

Texto: Matías Frank
El Spring Equinox Tour 2026 pasó por Copenhague este domingo 29/03. La gira, que tiene la particularidad de contar con dos headliners, dejó a Pumpehuset temblando y a los daneses estrellándose la cabeza unos contra otros. Stoned Jesus y Wheel encabezan esta gira europea acompañados por Ice Sealed Eyes, una banda newcore de Bélgica que se está abriendo camino en la escena del metal a base de una potencia y una presencia en el escenario realmente sorprendentes.
La noche arrancó a las 20:00 hs (un poco tarde para ser domingo, a mi gusto) con Ice Sealed Eyes, que subieron al escenario puntuales y decididos a hacerse conocer. Una banda que, para mí, por sonido, presencia y apariencia, me hizo acordar mucho a los alemanes Unprocessed. Claramente, una nueva generación de músicos que se diferencia bastante de la vieja escuela del pelo largo, barba y ropa negra. Una generación que trae su propia impronta, tiene cosas para decir y viene con mucha fuerza.
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Volviendo al show, primera gira europea para los oriundos de Bruselas, que abrieron el show dominguero al palo. Poco les importó que la sala menor del Pumpehuset aún no estuviera llena. Fueron siete temas, todos de su segundo y, por ahora, último álbum ALTAR del 2024. Un repertorio con una atmósfera envolvente que de repente estallaba con mucha fuerza y te hacía preguntar si tal vez no tendrían que haber cerrado ellos. Si bien la banda consta de cuatro miembros, en el escenario se vieron solo tres músicos, apoyados por varios samples. Entre una batería súper prolija de la mano de Virgile Degen y el carisma del cantante Noé Peigneur, supieron conectar con la gente y hasta dejaron un mensaje político: un llamado a alzar la voz y hacerse escuchar respecto a la nueva ley tratada en la Unión Europea sobre endurecer las condiciones de los inmigrantes. Es refrescante ver a esta nueva generación de músicos abrirse paso.
Llegó el turno del primer headliner de la noche. La verdad, hacía tiempo que no escuchaba semejante potencia y claridad. Una aplanadora. Stoned Jesus, el power trio ucraniano, voló pelucas al por mayor. El set constó de nueve temas, con los cuales recorrieron cuatro discos y tocaron canciones que no veían la luz hace 10 y 15 años.
Abrieron el show con “New Dawn”, tema que también abre el último disco, Songs to Sun, sacado en 2025. Una canción de casi nueve minutos que arranca muy suave, con unos acordes con delay, y va in crescendo hasta terminar bien arriba, con un riff atrás de otro y la batería acompañando con el crash. Locura de tema, locura de ellos, locura en la gente. Después del primer tema, ya todos estábamos al palo y sedientos de más.
Siguieron con “Shadowland”, tema que también pertenece al último disco y que en la intro tiene una gran reminiscencia a “Into the Void” de Black Sabbath. “Rituals of the Sun”, el tercer tema del set, pertenece al disco The Harvest y fue la primera vez en 10 años que lo tocan en vivo. Stoner del viejo: pesado, denso, oscuro. Lo mismo cuenta para el cuarto tema, “Hands Resist Him”.
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El frontman Igor Sydorenko estuvo muy activo y conectado con la gente durante todo el show, incluso haciendo chistes y mencionando que lo que estaba pasando en ese momento —esa comunión dentro de ese recinto— nos hacía olvidar por un rato lo que sucede afuera. Absolutamente de acuerdo.
Después de “Low” llegó el clásico “I’m the Mountain”, que más de uno venía pidiendo. Gran tema y gran versión que duró alrededor de 15 minutos. Siguieron con “See You on the Road” y “Wound” para cerrar con otro clásico muy, pero muy arriba: “Here Come the Robots”.
Mucha potencia de este power trio que estrenó tanto baterista —Yurii Ciel— como bajista —Andrew Rodin—, pero que parecen haber estado junto a Igor desde el principio, ya que, como dije al principio, suenan muy ajustados.
Tras la tormenta de riffs ucranianos, el ambiente en la sala menor de Pumpehuset cambió por completo. El cuarteto finlandés-británico tomó la posta del Spring Equinox Tour para demostrar por qué son, hoy por hoy, uno de los estandartes del metal progresivo moderno.
