
Forbidden (2026)
BLKIIBLK Records
TRACKLIST
1. Single Point Failure
2. Burning The Lungs of Earth
3. Divided By Zero
4. DCLXVI
5. Psyclops
6. Jisei
7. Mutually Assured Dysfunction
8. Sycophantasy
9. The Burden
10. Sol Grave
11. Flower of Life (Chaos By Design)

Omega Wave, el álbum que editaran en 2010, bien hubiera sugerido una nueva etapa en la vida de Forbidden, luego de un periodo de separación y un silencio discográfico de trece años causado por otro de los tantos intentos infructuosos de adaptarse al nuevo sonido de los noventas que afectara tanto a este quinteto como a tantas otras leyendas de culto del thrash de los ochentas. Pero las cosas no fueron así: la salida conjunta del bajista Matt Camacho y el cantante Russ Anderson apenas dos años después llevaría al guitarrista Craig Locicero a anunciar otra pausa en las actividades de Forbidden. Esta vez la espera sería todavía más larga, tanto en cuanto a la separación en sí de la banda como a la salida de nuevo material, pero tras 16 años podemos decir que tenemos en nuestras manos el sexto álbum de estos thrasheros californianos, titulado simplemente Forbidden y editado el 23 de octubre a través de BLKIIBLK Records.
Con excepción del guitarrista fundador Craig Locicero y el casi fundador Matt Camacho, el resto de la formación de Forbidden se encuentra renovada con respecto al esfuerzo anterior. Los cambios de guitarra y batería no son nada nuevo en la historia de la banda, con los puestos ahora estando ocupados por Jeremy Von Epp y el siempre ocupado Chris Kontos respectivamente, pero el más rutilante se dio detrás del micrófono, siendo que Russ Anderson no sólo se fue de la banda sino también se retiró del mundo de la música, luego de un paso por un programa de rehabilitación por alcoholismo. El encargado de las voces ahora es Norman Skinner, un vocalista que ha tenido una larga experiencia por una gran cantidad de bandas del under local, siendo los power/thrash Imagika su paso más importante antes de este, y que ahora tiene el papel más importante de su carrera.
Como siempre digo, ponerle el nombre de tu banda a tu disco, sobre todo cuando no es simplemente el debut, es una de esas decisiones que buscan demostrar el lugar del álbum en la discografía del grupo: “este disco nos representa”, “nosotros somos estas canciones”, y cosas así. Inmediatamente pensé en Megadeth autotitulando su último álbum, casualmente también lanzado en este 2026 a través de BLKIIBLK Records: en ese caso era para marcar el fin de la banda (lo cual agregó una cantidad de expectativas que el álbum estuvo lejos de cumplir, al menos en mi opinión), pero en el de Forbidden claramente la idea es decir que a pesar de los años de espera y los cambios de información la esencia de la banda sigue siendo la misma, que este es un renacer del grupo.
¿Logran cumplir con lo que prometen?
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Su primer single fue “Divided By Zero”, donde quedaba claro que el quinteto no estaba dispuesto a ablandarse en este punto de su carrera, y que para esta nueva etapa redoblaban la apuesta con el thrash de corte técnico que se ha vuelto marca registrada de su propuesta: un doble bombo y un redoblante que sirven de base a unos riffs retorcidos, sobre los que Skinner mete tanto el típico berreo thrashero con gritos agudos y hasta un par de momentos de voces más monstruosas. Un himno un tanto tibio en cuanto a las intenciones líricas centristas, claramente inspiradas por estos tiempos de división, pero es innegable que Forbidden decidió presentar su nuevo álbum con una pequeña bomba.
El siguiente single fue “Mutually Assured Dysfunction”, canciones que va más o menos por los mismos rieles pero tiene su propia identidad, con Forbidden dándose el lujo de sacar el pie del acelerador de vez en cuando y dejar riffs más definidos, aunque no por eso menos filosos. Sumándole un par de momentos medio Slayer con las guitarras, nos deja una canción medio de manual en su conjunto pero efectiva de cualquier manera.
