


2016. Un año muy movido. Black Sabbath se despedía de los escenarios. Iron Maiden estaba presentando su The Book Of Souls al mundo. Aparecía públicamente por primera vez el holograma del legendario Ronnie James Dio, en el Wacken de esa edición. Metallica volvía a sacar material discográfico tras años de silencio. Eso y mucho más.
Parece que fue ayer, que veíamos suceder todos estos acontecimientos. Y también, que esperábamos entusiasmados, ansiosos o en algunos casos incluso aterrados, por los lanzamientos de varias obras. Sin embargo, los años pasan y el tiempo sigue con su curso natural de la vida. En este especial, venimos a recordar 10 discos que marcaron el 2016. Y que para esta etapa del año, ya cumplieron su décimo aniversario.
Megadeth – Dystopia 
Arrancamos con uno de los tanques más esperados y comentados de aquel 2016. O al menos de la primera etapa del año, ya que el 22 de enero veía la luz el décimo quinto trabajo de la banda liderada por Dave Mustaine. Con una alineación estelar, que integraba al virtuoso Kiko Loureiro (ex guitarrista de Angra) y al gran Chris Adler (ex batero de Lamb Of God), esta obra prometía aires renovados y frescos para el grupo, luego del estrepitoso Super Collider (2014). Como sabemos, esta super formación no terminó durando mucho pero al menos dejaron un sólido disco, que le dio el lavado de cara necesario en aquellos días.
Anthrax – For All Kings
Y sí de thrash estadounidense hablamos, no puede faltar Anthrax. El legendario grupo liderado por Scott Ian también dio la nota a comienzos de año con su For All Kings. Un disco que se esperaba que nos devolviera a los Anthrax más alocados y salvajes, y nos trajo una versión mucho más moderna y melódica del grupo. Estuvo lejos de ser una decepción, aunque es cierto que a día de hoy es más recordado por ser el último lanzamiento de la agrupación hasta la fecha, que por las composiciones en sí. Increíble como pasa el tiempo.
Abbath — Abbath
Otra obra que salió muy temprano en el año. También un 22 de enero. El debut en solitario de Abbath, fue uno de esos trabajos que se esperó con mucha expectativa e incertidumbre, durante los primeros días del 2016. En especial, tras su polémica salida de Immortal y todas las peleas y discusiones que mantuvo con su ex compañero de banda, Demonaz. Se podrá decir que tuvo más impacto todo el contexto que rodeó al disco, que el disco en sí. Sin embargo, composiciones como “Winter Bane” o “Count The Dead”, dan cuenta que el noruego se estaba moviendo en la dirección correcta. Y que era cuestión de tiempo, para acomodarse como músico solista.
Obscura — Akroasis
¿Recuerdan cuando Obscura era sinónimo de tope de gama? ¿Cuándo eran los maestros indiscutidos del death metal técnico progresivo? ¿Cuándo no estaban envueltos en pleitos con ex – músicos y nadie cuestionaba el talento creativo de Steffen Kummerer? Parece difícil creer que eso fue hace 10 años, así como el lanzamiento de Akroasis. Para muchos, una de las joyas máximos no solo del grupo, sino del género en los últimos tiempos. Un trabajo esplendido, de otro planeta, con el que los alemanes definitivamente alcanzaron la perfección máxima de su propuesta. Uno de los puntos álgidos en la carrera de Obscura, junto con Cosmogenesis (2009).
Inglorious — Inglorious
2016 no solo fue un año de consagraciones. También de inicios. Y los que dieron sus primeros pasos en aquel lejano 19 de febrero fueron los británicos, Inglorious. Con su potente pero lujoso hard rock, lograron cautivar a aquellos rockeros de antaño, de la escuela de Deep Purple, Whitesnake y Aerosmith. Aquellos que crecieron escuchando David Coverdale, Glenn Hughes y Steve Tyler. Y a su vez, a una nueva generación que necesitaba de un referente actual en el género. Un debut fresco, auspicioso, y renovante, que dio al mundo a conocer la gran voz de Nathan James.
