


Dice el dicho, “el tiempo pone todo en su lugar”. Que lo que no es comprendido o reconocido hoy, lo será mañana. Y que sin importar los años, tarde o temprano, el reconocimiento llega. Y en esta oportunidad, no puedo estar más de acuerdo. Ya que si había una banda que tenía una deuda de más de 40 años pendientes con el público argentino, esa era Sanctuary. Y afortunadamente, la pudieron saldar el pasado sábado 29 de agosto en el Teatrito, ubicado en el corazón de la ciudad de Buenos Aires.
Una banda que una década atrás, habríamos creído imposible que llegué. Y es que la muerte de su vocalista y principal referente, el inigualable Warrel Dane (ex Nevermore), a fines del 2017 podría haber marcado el fin del sueño. Pero si de algo saben aquellas agrupaciones de thrash norteamericanas de la década del 80’, es de sobrevivir, y sobrellevar las distintas adversidades que le presenta la vida, buscando la manera de siempre salir para adelante. Y los nacidos en Seattle, son una prueba de ello.
Un show que desde temprano, contó con la presencia de distintos referentes tanto nacionales como de Latinoamérica. El primer turno fue Viatorem Astra, conjunto venezolano que aprovechó su tiempo sobre el escenario para compartir su potente heavy/power con los primeros presentes. Su buena performance se tradujo en un notable reconocimiento por parte del público.
Un leve cambio de orden en el line-up, produjo que los muchachos de Black Hell tomaran el relevo de forma anticipada. Y lo hicieron interpretando covers de titanes emblemáticos tanto locales como de afuera. Fue así que sonaron temas de Metallica, Malón, Riff, Hermética e incluso, un “Toxicity” de System of a Down para el cierre. Interesante y variado repertorio por parte de los de zona sur.
Para seguir con el festín eléctrico, Virthual (que originalmente iban segundos) hizo acto de presencia para compartir material de sus dos trabajos discográficos. Y además para presentar “El juego de las palabras”, un tema de su próximo álbum que verá la luz en septiembre. Tal como acostumbran, desprendieron fuerza y melodía a partes iguales.
Y por último, estuvo Guerra Santa. Una banda nacida también en Venezuela pero que lleva casi 10 años instalada en Argentina. Al igual que sus predecesores, su propuesta se movió dentro del rango heavy/power metal, con algunos toques más épicos que recordaron a Manowar. Nada rebuscado, ni tampoco pretencioso. Solo música directa, y hecha con emoción.
Sin mayores demoras y siguiendo el cronograma al pie de la letra, el Teatrito apagó sus luces a las 21:30 para darle la bienvenida oficial al país, a Sanctuary.
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Encabezados por el guitarrista y fundador, Lenny Rutledge, el elenco estadounidense se dio un segundo para sentir el abrazo de sus fanáticos para luego, arrancar su presentación con “Arise and Purify” y “Frozen”, dos piezas de su The Year the Sun Died (2014), que fueron recibidas con los brazos abiertos. Pero pese a la emoción y efervescencia por tener enfrente nuestro a la banda, las miradas apuntaban en una sola dirección: Joseph Michael.
Ser el sucesor de un músico emblemático nunca es tarea sencilla. Más cuando, se reemplaza a alguien que tristemente ya no está con nosotros. El caso de Warrel Dane es uno de esos que dolerá a todos hasta el fin de los días. Una voz especial. Con potencia, con sensibilidad, con personalidad. Tanto en Sanctuary como en Nevermore, dejó demostrado su rango vocal único e identificable.
Ciertamente, la idea de seguir sin él parecía imposible. Pero Joseph Michael lo hace posible. Y en gran parte, se debe a que no busca imitar ni ser un clon exacto de Dane. Todo lo contrario. Encara los temas con su propio registro e impronta. Con un enfoque más teatral, dramático si se quiere, pero que ayuda a darle más cuerpo a esos gritos agudos que el vocalista alcanza. Tampoco sería correcto decir que su voz se aleja mucho de la del ex Nevermore. Pero presenta las suficientes diferencias como para encajar, y no sentirse una versión 2.0 de Warrel.
Habiendo dicho esto, hay que comentar que su rol como frontman también estuvo a la altura. Si bien tuvo un comienzo inestable en dónde claramente los problemas de sonido afectaban su estado y humor, apenas se recompusieron estos inconvenientes, también lo hizo su desempeño en el escenario. Cantando con más alegría, acercándose a la gente, y sacando de la galera lagunas palabras en castellano, mientras refrescaba su garganta con una botella de vino.