El tercer y último single fue “Psyclops”, una canción con una introducción de bajo interesante y unos coros thrasheros multitudinarios, con Skinner dando sus momentos más melódicos hasta ahora tanto en los coros como en unas líneas raras con efectos en la voz. Este fue el single que menos me gustó aunque no por eso me deje de gustar: es un experimento interesante, dentro de todo.
Tal como cabría esperarse de esos singles, Forbidden es un disco agresivo y riffero. Cuando apretamos play eso queda claro desde el primerísimo segundo con “Single Point Failure”, con su introducción de redoble de batería y guitarras melódicas que no tarda mucho en convertirse en un avalancha rápida de “tupá tupá” del redoblante, guitarras machacantes y voces que intercalan rugidos thrasheros, gritos agudos y líneas melódicas. Y de esa manera podemos describir casi toda la hora y monedas del álbum, con el quinteto queriendo demostrar que los años no los han afectado y todavía pueden ser los más pesados del barrio en sus canciones. Eso pareciera confirmarse con “Burning The Lungs of Earth”, canción ultra pesada cuyo mensaje ambientalista puede quedar un tanto raro si tenemos en cuenta que la fea portada del álbum está claramente hecha con inteligencia artificial pero que no deja de ser otra muestra de poder.
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Pero también está claro que Craig y compañía no se quieren quedar en un solo ritmo, y que la idea de una “nueva era” también es para mostrar que tienen más de una manera de ser. Así que tras la antes mencionada “Divided By Zero” nos avientan “DCLXVI”, una canción más contundente sin hacer tanto énfasis en la velocidad, y donde Skinner demuestra un gran rango de voces, con más de un momento que me hace acordar a un Chuck Billy de Testament un cachín más rasposo. Skinner hace un buen trabajo como nuevo cantante de Forbidden: está claro que no es Russ Anderson, quien podía considerarse de los mejores cantantes de la escena del thrash californiano por el simple hecho de saber cantar, pero tiene su propio sello, mezclando diferentes vocalizaciones pero de una manera propia.
Si hablamos de canciones “raras” hay que mencionar dos que claramente están hechas para cumplir ese papel. La primera es “Jisei”, que sirve como interludio dentro del mismo, no sólo por estar ubicado justo en medio de la lista de canciones sino también por ser la canción más corta y tener un estilo de balada que contrasta con todas las otras composiciones, con un tono melancólico inspirado por los “poemas de la muerte” o “jisei” de la cultura japonesa. La otra es la final “Flower of Life”, tal vez una de las canciones más complejas de la discografía de la banda: no sólo es la composición más larga que ha grabado el grupo sino también tiene múltiples partes, con una primera mitad a toda potencia y una segunda mitad no sólo más lenta sino también con elementos más progresivos y que poco a poco va desembocando en un final de corte sinfónico.
El sexto LP de Forbidden tiene un par de detalles que terminan sirviendo de lastre a la calidad general de la obra. Permítanme ser un hinchapelotas con este aspecto y decir que el sonido está extremadamente comprimido, un vicio en el que caen tantas bandas veteranas de thrash y donde Forbidden no es la excepción. Sé que hablamos de metal y que uno quiere que todo suene fuerte y pesado, pero creo que esa misión es mucho más efectiva cuando se le da aire a los instrumentos y se permite a los oyentes distinguirlos, en vez de que todo se vuelva tantas veces en una bola de ruido que ni siquiera suena “cruda” sino más bien artificial y demasiado limpia. Y sí, tengo que decir que 62 minutos es un tanto largo: no es un tema de “pérdida de la capacidad de atención” ni nada de eso, pero si fuera por mi hubiera cortado una o dos canciones, tal vez “Sycophantasy”, y hubiera quedado algo un tanto más sólido.
Reiterando la pregunta anterior, ¿Forbidden cumplen con lo que promete en este nuevo álbum? Yo diría que sí: tendrá señales de los males que suelen plagar a muchas producciones modernas de bandas veteranas tanto del thrash como de casi cualquier estilo pesado (la producción comprimida y ese “IAzo” de portada como las dos espinas más importantes para mí), pero para lo que cabría esperarnos de un disco de Forbidden en 2026 es un trabajo muy noble, y uno que espero lleve a cosas incluso mejores a futuro.

