


Es muy normal en estos tiempos que los músicos que participaron en discos clásicos realicen giras aniversario, aun cuando ya no formen parte de la banda en cuestión. Esto se debe en gran parte a la nostalgia y a la realidad de que las leyendas que dieron forma a los géneros se están retirando, lo que convierte a estas giras en propuestas muy rentables desde lo económico.
Tal es el caso de Udo Dirkschneider, clásico vocalista de Accept, cuyo presente consiste en salir de gira interpretando viejos clásicos. De hecho, la gira por los 40 años de Balls to the Wall, disco clásico del heavy metal, ya lleva tres años de duración. Esta fue precisamente la gira que presenciamos en el hermoso Amager Bio, en la capital danesa, Copenhague.
Los invitados especiales de la noche fueron los belgas de Evil Invaders, una elección excelente, ya que se trata de una banda que lleva como estandarte los valores del metal clásico, y lo hace con mucho orgullo. Desde sus atuendos de cuero, cargados de tachas y muñequeras, hasta sus cabellos largos con cortes bien ochenteros. Su sonido está anclado a principios de los años ochenta, claramente en la vena de Venom o el primer Slayer: un thrash metal muy rápido y desprolijo, pero con claras notas de rock and roll.
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Su presentación, de apenas 40 minutos, demostró que tienen todo para llegar a la cima del género. El sonido permitía escuchar a la perfección todos los instrumentos, a pesar de la suciedad de las distorsiones. La batería era una verdadera aplanadora, bien al frente en la mezcla, imposible de ignorar y obligando a mover la cabeza. Las guitarras, sucias y punzantes, iban pasando de riffs arrasadores a solos rápidos e intrincados. Gracias a estos factores, sumados a un carisma y energía arrolladores, se metieron al público en el bolsillo, que respondió a la perfección a cada pedido de gritos y agite de puños. Un excelente show de apertura para una noche que prometía ser memorable.
Luego de la intro con la icónica canción de Iron Maiden, “The Number of the Beast”, la banda salió a escena. El arranque fue demoledor con “Fast as a Shark” y “Living for Tonight”. La energía ya estaba por los aires y se mantendría así durante todo el concierto.
Los músicos recorrían el escenario sin descanso y aprovechaban cada momento para jugar con el público, siempre con algún gesto pensado para generar una respuesta enérgica por parte de la audiencia. Un recurso muy utilizado fue el de extender ciertos pasajes de las canciones para que la gente cante o acompañe con palmas. Claros ejemplos de esto fueron el himno “Metal Heart” y la festejada “Princess of the Dawn”.
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Uno de los momentos más especiales de la noche fue la balada “Breaking Up Again”, donde el histórico bajista de Accept, Peter Baltes, tomó el micrófono y la interpretó, emocionando a todos los presentes y dándole un merecido descanso a Udo.
Una broma recurrente durante el show giró en torno a la edad de los dos ex Accept: el bajista con 67 años y el vocalista con 73. Ambos, en un estado impecable, interpretaron las canciones como si tuvieran veinte años menos.
La lista fue una verdadera catarata de clásicos, especialmente cuando llegó el turno de tocar Balls to the Wall de forma completa. El público deliró con cada una de esas canciones, y la energía y el entusiasmo no bajaron en ningún momento del set.
El sonido fue maravilloso de principio a fin. La batería sonaba potente y contundente, sin tapar al resto de los instrumentos. Las guitarras, súper afiladas y poderosas, invitaban constantemente a mover la cabeza al ritmo de los riffs. La voz, bien al frente, se escuchaba perfecta. Un sonido claro, nítido y espectacular.
El final con “Burning” dejó a la gente feliz y encantada, clamando el nombre del vocalista y aplaudiendo durante largos minutos. Un cierre excelente para un show maravilloso.
Si bien el presente discográfico de Udo no da mucho que hablar, demostró que todavía tiene fuerza y energía para honrar su carrera. No está rascando la olla, como se dice vulgarmente, sino honrando su pasado y, lamentablemente, despidiéndose al darle al público exactamente lo que quiere recibir: sus clásicos.
Etiquetas: Amager Bio, Balls To The Wall, Copenhague, Dirkschneider, Evil Invaders, Heavy Metal, Live Nation DK, Thrash Metal


Es muy normal en estos tiempos que los músicos que participaron en discos clásicos realicen giras aniversario, aun cuando ya no formen parte de la banda en cuestión. Esto se debe en gran parte a la nostalgia y a la realidad de que las leyendas que dieron forma a los géneros se están retirando, lo que convierte a estas giras en propuestas muy rentables desde lo económico.
Tal es el caso de Udo Dirkschneider, clásico vocalista de Accept, cuyo presente consiste en salir de gira interpretando viejos clásicos. De hecho, la gira por los 40 años de Balls to the Wall, disco clásico del heavy metal, ya lleva tres años de duración. Esta fue precisamente la gira que presenciamos en el hermoso Amager Bio, en la capital danesa, Copenhague.
Los invitados especiales de la noche fueron los belgas de Evil Invaders, una elección excelente, ya que se trata de una banda que lleva como estandarte los valores del metal clásico, y lo hace con mucho orgullo. Desde sus atuendos de cuero, cargados de tachas y muñequeras, hasta sus cabellos largos con cortes bien ochenteros. Su sonido está anclado a principios de los años ochenta, claramente en la vena de Venom o el primer Slayer: un thrash metal muy rápido y desprolijo, pero con claras notas de rock and roll.
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Luego de la intro con la icónica canción de Iron Maiden, “The Number of the Beast”, la banda salió a escena. El arranque fue demoledor con “Fast as a Shark” y “Living for Tonight”. La energía ya estaba por los aires y se mantendría así durante todo el concierto.
Los músicos recorrían el escenario sin descanso y aprovechaban cada momento para jugar con el público, siempre con algún gesto pensado para generar una respuesta enérgica por parte de la audiencia. Un recurso muy utilizado fue el de extender ciertos pasajes de las canciones para que la gente cante o acompañe con palmas. Claros ejemplos de esto fueron el himno “Metal Heart” y la festejada “Princess of the Dawn”.
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El sonido fue maravilloso de principio a fin. La batería sonaba potente y contundente, sin tapar al resto de los instrumentos. Las guitarras, súper afiladas y poderosas, invitaban constantemente a mover la cabeza al ritmo de los riffs. La voz, bien al frente, se escuchaba perfecta. Un sonido claro, nítido y espectacular.
El final con “Burning” dejó a la gente feliz y encantada, clamando el nombre del vocalista y aplaudiendo durante largos minutos. Un cierre excelente para un show maravilloso.
Si bien el presente discográfico de Udo no da mucho que hablar, demostró que todavía tiene fuerza y energía para honrar su carrera. No está rascando la olla, como se dice vulgarmente, sino honrando su pasado y, lamentablemente, despidiéndose al darle al público exactamente lo que quiere recibir: sus clásicos.
Etiquetas: Amager Bio, Balls To The Wall, Copenhague, Dirkschneider, Evil Invaders, Heavy Metal, Live Nation DK, Thrash Metal




