Para mí, este disco funciona bien como cierre de la carrera de Megadeth, sobre todo si se lo compara con varios traspiés de sus álbumes anteriores. No es un trabajo brillante ni pretende estar a la altura de los clásicos, pero sí suena honesto y coherente con lo que la banda fue durante años. Hay thrash reconocible, riffs filosos, solos protagonistas y una intención clara de repasar distintas etapas de su historia, algo que en el contexto de despedida se valora mucho más. Canciones como “The Last Note” logran transmitir ese clima de final anunciado que le da sentido a todo el álbum.

Claro que también están presentes los vicios de siempre: temas que suenan repetidos, decisiones discutibles y la innecesaria versión de “Ride the Lightning”, que aporta poco y parece más un gesto de ego que artístico. Aun así, considerando el nivel irregular de los discos previos, este álbum se siente como un cierre digno y hasta respetable. No emociona como un gran clásico, pero evita el papelón y permite despedirse con cierta dignidad, algo que no todas las bandas legendarias logran cuando llega el momento de decir adiós.


Ciertamente este álbum sólo podría haber sido hecho por Megadeth. El arranque con “Tipping Point” es bien thrashero y tiene a Teemu Mäntysaari demostrando ser un compañero letal del Colorado, “Let There Be Shred” es una canción autorreferencial que cumple su trabajo en mostrar el poderío metalero de la banda, “Made To Kill” cumple con la promesa de su título, y “The Last Note” es una canción sentida con un interesante arreglo de guitarra acústica que seguro a más de uno le recordará a ese break en “Holy Wars” y un final oscuro que funciona como elegía al fin de Megadeth. En lo malo, “I Don’t Care” es una de las peores canciones que haya sacado Megadeth y que encima fuera uno de los singles es inentendible, y Mustaine decidió hacer una y otra vez la misma canción a medio tiempo donde no ayuda que siempre use las mismas melodías vocales. Encima el álbum cierra con su cover de “Ride The Lightning”, con una versión copiada y pegada pero que logra ser peor en todos los aspectos.

Si querés escuchar una base brutal y a Mustaine prendiendo fuego las cuerdas de su guitarra con sus riffs mientras de vez en cuando convierte sus limitaciones vocales en fortalezas, y siempre y cuando tengas estómago para las letras y actitud de “posteo de padre divorciado en Facebook”, entonces Megadeth es una despedida muy digna aunque no sea perfecta. Bien para la gente que le gustara los dos últimos álbumes y tal vez lo quiera con un poquito más de picante por el contexto.


El disco que todos empezamos a escuchar por el track 11. Si no fuera por el anuncio de que se trata del último lanzamiento de estudio de la banda, posiblemente seríamos menos los que le prestáramos atención. No es que un nuevo álbum de Megadeth no genere expectativas, sino que, siendo sinceros, las últimas entregas no habían despertado gran interés y fue poco o nulo su aporte al gran legado de la banda de Dave Mustaine.

Pero acá estamos, con este disco autotitulado que contiene 10 canciones bien enmarcadas en el Heavy/Thrash tradicional, excelentemente ejecutadas, pero nada más. Era muy difícil esperar algo a la altura de los clásicos, una vara que Megadeth se encargó de dejar altísima. Algunos disfrutaran más del vértigo de “Let there Be Shred”, otros de la oscura “The Last Note”, pero sin puntos sobresalientes. Y con respecto a “Ride The Lightning”, se trata de una versión fiel a la original, apenas subida en tempo y que respeta los solos, melodías y fraseos, adaptados por supuesto al modo de Mustaine. Incluir esta canción es un acierto de marketing, pero un traspié artístico ya que eclipsa al resto de la placa.

Solo me resta decir que por siempre estaré del lado de Megadeth y no me es indiferente saber que el final está cerca. Aunque queden pocas cartas por jugar de parte del Colorado, es bueno haber acompañado este largo camino desde hace tantos años.


Los días en que las leyendas se van retirando, o dejando este plano, ya han llegado. Hay casos en los que esto sucede de manera abrupta y otros de forma premeditada. Tal es el caso de Megadeth, que anunció su disco de despedida.

