


La banda alemana de djent–metalcore Vianova hizo su debut en Glasgow con entradas agotadas en la íntima sala Garage Attic y dejó clara su presencia ante el público de la ciudad. Acompañados por la recientemente resucitada banda de cinco integrantes de Newcastle, Shields, ambos grupos ofrecieron un show caótico y lleno de energía que fue un auténtico placer presenciar.
Tras explotar en popularidad recientemente gracias a una presencia muy viral en redes sociales y a la gran atención recibida por su nuevo álbum Hit It!, Vianova ya ha conseguido una base de fans devota y apasionada. Esos seguidores acudieron en masa y llenaron el acogedor recinto, con varios asistentes luciendo los característicos gorros blancos de pelo y gafas naranjas brillantes de la banda.
Antes de que los músicos alemanes subieran al escenario, el público fue calentado por Shields, grupo que muchos daban por disuelto y abandonado, y que regresó tras el trágico fallecimiento de su exguitarrista George Christie. El vocalista Joe Edwards incorporó nuevas caras a la formación, que posteriormente lanzó su nuevo disco Death & Connection.
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Abrieron con “kill”, de su nuevo trabajo, y no tardaron en ir directo al núcleo de su propuesta: riffs técnicamente exigentes que harían feliz a cualquier fan del prog, baterías demoledoras y un rango vocal que siguió sorprendiendo durante toda la noche. El repertorio se repartió de forma bastante equilibrada entre material nuevo y antiguo, con temas como “Abuser”, primer single del nuevo álbum, con algunas de las voces más agresivas de toda la velada, y “Lacerate”, que puso al público a hacer mosh y two-step en cuestión de segundos.
La configuración de la sala hacía que la banda estuviera apenas unos centímetros por encima del público, sin valla de seguridad, generando una conexión mucho más cercana e íntima entre músicos y audiencia. A menudo, las bandas grandes que encabezan estadios pierden ese contacto personal al estar a decenas de metros de sus fans, pero estos conciertos más directos tienen un encanto especial gracias a esa cercanía.
Como se mencionó, hubo mezcla de material nuevo y viejo, con el primer lanzamiento importante del grupo, “I Just Feel Hate”, haciendo saltar a los seguidores de la primera etapa. Como banda soporte, Shields cumplió con creces: energía, actitud, un frontman con gran química con el público y una actuación muy disfrutable.
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Luego llegó el turno del cabeza de cartel, vestidos de blanco, con los cuatro miembros de Vianova saliendo al escenario entre aplausos y gritos mientras sonaba “Move On Up” de Curtis Mayfield por el sistema de sonido. “Squier Talk”, tema de apertura de su nuevo álbum, dio inicio al show, con el público cantando desde el primer momento gracias a sus partes coreables y directas. El ambiente general del concierto —y del set de Vianova— se puede resumir en una sola palabra: diversión. Banda y público lo pasaron en grande.
Formada por los hermanos Felix y Paul Vogelgesang, la banda nació con la intención de crear algo realmente único dentro de un género que a menudo recibe críticas por repetitivo. Su objetivo era romper con esa expectativa, y desde el primer tema quedó claro que lo lograron. El cantante Alexander Kerski tiene un estilo vocal muy distintivo y fácilmente reconocible, capaz de alternar agudos extremos y growls profundos con la misma solvencia.
Otro rasgo distintivo de Vianova es su fusión con géneros como el jazz y el soul de una manera que funciona sorprendentemente bien. Canciones como “Wheel of Fortune” y “Uh Yaya” integran esas influencias con breakdowns y riffs propios del metalcore y el djent.
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Aunque la banda destaca especialmente en los temas más pesados, también maneja muy bien los momentos más emocionales y contenidos, como quedó claro con “Future Nostalgia”, una de las interpretaciones más sentidas de la noche. Inmediatamente después enlazaron con probablemente su tema más contundente, “Uh Yaya”, uno de los más populares del año, que incluye uno de los breakdowns más demoledores de toda su discografía. Allí se vio de todo en el público: saltos desde el escenario, crowd surfing, circle pits y movimiento constante.
Si alguien aún dudaba de una banda que promete ser realmente diferente, Vianova cumple esa promesa y va más allá. Su mezcla de estilos es interesante, coherente e innovadora. “Hit It!” ha sido un éxito tanto para nuevos oyentes como para seguidores de la primera hora, y con su presencia confirmada en festivales como Radar y Download, todo indica que su crecimiento seguirá en aumento el próximo año.
