
Goliath (2026)
Napalm Records
1. 3111
2. Hostis Humani Generis
3. The Changing Me (feat. Peter Tägtgren)
4. Promise You This
5. Goliath (feat. Katie Jacoby)
6. Beyond The Event Horizon
7. 2 Minutes Hate
8. Violence Works
9. Summon Of The God Unknown
10. The Dirtiest Of The Dozen

A estas alturas de la historia, pedirle a Exodus que reinvente la rueda es un ejercicio inútil. Sin embargo, su nuevo álbum, Goliath (2026), nos pone frente a un espejo incómodo: ¿cuánto peso tiene el legado frente a la frescura? Tras darle las vueltas necesarias al disco, la conclusión es agridulce. Es un álbum que cumple con el manual de estilo, pero que difícilmente logre escalar al podio de sus clásicos.
El trabajo de Gary Holt en las guitarras sigue siendo el motor de la banda; sus riffs son precisos, punzantes y mantienen esa agresividad que los caracteriza. No obstante, aquí es donde entra tu punto: el disco no sobresale. Se siente como una continuación lógica y segura de Persona Non Grata, pero sin ese hambre de gloria que sentíamos en décadas pasadas.
Los adelantos nos dejaron un sabor algo tibio. Canciones que, aunque efectivas en el mosh pit, resultan un tanto “flojas” en su estructura lírica y compositiva. Si bien se destaca la energía de temas como el homónimo “Goliath”, pero realmente la banda se mueve en una zona de confort técnica de la que rara vez deciden salir.
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Curiosamente, lo más interesante del álbum ocurre cuando deciden soltar el freno de mano del Thrash tradicional. Como bien se pude notar en la última pieza del disco es la que realmente captura la atención. Mientras que el resto del álbum puede sentirse como una ráfaga de velocidad estándar, el cierre —con matices más oscuros y una estructura más épica— demuestra que Exodus todavía tiene una capacidad narrativa superior cuando se aleja de los clichés del género. Es en esos momentos de experimentación y densidad donde la voz de Rob Dukes encuentra matices que no se ven opacados por la velocidad de los tracks iniciales.
Goliath es un recordatorio de que Exodus sigue siendo el “equipo de demolición” de la Bay Area, pero carece de ese factor sorpresa que separa a un buen disco de uno memorable. Es un trabajo sólido para los fanáticos acérrimos, pero quizás un tanto monótono para el oyente casual que busca algo más que solo agresividad técnica.
Un mazo pesado, pero que golpea en los mismos lugares de siempre.

Goliath (2026)
Napalm Records
1. 3111
2. Hostis Humani Generis
3. The Changing Me (feat. Peter Tägtgren)
4. Promise You This
5. Goliath (feat. Katie Jacoby)
6. Beyond The Event Horizon
7. 2 Minutes Hate
8. Violence Works
9. Summon Of The God Unknown
10. The Dirtiest Of The Dozen

A estas alturas de la historia, pedirle a Exodus que reinvente la rueda es un ejercicio inútil. Sin embargo, su nuevo álbum, Goliath (2026), nos pone frente a un espejo incómodo: ¿cuánto peso tiene el legado frente a la frescura? Tras darle las vueltas necesarias al disco, la conclusión es agridulce. Es un álbum que cumple con el manual de estilo, pero que difícilmente logre escalar al podio de sus clásicos.
El trabajo de Gary Holt en las guitarras sigue siendo el motor de la banda; sus riffs son precisos, punzantes y mantienen esa agresividad que los caracteriza. No obstante, aquí es donde entra tu punto: el disco no sobresale. Se siente como una continuación lógica y segura de Persona Non Grata, pero sin ese hambre de gloria que sentíamos en décadas pasadas.
Los adelantos nos dejaron un sabor algo tibio. Canciones que, aunque efectivas en el mosh pit, resultan un tanto “flojas” en su estructura lírica y compositiva. Si bien se destaca la energía de temas como el homónimo “Goliath”, pero realmente la banda se mueve en una zona de confort técnica de la que rara vez deciden salir.
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Curiosamente, lo más interesante del álbum ocurre cuando deciden soltar el freno de mano del Thrash tradicional. Como bien se pude notar en la última pieza del disco es la que realmente captura la atención. Mientras que el resto del álbum puede sentirse como una ráfaga de velocidad estándar, el cierre —con matices más oscuros y una estructura más épica— demuestra que Exodus todavía tiene una capacidad narrativa superior cuando se aleja de los clichés del género. Es en esos momentos de experimentación y densidad donde la voz de Rob Dukes encuentra matices que no se ven opacados por la velocidad de los tracks iniciales.
Goliath es un recordatorio de que Exodus sigue siendo el “equipo de demolición” de la Bay Area, pero carece de ese factor sorpresa que separa a un buen disco de uno memorable. Es un trabajo sólido para los fanáticos acérrimos, pero quizás un tanto monótono para el oyente casual que busca algo más que solo agresividad técnica.
Un mazo pesado, pero que golpea en los mismos lugares de siempre.