Forbidden (2026)
BLKIIBLK Records
TRACKLIST
1. Single Point Failure
2. Burning The Lungs of Earth
3. Divided By Zero
4. DCLXVI
5. Psyclops
6. Jisei
7. Mutually Assured Dysfunction
8. Sycophantasy
9. The Burden
10. Sol Grave
11. Flower of Life (Chaos By Design)

Omega Wave, el álbum que editaran en 2010, bien hubiera sugerido una nueva etapa en la vida de Forbidden, luego de un periodo de separación y un silencio discográfico de trece años causado por otro de los tantos intentos infructuosos de adaptarse al nuevo sonido de los noventas que afectara tanto a este quinteto como a tantas otras leyendas de culto del thrash de los ochentas. Pero las cosas no fueron así: la salida conjunta del bajista Matt Camacho y el cantante Russ Anderson apenas dos años después llevaría al guitarrista Craig Locicero a anunciar otra pausa en las actividades de Forbidden. Esta vez la espera sería todavía más larga, tanto en cuanto a la separación en sí de la banda como a la salida de nuevo material, pero tras 16 años podemos decir que tenemos en nuestras manos el sexto álbum de estos thrasheros californianos, titulado simplemente Forbidden y editado el 23 de octubre a través de BLKIIBLK Records.
Con excepción del guitarrista fundador Craig Locicero y el casi fundador Matt Camacho, el resto de la formación de Forbidden se encuentra renovada con respecto al esfuerzo anterior. Los cambios de guitarra y batería no son nada nuevo en la historia de la banda, con los puestos ahora estando ocupados por Jeremy Von Epp y el siempre ocupado Chris Kontos respectivamente, pero el más rutilante se dio detrás del micrófono, siendo que Russ Anderson no sólo se fue de la banda sino también se retiró del mundo de la música, luego de un paso por un programa de rehabilitación por alcoholismo. El encargado de las voces ahora es Norman Skinner, un vocalista que ha tenido una larga experiencia por una gran cantidad de bandas del under local, siendo los power/thrash Imagika su paso más importante antes de este, y que ahora tiene el papel más importante de su carrera.
Como siempre digo, ponerle el nombre de tu banda a tu disco, sobre todo cuando no es simplemente el debut, es una de esas decisiones que buscan demostrar el lugar del álbum en la discografía del grupo: “este disco nos representa”, “nosotros somos estas canciones”, y cosas así. Inmediatamente pensé en Megadeth autotitulando su último álbum, casualmente también lanzado en este 2026 a través de BLKIIBLK Records: en ese caso era para marcar el fin de la banda (lo cual agregó una cantidad de expectativas que el álbum estuvo lejos de cumplir, al menos en mi opinión), pero en el de Forbidden claramente la idea es decir que a pesar de los años de espera y los cambios de información la esencia de la banda sigue siendo la misma, que este es un renacer del grupo.
¿Logran cumplir con lo que prometen?
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Su primer single fue “Divided By Zero”, donde quedaba claro que el quinteto no estaba dispuesto a ablandarse en este punto de su carrera, y que para esta nueva etapa redoblaban la apuesta con el thrash de corte técnico que se ha vuelto marca registrada de su propuesta: un doble bombo y un redoblante que sirven de base a unos riffs retorcidos, sobre los que Skinner mete tanto el típico berreo thrashero con gritos agudos y hasta un par de momentos de voces más monstruosas. Un himno un tanto tibio en cuanto a las intenciones líricas centristas, claramente inspiradas por estos tiempos de división, pero es innegable que Forbidden decidió presentar su nuevo álbum con una pequeña bomba.
El siguiente single fue “Mutually Assured Dysfunction”, canciones que va más o menos por los mismos rieles pero tiene su propia identidad, con Forbidden dándose el lujo de sacar el pie del acelerador de vez en cuando y dejar riffs más definidos, aunque no por eso menos filosos. Sumándole un par de momentos medio Slayer con las guitarras, nos deja una canción medio de manual en su conjunto pero efectiva de cualquier manera.
