Primera visita como cabezas de cartel por la península de los thrashers californianos Heathen, hasta hoy siempre había sido acompañando a diversas bandas de la escena thrash norteamericana. La última, el pasado año junto a Overkill, y las anteriores junto a colegas del área de San Francisco como Exodus, Testament, o Death Angel.
Al igual que hace un par de meses con los veteranos Heavy Pettin’, otro duro ascenso hasta la sala Upload para una noche de thrash con los chicos de Heathen, que fue precedida incomprensiblemente por una formación que poco o nada tiene que ver con los norteamericanos. Desde Cartagena, llegaba una banda de metal melódico llamada Angel Negro, no confundir con la formación de mismo nombre, y que sí practicaban thrash metal en los noventa, radicados casualmente en la vecina capital murciana.
Cuando accedí a la coqueta sala de tres niveles de altura, el sexteto presentaba su nuevo single, el titulado “Rompe el Silencio”, confirmando lo visto y oído durante el día a través de distintas plataformas, una formación bien compacta, con un Francisco Cifre sobrado de una voz, que me recuerda por tesitura a la de Carlos Escobedo (Savia, Sober), y sorprendido por un bajista que aporrea su instrumento con una intensidad inusitada, estilo Mark Animal Mendoza (Twisted Sister, Dictators). Continuaron con “Tormento Eterno” que cuenta con notable presencia de teclados, y un solo de guitarras a doble mano, con Rocky y Mesi cruzándolas, e interponiendo la mano izquierda en el mástil del otro, espectacular. Al igual que la versión que se marcaron de “Maldito Corazón” de los mismísimos Saratoga, y es que ese es el terreno en el que se mueven los cartageneros, tipo Avalanch, Warcry, o Helloween y Dream Theater en el plano internacional.
El vocalista que lucía una bandera con el arco iris colgando de su cinturón, pidió apoyo vocal para “Donde Habitan los Sueños”, un tema con reminiscencias a Mago de Oz, obteniendo una notable respuesta del medio centenar que presenciamos su notable actuación. Finalizaron con “No Seré Como Tu”, que al igual que la mayoría de las piezas, era extraída de su álbum debut El Despertar (2022).
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Heathen con cuarenta largos años de historia, pero con tan solo cuatro álbumes en su haber, y un lapsus de unos diez años, 1992-2001, en los que su líder Leonid Altus aka Lee Altus retornó a Alemania, para unirse a los industriales Die Krupps, y después a los míticos Angel Witch. Ahora vuelven finalmente como cabezas de cartel, aunque sin la presencia de este, y es que el nacido en Odessa, Ucrania es miembro de Exodus desde 2005 sustituyendo a Rick Hunolt, en una situación muy similar al también guitarra de Exodus, Gary Holt, que pasó durante unos años a formar con Slayer, ocupando la plaza de Jeff Hanneman. Así que nos encontramos con dos tipos que combinan su banda madre con otra de superior categoría, y es que Altus sigue perteneciendo a Heathen, aunque predomina su presencia con Exodus, con los que ha estado girando por Europa este mismo mes de agosto. Así que sin la presencia del guitarra, sustituido por el canadiense Kyle Edissi (Invicta), con un físico muy similar a Rob Flynn (Machine Head, VioLence), nos quedamos con David White al frente del quinteto.
Tras el “Rock Bottom” de UFO, cambio radical con la intro que abre su The Evolution of Chaos (2009), una brillante obertura y el corte que le sigue, la trepidante “Dying Season”, con la batería del recién reclutado, el también canadiense Ryan Murray Idris (Aggressor) a una velocidad, y un marcaje impecable que mantuvo durante los ochenta minutos de show. El front-man aprovechó el solo de Kyle y Kragen, para chocar puños con las primeras filas, y desaparecer para volver enfundado con un su chaleco de cuero negro.
