


La historia de Calva Louise no responde a las reglas tradicionales de la industria musical. Nacida de la unión de tres músicos de distintas nacionalidades, la banda ha construido un universo propio en el que conviven el metal industrial, el punk, la electrónica y la ciencia ficción. Tras su paso por el festival Rock & Thunder el pasado verano, el trío regresó a España para presentar su nuevo álbum, Edge of the Abyss, con una gira de salas que tuvo su parada en la Razzmatazz de Barcelona el pasado 31 de octubre.
La velada comenzó con ETJM Project, que volvió a demostrar su capacidad para ofrecer un directo contundente y lleno de personalidad. Con su ya clásico fondo de escenario protagonizado por gatitos, la banda ofreció un show brutal, acompañado por un sonido excelente que permitió disfrutar de cada detalle de su propuesta. Ya habíamos tenido ocasión de verlos en su anterior encuentro con Indar, y esta nueva actuación confirmó las buenas sensaciones que nos habían dejado entonces, con una presentación sólida y una gran respuesta sobre el escenario.
Desde el primer momento, Calva Louise apostó por una puesta en escena cuidada, con tres pantallas a cada lado y un imponente neón rojo presidiendo el escenario. Después de la introducción de “The Abyss”, “Tunnel Vision” abrió la descarga con una combinación de bases rítmicas demoledoras y sintetizadores agresivos. La intensidad continuó con “W.T.F.”, donde Jess Allanic dejó claras sus capacidades tanto vocales como instrumentales, alternando guitarra y teclados, además de pasar de registros melódicos a screams viscerales. «Es nuestra primera vez en Barcelona y yo vengo de Venezuela», comentó antes de presentar “El umbral”, uno de los primeros momentos especiales de la noche, con la vocalista alternando voces limpias y guturales sobre las hipnóticas líneas de bajo de Alizon Taho. Con “Over the Threshold” llegaron los primeros mosh pits y un destacado solo de guitarra de Jess, mientras que “Under the Skin” y “The Wanderer” mantuvieron la intensidad y la conexión con una sala que respondía con entusiasmo.
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Uno de los momentos más emotivos llegó con “La promesa” y “Con corazón”, dos canciones que encontraron una respuesta especial en los coros del público. Jess aprovechó para agradecer la presencia de tantos compatriotas venezolanos y mencionar distintas ciudades del país, entre ellas Caracas, Maracaibo, Valencia y Maracay. También explicó que todo lo que rodea al proyecto está realizado por ellos mismos: desde la música y los videoclips hasta los escenarios y los elementos visuales que acompañan sus conciertos. Una filosofía autogestionada que se refleja en una puesta en escena elaborada artesanalmente y perfectamente sincronizada con cada canción. Hubo tiempo incluso para un momento entrañable cuando la banda felicitó a Andrea, una pequeña fan que cumplía años, con un improvisado “Cumpleaños feliz” junto a toda la sala. Musicalmente, “Feast Is Over” recuperó los pasajes más oscuros y pesados del repertorio, con Jess al frente de unos riffs complejos que combinaron matices barrocos y contundencia metalera.
El tramo final fue una sucesión de descargas sin apenas respiro. “Square One” provocó una auténtica explosión en la pista con saltos y empujones, antes de dar paso a “Hate in Me”, “Impeccable”, “Lo que vale” y “Aimless”. Especialmente destacada fue la ejecución de “Impeccable”, donde el trío volvió a demostrar una precisión instrumental extraordinaria y una facilidad sorprendente para moverse entre diferentes estilos. Después de una hora de actuación, “Oportunista” puso el broche al repertorio principal y, ante los insistentes cánticos de «¡Otra, otra!», la banda regresó para despedirse. La celebración terminó de la manera más inesperada, con un asistente disfrazado de dinosaurio haciendo crowd surfing mientras sonaba música venezolana, una última muestra del ambiente festivo y de la complicidad que Calva Louise consiguió generar durante toda la noche.



La historia de Calva Louise no responde a las reglas tradicionales de la industria musical. Nacida de la unión de tres músicos de distintas nacionalidades, la banda ha construido un universo propio en el que conviven el metal industrial, el punk, la electrónica y la ciencia ficción. Tras su paso por el festival Rock & Thunder el pasado verano, el trío regresó a España para presentar su nuevo álbum, Edge of the Abyss, con una gira de salas que tuvo su parada en la Razzmatazz de Barcelona el pasado 31 de octubre.
La velada comenzó con ETJM Project, que volvió a demostrar su capacidad para ofrecer un directo contundente y lleno de personalidad. Con su ya clásico fondo de escenario protagonizado por gatitos, la banda ofreció un show brutal, acompañado por un sonido excelente que permitió disfrutar de cada detalle de su propuesta. Ya habíamos tenido ocasión de verlos en su anterior encuentro con Indar, y esta nueva actuación confirmó las buenas sensaciones que nos habían dejado entonces, con una presentación sólida y una gran respuesta sobre el escenario.
Desde el primer momento, Calva Louise apostó por una puesta en escena cuidada, con tres pantallas a cada lado y un imponente neón rojo presidiendo el escenario. Después de la introducción de “The Abyss”, “Tunnel Vision” abrió la descarga con una combinación de bases rítmicas demoledoras y sintetizadores agresivos. La intensidad continuó con “W.T.F.”, donde Jess Allanic dejó claras sus capacidades tanto vocales como instrumentales, alternando guitarra y teclados, además de pasar de registros melódicos a screams viscerales. «Es nuestra primera vez en Barcelona y yo vengo de Venezuela», comentó antes de presentar “El umbral”, uno de los primeros momentos especiales de la noche, con la vocalista alternando voces limpias y guturales sobre las hipnóticas líneas de bajo de Alizon Taho. Con “Over the Threshold” llegaron los primeros mosh pits y un destacado solo de guitarra de Jess, mientras que “Under the Skin” y “The Wanderer” mantuvieron la intensidad y la conexión con una sala que respondía con entusiasmo.
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El tramo final fue una sucesión de descargas sin apenas respiro. “Square One” provocó una auténtica explosión en la pista con saltos y empujones, antes de dar paso a “Hate in Me”, “Impeccable”, “Lo que vale” y “Aimless”. Especialmente destacada fue la ejecución de “Impeccable”, donde el trío volvió a demostrar una precisión instrumental extraordinaria y una facilidad sorprendente para moverse entre diferentes estilos. Después de una hora de actuación, “Oportunista” puso el broche al repertorio principal y, ante los insistentes cánticos de «¡Otra, otra!», la banda regresó para despedirse. La celebración terminó de la manera más inesperada, con un asistente disfrazado de dinosaurio haciendo crowd surfing mientras sonaba música venezolana, una última muestra del ambiente festivo y de la complicidad que Calva Louise consiguió generar durante toda la noche.