La banda por su parte, también se la vio más cómoda una vez solucionado los desperfectos técnicos de los primeros temas. Con un Lenny Rutledge suelto y bien acompañado por la segunda guitarra.
Al tratarse de un show conmemorando 40 años de carrera, era más que evidente que iban a caer los clásicos que les hicieron ganar reconocimiento y estatus a fines de los 80’ y principios de los 90’. “Die for My Sins” y “Seasons of Destruction” de su debut Refuge Denied (1988) fueron las primeras en aparecer. Pero fue a partir de “Future Tense” que el público estalló y se produjo la conexión con la banda.
La convocatoria resultó modesta. Al tratarse de un grupo de heavy/thrash de culto de la segunda ola norteamericana, uno esperaba que el recital no fuese un absoluto sold-out. Pero llamó la atención la poca concurrencia que hubo mientras tocaban las bandas teloneras. Afortunadamente, la cantidad de gente subió en los minutos previos a la salida de los de Seattle, lo que dejó un marco lindo de público presente.
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Ya para el marco final, el grupo aprovechó para hilar dos covers: “Breathe” de Pink Floyd y “White Rabbit” de Jefferson Airplane, pieza que aparece su primer trabajo. Pero el momento distintivo quizás llegó con “Not of the Living”, single adelanto de lo que será el próximo disco de Sanctuary, y que marcará el debut de Michael en las voces.
La composición mostró una vena más oscura y progresiva, más cercana a su anterior álbum que a sus inicios mas thrasheros. Con su cuota de agresividad, el tema cumplió con el propósito demostrar que la banda no solo busca conmemorar el pasado, sino afrontar el futuro con la frente en alto.
Sanctuary culminó su presentación con “Soldiers Of Steel”, pero no así la noche. Ya que apenas terminaron su actuación, los integrantes se acercaron a sus fanáticos para firmar autógrafos y sacarse fotos. Siendo Michael, el que se llevó la atención con su carisma y encanto. Otro pequeño regalo para aquellos que esperaron 40 largos años, para verlos.
Si bien prometieron volver, la tranquilidad de haber presenciado a una agrupación mítica del género permanece en los corazones de aquellos que se atrevieron a venir. Y de aquellos que confían en que el tiempo, pone todo en su lugar.
Etiquetas: argentina, Heavy/Thrash Metal, Latin America Tour 2026, Sanctuary



Dice el dicho, “el tiempo pone todo en su lugar”. Que lo que no es comprendido o reconocido hoy, lo será mañana. Y que sin importar los años, tarde o temprano, el reconocimiento llega. Y en esta oportunidad, no puedo estar más de acuerdo. Ya que si había una banda que tenía una deuda de más de 40 años pendientes con el público argentino, esa era Sanctuary. Y afortunadamente, la pudieron saldar el pasado sábado 29 de agosto en el Teatrito, ubicado en el corazón de la ciudad de Buenos Aires.
Una banda que una década atrás, habríamos creído imposible que llegué. Y es que la muerte de su vocalista y principal referente, el inigualable Warrel Dane (ex Nevermore), a fines del 2017 podría haber marcado el fin del sueño. Pero si de algo saben aquellas agrupaciones de thrash norteamericanas de la década del 80’, es de sobrevivir, y sobrellevar las distintas adversidades que le presenta la vida, buscando la manera de siempre salir para adelante. Y los nacidos en Seattle, son una prueba de ello.
Un show que desde temprano, contó con la presencia de distintos referentes tanto nacionales como de Latinoamérica. El primer turno fue Viatorem Astra, conjunto venezolano que aprovechó su tiempo sobre el escenario para compartir su potente heavy/power con los primeros presentes. Su buena performance se tradujo en un notable reconocimiento por parte del público.
Un leve cambio de orden en el line-up, produjo que los muchachos de Black Hell tomaran el relevo de forma anticipada. Y lo hicieron interpretando covers de titanes emblemáticos tanto locales como de afuera. Fue así que sonaron temas de Metallica, Malón, Riff, Hermética e incluso, un “Toxicity” de System of a Down para el cierre. Interesante y variado repertorio por parte de los de zona sur.
Para seguir con el festín eléctrico, Virthual (que originalmente iban segundos) hizo acto de presencia para compartir material de sus dos trabajos discográficos. Y además para presentar “El juego de las palabras”, un tema de su próximo álbum que verá la luz en septiembre. Tal como acostumbran, desprendieron fuerza y melodía a partes iguales.
Y por último, estuvo Guerra Santa. Una banda nacida también en Venezuela pero que lleva casi 10 años instalada en Argentina. Al igual que sus predecesores, su propuesta se movió dentro del rango heavy/power metal, con algunos toques más épicos que recordaron a Manowar. Nada rebuscado, ni tampoco pretencioso. Solo música directa, y hecha con emoción.
