

Hablar de Claudio Marcelo Zurita (Claudio “Pato” Strunz) es hablar de una figura imprescindible para entender varias décadas del heavy metal argentino. Su historia no se limita a los escenarios ni a los discos que grabó junto a Hermética, Malón, Simbiosis, Heinkel, entre otros. También dejó una huella imborrable como impulsor de espacios donde cientos de bandas encontraron un lugar para crecer, convirtiéndose en un referente dentro y fuera de la música.
Cada etapa de su carrera dejó canciones que marcaron a distintas generaciones de fans. Algunas se transformaron en clásicos, otras permanecen como joyas menos conocidas, pero todas llevan el sello de un músico que siempre entendió el metal desde la pasión y la honestidad.
Con este homenaje queremos recordar su legado de una manera diferente. En lugar de repasar su trayectoria o elaborar un ranking de éxitos, cada uno del equipo de Track To Hell eligió una canción de sus proyectos musicales: aquella que, por su fuerza, significado o impacto personal, representa mejor lo que Claudio transmitió a través de su batería.

En 1998, Claudio formó Simbiosis junto a Niko Takara, una banda de ñu metal que se adelantó al auge que el género viviría pocos años después. El proyecto llegó a su fin en 2002, el mismo año en que también cerró su etapa en Malón, tras un EP con Eduardo Ezcurra en la voz que no obtuvo la repercusión esperada.
Con ambas etapas ya atrás, Claudio volcó toda su energía en las salas Asbury y en el bar de conciertos en vivo que impulsó, convirtiéndolos en un espacio fundamental para la escena y en un punto de encuentro para músicos y seguidores del rock y el metal.
Pero la necesidad de seguir componiendo y subirse a un escenario pudo más. En 2004 fundó Arraigo junto a Javier Cuevas (Jeriko) y Norberto Rodríguez (Walter Giardino Temple). Con esta formación publicó dos demos y un EP que dejó varias composiciones memorables. Entre ellas sobresale “Cara de Piedra”, una canción que, para mí, representa uno de los mejores trabajos de Claudio. Y ahora la pregunta queda para el lector: ¿a quién está realmente dedicada esta canción?

Es difícil elegir una canción que resuma una obra tan completa e importante como la que nos regaló el Pato Strunz, sin embargo he decidido quedarme con uno de los clásicos que grabó con Malón ya que evidencia como este tipo al finalizar la etapa de Hermética, ya pensaba hacia adelante, recogiendo las influencias que por entonces reinaban en el metal contemporáneo (Pantera, Machine Head, Sepultura, Fear Factory) y un poco adelantándose a lo que en pocos años explotaría como fue el nu y el groove metal, Esta es una pieza imponente, con unas guitarras afiladísimas del Tano Romano y una base rítmica brutal entre Strunz y Karlos Kuadrado, con un sonido moderno pero muy pesado, con subidas y bajadas, algún coqueteo con el “Breakdown” y una letra terrible a la cual Pato le puso la potencia necesaria tras los parches, para a día de hoy ser uno de esos “Clásicos Inmortales” del metal argentino.

Hermética – “Memoria de Siglos”
En un disco como Ácido Argentino, que prioriza la velocidad y que tuvo a Strunz mostrando todo lo que le agregó al sonido de La H con su técnica, es particular que su mejor momento pueda estar en una canción lenta. Pero las canciones lentas son donde la técnica fina se demuestra más, y en este medio tiempo influenciado de igual forma por el I Ching como por Black Sabbath, Strunz da una clase magistral de batería. Incluso entre los riffs del Tano Romano y la particular voz de Claudio O’Connor, la parte más emocionante me sigue pareciendo el “tam pam PAPAPAM” que Strunz mete en la batería justo antes de que O’Connor entone “Cubre el cuerpo cualquier capa / El placer también demacra”. Puede sonar muy simple y no será el doble bombo de “Robó Un Auto”, pero es claramente una canción que no podrían haber hecho sin él.

Malon – “Hipotecado”
Hablar del Pato Strunz es hablar de un baterista que llevó el doble pedal en Argentina a otro nivel. Con sus pies podía generar frases y grooves que lograban algo increíble: acompañar a la voz y a la guitarra al mismo tiempo, mientras que con sus manos sostenía el ritmo junto al bajo.
Si bien me cuesta elegir una sola canción, me voy a quedar con “Hipotecado”, del segundo álbum de Malón, Justicia o Resistencia. Porque, más allá de que es un temazo, resulta muy llamativo ver lo bien que el Pato se adapta a las distintas variantes del tema, aportando siempre matices, agresión y una personalidad única detrás de los parches.
Descansá en paz, querido Pato. Gracias por la magia.

Malón – “Malón Mestizo”
La propuesta de Malón tuvo como consigna inicial modernizar el sonido de Hermética. Pero además la carta de presentación tenia que causar impacto. Por eso es que el primer disco tiene una producción tremendamente cuidada. Y es justamente la primera canción la cual voy a referir como ejemplo de su talento.
“Malón Mestizo” tiene una intro demoledora. Primero el Pato solo y luego se acopla el resto de la banda… notable como el mismo rulo de bata brinda dos sensaciones diferentes, con y sin acompañamiento.
Durante la estrofa, en cambio, la batería queda en sincro con el machaque de la viola, acentuando el riff con el doble bombo. Y el quiebre antes del solo demuestra porque el Pato era un maestro del doble bombo. Esa combinación de potencia con musicalidad lo hacían unido. Gracias por tanto, Pato.


