


Segunda edición del Festival metalero, Catalunya Triomfant, hecho e interpretado únicamente en catalán, y como era de esperar, sin repetir ninguna de las formaciones escogidas hace un año, dada la proliferación de bandas que han surgido, y elegido la lengua autóctona de los Països Catalans para expresar sus anhelos, sentimientos, e ideas. En contraste con los años ochenta donde dominaba el castellano (Evo, Zeus, Tigres, o Rigor Mortis), o cuando en los noventa emergió el “english”, con los thrashers Legion, Fuck Off, Doomsday., o el power metal de Lorien.
En una fecha tan reivindicativa políticamente como es el 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, en la que se recuerda la perdida de libertades a manos de los ejércitos borbónicos, castellano/francés, en la Guerra de Sucesión (1701-1714). Este día ha sido musicalmente conmemorado durante este nuevo siglo, desde el notable aumento de apoyo al movimiento separatista, con conciertos multitudinarios desde 2002 bajo el epígrafe de Festa per la Llibertat, con grupos de rock, pop, o reagge, como Brams, Macaco, Txarango, Obrint Pas, Green Valley, Zoo, Sanjosex, Cheb Balowsky, La Troba Kung Fu, o incluso los cubanos Orishas, pero siempre sin la presencia de metal en su cartelería.
Pero dejemos la historia y la lucha a un lado, y vamos con lo acontecido en el polivalente teatro situado en el centro de la ciudad condal, Paral.lel 62, que esta vez no superó la audiencia del pasado año, complicado repetir el éxito de 2025 con más de mil asistentes, en esta ocasión se rondaron los setecientos metaleros presenciando tan magno evento.
Con puntualidad máxima aparecían en escena Thanatopraxy, como lo que son, unos posesos del goregrind más obsceno y sangriento, un incorruptible trio en descomposición permanente, y deformado por Mr. Toxic a la guitarra, enfundado en un mono, o buzo de laburo, y una máscara anti-gas, el bajista Dr. Nausea con su devantal de carnicero profesional, y Rotten Corpse, con restos de sangre, pus y jugo gástrico por cara y pecho, que combina su golpeo de batería con berrear todo lo que puede, y más, secundado en esta ardua labor por el buen doctor.
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Escogieron para esta especial taxidermia musical, la mayoría de sus composiciones en català que encontramos entre sus dos álbumes, y su EP All Politicians Must Die (2024), del que extrajeron “Hereus”, y un cover del grupo Kitsch, que contó con la inestimable colaboración de la poderosa vocalista de Cultum Mortis, Judit Pons. Fueron treinta minutos de metástasis grindcore, con títulos tan atractivos como “Abstraccio Cerebral a Través de la Fossa Nassal”, “Secreció Vaginal Posmortem”, “100 Penis Que Atravessen el Teu Crani”, “Moviments Psicomotrius Erronis Causats Per Ingesta de Poloni”, “Amputació Testicular”, “Mutilació Vaginal Causada per Masturbació amb Crucifix”, o “Femta Subcutanea”, y de esta guisa la mayoría de ellas, hasta que los de Berga se despidieron con el sorpresivo fondo musical de la serie televisiva Magnum P.I.
Tanto por su estilo, temática, y sus rocambolescos títulos, me recordaron a esos austriacos embalsamados en ácido sulfúrico llamados Pungent Stench, a los que vi en un par de ocasiones en los noventa, y que aún siguen en activo en modus pornogrind.
La opción black metalera la encontramos en Manel Woodcutter Ollè aka Amargor, que él solito, pertrechado tras su kit de batería, desgranó una pequeña parte de su extensa y prolífica discografía, que empezó a editar en 2020. Tras una demo, llegó su primer larga duración, Fins a Reeixir Dins la Claror de l’Amargor, seguida por un sinfín de demos, splits, singles i epés, hasta llegar a 2026, con el enorme Serem l’Urna de l’Honor, del que nos clavó en el corazón una “Daga de Flames i Cristall Roig” y “Tomba de Plaga i Tiranía”. En “Immaculat i Sempitern Llòbrec Horror” de su diabólico, A les Portes de l’Infern (2024), contó con David Sanguinous Moth, compañero suyo en otras formaciones como Alliberant, i Sotabosc. Lástima que sus letras no se entiendan demasiado bien en vivo, porque algunas de ellas, contienen un mensaje político bien beligerante.
