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CastellHell Metal Fest 2026 – Día 2: “Velocidad, frenesí, slam y caos internacional”
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La segunda jornada del Castellhell 2026 arrancó con la apertura de puertas. Por delante esperaba un maratón de ocho bandas que llevaría al público desde el goregrind hasta el speed metal, el thrash y el slam. Una sucesión de estilos y formas de entender la brutalidad que prometía convertir el sábado en otra prueba de resistencia.

El sábado comenzó sin contemplaciones. Cerebral Curse abrió la tarde con un death doom crudo y primitivo, de esos que avanzan pesadamente y golpean por acumulación. Su actuación asentó los cimientos de la jornada y marcó desde el primer momento el tono áspero de lo que estaba por venir.

Acto seguido, los salmantinos Nasty Surgeons desataron la locura con su combinación de goregrind y death metal. Su puesta en escena no pasó inadvertida: aparecieron ataviados con sus características batas quirúrgicas ensangrentadas y llevaron al escenario una estética tan macabra como provocadora. Al sonido desgarrador sumaron humor negro y baños de sangre artificial. El resultado fue un espectáculo que contagió de inmediato a las primeras filas y añadió una dosis de teatralidad grotesca a la tarde.

Kheos desde Francia tomó el relevo con las composiciones de su álbum Oxymore. La banda apostó por una ejecución técnicamente impecable y una puesta en escena cuidada al detalle. Su actuación aportó un nuevo matiz al recorrido musical del festival y demostró que la contundencia no está reñida con el control instrumental ni con una propuesta escénica trabajada.

Con Spoiled, el público regresó al barro. Su thrashcore sucio, callejero y rabioso devolvió la actuación a un terreno de aspereza y urgencia, sin adornos ni concesiones. La banda no dejó espacio para el descanso: su descarga avanzó a golpe de riffs y energía desbocada, sin conceder ni un solo segundo de tregua.

Llegados desde Barcelona, Terminal Violence firmaron una de las actuaciones más aclamadas de todo el festival. Su actitud arrolladora y su interpretación de un thrash metal de la vieja escuela, con influencias de la Bay Area, prendieron la mecha desde los primeros compases. La banda desató un gigantesco circle pit que llegó a ocupar la mitad del recinto. El asalto arrancó a toda velocidad con “Instinct Suppressor”, “Wild Beasts” y la aclamada “Zombie Mosher”. La descarga continuó con “Slaves of Greed”, “Smart is the New Dumb” y “One Step to the Front”. “Sound the Alarm” encendió todavía más la pista y preparó el terreno para uno de los momentos cumbre de la noche. Durante el octavo tema, “Fuck the System”, el guitarrista bajó a la pista en pleno solo y continuó tocando rodeado por el público. La escena convirtió la conexión entre banda y asistentes en una descarga colectiva. Al mismo tiempo, el grupo lanzó un feroz alegato contra el sistema y, en particular, contra la Junta y su traición a la “ley Maricarmen”. La intensidad no decayó cuando llegó “Into the Pit”, versión del tema de Testament. Terminal Violence remató la faena con “Sacrifice All”, “All Hail Zyon” y “Riddle of a Nightmare”. Una actuación explosiva que dejó claro por qué se contaron entre los nombres más celebrados de la jornada.

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Con los italianos Vulvectomy llegó el salto hacia las cotas más extremas de brutalidad. Pioneros del slam death metal, transformaron el polideportivo en un auténtico rodillo neumático, impulsado por ritmos ultrapesados, gutturals e inward vocals. El ataque comenzó con “Maggots Infested Clit”, “Azoospermic Infertility” y “Geriatric Ass Fucker”. La masacre sonora continuó con “Gangrenous Testicular Deformity”, “Festering Detached Genitals” y “Analsphyxiation”. Después de azotar la pista con “Scrotal Abscess Drainage”, la banda desató aún más el caos con su versión de “Zombie Apocalypse”, de Mortician. El tramo final no dio tregua. Vulvectomy cerró su devastadora sesión con “Choked With Menstrual Drippings” y la brutal “Deformed Tits Collection”, llevando la contundencia del slam hasta sus últimas consecuencias.

Uno de los grandes triunfadores de la noche fue el quinteto alemán Vulture. Su speed/thrash metal, ejecutado a una velocidad endiablada y con una destreza instrumental impecable, convirtió su actuación en una exhibición de precisión y vértigo. Abrieron el set con la intro “Der Tod trägt schwarzes Leder”, enlazada con “Vulture”, “Clashing Iron” y “Unhallowed & Forgotten”. La velocidad no dio respiro con “Where There’s a Whip (There Is a Way)”, “Adrian’s Cradle” y “D.T.D. (Delivered to Die)”. Con “Oathbreaker”, “Star-Crossed City” y “Victim to the Blade”, los guitarristas protagonizaron una exhibición antológica. Tocaron en dúo con los mástiles invertidos, a una velocidad de vértigo, en uno de los momentos instrumentales más espectaculares del concierto. El broche final llegó con “Power Thrash”, que incluyó una incendiaria versión de “A Lesson in Violence”, de Exodus. El tema hizo retumbar los cimientos del recinto y dejó al público con una última descarga de thrash feroz antes del cierre del festival.

