
Lay Me Down O Silent Fear (2026)
Steamhammer
TRACKLIST
01. Days of Doom
02. Nevermore
03. Heart, I Will Break You Before You Break Me
04. O Silent Fear
05. Agony (In Dread and Dust)
06. Faceless
07. Arcane Promises
08. A Sinful Desire
09. Veil XV
10. At the End of a Dream Lies the Hope You Once Killed

Hay bandas que parecen ser una sorpresa estar hablando de ellas en pleno 2026. Como si hubiesen estancado en una época. O hubiesen desaparecido del mapa. Y sé que muchos al leer el nombre de la reseña se preguntarán: “¿Lacrimas Profundere? ¿Los alemanes que hacían death/doom a fines de los 90′? ¿Los mismos que sacaron el grandioso Memorandum (1999)? ¿Los que luego se vendieron para subirse a la moda emo de principios de los 2000′?”
Pues las respuestas a todas esas preguntas sería un firme y rotundo: SI. Estamos hablando de los mismos Lacrimas Profundere. La misma banda que formó parte de la adolescencia de más de un fanático de los sonido más pesados y melancólicos.
Con esta duda aclarada, creo que es normal que a más de uno se le vengan nuevas preguntas como: “¿Siguen vivos? ¿Quiénes están? ¿Qué no habían cerrado ese antro?” Todas preguntas válidas que tienen su explicación.
Y es que Lacrimas Profundere siempre estuvo ahí. Nunca se fue. De la mano y mente de Oliver Nikolas Schmid(unico miembro original) el grupo se mantuvo en el tiempo, transitando por distintos caminos. Desde el death/doom más trágico de sus inicios hasta el rock más gótico y emo de comienzos de siglo en pos de alcanzar el éxito en el mercado mainstream.
Pero ¿qué hacen hoy en día? Pues en el último tiempo el grupo ha experimentado por sonidos y tendencias que los han llevado por distintas corrientes musicales. Sin embargo, desde el 2019 con la salida de su Bleeding the Stars, los alemanes vienen combinando la brutalidad de sus inicios junto con la dinámica ganchera de su segunda etapa. Practicando un hibrido entre el metal gótico y el metalcore. Lo que ellos autodenominan Gothicore. Una mezcla que en los papeles quizás suene rara o hasta absurda. Pero que en estudio les viene dando resultados.
Y es que la llegada de Julian Larre le dio el soplo de aire que el grupo necesitaba. Puntualmente, con el regreso de los guturales. En esta obra el vocalista intercala entre su voz limpia y agresiva, consiguiendo los matices que las composiciones precisan.
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El disco está compuesto de 10 piezas, en las que hay espacio para explorar las dos facetas del conjunto. La más pesada y violenta. Y también la más melódica y pegajosa. Consiguiendo un balance entre un mundo y otro.
Buen ejemplo de ello es el comienzo con “Days Of Doom” y “Nevermore”. Mientras que la primera nos recibe a base de oscuridad y riffs densos, la siguiente se encarga de meter esas voces melosas propias del metalcore, para endulzar un poco la propuesta y mostrarnos como los alemanes saben buscar el gancho fácil. Pero también hay casos en dónde el grupo integra estas dos facetas en la misma pieza, como sucede con “Faceless”, que maneja un nivel de agresividad y dinámica no muy alejado del metalcore. Mostrando que se pueden mover y adaptar con suma comodidad entre estos rangos musicales.
Los temas no presentan grandes estructuras. Todos consisten un versos y estribillos fácilmente identificables, como para que uno como oyente no pierda la atención y se mantenga enganchado. Y es que los 40 minutos de duración que tiene el disco, en ningún momento terminan por sentirse largos o pesados. Todo lo contrario, se pasan volando en un abrir y cerrar de ojos. De tal forma que el factor de reescucha sea inmediato.
En definitiva, el 2026 nos ubica a Lacrimas Profundere experimentando una suerte de nueva juventud, de mano de este estilo musical en el que se vienen apoyando, en buena parte gracias a los atributos vocales de Julian Larre. No será una obra que recupere a aquellos puristas que conocieron al conjunto en sus inicios. Ni tampoco pretende serlo. En algún punto, se trata de un álbum que se mueve hacia adelante. Y nos trae a una alineación con plena confianza en lo que hacen. Rompiendo de alguna manera, los lineamientos del mercado.
Como gusto culposo, Lacrimas sigue cumpliendo. Y recordándome que hasta en las uñas pintadas, el flequillo emo y el maquilla gótico, hay propuesta.