Cambio de tercio total con las féminas Falç de Fetillera, antes Falç de Metzinera (2017-24), que fue cuando las vi por vez primera, concretamente en el AMFest 2019, y ya en 2021 por La Sorollada de la F.M. de Gràcia, época de la cual recuperaron “Cau el Sol”, “Fongs i Herbes”, “Foc Entre les Banyes”, o “La Tempesta”. En su nueva andadura, Ivan (Zharzha) toma la plaza de batería, y se suma a las fundadoras Marta, y Anna, bajista y coreógrafa de esta singular banda, que en esta ocasión contó con cuatro encantadoras bailarinas más, para acompañar al trio base, con sus melodías tribales que se mueven entre el Folk y el Doom, llenas de mística y brujería ancestral de la Catalunya medieval. De hecho, su fulgurante nuevo sencillo “Estrella Refulgent”, es una adaptación de “Stella Splendens”, perteneciente al Codex del siglo XV, El Llibre Roig de Montserrat.
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Además de las sinuosas, sugerentes, e hipnóticas coreografías de sus danzarinas, con telas, velos, lámparas, y unos arcos de luz led, sustituyendo al fuego real, para “El Pacte”, se sumó a la voz cantante Fiar de Foscor. En resumen, nos volvieron a encandilar nuevamente, como no podía ser de otro modo con sus sincronizadas coreografías, y su miscelánea ancestral.
Volvemos al metal puro y duro bajo el amparo de Angoixa, con su death metal escandinavo, para presentarnos en vivo su quinto trabajo Vida i Mort (2026), del que nos insuflaron una buena dosis con los trallazos “Obsolet”, “Mort”, “Despertar” y “Esplendor”. De su anterior Distopia Digital (2021) descargaron “Monstres”, y de su disco Esclaus de la Por (2018), tocaron “Més que Odi”. Completaron el set con un par de piezas de la era pre-grupal de los barceloneses, cuando su líder Robert García decidió armar, en 2014, él solo, el EP La Foscor del Bosc, y el elepé Camins Sense Destí.
Rabia y sabiduría contenida en cuarenta minutos de radiantes guitarras de siete cuerdas, un bajo musculado, y un tremebundo doble bombo a cargo del alemán Dennis Droege (exSilent). Terminaron una solvente actuación, acompañados por un sectorizado circle pit, sobre un escenario que no les quedo grande, ni mucho menos, y a pesar, de un sonido que tuvo algún que otro vaivén inicial.
En una línea similar, salvando varias atmosferas entró en acción el plato principal de la noche, Foscor, que celebraban el veinticinco aniversario de su creación, con un repertorio especial para la ocasión, echando mano de todo su material en catalán, en su caso, sus últimos lanzamientos, más progresivos que en sus inicios a principios de siglo, más orientados hacia el Black Metal. Aunque en esos primeros elepés ya incluían algún que otro título en su lengua materna, como el tema elegido para abrir boca, “L’Ombra de l’Adicció”, desde su segundo LP, The Smile of the Sad Ones (2007), del que también recuperaron “I Tornà de les Cendres”, y “El Palau dels Plors”, que sería la elegida como cierre.
De su debut ejecutaron “Al Cor de la Boscúria”, y del Groans to the Guilty (2009) sonaron “L’Hivern per a les Muses”, “Melangia”, y “Searching a Seal of Pain (The Beauty)”, rebautizada como “Un Lloc Bell” para esta celebración. De los últimos discos previos al Covid que tanto les penalizó en su proyección internacional, tan solo hicieron un par de cosas, “Instants”, y ya del último álbum Els Sepulcres Blancs (2019), nos nublaron con “Cel Rogent”.
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Los barceloneses no nos mostraron ninguno de sus singles editados entre 2022 y 2023, a la espera de la consecución de un nuevo larga duración, suponemos que ya con el nuevo batero que los acompaña, el neerlandés Arjan Van derWijst, ex miembro de Frozen Dawn, o Avulsed, entre otras. Y es que estos últimos años Fiar ha estado más centrado en su otro proyecto. Jade, que comparte junto al también miembro de Foscor, y de Vidres a La Sang, el guitarrista egarense Albert Martí Còdol. Permaneceremos a la espera para verlos de nuevo, sea con Jade, o bien con Foscor, a los que no veía desde la apertura del AMFest en 2019.
