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Sun & Thunder 2026 – Dia 2: “Sol de justicia, pogos y monstruos de látex”
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Si el jueves fue una jornada de atmósfera y luna llena, el viernes fue justo lo contrario: la del voltaje, el sudor y el sol de justicia. Las nubes que habían suavizado la primera jornada desaparecieron y la tarde se dio como se espera que se dé un 28 de agosto en la Costa del Sol, con el sol pegando de lleno sobre un escenario que mira al Mediterráneo. También se notó que había mayor afluencia de público que el día anterior. El cartel, y que ya fuera viernes, lo explicaban.

SOVENGAR abrió a las cuatro con la peor luz posible, media hora escasa y una actitud que compensó las dos cosas. Los de Yecla llevan trece años haciendo folk metal vikingo de temática nórdica y se plantaron en la playa dispuestos a que aquello no pareciera un trámite: el cantante bajó al foso a buscar al público y la banda se reservó dos cartas para el final, ninguna de ellas producción escénica en sentido estricto. Durante “Fuck You Dragon” apareció un dragón hinchable, y la canción de cierre la hicieron acompañados de un goblin, este ya de carne y hueso, con careta de látex. En un disco titulado “Drinks and Dragons” el bicho no era ninguna sorpresa. Ver salir un dragón inflable a las cuatro y media de la tarde, a pleno sol y en manga corta, tiene un punto delirante que juega a su favor: nadie se lo tomó demasiado en serio, ellos los primeros, y por eso funcionó. Un show muy divertido y que se hizo excesivamente corto.

VENDETTA FM subió el listón físico de la tarde de golpe. Los murcianos (segunda banda de Murcia consecutiva, por cierto) llevan casi veinte años y un currículum que no cuadra con las cinco de la tarde de un viernes: han abierto para Megadeth, han girado por media Europa y América y han tocado en el Whisky a Go Go de Los Ángeles. Nada de eso se intuye desde la zona del público, lo que se ve es a un cantante haciendo cardio a destajo. Jacob Cámara se bajó del escenario varias veces, saltó a la zona de público, montó un par de moshpits y se metió dentro de ellos. Desde luego es la manera más rápida y efectiva de convertir media hora de hardcore a plena luz del día en algo que la gente recuerde.

ALL FOR METAL llegó con el recinto ya claramente más poblado (fue el momento en que se notó que el viernes había vendido mejor que el jueves) y con el sol dando todavía con fuerza. Llegó también tarde, por unos problemas técnicos que retrasaron el arranque en una jornada tan encajada que apenas dejaba media hora hasta la entrada de Destruction. Y llegó, sobre todo, en una situación delicada: diez días antes, el 18 de agosto, sus dos guitarristas, Ursula Zanichelli y Fabiola “Sheena” Bellomo, habían anunciado a la vez que dejaban el grupo por “diferencias en decisiones organizativas y artísticas”, avisando de que no harían los conciertos ya anunciados. Fuengirola era uno de ellos. Y se notó, aunque no en el sonido, con un solo guitarrista en lugar del dúo habitual. Ni rastro de las dos titulares, ni una segunda sustituta. Una banda que se apoya precisamente en el empaque de las guitarras gemelas salió a defender su repertorio con la mitad del arsenal y con un músico al que, a día de hoy, nadie ha puesto nombre: ni la banda lo ha presentado, ni figura en su web, que a estas alturas sigue anunciando a las dos guitarristas que ya se habían ido. Eso sí, salió caracterizado, con la pintura de guerra reglamentaria en la cara, aunque sin careta. En estas condiciones, que la actuación saliera adelante ya era una pequeña victoria. Y es comprensible que se quedara en correcta. Los germano-italianos hicieron su heavy metal épico grandilocuente y consciente de serlo, con la doble voz de Tim “Tetzel” Schmidt y Amerigo Vitiello, que a su vez solo lleva en la banda desde abril, y una estética de batalla que a las seis de la tarde, a pleno sol, tiene su mérito. Cumplieron sin más (ni menos).

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DESTRUCTION subió algo más las revoluciones, con el público ya preparado para esmerarse en los pogos. Los círculos se repitieron en las primeras filas durante toda la actuación, sin tregua. Los alemanes llevan cuarenta y cuatro años en esto y son miembros de pleno derecho de los “cuatro grandes” del thrash teutón junto a Kreator, Sodom y Tankard. Schmier sigue al frente como único superviviente de la fundación, cantando y tocando el bajo a la vez. Vinieron defendiendo “Birth of Malice”, su decimosexto disco, aunque su fuerte a estas alturas es un catálogo que da para elegir. Sonaron, además, con el mejor sonido de la jornada: nítido, contundente y a un volumen que por fin hacía justicia al escenario. Se marcharon sin bises, algo que para ellos es lo habitual, y dejaron el “Ave Satani” de Jerry Goldsmith, el tema de “La profecía”, sonando por la megafonía mientras el escenario se vaciaba. Como dato curioso, ya habían tocado en este mismo recinto el 29 de agosto de 2021, en el Metal Paradise Festival. Cinco años y un día.

