


Cada tanto me cruzo con esa imagen donde muestran la enorme cantidad de recitales de bandas medianas a grandes que había en un fin de semana normal en Capital Federal en la época pre Cromañón. No voy a mentir y decir que no pega cerca lo que parece haber bajado la cantidad de lugares disponibles para el under musical en la ciudad post 2004, pero pensar que por eso ya no existe el “under” es mear fuera del tarro: hay cientos de expresiones musicales subterráneas desarrollándose a todo momento. Como prueba de ello, hablamos acerca del dúo chileno Diavol Strâin, que el 7 de marzo plantó bandera en el Gier Music Club de Álvarez Thomas 1078.
Los recitales recientes de Orchid y Boris demuestran que hasta las movidas más de nicho tienen un público por acá, sea masivo pero invisible a simple vista o entre un círculo diminuto pero dedicado de manera rabiosa. Una de esas es la movida gótica / darkwave, y Diavol Strâin (que el editor de texto insiste que se llaman “Diablo Strâin”) se define claramente dentro de ese sonido de sobredosis de reverb, voces fantasmales y baterías sintéticas. Pero lo de Lau M e Ignacia Strâin no se queda sólo en las imágenes de vampiros, sombras y peinados a lo Robert Smith, bautizando a su estilo como “riot wave” al mezclar el sonido oscuro y gótico con la postura ideológica y contestataria riot grrrl. Así que tener al dúo tocando no sólo a unas cuadras del Cementerio de la Chacarita sino a pocas horas del Día Internacional de la Mujer es casi poético.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Orchid en Buenos Aires: “Baile y revolución el mismo día”
Cuando llegué, Blue Remains estaba llegando al final de su presentación como teloneros. El contexto puede que no fuera 100% el mejor, con las luces interfiriendo con la oscuridad y el público más que nada sentado a las mesas, siendo que Gier tiene la disposición de un bar. A pesar de ello, el dúo argentino hizo lo suyo muy bien, con su estilo clásico de darkwave de voz, guitarra, bajo y batería programada sonando de fondo. Puede ser un tanto repetitivo, pero es ciertamente recomendable para los fanáticos del estilo.
La espera estuvo musicalizada con canciones de Killing Joke, mientras el público se iba acumulando en los últimos minutos. Y con público me refiero a que a nada de comenzar fuéramos alrededor de 50 personas en el espacio limitado del Gier, casi la primera imagen que se me vendría a la mente al hablar del “under”, acompañado de su mezcla de estética punk, industrial y de novela de vampiros de Anne Rice. Pero tener a 50 personas dispuestas a ir a verte es un logro de cualquier manera, y la rapidez con la que se acercaron al escenario cuando el telón se abrió también demuestra que hay entusiasmo en todo esto.
Con Lau M en el bajo e Ignacia Strâin en la guitarra, tras una intro ambiental de fondo empezó a sonar la pista de batería y fue momento de arrancar con el doblete de “Sacrificio” y “Lilith”, con sus ondas oscuras y voces fantasmales acompañadas por la distorsión de la guitarra y las líneas precisas del bajo. El sonido no era el mejor, pero la batería programada sonaba fuerte y eso era lo que importaba.
Tras el inicio con ambas canciones, Lau e Ignacia saludaron de manera efusiva al público presente, y señalaron que esa era la primera vez que tocaban en Buenos Aires pero que habían estado en la ciudad mucho antes incluso de haber dado forma a Diavol Strâin. Tras ello, fue momento de comenzar con “Abulia”, canción inspirada explícitamente en los mataderos de animales. Considerando el tema lírico, no sorprende que hablemos de una canción densa y lenta, sin tanto sonido bailable: no voy a negar que me dio un poco de culpa después de haber comido una hamburguesa durante la espera.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Sisters of Mercy en Buenos Aires: “Leyendas del gótico, aunque lo nieguen”
“Venus 17” sería de las primeras canciones dedicadas de la noche, en este caso a una gatita que hacía compañía a la banda muchos años atrás y que se puede notar en la misma letra de la composición. A esa le pegaron “Traición”, canción que mantiene esa onda distante y de otro mundo que caracteriza al estilo tradicional de Diavol Strâin, aunque aumentando la velocidad y creando la atmósfera perfecta de discoteca distópica o de algo que me da ganas de jugar Vampire: The Masquerade, a lo que se sumaban los efectos de voces demoníacos.
