


El Death/Doom nació como un subgénero de nicho. Es la verdad. Nunca fue excesivamente popular ni atrapante para las grandes audiencias. Si bien es cierto que supo tener su momento explosión y expansión en sus inicios en los 90’, la realidad es que nunca se posicionó masivamente como un estilo referente, incluso dentro del Metal. Y dudo mucho que este panorama cambie con el correr de los años.
No obstante, si por algo se caracteriza este subgénero es por la gran adoración y valoración que le tienen sus fanáticos. Ya que se trata de gente que conecta completamente con este tipo de música, y se siente interpelada por ella. Especialmente, con la tristeza y melancolía que desprende cada una de sus notas.
Este estilo supo tener distintos referentes a lo largo del tiempo. La mayoría, provenientes de la década del 90’. Sin embargo el siglo XXI trajo nuevos exponentes que han sabido llevar la bandera de este subgénero hacia adelante, como Swallow The Sun, Daylight Dies, y la banda en cuestión que nos trae, Draconian.
El grupo sueco liderado Anders Jacobsson se presentó oficialmente por primera vez en el país el pasado domingo 17 de mayo en el Teatro de Flores, marcando así su debut por tierras argentinas en una noche que tuvo todos los ingredientes como para catalogarla de mágica y memorable. Tanto por la ejecución como por la producción. Pero vamos por orden.
En primer lugar, el evento tuvo su arranque a las 19:30 de la mano de Inazulina. La destacada formación argentina fue la encargada de recibir a los primeros aficionados de la tarde/noche y administrar las primeras gotas de oscuridad al evento. Y con su propuesta gótica con tintes sinfónicos e industriales, lo consiguieron.
Visualmente se trata de una agrupación llamativa. Vestidos con sus atuendos negros similares a unas túnicas, con capuchas y maquillajes al más puro estilo black metal, ya desde la apariencia van construyendo un ambiente y entorno espectral que se termina complementando con la siniestra y enigmática música que tocan, que dé a ratos sonaba a Lacrimosa y en otros a Cradle Of Filth. También contaban con las luces leds azules alrededor de los instrumentos que ayudaban a generar un clima más oscuro en el escenario. El foco estuvo claro, causar un impacto tanto visual como musical en el espectador. Y en ese sentido, su puesta en escena resultó efectiva.
Si bien su propuesta no se mueve precisamente por los mismos terrenos que los de Draconian, comparten elementos estéticos y temáticos (la oscuridad y melodía melancólica) que hacen que su incursión haya sido acertada como para ser el acto apertura de la noche.
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Sin embargo, no serían los únicos invitados de la jornada, ya que unos minutos después, llegó el turno de Emma Ruth Rundle, una artista estadounidense de folk atmosférico que está acompañando a los suecos durante su gira por Latinoamérica. Y que con su enigmática singularidad, su humilde guitarra, y su particular voz, se subió valientemente al escenario para compartir su íntima pero intensa propuesta musical. El resultado cuanto menos, no dejó indiferente a nadie.
Y es que hubo dos bandos: quienes la ignoraron por completo y se quedaron en el fondo tomando y charlando, a la espera del plato principal. Y por el otro, los que le dieron una oportunidad y decidieron sumergirse de lleno en su presentación. Una presentación en formato acústico sencilla pero poderosa. Como su música, la cual transitó por géneros densos, melancólicos y atmosféricos, con una fuerte carga emocional.
Y es que al tratarse de una actuación de ella completamente en solitario, es la atmósfera oscura y envolvente que recrea a través de su voz y guitarra, el elemento central sobre el que se define su estilo. Su canto sensible pero explosivo, fue el que marcó los distintos tonos de intensidad que se manejaron a lo largo del show. Con arreglos minimalistas y un enfoque nostálgico, la artista se encargó de crear una experiencia sensorial y transparente que dejó a una buena parte del público cautiva. E incluso, abstraída.
Al final se despidió del escenario entre aplausos y reconocimientos. Una pauta de que más de uno quedó conforme con esta ecléctica y particular artista.
Pero rápidamente el foco de atención se concentró en lo que venía a continuación. El plato fuerte de la noche. El motivo principal por el que estábamos todos reunidos. El debut de Draconian. Con una llamativa ambientación de fondo de Nu Metal, la gente se congregó alrededor del círculo central a la espera de la aparición de los suecos.
21:30 fue la hora designada. Con extrema exactitud, Lisa Johansson hizo acto de presencia y comenzó a cantar las primeras estrofas de “I Welcome Thy Arrow”, la pieza que inicia su nuevo disco, In Somnolent Ruin (2026), el cual salió hace apenas unas semanas. Lentamente, el resto de los músicos se fue apareciendo hasta que Anders Jacobsson completó la formación sobre el escenario, dando pie de forma definitiva al show.
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El recibimiento del público fue notorio. Les hicieron saber cuánto los habían esperado con gritos de alegría y euforia. Por su parte, la banda respondió con la suficiente calidez como para demostrar lo entusiasmados que se encontraban por estar presentes en el país. Y parte de esa respuesta, se vio reflejada en la impecable ejecución musical que tuvieron.
