


La formación estadounidense Combust nos visitó a principios de año formando parte del festival de hardcore CKUD, léase, Can’t Keep Us Down que se celebra en el Ateneu de Nou Barris, al norte de la capital catalana. Y vuelven ahora acompañados por los brasileros Worst, que tampoco hace demasiado pisó las tablas de Upload como cabezas de cartel.
No me dejaba caer por La Deskomunal desde la visita de los vascos Txapelpunk y Etsaiakeroak, y no sé si habrá una próxima, ya que el pequeño y polivalente local ha anunciado su cierre tras catorce años de ruidosa actividad. Al llegar al local, los de Sao Paulo ya estaban entonando “Inatingível” de su disco Flesh (2025), y la sala parecía estar llena, pero no, y es en que toda la parte más cercana al escenario se estaba produciendo una exhibición de beatdown dance, acompañado por toda esa mierda de movimientos denominados two-stepping, spinkicks, o windmilling, que son directamente para desmembrarse vivo.
Por suerte, la Cooperativa Deskomunal dispone de una especie de balconada donde puedes ver los actos desde las alturas, aunque quizás, con menor calidad sónica, más graves, etcétera. Siguieron con los pies en suelo para “Desenterrado”, pero fue después de “Vencedores”, y “Que se Foda”, cuando se empezaron a escuchar los primeros Puta España, a raíz las constantes referencias del frontmanc Mostrinho entre canción y canción al estado invasor, comentarios como, qué bien estar en España, y donde están los locos españoles, etcétera. Así que las voces contrarias a esos apelativos usados por Thiago fueron a más, hasta que comprendió que estaba metiendo la pata, y ofendiendo a la mayoría de los allí congregados al llamarnos españoles, tanto a los autóctonos, como a argentinos, y de otros lares presentes.
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Entre otros balazos más, cayeron “Left For Shit”, o “Vicios”, hasta llegar a su corte más extenso, y que ronda los siete minutos, “Sem Dó de Porra Nenhuma”, que incluye un magistral mini solo de batería final, a cargo de Lucas Nascimento, mientras Thiago se despedía agradeciendo de corazón nuestra presencia, y apoyo durante los cuarenta minutos de su brutal propuesta, que no puede sino recordarnos enormemente a sus conciudadanos Ratos de Porao, o Sepultura, situándolos en un punto intermedio entre estas dos formaciones icónicas, y máximos exponentes del hardcore punk crossover, y el thrash metal brasileño hasta hoy en día. Ambas estarán este verano por el viejo continente, y la de los Seps será presumiblemente la última ocasión de verlos, según reza la gira de sus cuarenta años, Celebrating Life Throught Death.
Para ver a los neoyorkinos Combust, me situé lo bastante cerca para ver y disfrutar por vez primera de su directo, pero lo suficientemente arropado para no recibir el impacto de la docena de enajenados que aplacaban sus traumas y frustraciones con esos movimientos tan violentos como peligrosos, como el único stage diving de la noche, que cayó sobre unos skinheads, ultras de la U.E. Sant Andreu que estaban en la barra tomándose una cerveza tan alegremente, hasta que un tipo les aterrizó encima de sus cabezas, sorpresivamente, y por suerte para el paracaidista, los pibes no se lo tomaron a mal.
El combo liderado por el ex Vice, Andrew Vacante, abrió fuego con el no menos violento corte que da título a su segundo álbum, y editado en 2025, “Belly of the Beast”, al que dieron un buen repaso, con excepciones como “The Knife”, desde su primer trabajo, Another Life (2022). Nos continuaron golpeando el estómago con una sincopada “Swalling Swords”, y con “Paid With Pain”, antes de realizar un pequeño parón durante el cual, Andrew dijo que si queríamos acercarnos, había sitio delante, y preguntó reiteradamente, si queríamos bailar en esa línea del frente, habiendo cierta división de opiniones, aunque la mayoría no se mojó, ni se movió. Debían esperar que hubiera una mayor presencia de gente danzando al ritmo de sus composiciones, en lugar de esos cuatro acaparadores del lugar, que si bien mantuvieron ese spatial awareness (conciencia espacial), crearon una gran separación entre público y bandas. A pesar de su insistencia, nadie avanzó posiciones, y de hecho, tampoco funcionó el ardid de pedir un circle pit para amenizar la constante “Truth Hurts”. Nos hicieron estremecer con “Fear in the Streets”, con esa fantástica intro melódica, y unos enormes breakdowns.
“Our Own Breed” es un ataque directo a las redes sociales, y a los parásitos que forman parte del mainstream. Preguntó el vocalista quién los veía por primera vez, y habló de lo que representan y lo que intentan transmitir en sus conciertos, así como repetir a los allí presentes que hay espacio delante, que no quería cantar “solo” los tres temas que quedaban, que serían, como no, “Why I Hate”, el hardcore punk clásico que representa la gran manzana “NYHC” en la que, si hubo un mayor contacto general, para acabar con la sarcástica “Everybody’s Enemy”, como gran combate final.
Sesenta minutos para un concierto sin conexión, ante la disociación latente entre el centenar aproximado que presenciaron el espectáculo tras el cordón sanitario, y la banda. Mejor les iría, supongo, en su descarga en Donosti, compartiendo cartel con Shelter, al que vimos la semana en un ambiente mucho más festivo, y participativo del que hoy nos ocupa. Así como, repetirse de nuevo, el hecho de separar grupos en una ciudad, mientras en otras actúan juntas, como sucedió el pasado año con uno de los protagonistas de la noche, Worst y los californianos Downset, que lo hicieron en esta misma sala en una infame actuación de tan solo treinta y cinco minutos.