Hablar de Claudio Marcelo Zurita (Claudio “Pato” Strunz) es hablar de una figura imprescindible para entender varias décadas del heavy metal argentino. Su historia no se limita a los escenarios ni a los discos que grabó junto a Hermética, Malón, Simbiosis, Heinkel, entre otros. También dejó una huella imborrable como impulsor de espacios donde cientos de bandas encontraron un lugar para crecer, convirtiéndose en un referente dentro y fuera de la música.
Cada etapa de su carrera dejó canciones que marcaron a distintas generaciones de fans. Algunas se transformaron en clásicos, otras permanecen como joyas menos conocidas, pero todas llevan el sello de un músico que siempre entendió el metal desde la pasión y la honestidad.
Con este homenaje queremos recordar su legado de una manera diferente. En lugar de repasar su trayectoria o elaborar un ranking de éxitos, cada uno del equipo de Track To Hell eligió una canción de sus proyectos musicales: aquella que, por su fuerza, significado o impacto personal, representa mejor lo que Claudio transmitió a través de su batería.

En 1998, Claudio formó Simbiosis junto a Niko Takara, una banda de ñu metal que se adelantó al auge que el género viviría pocos años después. El proyecto llegó a su fin en 2002, el mismo año en que también cerró su etapa en Malón, tras un EP con Eduardo Ezcurra en la voz que no obtuvo la repercusión esperada.
Con ambas etapas ya atrás, Claudio volcó toda su energía en las salas Asbury y en el bar de conciertos en vivo que impulsó, convirtiéndolos en un espacio fundamental para la escena y en un punto de encuentro para músicos y seguidores del rock y el metal.
Pero la necesidad de seguir componiendo y subirse a un escenario pudo más. En 2004 fundó Arraigo junto a Javier Cuevas (Jeriko) y Norberto Rodríguez (Walter Giardino Temple). Con esta formación publicó dos demos y un EP que dejó varias composiciones memorables. Entre ellas sobresale “Cara de Piedra”, una canción que, para mí, representa uno de los mejores trabajos de Claudio. Y ahora la pregunta queda para el lector: ¿a quién está realmente dedicada esta canción?

Es difícil elegir una canción que resuma una obra tan completa e importante como la que nos regaló el Pato Strunz, sin embargo he decidido quedarme con uno de los clásicos que grabó con Malón ya que evidencia como este tipo al finalizar la etapa de Hermética, ya pensaba hacia adelante, recogiendo las influencias que por entonces reinaban en el metal contemporáneo (Pantera, Machine Head, Sepultura, Fear Factory) y un poco adelantándose a lo que en pocos años explotaría como fue el nu y el groove metal, Esta es una pieza imponente, con unas guitarras afiladísimas del Tano Romano y una base rítmica brutal entre Strunz y Karlos Kuadrado, con un sonido moderno pero muy pesado, con subidas y bajadas, algún coqueteo con el “Breakdown” y una letra terrible a la cual Pato le puso la potencia necesaria tras los parches, para a día de hoy ser uno de esos “Clásicos Inmortales” del metal argentino.

Hermética – “Memoria de Siglos”
En un disco como Ácido Argentino, que prioriza la velocidad y que tuvo a Strunz mostrando todo lo que le agregó al sonido de La H con su técnica, es particular que su mejor momento pueda estar en una canción lenta. Pero las canciones lentas son donde la técnica fina se demuestra más, y en este medio tiempo influenciado de igual forma por el I Ching como por Black Sabbath, Strunz da una clase magistral de batería. Incluso entre los riffs del Tano Romano y la particular voz de Claudio O’Connor, la parte más emocionante me sigue pareciendo el “tam pam PAPAPAM” que Strunz mete en la batería justo antes de que O’Connor entone “Cubre el cuerpo cualquier capa / El placer también demacra”. Puede sonar muy simple y no será el doble bombo de “Robó Un Auto”, pero es claramente una canción que no podrían haber hecho sin él.

Malon – “Hipotecado”
Hablar del Pato Strunz es hablar de un baterista que llevó el doble pedal en Argentina a otro nivel. Con sus pies podía generar frases y grooves que lograban algo increíble: acompañar a la voz y a la guitarra al mismo tiempo, mientras que con sus manos sostenía el ritmo junto al bajo.
Si bien me cuesta elegir una sola canción, me voy a quedar con “Hipotecado”, del segundo álbum de Malón, Justicia o Resistencia. Porque, más allá de que es un temazo, resulta muy llamativo ver lo bien que el Pato se adapta a las distintas variantes del tema, aportando siempre matices, agresión y una personalidad única detrás de los parches.
Descansá en paz, querido Pato. Gracias por la magia.

Malón – “Malón Mestizo”
La propuesta de Malón tuvo como consigna inicial modernizar el sonido de Hermética. Pero además la carta de presentación tenia que causar impacto. Por eso es que el primer disco tiene una producción tremendamente cuidada. Y es justamente la primera canción la cual voy a referir como ejemplo de su talento.
“Malón Mestizo” tiene una intro demoledora. Primero el Pato solo y luego se acopla el resto de la banda… notable como el mismo rulo de bata brinda dos sensaciones diferentes, con y sin acompañamiento.
Durante la estrofa, en cambio, la batería queda en sincro con el machaque de la viola, acentuando el riff con el doble bombo. Y el quiebre antes del solo demuestra porque el Pato era un maestro del doble bombo. Esa combinación de potencia con musicalidad lo hacían unido. Gracias por tanto, Pato.