Lo diré sin ningún tipo de filtro. El sonido que tuvo Draconian en Flores fue simplemente demoledor. Desde las potentes y rocosas guitarras hasta las profundas y limpias voces de sus dos cantantes. Todo resultó absolutamente intachable. Con una producción de primer nivel. Una fuerza que se transmitió hasta el último rincón del Teatro. Una perfecta y autentica muestra de cómo debe sonar una banda en vivo.
La interpretación vocal de Anders, fue simplemente brutal. Llena de intensidad y profundidad. Digna de aplausos. Si bien el principal atractivo del grupo seguramente sea Lisa por el contraste que genera su bella y angelical voz con la tristeza y oscuridad de la música, la realidad es que si hubo una persona que se robó la atención, mirada y hasta el aliento de los presentes por su performance, ese fue el señor Jacobsson. Que desde el minuto uno hasta el final, rugió como si no hubiese un mañana.
Lisa, por su parte, también tuvo una interpretación estelar. Demostrando que puede llegar a tonos tan delicados como altos. Esto se vio principalmente en los temas de su más reciente trabajo, como “Misanthrope River” y especialmente en “Cold Heavens”, uno de los momentos más resaltables de la noche.
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El setlist no fue precisamente extenso, pero sí contó con algunos clásicos que brillaron como “Heaven Laid in Tears (Angels’ Lament)” y “Seasons Apart”. Aunque también hubo espacio para piezas de sus obras más recientes como “Heavy Lies the Crown” y “The Wretched Tide” del Sovran (2015), y “Claw Marks on the Throne” y “The Sethian” del Under a Godless Veil (2020), con la cual terminaron.
Fue una hora y media clavada de show. Una duración justa pero que se vio compensada con la increíble interpretación de la banda. Una que dejó a todos asombrados. Y puso la vara muy alta, no sólo para las próximas agrupaciones de Death/Doom que vengan, sino para todas en general.
Draconian no vino solo para tachar a Argentina en su lista de países pendientes por conocer. Vino a dejar huella. Y a demostrar que la bandera del género que ellos portan está en buenas manos. Uno de los mejores recitales del año sin duda. Y por qué no, serio candidato al podio. Noche memorable.
Foto portada: Instagram Draconian
Etiquetas: Death Doom, death doom gótico, Doom Gótico, Draconian, Emma Ruth Rundle, Inazulina


El Death/Doom nació como un subgénero de nicho. Es la verdad. Nunca fue excesivamente popular ni atrapante para las grandes audiencias. Si bien es cierto que supo tener su momento explosión y expansión en sus inicios en los 90’, la realidad es que nunca se posicionó masivamente como un estilo referente, incluso dentro del Metal. Y dudo mucho que este panorama cambie con el correr de los años.
No obstante, si por algo se caracteriza este subgénero es por la gran adoración y valoración que le tienen sus fanáticos. Ya que se trata de gente que conecta completamente con este tipo de música, y se siente interpelada por ella. Especialmente, con la tristeza y melancolía que desprende cada una de sus notas.
Este estilo supo tener distintos referentes a lo largo del tiempo. La mayoría, provenientes de la década del 90’. Sin embargo el siglo XXI trajo nuevos exponentes que han sabido llevar la bandera de este subgénero hacia adelante, como Swallow The Sun, Daylight Dies, y la banda en cuestión que nos trae, Draconian.
El grupo sueco liderado Anders Jacobsson se presentó oficialmente por primera vez en el país el pasado domingo 17 de mayo en el Teatro de Flores, marcando así su debut por tierras argentinas en una noche que tuvo todos los ingredientes como para catalogarla de mágica y memorable. Tanto por la ejecución como por la producción. Pero vamos por orden.
En primer lugar, el evento tuvo su arranque a las 19:30 de la mano de Inazulina. La destacada formación argentina fue la encargada de recibir a los primeros aficionados de la tarde/noche y administrar las primeras gotas de oscuridad al evento. Y con su propuesta gótica con tintes sinfónicos e industriales, lo consiguieron.
Visualmente se trata de una agrupación llamativa. Vestidos con sus atuendos negros similares a unas túnicas, con capuchas y maquillajes al más puro estilo black metal, ya desde la apariencia van construyendo un ambiente y entorno espectral que se termina complementando con la siniestra y enigmática música que tocan, que dé a ratos sonaba a Lacrimosa y en otros a Cradle Of Filth. También contaban con las luces leds azules alrededor de los instrumentos que ayudaban a generar un clima más oscuro en el escenario. El foco estuvo claro, causar un impacto tanto visual como musical en el espectador. Y en ese sentido, su puesta en escena resultó efectiva.
Si bien su propuesta no se mueve precisamente por los mismos terrenos que los de Draconian, comparten elementos estéticos y temáticos (la oscuridad y melodía melancólica) que hacen que su incursión haya sido acertada como para ser el acto apertura de la noche.