El show arrancó con “Submission”, una canción de casi 11 minutos de su último disco, Charismatic Leaders del 2024. Tal vez el hecho de haber tocado después de dos power trios —uno newcore y otro stoner— les jugó una mala pasada con el sonido al principio. La voz estaba un poco perdida entre las melodías de la guitarra principal de Jussi Turunen.
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A diferencia del caos controlado de Stoned Jesus, acá cada nota parecía encajar en su lugar.
A “Submission” le siguió “Up the Chain” y “Ascend”, donde la banda mostró su cara más rítmica. Fue imposible por momentos sacar la vista de lo que pasaba con Santeri Saksala en la batería; su coordinación para mantener esos tempos tan complejos y asincrónicos era hipnotizante. El público danés, que venía con la adrenalina a mil, pasó de los pogos de la primera parte de la noche a una especie de trance colectivo con los compases amorfos de “Resident Human”.
Hubo momentos de respiro, como con “Old Earth” y “Porcelain”, pero la intensidad nunca bajó. James Lascelles, aunque menos conectado con la gente que Igor, se mostró muy agradecido con el público de Copenhague y habló de lo especial que es para ellos compartir gira con Stoned Jesus e Ice Sealed Eyes.
El cierre fue tomando forma con “Empire” y “Vultures”, que prepararon el terreno para el final épico con la infaltable “Wheel”, tema que les da el nombre. Más de diez minutos de prog metal puro que dejaron a la sala en silencio absoluto durante los pasajes más suaves, para luego estallar en una ovación cuando cayó la última nota.
Si Stoned Jesus nos voló la peluca, Wheel nos reacomodó las neuronas con su virtuosismo. Una noche redonda en Pumpehuset que confirmó que, ya sea con barba y fuzz o con técnica y samples, el metal europeo sigue vigente con estos artistas. Pero, sin duda, una de las cosas a replantearse es por qué la sala menor del Pumpehuset no estuvo completamente llena ante dos bandas de semejante calibre, trayectoria y actualidad.



Texto: Matías Frank
El Spring Equinox Tour 2026 pasó por Copenhague este domingo 29/03. La gira, que tiene la particularidad de contar con dos headliners, dejó a Pumpehuset temblando y a los daneses estrellándose la cabeza unos contra otros. Stoned Jesus y Wheel encabezan esta gira europea acompañados por Ice Sealed Eyes, una banda newcore de Bélgica que se está abriendo camino en la escena del metal a base de una potencia y una presencia en el escenario realmente sorprendentes.
La noche arrancó a las 20:00 hs (un poco tarde para ser domingo, a mi gusto) con Ice Sealed Eyes, que subieron al escenario puntuales y decididos a hacerse conocer. Una banda que, para mí, por sonido, presencia y apariencia, me hizo acordar mucho a los alemanes Unprocessed. Claramente, una nueva generación de músicos que se diferencia bastante de la vieja escuela del pelo largo, barba y ropa negra. Una generación que trae su propia impronta, tiene cosas para decir y viene con mucha fuerza.
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Volviendo al show, primera gira europea para los oriundos de Bruselas, que abrieron el show dominguero al palo. Poco les importó que la sala menor del Pumpehuset aún no estuviera llena. Fueron siete temas, todos de su segundo y, por ahora, último álbum ALTAR del 2024. Un repertorio con una atmósfera envolvente que de repente estallaba con mucha fuerza y te hacía preguntar si tal vez no tendrían que haber cerrado ellos. Si bien la banda consta de cuatro miembros, en el escenario se vieron solo tres músicos, apoyados por varios samples. Entre una batería súper prolija de la mano de Virgile Degen y el carisma del cantante Noé Peigneur, supieron conectar con la gente y hasta dejaron un mensaje político: un llamado a alzar la voz y hacerse escuchar respecto a la nueva ley tratada en la Unión Europea sobre endurecer las condiciones de los inmigrantes. Es refrescante ver a esta nueva generación de músicos abrirse paso.