El tercer y último single fue “Psyclops”, una canción con una introducción de bajo interesante y unos coros thrasheros multitudinarios, con Skinner dando sus momentos más melódicos hasta ahora tanto en los coros como en unas líneas raras con efectos en la voz. Este fue el single que menos me gustó aunque no por eso me deje de gustar: es un experimento interesante, dentro de todo.
Tal como cabría esperarse de esos singles, Forbidden es un disco agresivo y riffero. Cuando apretamos play eso queda claro desde el primerísimo segundo con “Single Point Failure”, con su introducción de redoble de batería y guitarras melódicas que no tarda mucho en convertirse en un avalancha rápida de “tupá tupá” del redoblante, guitarras machacantes y voces que intercalan rugidos thrasheros, gritos agudos y líneas melódicas. Y de esa manera podemos describir casi toda la hora y monedas del álbum, con el quinteto queriendo demostrar que los años no los han afectado y todavía pueden ser los más pesados del barrio en sus canciones. Eso pareciera confirmarse con “Burning The Lungs of Earth”, canción ultra pesada cuyo mensaje ambientalista puede quedar un tanto raro si tenemos en cuenta que la fea portada del álbum está claramente hecha con inteligencia artificial pero que no deja de ser otra muestra de poder.
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Pero también está claro que Craig y compañía no se quieren quedar en un solo ritmo, y que la idea de una “nueva era” también es para mostrar que tienen más de una manera de ser. Así que tras la antes mencionada “Divided By Zero” nos avientan “DCLXVI”, una canción más contundente sin hacer tanto énfasis en la velocidad, y donde Skinner demuestra un gran rango de voces, con más de un momento que me hace acordar a un Chuck Billy de Testament un cachín más rasposo. Skinner hace un buen trabajo como nuevo cantante de Forbidden: está claro que no es Russ Anderson, quien podía considerarse de los mejores cantantes de la escena del thrash californiano por el simple hecho de saber cantar, pero tiene su propio sello, mezclando diferentes vocalizaciones pero de una manera propia.
Si hablamos de canciones “raras” hay que mencionar dos que claramente están hechas para cumplir ese papel. La primera es “Jisei”, que sirve como interludio dentro del mismo, no sólo por estar ubicado justo en medio de la lista de canciones sino también por ser la canción más corta y tener un estilo de balada que contrasta con todas las otras composiciones, con un tono melancólico inspirado por los “poemas de la muerte” o “jisei” de la cultura japonesa. La otra es la final “Flower of Life”, tal vez una de las canciones más complejas de la discografía de la banda: no sólo es la composición más larga que ha grabado el grupo sino también tiene múltiples partes, con una primera mitad a toda potencia y una segunda mitad no sólo más lenta sino también con elementos más progresivos y que poco a poco va desembocando en un final de corte sinfónico.
El sexto LP de Forbidden tiene un par de detalles que terminan sirviendo de lastre a la calidad general de la obra. Permítanme ser un hinchapelotas con este aspecto y decir que el sonido está extremadamente comprimido, un vicio en el que caen tantas bandas veteranas de thrash y donde Forbidden no es la excepción. Sé que hablamos de metal y que uno quiere que todo suene fuerte y pesado, pero creo que esa misión es mucho más efectiva cuando se le da aire a los instrumentos y se permite a los oyentes distinguirlos, en vez de que todo se vuelva tantas veces en una bola de ruido que ni siquiera suena “cruda” sino más bien artificial y demasiado limpia. Y sí, tengo que decir que 62 minutos es un tanto largo: no es un tema de “pérdida de la capacidad de atención” ni nada de eso, pero si fuera por mi hubiera cortado una o dos canciones, tal vez “Sycophantasy”, y hubiera quedado algo un tanto más sólido.
Reiterando la pregunta anterior, ¿Forbidden cumplen con lo que promete en este nuevo álbum? Yo diría que sí: tendrá señales de los males que suelen plagar a muchas producciones modernas de bandas veteranas tanto del thrash como de casi cualquier estilo pesado (la producción comprimida y ese “IAzo” de portada como las dos espinas más importantes para mí), pero para lo que cabría esperarnos de un disco de Forbidden en 2026 es un trabajo muy noble, y uno que espero lleve a cosas incluso mejores a futuro.