Lay Me Down O Silent Fear (2026)
Steamhammer
TRACKLIST
01. Days of Doom
02. Nevermore
03. Heart, I Will Break You Before You Break Me
04. O Silent Fear
05. Agony (In Dread and Dust)
06. Faceless
07. Arcane Promises
08. A Sinful Desire
09. Veil XV
10. At the End of a Dream Lies the Hope You Once Killed

Hay bandas que parecen ser una sorpresa estar hablando de ellas en pleno 2026. Como si hubiesen estancado en una época. O hubiesen desaparecido del mapa. Y sé que muchos al leer el nombre de la reseña se preguntarán: “¿Lacrimas Profundere? ¿Los alemanes que hacían death/doom a fines de los 90′? ¿Los mismos que sacaron el grandioso Memorandum (1999)? ¿Los que luego se vendieron para subirse a la moda emo de principios de los 2000′?”
Pues las respuestas a todas esas preguntas sería un firme y rotundo: SI. Estamos hablando de los mismos Lacrimas Profundere. La misma banda que formó parte de la adolescencia de más de un fanático de los sonido más pesados y melancólicos.
Con esta duda aclarada, creo que es normal que a más de uno se le vengan nuevas preguntas como: “¿Siguen vivos? ¿Quiénes están? ¿Qué no habían cerrado ese antro?” Todas preguntas válidas que tienen su explicación.
Y es que Lacrimas Profundere siempre estuvo ahí. Nunca se fue. De la mano y mente de Oliver Nikolas Schmid(unico miembro original) el grupo se mantuvo en el tiempo, transitando por distintos caminos. Desde el death/doom más trágico de sus inicios hasta el rock más gótico y emo de comienzos de siglo en pos de alcanzar el éxito en el mercado mainstream.
Pero ¿qué hacen hoy en día? Pues en el último tiempo el grupo ha experimentado por sonidos y tendencias que los han llevado por distintas corrientes musicales. Sin embargo, desde el 2019 con la salida de su Bleeding the Stars, los alemanes vienen combinando la brutalidad de sus inicios junto con la dinámica ganchera de su segunda etapa. Practicando un hibrido entre el metal gótico y el metalcore. Lo que ellos autodenominan Gothicore. Una mezcla que en los papeles quizás suene rara o hasta absurda. Pero que en estudio les viene dando resultados.
Y es que la llegada de Julian Larre le dio el soplo de aire que el grupo necesitaba. Puntualmente, con el regreso de los guturales. En esta obra el vocalista intercala entre su voz limpia y agresiva, consiguiendo los matices que las composiciones precisan.
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El disco está compuesto de 10 piezas, en las que hay espacio para explorar las dos facetas del conjunto. La más pesada y violenta. Y también la más melódica y pegajosa. Consiguiendo un balance entre un mundo y otro.
Buen ejemplo de ello es el comienzo con “Days Of Doom” y “Nevermore”. Mientras que la primera nos recibe a base de oscuridad y riffs densos, la siguiente se encarga de meter esas voces melosas propias del metalcore, para endulzar un poco la propuesta y mostrarnos como los alemanes saben buscar el gancho fácil. Pero también hay casos en dónde el grupo integra estas dos facetas en la misma pieza, como sucede con “Faceless”, que maneja un nivel de agresividad y dinámica no muy alejado del metalcore. Mostrando que se pueden mover y adaptar con suma comodidad entre estos rangos musicales.
Los temas no presentan grandes estructuras. Todos consisten un versos y estribillos fácilmente identificables, como para que uno como oyente no pierda la atención y se mantenga enganchado. Y es que los 40 minutos de duración que tiene el disco, en ningún momento terminan por sentirse largos o pesados. Todo lo contrario, se pasan volando en un abrir y cerrar de ojos. De tal forma que el factor de reescucha sea inmediato.
En definitiva, el 2026 nos ubica a Lacrimas Profundere experimentando una suerte de nueva juventud, de mano de este estilo musical en el que se vienen apoyando, en buena parte gracias a los atributos vocales de Julian Larre. No será una obra que recupere a aquellos puristas que conocieron al conjunto en sus inicios. Ni tampoco pretende serlo. En algún punto, se trata de un álbum que se mueve hacia adelante. Y nos trae a una alineación con plena confianza en lo que hacen. Rompiendo de alguna manera, los lineamientos del mercado.
Como gusto culposo, Lacrimas sigue cumpliendo. Y recordándome que hasta en las uñas pintadas, el flequillo emo y el maquilla gótico, hay propuesta.