Llegó el turno del primer headliner de la noche. La verdad, hacía tiempo que no escuchaba semejante potencia y claridad. Una aplanadora. Stoned Jesus, el power trio ucraniano, voló pelucas al por mayor. El set constó de nueve temas, con los cuales recorrieron cuatro discos y tocaron canciones que no veían la luz hace 10 y 15 años.
Abrieron el show con “New Dawn”, tema que también abre el último disco, Songs to Sun, sacado en 2025. Una canción de casi nueve minutos que arranca muy suave, con unos acordes con delay, y va in crescendo hasta terminar bien arriba, con un riff atrás de otro y la batería acompañando con el crash. Locura de tema, locura de ellos, locura en la gente. Después del primer tema, ya todos estábamos al palo y sedientos de más.
Siguieron con “Shadowland”, tema que también pertenece al último disco y que en la intro tiene una gran reminiscencia a “Into the Void” de Black Sabbath. “Rituals of the Sun”, el tercer tema del set, pertenece al disco The Harvest y fue la primera vez en 10 años que lo tocan en vivo. Stoner del viejo: pesado, denso, oscuro. Lo mismo cuenta para el cuarto tema, “Hands Resist Him”.
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El frontman Igor Sydorenko estuvo muy activo y conectado con la gente durante todo el show, incluso haciendo chistes y mencionando que lo que estaba pasando en ese momento —esa comunión dentro de ese recinto— nos hacía olvidar por un rato lo que sucede afuera. Absolutamente de acuerdo.
Después de “Low” llegó el clásico “I’m the Mountain”, que más de uno venía pidiendo. Gran tema y gran versión que duró alrededor de 15 minutos. Siguieron con “See You on the Road” y “Wound” para cerrar con otro clásico muy, pero muy arriba: “Here Come the Robots”.
Mucha potencia de este power trio que estrenó tanto baterista —Yurii Ciel— como bajista —Andrew Rodin—, pero que parecen haber estado junto a Igor desde el principio, ya que, como dije al principio, suenan muy ajustados.
Tras la tormenta de riffs ucranianos, el ambiente en la sala menor de Pumpehuset cambió por completo. El cuarteto finlandés-británico tomó la posta del Spring Equinox Tour para demostrar por qué son, hoy por hoy, uno de los estandartes del metal progresivo moderno.
El show arrancó con “Submission”, una canción de casi 11 minutos de su último disco, Charismatic Leaders del 2024. Tal vez el hecho de haber tocado después de dos power trios —uno newcore y otro stoner— les jugó una mala pasada con el sonido al principio. La voz estaba un poco perdida entre las melodías de la guitarra principal de Jussi Turunen.
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A diferencia del caos controlado de Stoned Jesus, acá cada nota parecía encajar en su lugar.
A “Submission” le siguió “Up the Chain” y “Ascend”, donde la banda mostró su cara más rítmica. Fue imposible por momentos sacar la vista de lo que pasaba con Santeri Saksala en la batería; su coordinación para mantener esos tempos tan complejos y asincrónicos era hipnotizante. El público danés, que venía con la adrenalina a mil, pasó de los pogos de la primera parte de la noche a una especie de trance colectivo con los compases amorfos de “Resident Human”.
Hubo momentos de respiro, como con “Old Earth” y “Porcelain”, pero la intensidad nunca bajó. James Lascelles, aunque menos conectado con la gente que Igor, se mostró muy agradecido con el público de Copenhague y habló de lo especial que es para ellos compartir gira con Stoned Jesus e Ice Sealed Eyes.
El cierre fue tomando forma con “Empire” y “Vultures”, que prepararon el terreno para el final épico con la infaltable “Wheel”, tema que les da el nombre. Más de diez minutos de prog metal puro que dejaron a la sala en silencio absoluto durante los pasajes más suaves, para luego estallar en una ovación cuando cayó la última nota.
Si Stoned Jesus nos voló la peluca, Wheel nos reacomodó las neuronas con su virtuosismo. Una noche redonda en Pumpehuset que confirmó que, ya sea con barba y fuzz o con técnica y samples, el metal europeo sigue vigente con estos artistas. Pero, sin duda, una de las cosas a replantearse es por qué la sala menor del Pumpehuset no estuvo completamente llena ante dos bandas de semejante calibre, trayectoria y actualidad.





