Cumpliendo los horarios a rajatabla, y como colofón, teníamos a Vrademarkg desde Terrassa, que le van a la zaga a sus predecesores, ya que empezaron en esto en el 99 como Tsunami, y ya en 2003 con este nombre imposible. Su front man Jordi Urbano, apareció mostrando el pañuelo palestino que colgó de la batería de Manel Rodríguez, durante los primeros compases de “Clau de Dol”, el corte que abre su recién editado cuarto álbum El Panteó dels Vius.
Siguieron con “Irreverent”, y desde su anterior disco se marcaron “L’Art de Morir”, pero el sonido en primera fila era tan pasado de volumen en los altavoces del foso, que algunos decidimos retroceder posiciones estratégicamente, y escuchar mucho mejor, más canciones nuevas, “L’Escorça de l’Home Mort”, y “La Vall de l’Oblit”.
La traca final con “Arrelats”, la homónima que da título a su anterior trabajo. Antes de retirarse, el grupúsculo que aún permanecíamos en la sala, entonamos el himno nacional de Catalunya, Els Segadors, entre proclamas contra el Estado opresor español, y por la independencia de nuestra tierra.
Pues nada más, esperemos contar con un tercer envite de esta fiesta, con otra nueva hornada de bandas catalanas que aún no han tenido el honor de pasar por ella, como por ejemplo, Braindrag, Santacreu, Capdetrons, Kop, Redimoni, Cruz, Sotabosc, Defuig, o Whrilwind, estos, todo un paradigma en la escena metalera de acá, al tratarse en sus dos elepés los hechos acaecidos durante los enfrentamientos armados contra el Reino de Castilla, el primero se llama 1714, y el segundo 1640, este, relativo a La Revolta dels Segadors, pero al cantar en inglés, no están siendo incluidos ni en este evento, ni en el libro Història i Poder del Mètal Català, al igual que a mis queridos Avern, u otros como Red Shark, o los thrashers Crisix, Terminal Violence, y Radity, o las chicas de Indar, que también han optado por utilizar idiomas varios en sus composiciones.
Estaremos alerta, para una nueva revuelta metalera, a la que podríamos denominar, Nova Fornada De Mètal Català, o NFDMC, emulando aquella NWOBHM.



Segunda edición del Festival metalero, Catalunya Triomfant, hecho e interpretado únicamente en catalán, y como era de esperar, sin repetir ninguna de las formaciones escogidas hace un año, dada la proliferación de bandas que han surgido, y elegido la lengua autóctona de los Països Catalans para expresar sus anhelos, sentimientos, e ideas. En contraste con los años ochenta donde dominaba el castellano (Evo, Zeus, Tigres, o Rigor Mortis), o cuando en los noventa emergió el “english”, con los thrashers Legion, Fuck Off, Doomsday., o el power metal de Lorien.
En una fecha tan reivindicativa políticamente como es el 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, en la que se recuerda la perdida de libertades a manos de los ejércitos borbónicos, castellano/francés, en la Guerra de Sucesión (1701-1714). Este día ha sido musicalmente conmemorado durante este nuevo siglo, desde el notable aumento de apoyo al movimiento separatista, con conciertos multitudinarios desde 2002 bajo el epígrafe de Festa per la Llibertat, con grupos de rock, pop, o reagge, como Brams, Macaco, Txarango, Obrint Pas, Green Valley, Zoo, Sanjosex, Cheb Balowsky, La Troba Kung Fu, o incluso los cubanos Orishas, pero siempre sin la presencia de metal en su cartelería.
Pero dejemos la historia y la lucha a un lado, y vamos con lo acontecido en el polivalente teatro situado en el centro de la ciudad condal, Paral.lel 62, que esta vez no superó la audiencia del pasado año, complicado repetir el éxito de 2025 con más de mil asistentes, en esta ocasión se rondaron los setecientos metaleros presenciando tan magno evento.
Con puntualidad máxima aparecían en escena Thanatopraxy, como lo que son, unos posesos del goregrind más obsceno y sangriento, un incorruptible trio en descomposición permanente, y deformado por Mr. Toxic a la guitarra, enfundado en un mono, o buzo de laburo, y una máscara anti-gas, el bajista Dr. Nausea con su devantal de carnicero profesional, y Rotten Corpse, con restos de sangre, pus y jugo gástrico por cara y pecho, que combina su golpeo de batería con berrear todo lo que puede, y más, secundado en esta ardua labor por el buen doctor.
