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Swallow The Sun en Buenos Aires: “Gélida noche de Death/Doom”
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Hay bandas que suelen escucharse en determinados marcos y ambientes. Que encajan en ciertos días del año. Con una temperatura y clima acorde a lo que la notas que desprende la música, transmite. Es por esto, que la visita de Swallow The Sun el pasado 13 de agosto no pudo darse en un mejor contexto.

Invierno. Semana gris. Jueves. Día nublado. Viento. Con lloviznas. Y una noche oscura que invitaba a los espectadores a sumergirse en las profundidades melancólicas y desgarradoras del death/doom de los finlandeses. Bajo este escenario se produjo el regreso del grupo comandado por Juha Raivio a la ciudad de Buenos Aires. Un regreso que se sintió esperado.

Y es que tras haber pasado dos años de su debut en suelo argentino, uno pensaría que tal vez no iba a haber tanta gente en esta ocasión, para presenciar el material del último disco de los nórdicos. Sin embargo, el público respondió favorablemente con una concurrencia que para los estándares del género, fue más que positiva.

Y además, estuvo presente desde temprano. O al menos desde la hora que arrancó la velada. Ya que la noche contó únicamente con el acto de un solo elenco nacional: Luminescent. Una banda de black metal atmosférico y post-black originaria de Buenos Aires, que captó la atención de todos por su peculiar vestimenta. Además de por lo musical.

Vestidos con unas túnicas blancas que llegaban hasta la cintura y unas capuchas que no dejaban visibilizar los rostros de sus integrantes, el conjunto se posicionó sobre el escenario y, bajo una cortina de humo y luces azuladas, compartió su gélida e intrigante propuesta musical. Una propuesta enfocada en la construcción de pasajes que fusionan melodía y crudeza. Nostalgia y agresión. Introspección y explosión. Una suma de contrastes que le otorga diversas capas de emociones a su música. Y produce un sonido disonante muy vanguardista, propio de la escuela de Harakiri for the Sky o Blut aus Nord. Por citar dos ejemplos.

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Bajo esta identidad misteriosa y esta premisa sonora espectral, los argentinos se encargaron de envolver el Teatrito en un halo de oscuridad y misticismo, que a su manera encajó muy bien con el tono trágico y lúgubre de la fecha. Otro estilo, pero misma sintonía.

Para el último tema, sumaron a una vocalista femenina que se amoldó instantáneamente y potenció la propuesta. Lo único negativo de la actuación de Luminescent fue su duración. Ya que la media hora que tocaron, no le hizo justicia a la entrega y calidad musical que ofrecieron. Un nombre para tener muy en cuenta dentro del circuito extremo.

Sin más actos apertura, la gente se fue congregando en las cercanías del escenario y acomodándose para una presentación que no tardó mucho en iniciar.

Ya que siguiendo el cronograma con exactitud, Swallow The Sun apareció sin mayores demoras ni inconvenientes en escena, con “Velvet Chains” de su último álbum sonando de fondo. Un anticipo, de lo que se vendría porque la primera pieza en sonar fue “Innocence Was Long Forgotten”. Tema que abre Shining (2024), trabajo que el grupo vino en buena medida, a presentar.

Sin mediar palabras y con un sonido cristalino y definido, el conjunto formado en Jyväskylä se plantó con firmeza y determinación sobre el escenario, para dejar que las melodías hagan lo suyo. Que sean las notas las que hablen por ellos. Y que la música sea su carta de presentación. Una presentación luminosa, dentro de lo que cabe dentro de su estilo.

No obstante, la oscuridad invernal se hizo presente inmediatamente con “Descending Winters” y nos dejó en claro que había espacio para la intensidad y crudeza de sus inicios. Y que el show se iba a mover en todas las direcciones. Ya que a lo largo de su repertorio fueron intercalando tanto entre material moderno como entre el más clásico.

“New Moon”, “Don’t Fall Asleep (Horror, Part 2), “Hope”, “Out of This Gloomy Light”, son algunas de las piezas que cayeron para inundar la sala de sombras y tinieblas, producir una atmosfera desoladora y recordarnos lo gélida que puede llegar ser su propuesta en ocasiones.

En contramedida, “Under the Moon & Sun”, “November Dust” y “MelancHoly” fueron las composiciones elegidas de su última obra para generar contraste, y darnos un poco de luz y calidez al final del túnel. Con una ejecución sobria por parte del grupo. Y con un Mikko Kotamäki que se deslizo con suma comodidad y naturalidad, entre estos registros más limpios y susurrantes, y sus guturales más cavernosos y profundos.

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¿Momentos destacados? Y si toca Swallow The Sun, no puede faltar “Falling World”, que nos regaló un emotivo solo por parte de la mente creadora de la maquinaria, Juha Raivio, aunque más impactante e intensa resultó “These Woods Breathe Evil”, que sacó los gritos más desgarradores de la noche por parte del señor Kotamäki.