Tras destacar que no sólo faltara poco para que comenzara el 8 de marzo sino que este 7 de marzo fuera el Día de la Visibilidad Lésbica en Argentina, un aspecto importante de Diavol Strâin y que dedicaron a todos los “maricas” y diversas disidencias sexuales, arrancaron con la killingjokesca “El Reflejo de mi Muerte”. Así pasaríamos el resto de la noche, con más pistas de batería marcadas por las líneas de bajo y las texturas de guitarra de cada canción, dedicatorias al público y muchos aplausos tras cada canción, además de las dedicatorias al gobierno de Javier Milei en clave de calificar al suyo como un “gobierno fascista”. Si no te gusta ese aspecto de una banda como Diavol Strâin, lo más seguro es que ni te deberías gastar en escuchar su música y dejar espacio a la gente con algo de convicción.
Antes de retirarse, Diavol Strâin nos deleitarían con “Éter”, canción dedicada a Daphne, quien fuera tecladista del grupo durante los inicios de la banda. De las canciones más entretenidas de la banda, con su batería punzante y guitarras fantasmales, además de tener un video musical que acompaña las vibras de manera perfecta. Al final, el grupo daría un último saludo y se retiraría entre aplausos de los pocos pero dedicados presentes, dando un buen cierre a la noche.
¿Poco público? ¿Sonido que no era el mejor? ¿Demasiadas luces para la onda oscura y gótica? Puede ser, pero fue una fecha muy entretenida a pesar de todo, y con Diavol Strâin demostrando que pueden mantener su sonido y su presencia sea en el Lollapalooza, en festival europeos o en un bar en el barrio de Chacarita frente a un puñado de gente. A esperar su nuevo álbum, que me dejaron con ganas de más.
Etiquetas: argentina, Blue Remains, chile, Darkwave, Diavol Strain, Post Punk, Rock Gotico


Cada tanto me cruzo con esa imagen donde muestran la enorme cantidad de recitales de bandas medianas a grandes que había en un fin de semana normal en Capital Federal en la época pre Cromañón. No voy a mentir y decir que no pega cerca lo que parece haber bajado la cantidad de lugares disponibles para el under musical en la ciudad post 2004, pero pensar que por eso ya no existe el “under” es mear fuera del tarro: hay cientos de expresiones musicales subterráneas desarrollándose a todo momento. Como prueba de ello, hablamos acerca del dúo chileno Diavol Strâin, que el 7 de marzo plantó bandera en el Gier Music Club de Álvarez Thomas 1078.
Los recitales recientes de Orchid y Boris demuestran que hasta las movidas más de nicho tienen un público por acá, sea masivo pero invisible a simple vista o entre un círculo diminuto pero dedicado de manera rabiosa. Una de esas es la movida gótica / darkwave, y Diavol Strâin (que el editor de texto insiste que se llaman “Diablo Strâin”) se define claramente dentro de ese sonido de sobredosis de reverb, voces fantasmales y baterías sintéticas. Pero lo de Lau M e Ignacia Strâin no se queda sólo en las imágenes de vampiros, sombras y peinados a lo Robert Smith, bautizando a su estilo como “riot wave” al mezclar el sonido oscuro y gótico con la postura ideológica y contestataria riot grrrl. Así que tener al dúo tocando no sólo a unas cuadras del Cementerio de la Chacarita sino a pocas horas del Día Internacional de la Mujer es casi poético.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Orchid en Buenos Aires: “Baile y revolución el mismo día”
Cuando llegué, Blue Remains estaba llegando al final de su presentación como teloneros. El contexto puede que no fuera 100% el mejor, con las luces interfiriendo con la oscuridad y el público más que nada sentado a las mesas, siendo que Gier tiene la disposición de un bar. A pesar de ello, el dúo argentino hizo lo suyo muy bien, con su estilo clásico de darkwave de voz, guitarra, bajo y batería programada sonando de fondo. Puede ser un tanto repetitivo, pero es ciertamente recomendable para los fanáticos del estilo.