Se trata de un trabajo digno de un final, por varios motivos. Las canciones recorren la variedad de estilos que la banda practicó a lo largo de toda su carrera, por lo que cada tema remite a diferentes etapas del recorrido del grupo. La guitarra es, sin dudas, la gran protagonista del disco, tal como lo fue siempre en el sonido de Megadeth. Brilla y derrocha calidad y buen gusto en cada pasaje.

Por último, las letras, más allá de alguna excepción, son sólidas. Estas buscan expresar el último grito de rabia de Mustaine y darle un cierre poético a la trayectoria de la banda.

La versión de “Ride the Lightning” no aporta nada y resulta innecesaria. Con “The Last Note”, el disco cierra de manera perfecta. Un muy buen álbum para poner punto final a una extensa y fabulosa carrera.


A ver… es un disco de Megadeth, como lo que ya venimos escuchando hace por lo menos 20 años. Yo no me esperaba otra cosa sinceramente. Mis expectativas se regían simplemente por lo que una banda super consagrada y que ya toco el cielo con las manos, puede dar. No me esperaba que el colorado hiciera la épica con este disco y no lo termina haciendo, pero al margen de eso, es un buen disco de despedida.

Es un álbum que va y viene entre canciones que suenan bien thrash old school y canciones con un gancho más rockero. Quizás, por lo que significa una despedida, lo musical pasa a un segundo plano y hay que prestarles atención a las letras (en especial a “The Final Note”). Tiene algunos puntos un poco más altos que otros (me gusta mucho “Obey The Call”) pero dentro de todo es bastante parejo. ¿Lo mejor? El arte de tapa (ja), es lo único que realmente simboliza la despedida de una banda. Lo peor es la innecesaria versión de “Ride The Lightning”. Lo de siempre, pero igual digna despedida del colo!.


Un viejo sabio con años de música y metal a sus espaldas me dijo una vez, que si lo más memorable que tiene un disco es su portada, es porque estamos hablando de un disco olvidable. ¿Qué les puedo decir? Si el disco no se auto titulará Megadeth o no fuera el último de la banda, pasaría sin pena ni gloria. Como la gran mayoría de obras que saco Mustaine del 2000’, en adelante.

A ver, no se trata de un mal disco. Posee buenos temas como “Tipping Point” o “Made To Kill” que resultan cumplidoras y disfrutables. Las composiciones no se desentonan y hay momentos en los que Mustaine se gana un par de palmaditas en la espalda por su destreza en la guitarra. Pero tratándose de un disco que anunciaste con fuegos y cohetes que va a ser tu despedida, que es la excusa de tus últimas giras por el mundo, y va a ser el último legado musical que vas a dejar, la verdad es que sabe a muy poco el disco. No sabe a despedida, no sabe a legado, no sabe a Megadeth. No al menos, al clásico. Para esto, mejor hubieras dejado que el anterior disco sea el último, que al menos presentaba más personalidad, e incluso voluntad.

Al fanático de toda la vida le va a encantar. Al más benevolente, le va a alcanzar. Y al más crítico, le va a parecer intrascendente. Ni más ni menos. No habrá consenso por ese lado. Pero espero que al menos la haya con el cover de Metallica. Mamita. El colo habrá perdido la habilidad para cantar pero no para contar chistes. El de que su versión de “Ride The Lightning” iba ser muy distinta y mejor es uno de ellos.

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01. Tipping Point
02. I Don’t Care
03. Hey, God?!
04. Let There Be Shred
05. Puppet Parade
06. Another Bad Day
07. Made To Kill
08. Obey The Call
09. I Am War
10. The Last Note
11. Ride The Lightning (Bonus Track)




Cuando decimos que Megadeth ha sido una de las mejores bandas de la historia del metal, nadie se atreve a ponerlo en discusión. Mas de 43 años de una impecable carrera y 17 discos de estudio, lo avalan, pero ahora ha llegado el momento de decir adiós. Dave Mustaine anunció el retiro de la banda y lo hará como los grandes merecen: con una gira despedida y un último disco. Megadeth, es su última obra y luego de varias escuchas, el staff de Track To Hell se ánima a compartir sus sensaciones en esta reseña grupal:


Megadeth cierra su historia con un álbum que está bien, suena profesional, pero le falta punch. No hay esa rabia que los hizo grandes.