- Shields
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- Vianova
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La banda alemana de djent–metalcore Vianova hizo su debut en Glasgow con entradas agotadas en la íntima sala Garage Attic y dejó clara su presencia ante el público de la ciudad. Acompañados por la recientemente resucitada banda de cinco integrantes de Newcastle, Shields, ambos grupos ofrecieron un show caótico y lleno de energía que fue un auténtico placer presenciar.
Tras explotar en popularidad recientemente gracias a una presencia muy viral en redes sociales y a la gran atención recibida por su nuevo álbum Hit It!, Vianova ya ha conseguido una base de fans devota y apasionada. Esos seguidores acudieron en masa y llenaron el acogedor recinto, con varios asistentes luciendo los característicos gorros blancos de pelo y gafas naranjas brillantes de la banda.
Antes de que los músicos alemanes subieran al escenario, el público fue calentado por Shields, grupo que muchos daban por disuelto y abandonado, y que regresó tras el trágico fallecimiento de su exguitarrista George Christie. El vocalista Joe Edwards incorporó nuevas caras a la formación, que posteriormente lanzó su nuevo disco Death & Connection.
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Abrieron con “kill”, de su nuevo trabajo, y no tardaron en ir directo al núcleo de su propuesta: riffs técnicamente exigentes que harían feliz a cualquier fan del prog, baterías demoledoras y un rango vocal que siguió sorprendiendo durante toda la noche. El repertorio se repartió de forma bastante equilibrada entre material nuevo y antiguo, con temas como “Abuser”, primer single del nuevo álbum, con algunas de las voces más agresivas de toda la velada, y “Lacerate”, que puso al público a hacer mosh y two-step en cuestión de segundos.
La configuración de la sala hacía que la banda estuviera apenas unos centímetros por encima del público, sin valla de seguridad, generando una conexión mucho más cercana e íntima entre músicos y audiencia. A menudo, las bandas grandes que encabezan estadios pierden ese contacto personal al estar a decenas de metros de sus fans, pero estos conciertos más directos tienen un encanto especial gracias a esa cercanía.
Como se mencionó, hubo mezcla de material nuevo y viejo, con el primer lanzamiento importante del grupo, “I Just Feel Hate”, haciendo saltar a los seguidores de la primera etapa. Como banda soporte, Shields cumplió con creces: energía, actitud, un frontman con gran química con el público y una actuación muy disfrutable.
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Luego llegó el turno del cabeza de cartel, vestidos de blanco, con los cuatro miembros de Vianova saliendo al escenario entre aplausos y gritos mientras sonaba “Move On Up” de Curtis Mayfield por el sistema de sonido. “Squier Talk”, tema de apertura de su nuevo álbum, dio inicio al show, con el público cantando desde el primer momento gracias a sus partes coreables y directas. El ambiente general del concierto —y del set de Vianova— se puede resumir en una sola palabra: diversión. Banda y público lo pasaron en grande.
Formada por los hermanos Felix y Paul Vogelgesang, la banda nació con la intención de crear algo realmente único dentro de un género que a menudo recibe críticas por repetitivo. Su objetivo era romper con esa expectativa, y desde el primer tema quedó claro que lo lograron. El cantante Alexander Kerski tiene un estilo vocal muy distintivo y fácilmente reconocible, capaz de alternar agudos extremos y growls profundos con la misma solvencia.
Otro rasgo distintivo de Vianova es su fusión con géneros como el jazz y el soul de una manera que funciona sorprendentemente bien. Canciones como “Wheel of Fortune” y “Uh Yaya” integran esas influencias con breakdowns y riffs propios del metalcore y el djent.
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Aunque la banda destaca especialmente en los temas más pesados, también maneja muy bien los momentos más emocionales y contenidos, como quedó claro con “Future Nostalgia”, una de las interpretaciones más sentidas de la noche. Inmediatamente después enlazaron con probablemente su tema más contundente, “Uh Yaya”, uno de los más populares del año, que incluye uno de los breakdowns más demoledores de toda su discografía. Allí se vio de todo en el público: saltos desde el escenario, crowd surfing, circle pits y movimiento constante.
Si alguien aún dudaba de una banda que promete ser realmente diferente, Vianova cumple esa promesa y va más allá. Su mezcla de estilos es interesante, coherente e innovadora. “Hit It!” ha sido un éxito tanto para nuevos oyentes como para seguidores de la primera hora, y con su presencia confirmada en festivales como Radar y Download, todo indica que su crecimiento seguirá en aumento el próximo año.
- Shields
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- Vianova
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