


La noche del 12 de febrero el heavy metal más inciendiario hizo parada en la Sala Garaje Beat Club con la gira conjunta “Witches and Kings” que recorre nuestra península por varias ciudades. Dos propuestas distintas pero perfectamente compatibles: el power metal festivo y teatral de Hammer King y la contundencia afilada de Burning Witches. Una velada directa, que promete intensidad, épica y energía, con el público murciano entregado desde el primer momento.
Los alemanes, Hammer King, estandartes de la realeza del power metal, salieron decididos a meterse al público en el bolsillo desde el inicio con “King for a Day”. Pinturas de guerra, poses estudiadas y ese punto teatral que forma parte de su identidad. Cada concierto es como una auténtica ceremonia de coronación, dispuesta a conquistar y expandir su reino. Siguieron con “Make Metal Royal Again” y “Kingdom of Hammers and Kings”, tres golpes rápidos para dejar claro que lo suyo es el power metal coreable y con estribillos pensados para cantar en grupo.
“Pariah Is My Name” mantuvo el ritmo alto, mientras Titan Fox V no dejó de animar a las primeras filas. Hubo momento para el tema en alemán, “König und Kaiser”, que despertó curiosidad y palmas, y para “Last Hellriders”, donde el ambiente ya era totalmente festivo.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Burning Witches – Inquisition (2025)
Salieron demonios, brujos y un enorme martillo como parte de su propuesta, incluso repartieron monedas que lanzaron al público que se mantuvo muy divertido durante todo su show.
No faltaron “Hailed by the Hammer” y “Hammerschlag”, auténticos himnos de batalla, y la ya habitual versión de “Danger Zone”, que aportó el toque divertido de la noche. Cerraron con “Hoheitsgebiet” y “Kingdom of the Hammer King”, dejando claro que saben cómo construir un show dinámico y entretenido. Son una banda hecha para calentar motores… y lo consiguieron.
Con su sexto trabajo bajo el brazo, Inquisition, las suizas Burning Witches dan un paso más allá en su evolución y muestran su cara más intensa hasta el momento. El álbum se adentra en pasajes sombríos inspirados en la persecución medieval y el fanatismo religioso, pero lo hace desde una óptica de fuerza y desafío, convirtiendo cada canción en una reivindicación de resistencia.
El sonido se percibe más contundente y envolvente que nunca, con guitarras incisivas, solos amplios y melodías que atrapan desde la primera escucha. Lejos de acomodarse, la banda apuesta por endurecer su propuesta y consolidar su identidad, confirmando que siguen creciendo y que ocupan un lugar firme dentro del heavy metal contemporáneo.
Tras el cambio de escenario, las suizas arrancaron con “Soul Eater”, directa y sin rodeos. Desde ahí, la intensidad no bajó. “Shame” y “Dance with the Devil” sonaron afiladas, con Laura Guldemond dominando el escenario y buscando constantemente la complicidad del público.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Burning Witches en Barcelona: “Martillos y Escobas”
“Maiden of Steel”, “The Dark Tower” y “Sea of Lies” demostraron que la banda funciona como un bloque sólido, con guitarras muy bien empastadas y una base rítmica firme. Cada tema caía con peso propio, sin necesidad de adornos.
El tramo central fue especialmente potente con “Inquisition”, “Release Me”, “Black Widow”, “Evil Witch”, “We Stand as One” y “Lucid Nightmare”. Heavy metal clásico, riffs marcados y estribillos que la sala coreó con ganas. Se notaba que buena parte del público venía con la lección aprendida.
Para el final guardaron la artillería pesada: “Hexenhammer” levantó los puños en alto, “Wings of Steel” hizo vibrar el Garaje y “The Witch of the North” preparó el terreno para el cierre definitivo con “Burning Witches”con gorrito de bruja incluido en la cabeza de Laura y que sonó como una auténtica declaración de intenciones.
En conjunto, fue una noche de metal efectiva y contundente: dos bandas que saben lo que hacen, repertorios bien elegidos y una sala que respondió con energía, pese a la baja entrada que se registó. Murcia volvió a demostrar que el heavy tiene su sitio y su gente fiel.