Etiquetas: Combust, Hardcore Punk, Metalcore, Thrash Metal, Worst



La formación estadounidense Combust nos visitó a principios de año formando parte del festival de hardcore CKUD, léase, Can’t Keep Us Down que se celebra en el Ateneu de Nou Barris, al norte de la capital catalana. Y vuelven ahora acompañados por los brasileros Worst, que tampoco hace demasiado pisó las tablas de Upload como cabezas de cartel.
No me dejaba caer por La Deskomunal desde la visita de los vascos Txapelpunk y Etsaiakeroak, y no sé si habrá una próxima, ya que el pequeño y polivalente local ha anunciado su cierre tras catorce años de ruidosa actividad. Al llegar al local, los de Sao Paulo ya estaban entonando “Inatingível” de su disco Flesh (2025), y la sala parecía estar llena, pero no, y es en que toda la parte más cercana al escenario se estaba produciendo una exhibición de beatdown dance, acompañado por toda esa mierda de movimientos denominados two-stepping, spinkicks, o windmilling, que son directamente para desmembrarse vivo.
Por suerte, la Cooperativa Deskomunal dispone de una especie de balconada donde puedes ver los actos desde las alturas, aunque quizás, con menor calidad sónica, más graves, etcétera. Siguieron con los pies en suelo para “Desenterrado”, pero fue después de “Vencedores”, y “Que se Foda”, cuando se empezaron a escuchar los primeros Puta España, a raíz las constantes referencias del frontmanc Mostrinho entre canción y canción al estado invasor, comentarios como, qué bien estar en España, y donde están los locos españoles, etcétera. Así que las voces contrarias a esos apelativos usados por Thiago fueron a más, hasta que comprendió que estaba metiendo la pata, y ofendiendo a la mayoría de los allí congregados al llamarnos españoles, tanto a los autóctonos, como a argentinos, y de otros lares presentes.
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Entre otros balazos más, cayeron “Left For Shit”, o “Vicios”, hasta llegar a su corte más extenso, y que ronda los siete minutos, “Sem Dó de Porra Nenhuma”, que incluye un magistral mini solo de batería final, a cargo de Lucas Nascimento, mientras Thiago se despedía agradeciendo de corazón nuestra presencia, y apoyo durante los cuarenta minutos de su brutal propuesta, que no puede sino recordarnos enormemente a sus conciudadanos Ratos de Porao, o Sepultura, situándolos en un punto intermedio entre estas dos formaciones icónicas, y máximos exponentes del hardcore punk crossover, y el thrash metal brasileño hasta hoy en día. Ambas estarán este verano por el viejo continente, y la de los Seps será presumiblemente la última ocasión de verlos, según reza la gira de sus cuarenta años, Celebrating Life Throught Death.
Para ver a los neoyorkinos Combust, me situé lo bastante cerca para ver y disfrutar por vez primera de su directo, pero lo suficientemente arropado para no recibir el impacto de la docena de enajenados que aplacaban sus traumas y frustraciones con esos movimientos tan violentos como peligrosos, como el único stage diving de la noche, que cayó sobre unos skinheads, ultras de la U.E. Sant Andreu que estaban en la barra tomándose una cerveza tan alegremente, hasta que un tipo les aterrizó encima de sus cabezas, sorpresivamente, y por suerte para el paracaidista, los pibes no se lo tomaron a mal.
El combo liderado por el ex Vice, Andrew Vacante, abrió fuego con el no menos violento corte que da título a su segundo álbum, y editado en 2025, “Belly of the Beast”, al que dieron un buen repaso, con excepciones como “The Knife”, desde su primer trabajo, Another Life (2022). Nos continuaron golpeando el estómago con una sincopada “Swalling Swords”, y con “Paid With Pain”, antes de realizar un pequeño parón durante el cual, Andrew dijo que si queríamos acercarnos, había sitio delante, y preguntó reiteradamente, si queríamos bailar en esa línea del frente, habiendo cierta división de opiniones, aunque la mayoría no se mojó, ni se movió. Debían esperar que hubiera una mayor presencia de gente danzando al ritmo de sus composiciones, en lugar de esos cuatro acaparadores del lugar, que si bien mantuvieron ese spatial awareness (conciencia espacial), crearon una gran separación entre público y bandas. A pesar de su insistencia, nadie avanzó posiciones, y de hecho, tampoco funcionó el ardid de pedir un circle pit para amenizar la constante “Truth Hurts”. Nos hicieron estremecer con “Fear in the Streets”, con esa fantástica intro melódica, y unos enormes breakdowns.
“Our Own Breed” es un ataque directo a las redes sociales, y a los parásitos que forman parte del mainstream. Preguntó el vocalista quién los veía por primera vez, y habló de lo que representan y lo que intentan transmitir en sus conciertos, así como repetir a los allí presentes que hay espacio delante, que no quería cantar “solo” los tres temas que quedaban, que serían, como no, “Why I Hate”, el hardcore punk clásico que representa la gran manzana “NYHC” en la que, si hubo un mayor contacto general, para acabar con la sarcástica “Everybody’s Enemy”, como gran combate final.
Sesenta minutos para un concierto sin conexión, ante la disociación latente entre el centenar aproximado que presenciaron el espectáculo tras el cordón sanitario, y la banda. Mejor les iría, supongo, en su descarga en Donosti, compartiendo cartel con Shelter, al que vimos la semana en un ambiente mucho más festivo, y participativo del que hoy nos ocupa. Así como, repetirse de nuevo, el hecho de separar grupos en una ciudad, mientras en otras actúan juntas, como sucedió el pasado año con uno de los protagonistas de la noche, Worst y los californianos Downset, que lo hicieron en esta misma sala en una infame actuación de tan solo treinta y cinco minutos.
Etiquetas: Combust, Hardcore Punk, Metalcore, Thrash Metal, Worst











