

Tras leer sobre el infierno de calor que había sido la presentación conjunta de Cirith Ungol y Night Demon en Uniclub el 6 de marzo, con nada menos que 45° de sensación térmica y más allá del tremendo espectáculo que dieron ambas bandas, tenía miedo de que la experiencia se repitiera una semana después en el mismo lugar con la fecha programada de los españoles Tierra Santa en el local cercano al Abasto. Pero por suerte parece que las cosas se fueron para el otro extremo, y con el otoño cada vez más cerca nos metimos de lleno en una ola de frío por la que todo el mundo celebró.
Claramente no soy el mejor para juzgar qué tan popular debe ser una banda en este país, porque no me esperaba llegar a Uniclub y encontrarme con el local ya casi completamente lleno incluso antes de la salida de los españoles. Era en ese momento donde se estaban presentando los teloneros Quantum, la banda liderada en voces por Javier Barrozo (Abismos En El Cielo, Magnos, ex Lörihen) y también con el guitarrista Javier Cuevas (Jerikó). El grupo interpretó un mix de canciones propias y covers, entre los que se destacaron “Electric Eye” de Judas Priest y “Wasted Years” de Iron Maiden. Mucho agite entre la gente por lo hecho por Quantum, y ciertamente espero que tengan más material disponible lo antes posible.
No hubo que esperar más que media hora tras la retirada de Quantum para ver al nombre arriba de todo del cartel, y hacia las 21:25 se cortó la música de fondo y las luces comenzaron a apagarse mientras la gente aplaudía pidiendo ya la salida de Tierra Santa. Al terminar de sonar la intro, comenzó a escucharse la voz del indomable Ángel San Juan, dando inicio a “Un Viaje Épico”, la canción con la que también arranca su último álbum del mismo nombre. Y a pesar de ser de este nuevo disco que estaban presentando, se pudo escuchar a la gente agitando coreando los versos que decían “Puedes nublar mi juicio y mi razón / pero jamás podrás / robarme el corazón”, como si fuera un clásico de toda la vida que se cerrara con los aplausos y chiflidos de la gente acentuados por los agradecimientos de San Juan y los cantos de “Olé olé olé olé / Tierraaaaaaaaaaaaaaa / Santaaaaaaaaaaaaaa”.
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La cosa se repitió cuando San Juan anunció la siguiente “Rumbo a las Estrellas”, otra que tuvo a la gente coreando cada verso, sobre todo la parte donde se grita “¡Libertad!” y obviamente el título. Siguió “Por El Valle De Las Sombras” de Destino (donde escuché al menos a uno hacerse el gracioso en la parte de “¡Resistiré!” cantando “¡Erguido frente a todo!”), la clásica “Indomable” del álbum del mismo título y con su inicio de doble bombo y teclados como para no dejar a nadie parado en su lugar, e “Ícaro”, proveniente de Un Viaje Épico y extrañamente la última que escucharíamos del álbum que supuestamente estaban presentando.
Más allá de esa extraña decisión, diría que no hay nada para reprochar sobre lo que fue la nueva presentación de Tierra Santa en Buenos Aires. Obviamente desde la calidad el quinteto ya sabe desde hace rato cómo dar un recital que cierre por todos lados, no sólo con Ángel San Juan mostrándose en estado óptimo en cuanto a sus cuerdas vocales y a su guitarra, sino también en la dupla que hace con Dan Díez en la otra guitarra y la tremenda base instrumental conformada por su eterno colega Roberto Gonzalo en el bajo y Francisco Gonzalo Castillo en la batería y los arreglos de teclas de Juan Antonio San Martín, muy presente a pesar de que desde mi posición en el campo no pudiera verlo.
