


Si el jueves pasado asistíamos al concierto de ex miembros de Suicidal Tendencies, o hace unos meses al de la escisión de los thrashers catalanes Legion, transformados ahora en Legion D.C., este viernes pasado era el turno de la mítica formación hardcore barcelonesa Subterranean Kids, que desde hace un par de años pasaron a actuar como Subterranean, con Mimo, uno de sus fundadores al frente, junto al ex GRB, Albert Collazo aka Brutus, guitarra ya que formó parte de S.K. en sus últimas reuniones.
Antes de llegar a ver por fin en vivo a estos veteranos de la lucha subterránea, un par de bandas para calentar una fría sala Upload, con los chicos de Flamsteed, que basaron sus treinta minutos de directo en su último trabajo Truths on Demand (2023) con las piezas “Enough”, “Lies”, “Rise Your Finger”, “Fly Away”, “Friendzoner”, o “Gentrifica”. Sumadas a composiciones anteriores como la inicial “Are We Fake”, y el tema en catalán “Llibertat de Premsa” del Issues and Complaints (2019), o la final “Red or Light”, única extracción del EP Some Tears Allowed (2021).
Buena actuación, como aperitivo de lo que estaba por llegar, de este cuarteto que lidera Dani, cantante/guitarra rítmica, que luce un corte de pelo imposible, de extenso flequillo que le cubre la cara, y unos churros que le llegan al coxis, y más allá, bien acompañado por el guitarra solista Blai, el baterista Gal, y el diría que también bajista de Global Discontent, Uri Roqué. Me gustaron más que en su versión en estudio, y es que no soy muy fan del emopunk, aunque cuentan con notables influencias del hardcore melódico como NOFX, o Descendents, o viendo las camisetas de Crim y R.K.L. que vestían Uri y Blai, respectivamente. De hecho, sus dos temas en catalán me recordaron a los de Tarragona, sino fuera por la voz de Dani, nada que ver con la carraspera de Adrià Bertran. Esperemos que las estrellas se alineen para verlos próximamente.
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Muy corta se nos hizo la actuación de Nul, un cuarteto de estética skinhead, practicantes de hardcore punk arcaico, con un brillante y peculiar sonido de guitarra a cargo de Ignasi, junto a Valeria y Jordi en la sección rítmica, y con Mir al frente, un vocalista hiperactivo que subió al escenario desde la pista donde se sitúa el público, y ejercitándose durante unos escasos quince minutos, que dedicaron a repasar todo el material del que supongo disponen hasta el momento, diez canciones que no superaron en ningún caso los dos minutos de duración.
Abrieron al igual que en su disco debut de 2025, con “Voltors”, “Torb”, y “Esperit Saturat”. Saludaron con un Bona Nit, antes de continuar con “Progrés”, “Cap Glòria al Cel”, e hicieron algunos otros cortes como “No Gira Rodó”, “Vasos Comunicants”, o “Abraça el Col.lapse”. Para cerrar, como todo el bolo, a toda velocidad con la titulada como un refrán catalán, “D’on no n’hi ha no en Raja”, el equivalente castellano sería el de pedir peras al olmo, terminando con “Quan Ja Hagi Passat”.
Pues eso, corto pero intenso, el bombardeo de los barceloneses, con una propuesta bien contundente, y bien agresiva en ocasiones, que me recordó ese característico sonido de guitarra a The Sonics quizás, o a la guitarrista francesa que militaba en las garage punks norteamericanas The Darts, hace un par de años.
Unos minutos antes de la hora programada, saltan a escena Subterranean, pasando de la juventud de las bandas invitadas, a estos cuatro bregados músicos, y del idioma inglés de Flamsteed, y del catalán de Nul, al castellano de la mayoría de letras, tanto de Subterranean Kids anteriormente, como ahora con esta nueva formación, a la que el vocalista calificó como de escisión de la banda original.
Como era de esperar y suponer, siendo el primer show desde la edición del disco homónimo hace unas tres semanas, cayeron las doce que lo componen, empezando por las iniciales e impetuosas “Generación Basura”, y “Bajo tu Piel”, que fueron el avance del álbum hace algunos meses. En el corte “¿Quien Hace la Ley?” Mimo intento emular su clásico salto con las piernas abiertas, y bueno, no salió del todo perfecto, pero ni tan mal.