LORDI era el cabeza de cartel y llegó con una excusa perfecta: los veinte años de “The Arockalypse”, el disco de 2006 que contiene “Hard Rock Hallelujah”, con la que ganaron Eurovisión aquel mismo mayo, y que han estirado todo lo que han podido. Lo tocaron completo, aunque alterando el orden para guardarse el himno eurovisivo como cierre. Mr. Lordi se permitió bromear con que, después de llevar todo el verano tocándolo, todavía se les escapaba algún fallo. Añadió también que lo que para el público de Fuengirola era una noche fresca para ellos era “hot as fuck”. Y es que a esas horas el aire y la humedad del mediterráneo hacían que apeteciera sacar esa “manga extra” que los más previsores ya habían traído tras la sorpresiva bajada de temperaturas al anochecer la noche anterior. Sea como fuere, cinco personas dentro de trajes completos de látex de espuma en una playa andaluza en agosto hacen que la gracia no sea que lo digan explícitamente ¡es que lo aguanten hora y cuarto!. Y ojo, que en otras ocasiones los hemos llegado a ver a media tarde y con el sol de frente. El anonimato tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El resto fue lo que uno espera de una banda de monstruos: atrezzo, luces de circo y un Mr. Lordi que en mitad del set sacó una pistola de humo y la descargó sobre las primeras filas, con el recinto en su momento de mayor afluencia de toda la jornada sin duda alguna.

GAEREA cerró la noche a las once y media con la propuesta más extrema del cartel y con la puesta en escena más original de las tres jornadas. Los portugueses actúan encapuchados y con los rostros cubiertos, sin revelar identidades, y su repertorio visual (humo, contraluces, penumbra casi absoluta y un vocalista que se retuerce más que canta) convirtió el cierre en algo más parecido a un ritual que a un concierto. El sonido, en cambio, dio de qué hablar. Desde el foso, con tapones y solo durante los tres primeros temas, no estoy en condiciones de juzgarlo; pero la queja se extendió por el recinto y siguió después en redes, donde se habló de volumen bajo y de instrumentos que sencillamente no se distinguían. Si fue así, es una lástima, porque esta es una banda que vive de la textura, y en un recinto abierto junto al mar cualquier fallo de mezcla se lleva por delante justo eso. La imagen, al menos, sí que era de una factura impecable. Siluetas sin cara recortadas contra el humo, a medianoche, frente al Mediterráneo.

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Sun & Thunder 2026 – Dia 2: “Sol de justicia, pogos y monstruos de látex”
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Si el jueves fue una jornada de atmósfera y luna llena, el viernes fue justo lo contrario: la del voltaje, el sudor y el sol de justicia. Las nubes que habían suavizado la primera jornada desaparecieron y la tarde se dio como se espera que se dé un 28 de agosto en la Costa del Sol, con el sol pegando de lleno sobre un escenario que mira al Mediterráneo. También se notó que había mayor afluencia de público que el día anterior. El cartel, y que ya fuera viernes, lo explicaban.

SOVENGAR abrió a las cuatro con la peor luz posible, media hora escasa y una actitud que compensó las dos cosas. Los de Yecla llevan trece años haciendo folk metal vikingo de temática nórdica y se plantaron en la playa dispuestos a que aquello no pareciera un trámite: el cantante bajó al foso a buscar al público y la banda se reservó dos cartas para el final, ninguna de ellas producción escénica en sentido estricto. Durante “Fuck You Dragon” apareció un dragón hinchable, y la canción de cierre la hicieron acompañados de un goblin, este ya de carne y hueso, con careta de látex. En un disco titulado “Drinks and Dragons” el bicho no era ninguna sorpresa. Ver salir un dragón inflable a las cuatro y media de la tarde, a pleno sol y en manga corta, tiene un punto delirante que juega a su favor: nadie se lo tomó demasiado en serio, ellos los primeros, y por eso funcionó. Un show muy divertido y que se hizo excesivamente corto.