Los franceses Benighted pusieron el broche de oro al festival con un espectáculo salvaje, convertido en una auténtica máquina de grindcore y brutal death metal. Su descarga, desarrollada a velocidad extrema, encontró un escenario a la altura de su universo: dos paneles que recordaban a la Armería/Madre de la serie The Mandalorian flanqueaban a la banda, mientras la escenografía lucía su característico desfile de dientes de oreja a oreja. Tras la intro “Prodrome”, arremetieron con “Collection of Dead Portraits”, “Necrobreed” y “Carnivore Sublime”. El doble bombo atronó a todo volumen y, tras una nueva intro, la banda enlazó con “Implore the Negative”. A partir de ahí, la pista se convirtió en un torbellino. “Scapegoat”, “Forgive Me Father”, “Cum With Disgust” y “Collapse” desencadenaron un circle pit tras otro, mientras la intensidad de la música empujaba al público hacia una vorágine incesante. En pleno centro del caos, el vocalista Julien Truchan actuó completamente descalzo y ofreció una lección magistral de registros guturales. Entre gritos de “Grind to Destroy”, incitó al público a disfrutar de un auténtico “Good Time” durante “Slut” y “Experience Your Flesh”. Benighted reservó para el final una última embestida con “Let the Blood Spill Between My Broken Teeth”. Así terminó el festival: con una descarga extrema, una pista entregada y la sensación de haber asistido a un cierre tan salvaje como contundente.

El CastellHell Metal Fest 2026 volvió a demostrar el valor de la autogestión y lo que puede conseguir una comunidad cuando la pasión por el metal extremo se convierte en el motor de un proyecto. El resultado fue un festival de nivel internacional, capaz de reunir a más de 800 asistentes en torno a una programación diversa, exigente y sin concesiones.

 

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La segunda jornada del Castellhell 2026 arrancó con la apertura de puertas. Por delante esperaba un maratón de ocho bandas que llevaría al público desde el goregrind hasta el speed metal, el thrash y el slam. Una sucesión de estilos y formas de entender la brutalidad que prometía convertir el sábado en otra prueba de resistencia.

El sábado comenzó sin contemplaciones. Cerebral Curse abrió la tarde con un death doom crudo y primitivo, de esos que avanzan pesadamente y golpean por acumulación. Su actuación asentó los cimientos de la jornada y marcó desde el primer momento el tono áspero de lo que estaba por venir.

Acto seguido, los salmantinos Nasty Surgeons desataron la locura con su combinación de goregrind y death metal. Su puesta en escena no pasó inadvertida: aparecieron ataviados con sus características batas quirúrgicas ensangrentadas y llevaron al escenario una estética tan macabra como provocadora. Al sonido desgarrador sumaron humor negro y baños de sangre artificial. El resultado fue un espectáculo que contagió de inmediato a las primeras filas y añadió una dosis de teatralidad grotesca a la tarde.

Kheos desde Francia tomó el relevo con las composiciones de su álbum Oxymore. La banda apostó por una ejecución técnicamente impecable y una puesta en escena cuidada al detalle. Su actuación aportó un nuevo matiz al recorrido musical del festival y demostró que la contundencia no está reñida con el control instrumental ni con una propuesta escénica trabajada.

Con Spoiled, el público regresó al barro. Su thrashcore sucio, callejero y rabioso devolvió la actuación a un terreno de aspereza y urgencia, sin adornos ni concesiones. La banda no dejó espacio para el descanso: su descarga avanzó a golpe de riffs y energía desbocada, sin conceder ni un solo segundo de tregua.

Llegados desde Barcelona, Terminal Violence firmaron una de las actuaciones más aclamadas de todo el festival. Su actitud arrolladora y su interpretación de un thrash metal de la vieja escuela, con influencias de la Bay Area, prendieron la mecha desde los primeros compases. La banda desató un gigantesco circle pit que llegó a ocupar la mitad del recinto. El asalto arrancó a toda velocidad con “Instinct Suppressor”, “Wild Beasts” y la aclamada “Zombie Mosher”. La descarga continuó con “Slaves of Greed”, “Smart is the New Dumb” y “One Step to the Front”. “Sound the Alarm” encendió todavía más la pista y preparó el terreno para uno de los momentos cumbre de la noche. Durante el octavo tema, “Fuck the System”, el guitarrista bajó a la pista en pleno solo y continuó tocando rodeado por el público. La escena convirtió la conexión entre banda y asistentes en una descarga colectiva. Al mismo tiempo, el grupo lanzó un feroz alegato contra el sistema y, en particular, contra la Junta y su traición a la “ley Maricarmen”. La intensidad no decayó cuando llegó “Into the Pit”, versión del tema de Testament. Terminal Violence remató la faena con “Sacrifice All”, “All Hail Zyon” y “Riddle of a Nightmare”. Una actuación explosiva que dejó claro por qué se contaron entre los nombres más celebrados de la jornada.

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