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Sin embargo, no serían los únicos invitados de la jornada, ya que unos minutos después, llegó el turno de Emma Ruth Rundle, una artista estadounidense de folk atmosférico que está acompañando a los suecos durante su gira por Latinoamérica. Y que con su enigmática singularidad, su humilde guitarra, y su particular voz, se subió valientemente al escenario para compartir su íntima pero intensa propuesta musical. El resultado cuanto menos, no dejó indiferente a nadie.
Y es que hubo dos bandos: quienes la ignoraron por completo y se quedaron en el fondo tomando y charlando, a la espera del plato principal. Y por el otro, los que le dieron una oportunidad y decidieron sumergirse de lleno en su presentación. Una presentación en formato acústico sencilla pero poderosa. Como su música, la cual transitó por géneros densos, melancólicos y atmosféricos, con una fuerte carga emocional.
Y es que al tratarse de una actuación de ella completamente en solitario, es la atmósfera oscura y envolvente que recrea a través de su voz y guitarra, el elemento central sobre el que se define su estilo. Su canto sensible pero explosivo, fue el que marcó los distintos tonos de intensidad que se manejaron a lo largo del show. Con arreglos minimalistas y un enfoque nostálgico, la artista se encargó de crear una experiencia sensorial y transparente que dejó a una buena parte del público cautiva. E incluso, abstraída.
Al final se despidió del escenario entre aplausos y reconocimientos. Una pauta de que más de uno quedó conforme con esta ecléctica y particular artista.
Pero rápidamente el foco de atención se concentró en lo que venía a continuación. El plato fuerte de la noche. El motivo principal por el que estábamos todos reunidos. El debut de Draconian. Con una llamativa ambientación de fondo de Nu Metal, la gente se congregó alrededor del círculo central a la espera de la aparición de los suecos.
21:30 fue la hora designada. Con extrema exactitud, Lisa Johansson hizo acto de presencia y comenzó a cantar las primeras estrofas de “I Welcome Thy Arrow”, la pieza que inicia su nuevo disco, In Somnolent Ruin (2026), el cual salió hace apenas unas semanas. Lentamente, el resto de los músicos se fue apareciendo hasta que Anders Jacobsson completó la formación sobre el escenario, dando pie de forma definitiva al show.
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El recibimiento del público fue notorio. Les hicieron saber cuánto los habían esperado con gritos de alegría y euforia. Por su parte, la banda respondió con la suficiente calidez como para demostrar lo entusiasmados que se encontraban por estar presentes en el país. Y parte de esa respuesta, se vio reflejada en la impecable ejecución musical que tuvieron.
Lo diré sin ningún tipo de filtro. El sonido que tuvo Draconian en Flores fue simplemente demoledor. Desde las potentes y rocosas guitarras hasta las profundas y limpias voces de sus dos cantantes. Todo resultó absolutamente intachable. Con una producción de primer nivel. Una fuerza que se transmitió hasta el último rincón del Teatro. Una perfecta y autentica muestra de cómo debe sonar una banda en vivo.
La interpretación vocal de Anders, fue simplemente brutal. Llena de intensidad y profundidad. Digna de aplausos. Si bien el principal atractivo del grupo seguramente sea Lisa por el contraste que genera su bella y angelical voz con la tristeza y oscuridad de la música, la realidad es que si hubo una persona que se robó la atención, mirada y hasta el aliento de los presentes por su performance, ese fue el señor Jacobsson. Que desde el minuto uno hasta el final, rugió como si no hubiese un mañana.
Lisa, por su parte, también tuvo una interpretación estelar. Demostrando que puede llegar a tonos tan delicados como altos. Esto se vio principalmente en los temas de su más reciente trabajo, como “Misanthrope River” y especialmente en “Cold Heavens”, uno de los momentos más resaltables de la noche.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Moonspell en Buenos Aires: “Al son de la luna”
El setlist no fue precisamente extenso, pero sí contó con algunos clásicos que brillaron como “Heaven Laid in Tears (Angels’ Lament)” y “Seasons Apart”. Aunque también hubo espacio para piezas de sus obras más recientes como “Heavy Lies the Crown” y “The Wretched Tide” del Sovran (2015), y “Claw Marks on the Throne” y “The Sethian” del Under a Godless Veil (2020), con la cual terminaron.
Fue una hora y media clavada de show. Una duración justa pero que se vio compensada con la increíble interpretación de la banda. Una que dejó a todos asombrados. Y puso la vara muy alta, no sólo para las próximas agrupaciones de Death/Doom que vengan, sino para todas en general.
Draconian no vino solo para tachar a Argentina en su lista de países pendientes por conocer. Vino a dejar huella. Y a demostrar que la bandera del género que ellos portan está en buenas manos. Uno de los mejores recitales del año sin duda. Y por qué no, serio candidato al podio. Noche memorable.
Foto portada: Instagram Draconian
Etiquetas: Death Doom, death doom gótico, Doom Gótico, Draconian, Emma Ruth Rundle, Inazulina