La espera estuvo musicalizada con canciones de Killing Joke, mientras el público se iba acumulando en los últimos minutos. Y con público me refiero a que a nada de comenzar fuéramos alrededor de 50 personas en el espacio limitado del Gier, casi la primera imagen que se me vendría a la mente al hablar del “under”, acompañado de su mezcla de estética punk, industrial y de novela de vampiros de Anne Rice. Pero tener a 50 personas dispuestas a ir a verte es un logro de cualquier manera, y la rapidez con la que se acercaron al escenario cuando el telón se abrió también demuestra que hay entusiasmo en todo esto.
Con Lau M en el bajo e Ignacia Strâin en la guitarra, tras una intro ambiental de fondo empezó a sonar la pista de batería y fue momento de arrancar con el doblete de “Sacrificio” y “Lilith”, con sus ondas oscuras y voces fantasmales acompañadas por la distorsión de la guitarra y las líneas precisas del bajo. El sonido no era el mejor, pero la batería programada sonaba fuerte y eso era lo que importaba.
Tras el inicio con ambas canciones, Lau e Ignacia saludaron de manera efusiva al público presente, y señalaron que esa era la primera vez que tocaban en Buenos Aires pero que habían estado en la ciudad mucho antes incluso de haber dado forma a Diavol Strâin. Tras ello, fue momento de comenzar con “Abulia”, canción inspirada explícitamente en los mataderos de animales. Considerando el tema lírico, no sorprende que hablemos de una canción densa y lenta, sin tanto sonido bailable: no voy a negar que me dio un poco de culpa después de haber comido una hamburguesa durante la espera.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Sisters of Mercy en Buenos Aires: “Leyendas del gótico, aunque lo nieguen”
“Venus 17” sería de las primeras canciones dedicadas de la noche, en este caso a una gatita que hacía compañía a la banda muchos años atrás y que se puede notar en la misma letra de la composición. A esa le pegaron “Traición”, canción que mantiene esa onda distante y de otro mundo que caracteriza al estilo tradicional de Diavol Strâin, aunque aumentando la velocidad y creando la atmósfera perfecta de discoteca distópica o de algo que me da ganas de jugar Vampire: The Masquerade, a lo que se sumaban los efectos de voces demoníacos.
Tras destacar que no sólo faltara poco para que comenzara el 8 de marzo sino que este 7 de marzo fuera el Día de la Visibilidad Lésbica en Argentina, un aspecto importante de Diavol Strâin y que dedicaron a todos los “maricas” y diversas disidencias sexuales, arrancaron con la killingjokesca “El Reflejo de mi Muerte”. Así pasaríamos el resto de la noche, con más pistas de batería marcadas por las líneas de bajo y las texturas de guitarra de cada canción, dedicatorias al público y muchos aplausos tras cada canción, además de las dedicatorias al gobierno de Javier Milei en clave de calificar al suyo como un “gobierno fascista”. Si no te gusta ese aspecto de una banda como Diavol Strâin, lo más seguro es que ni te deberías gastar en escuchar su música y dejar espacio a la gente con algo de convicción.
Antes de retirarse, Diavol Strâin nos deleitarían con “Éter”, canción dedicada a Daphne, quien fuera tecladista del grupo durante los inicios de la banda. De las canciones más entretenidas de la banda, con su batería punzante y guitarras fantasmales, además de tener un video musical que acompaña las vibras de manera perfecta. Al final, el grupo daría un último saludo y se retiraría entre aplausos de los pocos pero dedicados presentes, dando un buen cierre a la noche.
¿Poco público? ¿Sonido que no era el mejor? ¿Demasiadas luces para la onda oscura y gótica? Puede ser, pero fue una fecha muy entretenida a pesar de todo, y con Diavol Strâin demostrando que pueden mantener su sonido y su presencia sea en el Lollapalooza, en festival europeos o en un bar en el barrio de Chacarita frente a un puñado de gente. A esperar su nuevo álbum, que me dejaron con ganas de más.
Etiquetas: argentina, Blue Remains, chile, Darkwave, Diavol Strain, Post Punk, Rock Gotico