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Entre las nuevas, nos enfrentamos a los temores en “Monstruo”, un viaje al pasado en “Tiempo Atrás”, y entre medias, una clásica como “Ciudadano Ejemplar”, momento que aprovecha Mimo para despojarse del jersey, y es que, a pesar de la media entrada, hace bastante calor en la sala de suelo ajedrezado.
Una de mis favoritas es “En Casa me Llaman Loco” desde el disco Los Ojos de la Victima (1986), al igual que “Siguiendo los Pasos de tu Padre”, o “Lideres Revolucionarios”, que Mimo dedicó a Pep, miembro fundador de Subterranean Kids, y presente en la sala. Del corte “Sentencia”, diría Mimo que era como una segunda parte de “La Rabia”, que fue la siguiente en sonar, aderezada por un volteo de micrófono estilo cowboy, y que junto a “Sentirme Libre”, son los temas principales del disco Hasta el Final (1988).
Otra tanda de melodías incluye “Psicópata”, “El Color del Miedo”, “Cree en Ti”, y “Amigo” para la que el vocalista hace gala de sus arquetípicos movimientos mímicos, simulando como si alguien te come la oreja. Tras “Olvídate”, siguen repasando el nuevo disco con “Tierra Trágame”, para acto seguido presentar a los componentes del combo actual, y la versión de los legendarios GRB que han recuperado, y reversionado en una composición más extensa y elaborada, la titulada “Entre Nosotros”. Para “A Quien Queréis Engañar”, se le sumaron a hacer unos coros Pep SubKid, y otros dos espontáneos, llegando así, al impasse de retirarse unos segundos para volver con esos gritos de fondo pidiendo más material. Encarando una ronda final, compuesta por “Perdiendo el Control”, “No Puedo Perdonarte”, “¿Qué Hacéis?”, y finiquitar con el derecho a una muerte digna, “D.A.M.”.
De este modo, después de treinta canciones ejecutadas diestramente durante unos ochenta minutos, estos nuevos Subterranean abandonaban el escenario dejando una más que positiva impresión a todos los niveles, aunque lógicamente algunas de las versiones de S.K., no suenan igual sin el sello inconfundible, e intransferible de Carlos Buira aka Boliche a la batería, y es que el Bolo es mucho Bolo. Por eso gente, esto, ya es otra historia.



Si el jueves pasado asistíamos al concierto de ex miembros de Suicidal Tendencies, o hace unos meses al de la escisión de los thrashers catalanes Legion, transformados ahora en Legion D.C., este viernes pasado era el turno de la mítica formación hardcore barcelonesa Subterranean Kids, que desde hace un par de años pasaron a actuar como Subterranean, con Mimo, uno de sus fundadores al frente, junto al ex GRB, Albert Collazo aka Brutus, guitarra ya que formó parte de S.K. en sus últimas reuniones.
Antes de llegar a ver por fin en vivo a estos veteranos de la lucha subterránea, un par de bandas para calentar una fría sala Upload, con los chicos de Flamsteed, que basaron sus treinta minutos de directo en su último trabajo Truths on Demand (2023) con las piezas “Enough”, “Lies”, “Rise Your Finger”, “Fly Away”, “Friendzoner”, o “Gentrifica”. Sumadas a composiciones anteriores como la inicial “Are We Fake”, y el tema en catalán “Llibertat de Premsa” del Issues and Complaints (2019), o la final “Red or Light”, única extracción del EP Some Tears Allowed (2021).
Buena actuación, como aperitivo de lo que estaba por llegar, de este cuarteto que lidera Dani, cantante/guitarra rítmica, que luce un corte de pelo imposible, de extenso flequillo que le cubre la cara, y unos churros que le llegan al coxis, y más allá, bien acompañado por el guitarra solista Blai, el baterista Gal, y el diría que también bajista de Global Discontent, Uri Roqué. Me gustaron más que en su versión en estudio, y es que no soy muy fan del emopunk, aunque cuentan con notables influencias del hardcore melódico como NOFX, o Descendents, o viendo las camisetas de Crim y R.K.L. que vestían Uri y Blai, respectivamente. De hecho, sus dos temas en catalán me recordaron a los de Tarragona, sino fuera por la voz de Dani, nada que ver con la carraspera de Adrià Bertran. Esperemos que las estrellas se alineen para verlos próximamente.