La producción es limpia, quizás demasiado. Verbeuren la rompe en batería y Dave canta sorprendentemente bien para todo lo que pasó, pero el contenido no acompaña. Me quedo con tres o cuatro temas: “Tipping Point”, “Let There Be Shred” y “I Don’t Care” me gustaron, tienen esa onda vieja que buscaba. El resto pasa de largo.

Hay canciones como “Hey God!” o “Another Bad Day” que no entiendo para qué están. Mustaine quiso meter de todo, todas las épocas de la banda en un solo disco, y terminó siendo un promedio tibio. “The Last Note” es la despedida literal de Dave, tiene su momento emotivo pero no te vuela la cabeza. Y el cover de “Ride The Lightning” mejor ni hablemos, parece un chiste.

No es la despedida que yo esperaba después de tantos años siguiéndolos. Es un disco agridulce, digno pero no te deja nada. Confirma que Megadeth ya había dado todo lo que tenía para dar hace bastante. Se despiden, sí, pero sin esa última gran épica que merecían.


Para mí, este disco funciona bien como cierre de la carrera de Megadeth, sobre todo si se lo compara con varios traspiés de sus álbumes anteriores. No es un trabajo brillante ni pretende estar a la altura de los clásicos, pero sí suena honesto y coherente con lo que la banda fue durante años. Hay thrash reconocible, riffs filosos, solos protagonistas y una intención clara de repasar distintas etapas de su historia, algo que en el contexto de despedida se valora mucho más. Canciones como “The Last Note” logran transmitir ese clima de final anunciado que le da sentido a todo el álbum.

Claro que también están presentes los vicios de siempre: temas que suenan repetidos, decisiones discutibles y la innecesaria versión de “Ride the Lightning”, que aporta poco y parece más un gesto de ego que artístico. Aun así, considerando el nivel irregular de los discos previos, este álbum se siente como un cierre digno y hasta respetable. No emociona como un gran clásico, pero evita el papelón y permite despedirse con cierta dignidad, algo que no todas las bandas legendarias logran cuando llega el momento de decir adiós.


Ciertamente este álbum sólo podría haber sido hecho por Megadeth. El arranque con “Tipping Point” es bien thrashero y tiene a Teemu Mäntysaari demostrando ser un compañero letal del Colorado, “Let There Be Shred” es una canción autorreferencial que cumple su trabajo en mostrar el poderío metalero de la banda, “Made To Kill” cumple con la promesa de su título, y “The Last Note” es una canción sentida con un interesante arreglo de guitarra acústica que seguro a más de uno le recordará a ese break en “Holy Wars” y un final oscuro que funciona como elegía al fin de Megadeth. En lo malo, “I Don’t Care” es una de las peores canciones que haya sacado Megadeth y que encima fuera uno de los singles es inentendible, y Mustaine decidió hacer una y otra vez la misma canción a medio tiempo donde no ayuda que siempre use las mismas melodías vocales. Encima el álbum cierra con su cover de “Ride The Lightning”, con una versión copiada y pegada pero que logra ser peor en todos los aspectos.

Si querés escuchar una base brutal y a Mustaine prendiendo fuego las cuerdas de su guitarra con sus riffs mientras de vez en cuando convierte sus limitaciones vocales en fortalezas, y siempre y cuando tengas estómago para las letras y actitud de “posteo de padre divorciado en Facebook”, entonces Megadeth es una despedida muy digna aunque no sea perfecta. Bien para la gente que le gustara los dos últimos álbumes y tal vez lo quiera con un poquito más de picante por el contexto.


El disco que todos empezamos a escuchar por el track 11. Si no fuera por el anuncio de que se trata del último lanzamiento de estudio de la banda, posiblemente seríamos menos los que le prestáramos atención. No es que un nuevo álbum de Megadeth no genere expectativas, sino que, siendo sinceros, las últimas entregas no habían despertado gran interés y fue poco o nulo su aporte al gran legado de la banda de Dave Mustaine.