Sin embargo, lo más destacable llegó sobre el cierre, con el público pidiendo a gritos que no se termine el show, y con la banda despidiéndose con dos de sus mayores clásicos, “Deadly Nightshade” y “Swallow (Horror, Part 1)”, para poner punto final a una sombría y nostálgica jornada.

Con una actuación que casi llega a la hora y media de duración, los finlandeses se retiraron, dejando en el aire, una sensación de satisfacción. Tanto por el repertorio como por el nivel que dieron. Quizás se pueda echar en falta algún tema de Emerald Forest and the Blackbird (2012) o Moonflowers (2021). Pero haciendo a un lado ese detalle, el paso de Swallow The Sun por Argentina fue otro éxito por parte de la banda, que demostraron que hace años dejaron de ser una promesa para ser una realidad.

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Swallow The Sun en Buenos Aires: “Gélida noche de Death/Doom”
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Hay bandas que suelen escucharse en determinados marcos y ambientes. Que encajan en ciertos días del año. Con una temperatura y clima acorde a lo que la notas que desprende la música, transmite. Es por esto, que la visita de Swallow The Sun el pasado 13 de agosto no pudo darse en un mejor contexto.

Invierno. Semana gris. Jueves. Día nublado. Viento. Con lloviznas. Y una noche oscura que invitaba a los espectadores a sumergirse en las profundidades melancólicas y desgarradoras del death/doom de los finlandeses. Bajo este escenario se produjo el regreso del grupo comandado por Juha Raivio a la ciudad de Buenos Aires. Un regreso que se sintió esperado.

Y es que tras haber pasado dos años de su debut en suelo argentino, uno pensaría que tal vez no iba a haber tanta gente en esta ocasión, para presenciar el material del último disco de los nórdicos. Sin embargo, el público respondió favorablemente con una concurrencia que para los estándares del género, fue más que positiva.

Y además, estuvo presente desde temprano. O al menos desde la hora que arrancó la velada. Ya que la noche contó únicamente con el acto de un solo elenco nacional: Luminescent. Una banda de black metal atmosférico y post-black originaria de Buenos Aires, que captó la atención de todos por su peculiar vestimenta. Además de por lo musical.

Vestidos con unas túnicas blancas que llegaban hasta la cintura y unas capuchas que no dejaban visibilizar los rostros de sus integrantes, el conjunto se posicionó sobre el escenario y, bajo una cortina de humo y luces azuladas, compartió su gélida e intrigante propuesta musical. Una propuesta enfocada en la construcción de pasajes que fusionan melodía y crudeza. Nostalgia y agresión. Introspección y explosión. Una suma de contrastes que le otorga diversas capas de emociones a su música. Y produce un sonido disonante muy vanguardista, propio de la escuela de Harakiri for the Sky o Blut aus Nord. Por citar dos ejemplos.

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Para el último tema, sumaron a una vocalista femenina que se amoldó instantáneamente y potenció la propuesta. Lo único negativo de la actuación de Luminescent fue su duración. Ya que la media hora que tocaron, no le hizo justicia a la entrega y calidad musical que ofrecieron. Un nombre para tener muy en cuenta dentro del circuito extremo.

Sin más actos apertura, la gente se fue congregando en las cercanías del escenario y acomodándose para una presentación que no tardó mucho en iniciar.

Ya que siguiendo el cronograma con exactitud, Swallow The Sun apareció sin mayores demoras ni inconvenientes en escena, con “Velvet Chains” de su último álbum sonando de fondo. Un anticipo, de lo que se vendría porque la primera pieza en sonar fue “Innocence Was Long Forgotten”. Tema que abre Shining (2024), trabajo que el grupo vino en buena medida, a presentar.

Sin mediar palabras y con un sonido cristalino y definido, el conjunto formado en Jyväskylä se plantó con firmeza y determinación sobre el escenario, para dejar que las melodías hagan lo suyo. Que sean las notas las que hablen por ellos. Y que la música sea su carta de presentación. Una presentación luminosa, dentro de lo que cabe dentro de su estilo.

No obstante, la oscuridad invernal se hizo presente inmediatamente con “Descending Winters” y nos dejó en claro que había espacio para la intensidad y crudeza de sus inicios. Y que el show se iba a mover en todas las direcciones. Ya que a lo largo de su repertorio fueron intercalando tanto entre material moderno como entre el más clásico.

“New Moon”, “Don’t Fall Asleep (Horror, Part 2), “Hope”, “Out of This Gloomy Light”, son algunas de las piezas que cayeron para inundar la sala de sombras y tinieblas, producir una atmosfera desoladora y recordarnos lo gélida que puede llegar ser su propuesta en ocasiones.

En contramedida, “Under the Moon & Sun”, “November Dust” y “MelancHoly” fueron las composiciones elegidas de su última obra para generar contraste, y darnos un poco de luz y calidez al final del túnel. Con una ejecución sobria por parte del grupo. Y con un Mikko Kotamäki que se deslizo con suma comodidad y naturalidad, entre estos registros más limpios y susurrantes, y sus guturales más cavernosos y profundos.

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