Pero aparte de la calidad, también estuvo la cantidad: entre las canciones de la parte regular y los bises, tuvimos nada menos que 21 canciones en esta nueva visita de parte de los logroñeses, sin recorrer toda su discografía pero ciertamente pasando por buena parte de ella. Y ver al público argentino coreando el nombre de la banda y casi todas las canciones como si fueran clásicos de toda la vida demuestra el cariño que la gente de este país tiene por este grupo. La intro de “Pegaso” dio inicio a un pogo feroz en el agolpado campo de Uniclub, donde si ya de por sí era complicado moverse durante la presentación de los teloneros imagínense durante el grupo principal, algo donde no me sorprendería que la próxima los tuviéramos en un recinto mucho más grande.
“El Canto de las Sirenas”, “Sangre de Reyes”, “Drácula” y otras fueron sólo algunas de las que pudimos escuchar en Guardia Vieja 3360, con “La leyenda del Holandés Errante” y “El Laberinto del Minotauro” cerrando la primera parte de la noche. Tras una despedida rápida y unos minutos de silencio de protocolo, tuvimos de vuelta a Tierra Santa arriba de las tablas de Uniclub, con el grupo agradeciendo el apoyo de la gente y dando inicio a los bises, que estarían compuestos por nada menos que seis canciones: “Alas de Fuego”, “La Momia”, “Nerón”, “Legendario”, y las dos partes de “La Canción del Pirata”. Todas y cada una de ellas coreadas por la gente a todo pulmón, todo un acto de aprecio y apoyo por donde se lo mire y que la banda captó con muchas sonrisas.
Con el verso final de “mi ley, la fuerza y el viento / mi única patria la mar”, se puso final al concierto de Tierra Santa en Buenos Aires, mientras de fondo comenzaba a sonar la particular elección de “Another Brick in The Wall” de Pink Floyd… en su versión de KoRn. Más allá de eso, nadie se fue insatisfecho del campo de Uniclub, considerando la cantidad y calidad de canciones que pudimos escuchar para luego encaminarnos hacia las frías calles de Buenos Aires para una muy merecida bocanada de aire fresco. Esperemos que se repita lo antes posible, porque parece que el metal épico español de Tierra Santa tiene una segunda casa en nuestra ciudad.
Etiquetas: Heavy Metal, Power Metal, Quantum, Tierra Santa

Tras leer sobre el infierno de calor que había sido la presentación conjunta de Cirith Ungol y Night Demon en Uniclub el 6 de marzo, con nada menos que 45° de sensación térmica y más allá del tremendo espectáculo que dieron ambas bandas, tenía miedo de que la experiencia se repitiera una semana después en el mismo lugar con la fecha programada de los españoles Tierra Santa en el local cercano al Abasto. Pero por suerte parece que las cosas se fueron para el otro extremo, y con el otoño cada vez más cerca nos metimos de lleno en una ola de frío por la que todo el mundo celebró.
Claramente no soy el mejor para juzgar qué tan popular debe ser una banda en este país, porque no me esperaba llegar a Uniclub y encontrarme con el local ya casi completamente lleno incluso antes de la salida de los españoles. Era en ese momento donde se estaban presentando los teloneros Quantum, la banda liderada en voces por Javier Barrozo (Abismos En El Cielo, Magnos, ex Lörihen) y también con el guitarrista Javier Cuevas (Jerikó). El grupo interpretó un mix de canciones propias y covers, entre los que se destacaron “Electric Eye” de Judas Priest y “Wasted Years” de Iron Maiden. Mucho agite entre la gente por lo hecho por Quantum, y ciertamente espero que tengan más material disponible lo antes posible.
No hubo que esperar más que media hora tras la retirada de Quantum para ver al nombre arriba de todo del cartel, y hacia las 21:25 se cortó la música de fondo y las luces comenzaron a apagarse mientras la gente aplaudía pidiendo ya la salida de Tierra Santa. Al terminar de sonar la intro, comenzó a escucharse la voz del indomable Ángel San Juan, dando inicio a “Un Viaje Épico”, la canción con la que también arranca su último álbum del mismo nombre. Y a pesar de ser de este nuevo disco que estaban presentando, se pudo escuchar a la gente agitando coreando los versos que decían “Puedes nublar mi juicio y mi razón / pero jamás podrás / robarme el corazón”, como si fuera un clásico de toda la vida que se cerrara con los aplausos y chiflidos de la gente acentuados por los agradecimientos de San Juan y los cantos de “Olé olé olé olé / Tierraaaaaaaaaaaaaaa / Santaaaaaaaaaaaaaa”.
