


La sala Razzmatazz 3 de Barcelona reunió una noche a cuatro bandas con distintas formas de entender el metal, desde las melodías del power metal hasta la contundencia del metal sinfónico. Serapis Project, Liv Sin y Rexoria calentaron el ambiente antes de que Eleine tomara el escenario para cerrar la velada con un repertorio extenso y una actuación en la que la fuerza instrumental y la voz de Madeleine Liljestam llevaron el peso del espectáculo.
Serapis Project abrió la noche con un concierto que combinó intensidad, cercanía y una estructura bien definida. Con Kristina Vega al frente, la banda alternó momentos envolventes con pasajes de mayor contundencia, comenzando con “Ascension” y “Act I: Defiance”, antes de adentrarse en la carga emocional de “The Gravest Mistake”, la oscuridad de “Act IV: Vengeance” y la velocidad de “The Fury of the Storm”. Entre temas, hubo espacio para anécdotas cotidianas y referencias a las próximas fechas de la banda, en un ambiente distendido que no restó fuerza a la actuación. “Act VIII: Palingenesis” puso el broche final a un concierto marcado por la personalidad y la complicidad con los asistentes.
Con Liv Sin, el protagonismo recayó en la imponente presencia de Liv Jagrell, que se adueñó del escenario desde los primeros compases. La formación sueca descargó su heavy metal sin dar tregua, encadenando “Raven”, “Praise the Winners”, “It’s Not Your Life”, “Run” y “Forget My Name” en una sucesión de riffs afilados y estribillos directos. La recta final mantuvo la intensidad con “Above the Line” y “King of Fools”, que desataron los aplausos del público. Al terminar, Jagrell agradeció especialmente a las organizadoras, Elaine y Victoria, el trabajo realizado, y dedicó unas palabras a los asistentes: “Queremos agradecerles a ustedes por darnos la mejor noche de esta gira. ¡Gracias, Barcelona!”. La fotografía final de la banda junto al público cerró su paso por Razzmatazz 3 con un recuerdo compartido.
Rexoria, con Frida Ohlin al frente, aportó la vertiente más melódica y épica de la noche, apoyada en una combinación de heavy y power metal. “Paradigm” abrió una actuación que pronto ganó velocidad con “Break the Wave” y “Set Me on Fire”, antes de dar paso a la intensidad de “Rage and Madness” y los desarrollos más épicos de “Metallic Rain” y “Dancing on the Ruins”. Tras agradecer la acogida del público barcelonés, Ohlin dio paso a “Malleus Maleficarum”, uno de los cortes con mayor carga teatral del repertorio. La banda reservó para el tramo final “Light Up the Sky”, “Enchanted Island” y “Reach for the Heavens in Time”, cerrando con una descarga que combinó melodía, potencia y vocación de himno.
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El cierre quedó en manos de Eleine, que convirtió la sala en un escenario de riffs pesados, melodías sinfónicas y una intensidad sostenida durante todo el concierto. Madeleine Liljestam destacó por su presencia escénica y por una interpretación vocal capaz de moverse entre registros líricos y pasajes de mayor fuerza. Cercana con los asistentes, bromeó sobre el calor de la sala, saludó con un espontáneo “Barcelona, com estàs?” y dedicó unas palabras de agradecimiento a las bandas que habían abierto la velada. A su lado, Rikard Ekberg, guitarrista y vocalista, aportó el contrapunto más agresivo con sus voces guturales y unos riffs contundentes, respaldados por una base instrumental que mantuvo el pulso de la actuación.
La introducción de “Towards the Fields” desembocó en “Enemies”, dando comienzo a un repertorio que avanzó entre cambios de intensidad y una combinación constante de melodía y pesadez. “Never Forget” y “Ava of Death” asentaron el ritmo, mientras que “Empire of Lies” elevó la contundencia del directo. La sucesión de “Liars Linger”, “Dancing in Hell” y “As I Breathe” mantuvo al público atento a cada cambio, con los estribillos ganando protagonismo entre los riffs y las líneas vocales de Liljestam. La respuesta de los asistentes acompañó una actuación en la que la banda encontró espacio para desarrollar tanto su faceta más sinfónica como su vertiente más agresiva.
La recta final concentró buena parte de la conexión entre escenario y público. “Watch As We Rise”, “We March” y “War Das Alles” dieron paso a una sucesión de cánticos y palmas, antes de que “Ich Sehe Dich”, “Where Your Rotting Corpse Lie” y “We Stand United” prolongaran la descarga. Eleine reservó “We Shall Remain” para despedirse, poniendo fin a un concierto que dejó patente la solidez de la formación sueca en directo. Más allá de la puesta en escena, fue la combinación de la voz de Liljestam, los registros guturales de Ekberg y la contundencia instrumental la que sostuvo el espectáculo hasta el último tema.