Siguieron con “Opiate the Masses”, y la que da título a su último disco “Empire of the Blind”, hasta llegar a la pieza que da nombre a su debut, “Breaking the Silence”, durante las cuales nos sorprendió un tipo agitando una pequeña bandera ucraniana, al parecer no debía estar informado de la no presencia del guitarrista nacido en Odessa. Continuaron con “Blood to be Let”, y “Control by Chaos”, entre las que White siguió interrelacionándose con el público, bromeando, y adulándolo dado el gran apoyo, y aliento recibido por la banda durante cada uno de los doce cortes ejecutados. De hecho David, nos calificó como una de las audiencias más salvajes con las que se han topado antes de presentarnos “Mercy is Not Virtue”, otro intenso trallazo con la peña levantando puños, haciendo coros hasta un excelso solo del guitarra de Invicta.
Kragen Lum que es ahora mismo el máximo compositor de la banda, es quien se dirige a los doscientos fans para grabarnos entonando el nombre de la banda a grito pelado durante unos minutos, seguido por el clásico cántico futbolero del oe oeoeoe. David agradece a los presentes por hacerles confianza en una noche de lunes antes de entrar con “Sun in my Hand” en el que no faltaron más coros y palmas para este melódico corte. El cantante se viene arriba y lleva a cabo un duelo de voces con la gente, antes de introducirnos con “Death by Hanging” para la que pide que cantemos el estribillo junto a ellos, y se producen, por fin, los primeros bailes/pogos de verdad de la noche.
Un pequeño descanso antes de volver con “Hypnotized”, la pieza que abre su Victims of Deception (1991), que consta de una larga intro con una voz en off distorsionada, en la que vivimos una euforia general en forma de rompedor headbanging, y un moshing algo más selectivo en la planta baja, la entrelazan con “The Blight”, y entre un mar de aplausos llegamos al final con “Goblin’s Blade” con más moshing y hasta algún que otro stage diving.
Pues así nos dejaron, con un grato sabor de boca, que supo a poco, ya que se hicieron cortos los ochenta minutos, ya podían haber llegado a los noventa con un par de piezas más. Se despidieron prometiendo volver, una vez más, desde aquellos primeros shows junto a Sepultura y Sacred Reich en 1991, cuando los brasileros registraron su icónico video en directo en la sala Zeleste, Under Siege, en una doble sesión inolvidable e irrepetible.
Primera visita como cabezas de cartel por la península de los thrashers californianos Heathen, hasta hoy siempre había sido acompañando a diversas bandas de la escena thrash norteamericana. La última, el pasado año junto a Overkill, y las anteriores junto a colegas del área de San Francisco como Exodus, Testament, o Death Angel.
Al igual que hace un par de meses con los veteranos Heavy Pettin’, otro duro ascenso hasta la sala Upload para una noche de thrash con los chicos de Heathen, que fue precedida incomprensiblemente por una formación que poco o nada tiene que ver con los norteamericanos. Desde Cartagena, llegaba una banda de metal melódico llamada Angel Negro, no confundir con la formación de mismo nombre, y que sí practicaban thrash metal en los noventa, radicados casualmente en la vecina capital murciana.
Cuando accedí a la coqueta sala de tres niveles de altura, el sexteto presentaba su nuevo single, el titulado “Rompe el Silencio”, confirmando lo visto y oído durante el día a través de distintas plataformas, una formación bien compacta, con un Francisco Cifre sobrado de una voz, que me recuerda por tesitura a la de Carlos Escobedo (Savia, Sober), y sorprendido por un bajista que aporrea su instrumento con una intensidad inusitada, estilo Mark Animal Mendoza (Twisted Sister, Dictators). Continuaron con “Tormento Eterno” que cuenta con notable presencia de teclados, y un solo de guitarras a doble mano, con Rocky y Mesi cruzándolas, e interponiendo la mano izquierda en el mástil del otro, espectacular. Al igual que la versión que se marcaron de “Maldito Corazón” de los mismísimos Saratoga, y es que ese es el terreno en el que se mueven los cartageneros, tipo Avalanch, Warcry, o Helloween y Dream Theater en el plano internacional.
El vocalista que lucía una bandera con el arco iris colgando de su cinturón, pidió apoyo vocal para “Donde Habitan los Sueños”, un tema con reminiscencias a Mago de Oz, obteniendo una notable respuesta del medio centenar que presenciamos su notable actuación. Finalizaron con “No Seré Como Tu”, que al igual que la mayoría de las piezas, era extraída de su álbum debut El Despertar (2022).