Pero acá estamos, con este disco autotitulado que contiene 10 canciones bien enmarcadas en el Heavy/Thrash tradicional, excelentemente ejecutadas, pero nada más. Era muy difícil esperar algo a la altura de los clásicos, una vara que Megadeth se encargó de dejar altísima. Algunos disfrutaran más del vértigo de “Let there Be Shred”, otros de la oscura “The Last Note”, pero sin puntos sobresalientes. Y con respecto a “Ride The Lightning”, se trata de una versión fiel a la original, apenas subida en tempo y que respeta los solos, melodías y fraseos, adaptados por supuesto al modo de Mustaine. Incluir esta canción es un acierto de marketing, pero un traspié artístico ya que eclipsa al resto de la placa.

Solo me resta decir que por siempre estaré del lado de Megadeth y no me es indiferente saber que el final está cerca. Aunque queden pocas cartas por jugar de parte del Colorado, es bueno haber acompañado este largo camino desde hace tantos años.


Los días en que las leyendas se van retirando, o dejando este plano, ya han llegado. Hay casos en los que esto sucede de manera abrupta y otros de forma premeditada. Tal es el caso de Megadeth, que anunció su disco de despedida.

Se trata de un trabajo digno de un final, por varios motivos. Las canciones recorren la variedad de estilos que la banda practicó a lo largo de toda su carrera, por lo que cada tema remite a diferentes etapas del recorrido del grupo. La guitarra es, sin dudas, la gran protagonista del disco, tal como lo fue siempre en el sonido de Megadeth. Brilla y derrocha calidad y buen gusto en cada pasaje.

Por último, las letras, más allá de alguna excepción, son sólidas. Estas buscan expresar el último grito de rabia de Mustaine y darle un cierre poético a la trayectoria de la banda.

La versión de “Ride the Lightning” no aporta nada y resulta innecesaria. Con “The Last Note”, el disco cierra de manera perfecta. Un muy buen álbum para poner punto final a una extensa y fabulosa carrera.


A ver… es un disco de Megadeth, como lo que ya venimos escuchando hace por lo menos 20 años. Yo no me esperaba otra cosa sinceramente. Mis expectativas se regían simplemente por lo que una banda super consagrada y que ya toco el cielo con las manos, puede dar. No me esperaba que el colorado hiciera la épica con este disco y no lo termina haciendo, pero al margen de eso, es un buen disco de despedida.

Es un álbum que va y viene entre canciones que suenan bien thrash old school y canciones con un gancho más rockero. Quizás, por lo que significa una despedida, lo musical pasa a un segundo plano y hay que prestarles atención a las letras (en especial a “The Final Note”). Tiene algunos puntos un poco más altos que otros (me gusta mucho “Obey The Call”) pero dentro de todo es bastante parejo. ¿Lo mejor? El arte de tapa (ja), es lo único que realmente simboliza la despedida de una banda. Lo peor es la innecesaria versión de “Ride The Lightning”. Lo de siempre, pero igual digna despedida del colo!.


Un viejo sabio con años de música y metal a sus espaldas me dijo una vez, que si lo más memorable que tiene un disco es su portada, es porque estamos hablando de un disco olvidable. ¿Qué les puedo decir? Si el disco no se auto titulará Megadeth o no fuera el último de la banda, pasaría sin pena ni gloria. Como la gran mayoría de obras que saco Mustaine del 2000’, en adelante.

A ver, no se trata de un mal disco. Posee buenos temas como “Tipping Point” o “Made To Kill” que resultan cumplidoras y disfrutables. Las composiciones no se desentonan y hay momentos en los que Mustaine se gana un par de palmaditas en la espalda por su destreza en la guitarra. Pero tratándose de un disco que anunciaste con fuegos y cohetes que va a ser tu despedida, que es la excusa de tus últimas giras por el mundo, y va a ser el último legado musical que vas a dejar, la verdad es que sabe a muy poco el disco. No sabe a despedida, no sabe a legado, no sabe a Megadeth. No al menos, al clásico. Para esto, mejor hubieras dejado que el anterior disco sea el último, que al menos presentaba más personalidad, e incluso voluntad.

Al fanático de toda la vida le va a encantar. Al más benevolente, le va a alcanzar. Y al más crítico, le va a parecer intrascendente. Ni más ni menos. No habrá consenso por ese lado. Pero espero que al menos la haya con el cover de Metallica. Mamita. El colo habrá perdido la habilidad para cantar pero no para contar chistes. El de que su versión de “Ride The Lightning” iba ser muy distinta y mejor es uno de ellos.

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