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Muy corta se nos hizo la actuación de Nul, un cuarteto de estética skinhead, practicantes de hardcore punk arcaico, con un brillante y peculiar sonido de guitarra a cargo de Ignasi, junto a Valeria y Jordi en la sección rítmica, y con Mir al frente, un vocalista hiperactivo que subió al escenario desde la pista donde se sitúa el público, y ejercitándose durante unos escasos quince minutos, que dedicaron a repasar todo el material del que supongo disponen hasta el momento, diez canciones que no superaron en ningún caso los dos minutos de duración.
Abrieron al igual que en su disco debut de 2025, con “Voltors”, “Torb”, y “Esperit Saturat”. Saludaron con un Bona Nit, antes de continuar con “Progrés”, “Cap Glòria al Cel”, e hicieron algunos otros cortes como “No Gira Rodó”, “Vasos Comunicants”, o “Abraça el Col.lapse”. Para cerrar, como todo el bolo, a toda velocidad con la titulada como un refrán catalán, “D’on no n’hi ha no en Raja”, el equivalente castellano sería el de pedir peras al olmo, terminando con “Quan Ja Hagi Passat”.
Pues eso, corto pero intenso, el bombardeo de los barceloneses, con una propuesta bien contundente, y bien agresiva en ocasiones, que me recordó ese característico sonido de guitarra a The Sonics quizás, o a la guitarrista francesa que militaba en las garage punks norteamericanas The Darts, hace un par de años.
Unos minutos antes de la hora programada, saltan a escena Subterranean, pasando de la juventud de las bandas invitadas, a estos cuatro bregados músicos, y del idioma inglés de Flamsteed, y del catalán de Nul, al castellano de la mayoría de letras, tanto de Subterranean Kids anteriormente, como ahora con esta nueva formación, a la que el vocalista calificó como de escisión de la banda original.
Como era de esperar y suponer, siendo el primer show desde la edición del disco homónimo hace unas tres semanas, cayeron las doce que lo componen, empezando por las iniciales e impetuosas “Generación Basura”, y “Bajo tu Piel”, que fueron el avance del álbum hace algunos meses. En el corte “¿Quien Hace la Ley?” Mimo intento emular su clásico salto con las piernas abiertas, y bueno, no salió del todo perfecto, pero ni tan mal.
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Entre las nuevas, nos enfrentamos a los temores en “Monstruo”, un viaje al pasado en “Tiempo Atrás”, y entre medias, una clásica como “Ciudadano Ejemplar”, momento que aprovecha Mimo para despojarse del jersey, y es que, a pesar de la media entrada, hace bastante calor en la sala de suelo ajedrezado.
Una de mis favoritas es “En Casa me Llaman Loco” desde el disco Los Ojos de la Victima (1986), al igual que “Siguiendo los Pasos de tu Padre”, o “Lideres Revolucionarios”, que Mimo dedicó a Pep, miembro fundador de Subterranean Kids, y presente en la sala. Del corte “Sentencia”, diría Mimo que era como una segunda parte de “La Rabia”, que fue la siguiente en sonar, aderezada por un volteo de micrófono estilo cowboy, y que junto a “Sentirme Libre”, son los temas principales del disco Hasta el Final (1988).
Otra tanda de melodías incluye “Psicópata”, “El Color del Miedo”, “Cree en Ti”, y “Amigo” para la que el vocalista hace gala de sus arquetípicos movimientos mímicos, simulando como si alguien te come la oreja. Tras “Olvídate”, siguen repasando el nuevo disco con “Tierra Trágame”, para acto seguido presentar a los componentes del combo actual, y la versión de los legendarios GRB que han recuperado, y reversionado en una composición más extensa y elaborada, la titulada “Entre Nosotros”. Para “A Quien Queréis Engañar”, se le sumaron a hacer unos coros Pep SubKid, y otros dos espontáneos, llegando así, al impasse de retirarse unos segundos para volver con esos gritos de fondo pidiendo más material. Encarando una ronda final, compuesta por “Perdiendo el Control”, “No Puedo Perdonarte”, “¿Qué Hacéis?”, y finiquitar con el derecho a una muerte digna, “D.A.M.”.
De este modo, después de treinta canciones ejecutadas diestramente durante unos ochenta minutos, estos nuevos Subterranean abandonaban el escenario dejando una más que positiva impresión a todos los niveles, aunque lógicamente algunas de las versiones de S.K., no suenan igual sin el sello inconfundible, e intransferible de Carlos Buira aka Boliche a la batería, y es que el Bolo es mucho Bolo. Por eso gente, esto, ya es otra historia.