La noche de Razzmatazz 3 dejó cuatro propuestas diferentes bajo un mismo techo y un cierre en el que Eleine impuso su personalidad sin renunciar a los matices melódicos. Serapis Project, Liv Sin y Rexoria aportaron variedad al cartel, mientras que la formación sueca puso el punto final con una descarga de metal sinfónico que mantuvo la intensidad hasta el último acorde.



La sala Razzmatazz 3 de Barcelona reunió una noche a cuatro bandas con distintas formas de entender el metal, desde las melodías del power metal hasta la contundencia del metal sinfónico. Serapis Project, Liv Sin y Rexoria calentaron el ambiente antes de que Eleine tomara el escenario para cerrar la velada con un repertorio extenso y una actuación en la que la fuerza instrumental y la voz de Madeleine Liljestam llevaron el peso del espectáculo.
Serapis Project abrió la noche con un concierto que combinó intensidad, cercanía y una estructura bien definida. Con Kristina Vega al frente, la banda alternó momentos envolventes con pasajes de mayor contundencia, comenzando con “Ascension” y “Act I: Defiance”, antes de adentrarse en la carga emocional de “The Gravest Mistake”, la oscuridad de “Act IV: Vengeance” y la velocidad de “The Fury of the Storm”. Entre temas, hubo espacio para anécdotas cotidianas y referencias a las próximas fechas de la banda, en un ambiente distendido que no restó fuerza a la actuación. “Act VIII: Palingenesis” puso el broche final a un concierto marcado por la personalidad y la complicidad con los asistentes.
Con Liv Sin, el protagonismo recayó en la imponente presencia de Liv Jagrell, que se adueñó del escenario desde los primeros compases. La formación sueca descargó su heavy metal sin dar tregua, encadenando “Raven”, “Praise the Winners”, “It’s Not Your Life”, “Run” y “Forget My Name” en una sucesión de riffs afilados y estribillos directos. La recta final mantuvo la intensidad con “Above the Line” y “King of Fools”, que desataron los aplausos del público. Al terminar, Jagrell agradeció especialmente a las organizadoras, Elaine y Victoria, el trabajo realizado, y dedicó unas palabras a los asistentes: “Queremos agradecerles a ustedes por darnos la mejor noche de esta gira. ¡Gracias, Barcelona!”. La fotografía final de la banda junto al público cerró su paso por Razzmatazz 3 con un recuerdo compartido.
Rexoria, con Frida Ohlin al frente, aportó la vertiente más melódica y épica de la noche, apoyada en una combinación de heavy y power metal. “Paradigm” abrió una actuación que pronto ganó velocidad con “Break the Wave” y “Set Me on Fire”, antes de dar paso a la intensidad de “Rage and Madness” y los desarrollos más épicos de “Metallic Rain” y “Dancing on the Ruins”. Tras agradecer la acogida del público barcelonés, Ohlin dio paso a “Malleus Maleficarum”, uno de los cortes con mayor carga teatral del repertorio. La banda reservó para el tramo final “Light Up the Sky”, “Enchanted Island” y “Reach for the Heavens in Time”, cerrando con una descarga que combinó melodía, potencia y vocación de himno.
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La introducción de “Towards the Fields” desembocó en “Enemies”, dando comienzo a un repertorio que avanzó entre cambios de intensidad y una combinación constante de melodía y pesadez. “Never Forget” y “Ava of Death” asentaron el ritmo, mientras que “Empire of Lies” elevó la contundencia del directo. La sucesión de “Liars Linger”, “Dancing in Hell” y “As I Breathe” mantuvo al público atento a cada cambio, con los estribillos ganando protagonismo entre los riffs y las líneas vocales de Liljestam. La respuesta de los asistentes acompañó una actuación en la que la banda encontró espacio para desarrollar tanto su faceta más sinfónica como su vertiente más agresiva.
La recta final concentró buena parte de la conexión entre escenario y público. “Watch As We Rise”, “We March” y “War Das Alles” dieron paso a una sucesión de cánticos y palmas, antes de que “Ich Sehe Dich”, “Where Your Rotting Corpse Lie” y “We Stand United” prolongaran la descarga. Eleine reservó “We Shall Remain” para despedirse, poniendo fin a un concierto que dejó patente la solidez de la formación sueca en directo. Más allá de la puesta en escena, fue la combinación de la voz de Liljestam, los registros guturales de Ekberg y la contundencia instrumental la que sostuvo el espectáculo hasta el último tema.
La noche de Razzmatazz 3 dejó cuatro propuestas diferentes bajo un mismo techo y un cierre en el que Eleine impuso su personalidad sin renunciar a los matices melódicos. Serapis Project, Liv Sin y Rexoria aportaron variedad al cartel, mientras que la formación sueca puso el punto final con una descarga de metal sinfónico que mantuvo la intensidad hasta el último acorde.