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Heathen con cuarenta largos años de historia, pero con tan solo cuatro álbumes en su haber, y un lapsus de unos diez años, 1992-2001, en los que su líder Leonid Altus aka Lee Altus retornó a Alemania, para unirse a los industriales Die Krupps, y después a los míticos Angel Witch. Ahora vuelven finalmente como cabezas de cartel, aunque sin la presencia de este, y es que el nacido en Odessa, Ucrania es miembro de Exodus desde 2005 sustituyendo a Rick Hunolt, en una situación muy similar al también guitarra de Exodus, Gary Holt, que pasó durante unos años a formar con Slayer, ocupando la plaza de Jeff Hanneman. Así que nos encontramos con dos tipos que combinan su banda madre con otra de superior categoría, y es que Altus sigue perteneciendo a Heathen, aunque predomina su presencia con Exodus, con los que ha estado girando por Europa este mismo mes de agosto. Así que sin la presencia del guitarra, sustituido por el canadiense Kyle Edissi (Invicta), con un físico muy similar a Rob Flynn (Machine Head, VioLence), nos quedamos con David White al frente del quinteto.
Tras el “Rock Bottom” de UFO, cambio radical con la intro que abre su The Evolution of Chaos (2009), una brillante obertura y el corte que le sigue, la trepidante “Dying Season”, con la batería del recién reclutado, el también canadiense Ryan Murray Idris (Aggressor) a una velocidad, y un marcaje impecable que mantuvo durante los ochenta minutos de show. El front-man aprovechó el solo de Kyle y Kragen, para chocar puños con las primeras filas, y desaparecer para volver enfundado con un su chaleco de cuero negro.
Siguieron con “Opiate the Masses”, y la que da título a su último disco “Empire of the Blind”, hasta llegar a la pieza que da nombre a su debut, “Breaking the Silence”, durante las cuales nos sorprendió un tipo agitando una pequeña bandera ucraniana, al parecer no debía estar informado de la no presencia del guitarrista nacido en Odessa. Continuaron con “Blood to be Let”, y “Control by Chaos”, entre las que White siguió interrelacionándose con el público, bromeando, y adulándolo dado el gran apoyo, y aliento recibido por la banda durante cada uno de los doce cortes ejecutados. De hecho David, nos calificó como una de las audiencias más salvajes con las que se han topado antes de presentarnos “Mercy is Not Virtue”, otro intenso trallazo con la peña levantando puños, haciendo coros hasta un excelso solo del guitarra de Invicta.
Kragen Lum que es ahora mismo el máximo compositor de la banda, es quien se dirige a los doscientos fans para grabarnos entonando el nombre de la banda a grito pelado durante unos minutos, seguido por el clásico cántico futbolero del oe oeoeoe. David agradece a los presentes por hacerles confianza en una noche de lunes antes de entrar con “Sun in my Hand” en el que no faltaron más coros y palmas para este melódico corte. El cantante se viene arriba y lleva a cabo un duelo de voces con la gente, antes de introducirnos con “Death by Hanging” para la que pide que cantemos el estribillo junto a ellos, y se producen, por fin, los primeros bailes/pogos de verdad de la noche.
Un pequeño descanso antes de volver con “Hypnotized”, la pieza que abre su Victims of Deception (1991), que consta de una larga intro con una voz en off distorsionada, en la que vivimos una euforia general en forma de rompedor headbanging, y un moshing algo más selectivo en la planta baja, la entrelazan con “The Blight”, y entre un mar de aplausos llegamos al final con “Goblin’s Blade” con más moshing y hasta algún que otro stage diving.
Pues así nos dejaron, con un grato sabor de boca, que supo a poco, ya que se hicieron cortos los ochenta minutos, ya podían haber llegado a los noventa con un par de piezas más. Se despidieron prometiendo volver, una vez más, desde aquellos primeros shows junto a Sepultura y Sacred Reich en 1991, cuando los brasileros registraron su icónico video en directo en la sala Zeleste, Under Siege, en una doble sesión inolvidable e irrepetible.