La noche del 12 de febrero el heavy metal más inciendiario hizo parada en la Sala Garaje Beat Club con la gira conjunta “Witches and Kings” que recorre nuestra península por varias ciudades. Dos propuestas distintas pero perfectamente compatibles: el power metal festivo y teatral de Hammer King y la contundencia afilada de Burning Witches. Una velada directa, que promete intensidad, épica y energía, con el público murciano entregado desde el primer momento.
Los alemanes, Hammer King, estandartes de la realeza del power metal, salieron decididos a meterse al público en el bolsillo desde el inicio con “King for a Day”. Pinturas de guerra, poses estudiadas y ese punto teatral que forma parte de su identidad. Cada concierto es como una auténtica ceremonia de coronación, dispuesta a conquistar y expandir su reino. Siguieron con “Make Metal Royal Again” y “Kingdom of Hammers and Kings”, tres golpes rápidos para dejar claro que lo suyo es el power metal coreable y con estribillos pensados para cantar en grupo.
“Pariah Is My Name” mantuvo el ritmo alto, mientras Titan Fox V no dejó de animar a las primeras filas. Hubo momento para el tema en alemán, “König und Kaiser”, que despertó curiosidad y palmas, y para “Last Hellriders”, donde el ambiente ya era totalmente festivo.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Burning Witches – Inquisition (2025)
Salieron demonios, brujos y un enorme martillo como parte de su propuesta, incluso repartieron monedas que lanzaron al público que se mantuvo muy divertido durante todo su show.
No faltaron “Hailed by the Hammer” y “Hammerschlag”, auténticos himnos de batalla, y la ya habitual versión de “Danger Zone”, que aportó el toque divertido de la noche. Cerraron con “Hoheitsgebiet” y “Kingdom of the Hammer King”, dejando claro que saben cómo construir un show dinámico y entretenido. Son una banda hecha para calentar motores… y lo consiguieron.
Con su sexto trabajo bajo el brazo, Inquisition, las suizas Burning Witches dan un paso más allá en su evolución y muestran su cara más intensa hasta el momento. El álbum se adentra en pasajes sombríos inspirados en la persecución medieval y el fanatismo religioso, pero lo hace desde una óptica de fuerza y desafío, convirtiendo cada canción en una reivindicación de resistencia.
El sonido se percibe más contundente y envolvente que nunca, con guitarras incisivas, solos amplios y melodías que atrapan desde la primera escucha. Lejos de acomodarse, la banda apuesta por endurecer su propuesta y consolidar su identidad, confirmando que siguen creciendo y que ocupan un lugar firme dentro del heavy metal contemporáneo.
Tras el cambio de escenario, las suizas arrancaron con “Soul Eater”, directa y sin rodeos. Desde ahí, la intensidad no bajó. “Shame” y “Dance with the Devil” sonaron afiladas, con Laura Guldemond dominando el escenario y buscando constantemente la complicidad del público.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Burning Witches en Barcelona: “Martillos y Escobas”
“Maiden of Steel”, “The Dark Tower” y “Sea of Lies” demostraron que la banda funciona como un bloque sólido, con guitarras muy bien empastadas y una base rítmica firme. Cada tema caía con peso propio, sin necesidad de adornos.
El tramo central fue especialmente potente con “Inquisition”, “Release Me”, “Black Widow”, “Evil Witch”, “We Stand as One” y “Lucid Nightmare”. Heavy metal clásico, riffs marcados y estribillos que la sala coreó con ganas. Se notaba que buena parte del público venía con la lección aprendida.
Para el final guardaron la artillería pesada: “Hexenhammer” levantó los puños en alto, “Wings of Steel” hizo vibrar el Garaje y “The Witch of the North” preparó el terreno para el cierre definitivo con “Burning Witches”con gorrito de bruja incluido en la cabeza de Laura y que sonó como una auténtica declaración de intenciones.
En conjunto, fue una noche de metal efectiva y contundente: dos bandas que saben lo que hacen, repertorios bien elegidos y una sala que respondió con energía, pese a la baja entrada que se registó. Murcia volvió a demostrar que el heavy tiene su sitio y su gente fiel.