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La cosa se repitió cuando San Juan anunció la siguiente “Rumbo a las Estrellas”, otra que tuvo a la gente coreando cada verso, sobre todo la parte donde se grita “¡Libertad!” y obviamente el título. Siguió “Por El Valle De Las Sombras” de Destino (donde escuché al menos a uno hacerse el gracioso en la parte de “¡Resistiré!” cantando “¡Erguido frente a todo!”), la clásica “Indomable” del álbum del mismo título y con su inicio de doble bombo y teclados como para no dejar a nadie parado en su lugar, e “Ícaro”, proveniente de Un Viaje Épico y extrañamente la última que escucharíamos del álbum que supuestamente estaban presentando.
Más allá de esa extraña decisión, diría que no hay nada para reprochar sobre lo que fue la nueva presentación de Tierra Santa en Buenos Aires. Obviamente desde la calidad el quinteto ya sabe desde hace rato cómo dar un recital que cierre por todos lados, no sólo con Ángel San Juan mostrándose en estado óptimo en cuanto a sus cuerdas vocales y a su guitarra, sino también en la dupla que hace con Dan Díez en la otra guitarra y la tremenda base instrumental conformada por su eterno colega Roberto Gonzalo en el bajo y Francisco Gonzalo Castillo en la batería y los arreglos de teclas de Juan Antonio San Martín, muy presente a pesar de que desde mi posición en el campo no pudiera verlo.
Pero aparte de la calidad, también estuvo la cantidad: entre las canciones de la parte regular y los bises, tuvimos nada menos que 21 canciones en esta nueva visita de parte de los logroñeses, sin recorrer toda su discografía pero ciertamente pasando por buena parte de ella. Y ver al público argentino coreando el nombre de la banda y casi todas las canciones como si fueran clásicos de toda la vida demuestra el cariño que la gente de este país tiene por este grupo. La intro de “Pegaso” dio inicio a un pogo feroz en el agolpado campo de Uniclub, donde si ya de por sí era complicado moverse durante la presentación de los teloneros imagínense durante el grupo principal, algo donde no me sorprendería que la próxima los tuviéramos en un recinto mucho más grande.
“El Canto de las Sirenas”, “Sangre de Reyes”, “Drácula” y otras fueron sólo algunas de las que pudimos escuchar en Guardia Vieja 3360, con “La leyenda del Holandés Errante” y “El Laberinto del Minotauro” cerrando la primera parte de la noche. Tras una despedida rápida y unos minutos de silencio de protocolo, tuvimos de vuelta a Tierra Santa arriba de las tablas de Uniclub, con el grupo agradeciendo el apoyo de la gente y dando inicio a los bises, que estarían compuestos por nada menos que seis canciones: “Alas de Fuego”, “La Momia”, “Nerón”, “Legendario”, y las dos partes de “La Canción del Pirata”. Todas y cada una de ellas coreadas por la gente a todo pulmón, todo un acto de aprecio y apoyo por donde se lo mire y que la banda captó con muchas sonrisas.
Con el verso final de “mi ley, la fuerza y el viento / mi única patria la mar”, se puso final al concierto de Tierra Santa en Buenos Aires, mientras de fondo comenzaba a sonar la particular elección de “Another Brick in The Wall” de Pink Floyd… en su versión de KoRn. Más allá de eso, nadie se fue insatisfecho del campo de Uniclub, considerando la cantidad y calidad de canciones que pudimos escuchar para luego encaminarnos hacia las frías calles de Buenos Aires para una muy merecida bocanada de aire fresco. Esperemos que se repita lo antes posible, porque parece que el metal épico español de Tierra Santa tiene una segunda casa en nuestra ciudad.
Etiquetas: Heavy Metal, Power Metal, Quantum, Tierra Santa