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Escogieron para esta especial taxidermia musical, la mayoría de sus composiciones en català que encontramos entre sus dos álbumes, y su EP All Politicians Must Die (2024), del que extrajeron “Hereus”, y un cover del grupo Kitsch, que contó con la inestimable colaboración de la poderosa vocalista de Cultum Mortis, Judit Pons. Fueron treinta minutos de metástasis grindcore, con títulos tan atractivos como “Abstraccio Cerebral a Través de la Fossa Nassal”, “Secreció Vaginal Posmortem”, “100 Penis Que Atravessen el Teu Crani”, “Moviments Psicomotrius Erronis Causats Per Ingesta de Poloni”, “Amputació Testicular”, “Mutilació Vaginal Causada per Masturbació amb Crucifix”, o “Femta Subcutanea”, y de esta guisa la mayoría de ellas, hasta que los de Berga se despidieron con el sorpresivo fondo musical de la serie televisiva Magnum P.I.
Tanto por su estilo, temática, y sus rocambolescos títulos, me recordaron a esos austriacos embalsamados en ácido sulfúrico llamados Pungent Stench, a los que vi en un par de ocasiones en los noventa, y que aún siguen en activo en modus pornogrind.
La opción black metalera la encontramos en Manel Woodcutter Ollè aka Amargor, que él solito, pertrechado tras su kit de batería, desgranó una pequeña parte de su extensa y prolífica discografía, que empezó a editar en 2020. Tras una demo, llegó su primer larga duración, Fins a Reeixir Dins la Claror de l’Amargor, seguida por un sinfín de demos, splits, singles i epés, hasta llegar a 2026, con el enorme Serem l’Urna de l’Honor, del que nos clavó en el corazón una “Daga de Flames i Cristall Roig” y “Tomba de Plaga i Tiranía”. En “Immaculat i Sempitern Llòbrec Horror” de su diabólico, A les Portes de l’Infern (2024), contó con David Sanguinous Moth, compañero suyo en otras formaciones como Alliberant, i Sotabosc. Lástima que sus letras no se entiendan demasiado bien en vivo, porque algunas de ellas, contienen un mensaje político bien beligerante.
Cambio de tercio total con las féminas Falç de Fetillera, antes Falç de Metzinera (2017-24), que fue cuando las vi por vez primera, concretamente en el AMFest 2019, y ya en 2021 por La Sorollada de la F.M. de Gràcia, época de la cual recuperaron “Cau el Sol”, “Fongs i Herbes”, “Foc Entre les Banyes”, o “La Tempesta”. En su nueva andadura, Ivan (Zharzha) toma la plaza de batería, y se suma a las fundadoras Marta, y Anna, bajista y coreógrafa de esta singular banda, que en esta ocasión contó con cuatro encantadoras bailarinas más, para acompañar al trio base, con sus melodías tribales que se mueven entre el Folk y el Doom, llenas de mística y brujería ancestral de la Catalunya medieval. De hecho, su fulgurante nuevo sencillo “Estrella Refulgent”, es una adaptación de “Stella Splendens”, perteneciente al Codex del siglo XV, El Llibre Roig de Montserrat.
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Además de las sinuosas, sugerentes, e hipnóticas coreografías de sus danzarinas, con telas, velos, lámparas, y unos arcos de luz led, sustituyendo al fuego real, para “El Pacte”, se sumó a la voz cantante Fiar de Foscor. En resumen, nos volvieron a encandilar nuevamente, como no podía ser de otro modo con sus sincronizadas coreografías, y su miscelánea ancestral.
Volvemos al metal puro y duro bajo el amparo de Angoixa, con su death metal escandinavo, para presentarnos en vivo su quinto trabajo Vida i Mort (2026), del que nos insuflaron una buena dosis con los trallazos “Obsolet”, “Mort”, “Despertar” y “Esplendor”. De su anterior Distopia Digital (2021) descargaron “Monstres”, y de su disco Esclaus de la Por (2018), tocaron “Més que Odi”. Completaron el set con un par de piezas de la era pre-grupal de los barceloneses, cuando su líder Robert García decidió armar, en 2014, él solo, el EP La Foscor del Bosc, y el elepé Camins Sense Destí.
Rabia y sabiduría contenida en cuarenta minutos de radiantes guitarras de siete cuerdas, un bajo musculado, y un tremebundo doble bombo a cargo del alemán Dennis Droege (exSilent). Terminaron una solvente actuación, acompañados por un sectorizado circle pit, sobre un escenario que no les quedo grande, ni mucho menos, y a pesar, de un sonido que tuvo algún que otro vaivén inicial.