Sin mayores demoras y siguiendo el cronograma al pie de la letra, el Teatrito apagó sus luces a las 21:30 para darle la bienvenida oficial al país, a Sanctuary.
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Encabezados por el guitarrista y fundador, Lenny Rutledge, el elenco estadounidense se dio un segundo para sentir el abrazo de sus fanáticos para luego, arrancar su presentación con “Arise and Purify” y “Frozen”, dos piezas de su The Year the Sun Died (2014), que fueron recibidas con los brazos abiertos. Pero pese a la emoción y efervescencia por tener enfrente nuestro a la banda, las miradas apuntaban en una sola dirección: Joseph Michael.
Ser el sucesor de un músico emblemático nunca es tarea sencilla. Más cuando, se reemplaza a alguien que tristemente ya no está con nosotros. El caso de Warrel Dane es uno de esos que dolerá a todos hasta el fin de los días. Una voz especial. Con potencia, con sensibilidad, con personalidad. Tanto en Sanctuary como en Nevermore, dejó demostrado su rango vocal único e identificable.
Ciertamente, la idea de seguir sin él parecía imposible. Pero Joseph Michael lo hace posible. Y en gran parte, se debe a que no busca imitar ni ser un clon exacto de Dane. Todo lo contrario. Encara los temas con su propio registro e impronta. Con un enfoque más teatral, dramático si se quiere, pero que ayuda a darle más cuerpo a esos gritos agudos que el vocalista alcanza. Tampoco sería correcto decir que su voz se aleja mucho de la del ex Nevermore. Pero presenta las suficientes diferencias como para encajar, y no sentirse una versión 2.0 de Warrel.
Habiendo dicho esto, hay que comentar que su rol como frontman también estuvo a la altura. Si bien tuvo un comienzo inestable en dónde claramente los problemas de sonido afectaban su estado y humor, apenas se recompusieron estos inconvenientes, también lo hizo su desempeño en el escenario. Cantando con más alegría, acercándose a la gente, y sacando de la galera lagunas palabras en castellano, mientras refrescaba su garganta con una botella de vino.
La banda por su parte, también se la vio más cómoda una vez solucionado los desperfectos técnicos de los primeros temas. Con un Lenny Rutledge suelto y bien acompañado por la segunda guitarra.
Al tratarse de un show conmemorando 40 años de carrera, era más que evidente que iban a caer los clásicos que les hicieron ganar reconocimiento y estatus a fines de los 80’ y principios de los 90’. “Die for My Sins” y “Seasons of Destruction” de su debut Refuge Denied (1988) fueron las primeras en aparecer. Pero fue a partir de “Future Tense” que el público estalló y se produjo la conexión con la banda.
La convocatoria resultó modesta. Al tratarse de un grupo de heavy/thrash de culto de la segunda ola norteamericana, uno esperaba que el recital no fuese un absoluto sold-out. Pero llamó la atención la poca concurrencia que hubo mientras tocaban las bandas teloneras. Afortunadamente, la cantidad de gente subió en los minutos previos a la salida de los de Seattle, lo que dejó un marco lindo de público presente.
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Ya para el marco final, el grupo aprovechó para hilar dos covers: “Breathe” de Pink Floyd y “White Rabbit” de Jefferson Airplane, pieza que aparece su primer trabajo. Pero el momento distintivo quizás llegó con “Not of the Living”, single adelanto de lo que será el próximo disco de Sanctuary, y que marcará el debut de Michael en las voces.
La composición mostró una vena más oscura y progresiva, más cercana a su anterior álbum que a sus inicios mas thrasheros. Con su cuota de agresividad, el tema cumplió con el propósito demostrar que la banda no solo busca conmemorar el pasado, sino afrontar el futuro con la frente en alto.
Sanctuary culminó su presentación con “Soldiers Of Steel”, pero no así la noche. Ya que apenas terminaron su actuación, los integrantes se acercaron a sus fanáticos para firmar autógrafos y sacarse fotos. Siendo Michael, el que se llevó la atención con su carisma y encanto. Otro pequeño regalo para aquellos que esperaron 40 largos años, para verlos.
Si bien prometieron volver, la tranquilidad de haber presenciado a una agrupación mítica del género permanece en los corazones de aquellos que se atrevieron a venir. Y de aquellos que confían en que el tiempo, pone todo en su lugar.
Etiquetas: argentina, Heavy/Thrash Metal, Latin America Tour 2026, Sanctuary