VENDETTA FM subió el listón físico de la tarde de golpe. Los murcianos (segunda banda de Murcia consecutiva, por cierto) llevan casi veinte años y un currículum que no cuadra con las cinco de la tarde de un viernes: han abierto para Megadeth, han girado por media Europa y América y han tocado en el Whisky a Go Go de Los Ángeles. Nada de eso se intuye desde la zona del público, lo que se ve es a un cantante haciendo cardio a destajo. Jacob Cámara se bajó del escenario varias veces, saltó a la zona de público, montó un par de moshpits y se metió dentro de ellos. Desde luego es la manera más rápida y efectiva de convertir media hora de hardcore a plena luz del día en algo que la gente recuerde.

ALL FOR METAL llegó con el recinto ya claramente más poblado (fue el momento en que se notó que el viernes había vendido mejor que el jueves) y con el sol dando todavía con fuerza. Llegó también tarde, por unos problemas técnicos que retrasaron el arranque en una jornada tan encajada que apenas dejaba media hora hasta la entrada de Destruction. Y llegó, sobre todo, en una situación delicada: diez días antes, el 18 de agosto, sus dos guitarristas, Ursula Zanichelli y Fabiola “Sheena” Bellomo, habían anunciado a la vez que dejaban el grupo por “diferencias en decisiones organizativas y artísticas”, avisando de que no harían los conciertos ya anunciados. Fuengirola era uno de ellos. Y se notó, aunque no en el sonido, con un solo guitarrista en lugar del dúo habitual. Ni rastro de las dos titulares, ni una segunda sustituta. Una banda que se apoya precisamente en el empaque de las guitarras gemelas salió a defender su repertorio con la mitad del arsenal y con un músico al que, a día de hoy, nadie ha puesto nombre: ni la banda lo ha presentado, ni figura en su web, que a estas alturas sigue anunciando a las dos guitarristas que ya se habían ido. Eso sí, salió caracterizado, con la pintura de guerra reglamentaria en la cara, aunque sin careta. En estas condiciones, que la actuación saliera adelante ya era una pequeña victoria. Y es comprensible que se quedara en correcta. Los germano-italianos hicieron su heavy metal épico grandilocuente y consciente de serlo, con la doble voz de Tim “Tetzel” Schmidt y Amerigo Vitiello, que a su vez solo lleva en la banda desde abril, y una estética de batalla que a las seis de la tarde, a pleno sol, tiene su mérito. Cumplieron sin más (ni menos).

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LORDI era el cabeza de cartel y llegó con una excusa perfecta: los veinte años de “The Arockalypse”, el disco de 2006 que contiene “Hard Rock Hallelujah”, con la que ganaron Eurovisión aquel mismo mayo, y que han estirado todo lo que han podido. Lo tocaron completo, aunque alterando el orden para guardarse el himno eurovisivo como cierre. Mr. Lordi se permitió bromear con que, después de llevar todo el verano tocándolo, todavía se les escapaba algún fallo. Añadió también que lo que para el público de Fuengirola era una noche fresca para ellos era “hot as fuck”. Y es que a esas horas el aire y la humedad del mediterráneo hacían que apeteciera sacar esa “manga extra” que los más previsores ya habían traído tras la sorpresiva bajada de temperaturas al anochecer la noche anterior. Sea como fuere, cinco personas dentro de trajes completos de látex de espuma en una playa andaluza en agosto hacen que la gracia no sea que lo digan explícitamente ¡es que lo aguanten hora y cuarto!. Y ojo, que en otras ocasiones los hemos llegado a ver a media tarde y con el sol de frente. El anonimato tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El resto fue lo que uno espera de una banda de monstruos: atrezzo, luces de circo y un Mr. Lordi que en mitad del set sacó una pistola de humo y la descargó sobre las primeras filas, con el recinto en su momento de mayor afluencia de toda la jornada sin duda alguna.

GAEREA cerró la noche a las once y media con la propuesta más extrema del cartel y con la puesta en escena más original de las tres jornadas. Los portugueses actúan encapuchados y con los rostros cubiertos, sin revelar identidades, y su repertorio visual (humo, contraluces, penumbra casi absoluta y un vocalista que se retuerce más que canta) convirtió el cierre en algo más parecido a un ritual que a un concierto. El sonido, en cambio, dio de qué hablar. Desde el foso, con tapones y solo durante los tres primeros temas, no estoy en condiciones de juzgarlo; pero la queja se extendió por el recinto y siguió después en redes, donde se habló de volumen bajo y de instrumentos que sencillamente no se distinguían. Si fue así, es una lástima, porque esta es una banda que vive de la textura, y en un recinto abierto junto al mar cualquier fallo de mezcla se lleva por delante justo eso. La imagen, al menos, sí que era de una factura impecable. Siluetas sin cara recortadas contra el humo, a medianoche, frente al Mediterráneo.

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