En una línea similar, salvando varias atmosferas entró en acción el plato principal de la noche, Foscor, que celebraban el veinticinco aniversario de su creación, con un repertorio especial para la ocasión, echando mano de todo su material en catalán, en su caso, sus últimos lanzamientos, más progresivos que en sus inicios a principios de siglo, más orientados hacia el Black Metal. Aunque en esos primeros elepés ya incluían algún que otro título en su lengua materna, como el tema elegido para abrir boca, “L’Ombra de l’Adicció”, desde su segundo LP, The Smile of the Sad Ones (2007), del que también recuperaron “I Tornà de les Cendres”, y “El Palau dels Plors”, que sería la elegida como cierre.
De su debut ejecutaron “Al Cor de la Boscúria”, y del Groans to the Guilty (2009) sonaron “L’Hivern per a les Muses”, “Melangia”, y “Searching a Seal of Pain (The Beauty)”, rebautizada como “Un Lloc Bell” para esta celebración. De los últimos discos previos al Covid que tanto les penalizó en su proyección internacional, tan solo hicieron un par de cosas, “Instants”, y ya del último álbum Els Sepulcres Blancs (2019), nos nublaron con “Cel Rogent”.
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Los barceloneses no nos mostraron ninguno de sus singles editados entre 2022 y 2023, a la espera de la consecución de un nuevo larga duración, suponemos que ya con el nuevo batero que los acompaña, el neerlandés Arjan Van derWijst, ex miembro de Frozen Dawn, o Avulsed, entre otras. Y es que estos últimos años Fiar ha estado más centrado en su otro proyecto. Jade, que comparte junto al también miembro de Foscor, y de Vidres a La Sang, el guitarrista egarense Albert Martí Còdol. Permaneceremos a la espera para verlos de nuevo, sea con Jade, o bien con Foscor, a los que no veía desde la apertura del AMFest en 2019.
Cumpliendo los horarios a rajatabla, y como colofón, teníamos a Vrademarkg desde Terrassa, que le van a la zaga a sus predecesores, ya que empezaron en esto en el 99 como Tsunami, y ya en 2003 con este nombre imposible. Su front man Jordi Urbano, apareció mostrando el pañuelo palestino que colgó de la batería de Manel Rodríguez, durante los primeros compases de “Clau de Dol”, el corte que abre su recién editado cuarto álbum El Panteó dels Vius.
Siguieron con “Irreverent”, y desde su anterior disco se marcaron “L’Art de Morir”, pero el sonido en primera fila era tan pasado de volumen en los altavoces del foso, que algunos decidimos retroceder posiciones estratégicamente, y escuchar mucho mejor, más canciones nuevas, “L’Escorça de l’Home Mort”, y “La Vall de l’Oblit”.
La traca final con “Arrelats”, la homónima que da título a su anterior trabajo. Antes de retirarse, el grupúsculo que aún permanecíamos en la sala, entonamos el himno nacional de Catalunya, Els Segadors, entre proclamas contra el Estado opresor español, y por la independencia de nuestra tierra.
Pues nada más, esperemos contar con un tercer envite de esta fiesta, con otra nueva hornada de bandas catalanas que aún no han tenido el honor de pasar por ella, como por ejemplo, Braindrag, Santacreu, Capdetrons, Kop, Redimoni, Cruz, Sotabosc, Defuig, o Whrilwind, estos, todo un paradigma en la escena metalera de acá, al tratarse en sus dos elepés los hechos acaecidos durante los enfrentamientos armados contra el Reino de Castilla, el primero se llama 1714, y el segundo 1640, este, relativo a La Revolta dels Segadors, pero al cantar en inglés, no están siendo incluidos ni en este evento, ni en el libro Història i Poder del Mètal Català, al igual que a mis queridos Avern, u otros como Red Shark, o los thrashers Crisix, Terminal Violence, y Radity, o las chicas de Indar, que también han optado por utilizar idiomas varios en sus composiciones.
Estaremos alerta, para una nueva revuelta metalera, a la que podríamos denominar, Nova Fornada De Mètal Català, o NFDMC, emulando aquella NWOBHM.