Gojira — Magma
Unos que estaban en pleno ascenso creativo y musical, y por un momento pareció que habían derrapado y chocado la nave, habían sido los hermanos Duplantier con Gojira. O al menos eso dirá el sector más purista y conservador del grupo. Porque para la critica y el gran público, Magma se convirtió en un trabajo insignia. Y la puerta de acceso al éxito y estrellato para los franceses. Lejos queda la brutalidad y contundencia de sus primeras obras para dar paso a una faceta más melódica y directa. Sin duda, un disco controvertido pero que direccionó el sonido de Gojira hacia nuevos mercados. Y hacia nuevos terrenos.
Dream Theater — The Astonishing
Pero si de controversias nos referimos, creo que no queda ninguna duda al respecto que The Astonishing, fue la obra más controversial de todo el 2016, dentro del circuito progresivo. Incomprendido por muchos, valorado por pocos y odiado por casi todo un fandom. Este viaje conceptual no tuvo los resultados esperados por parte de los neoyorquinos, quienes se vieron envueltos e inmersos en el ojo de la tormenta, tras querer salirse de su zona de confort y ofrecer el trabajo más ambicioso de toda su carrera. Una idea que en los papeles sonaba prometedora, pero en la mesa terminó siendo pisoteada y sepultada por todo oyente que se le presentó. A día de hoy, es más lo que se habla del disco, que lo que se lo escucha.
Borknagar — Winter Thrice
Si hay una agrupación que dio la nota (como suelen acostumbrar) y se floreo ni más ni menos que con unos de los discos más laureados y aclamados por la crítica en aquel entonces, esa fue Borknagar. Fiel a su estilo, los noruegos nos regalaron un trabajo ecléctico y deslumbrante, lleno de fuerza, dinamismo, melodía y el toque invernal preciso. Tal como lo indica el título. Además contó, con la particularidad de haber reunido a los cuatro vocalistas que tuvo la legendaria banda a lo largo de su historia. Simplemente, único.
Rhapsody Of Fire — Into The Legend
Antes de ser un trotamundos pasando de grupo en grupo y de cantar noche por medio en cada bar de la región latinoamericana, Fabio Lione tenía un puesto fijo como vocalista de Rhapsody Of Fire. Y antes que Rhapsody se convirtiera en una banda tributo y sombra de lo que fue, componía trabajos de clase y nivel. Tal vez Into The Legend, no sea la primera obra que se nos venga a la mente al pensar en los italianos. O que tampoco esté a la altura de sus mayores clásicos, pero definitivamente cuenta con los últimos destellos de grandeza del grupo. Y marca el fin de una era no sólo para la banda, sino para el power metal sinfónico.
Vektor — Terminal Redux
Y para concluir con este top, no podía faltar la corona del rey. El disco que antes de julio del 2016, ya se había subido al podio para nunca bajarse de ahí. Porque si hubo una obra que se ganó indiscutidamente el título a “Álbum del año”, esa fue Terminal Redux. Ya se habrá dicho en su día, pero no hay palabras para describir el viaje ultrasónico y especial, que supo concebir el grupo canadiense. La velocidad, la rabia, la técnica, la esquizofrenia que maneja DiSanto frente a los micrófonos. Todo se encuentra perfectamente empaquetado y balanceado en los 10 temas que comprenden este disco. No hay ningún “pero” que ponerle. Y ni un segundo que cambiarle. Es la perfección de un estilo como el thrash, que nunca se volvió a ver replicada. Ni por Vektor, ni por nadie. Es la culminación de una propuesta que hoy, a más de diez años de su salida, sigue volando en lo más alto.
Etiquetas: Especial, especiales


2016. Un año muy movido. Black Sabbath se despedía de los escenarios. Iron Maiden estaba presentando su The Book Of Souls al mundo. Aparecía públicamente por primera vez el holograma del legendario Ronnie James Dio, en el Wacken de esa edición. Metallica volvía a sacar material discográfico tras años de silencio. Eso y mucho más.
Parece que fue ayer, que veíamos suceder todos estos acontecimientos. Y también, que esperábamos entusiasmados, ansiosos o en algunos casos incluso aterrados, por los lanzamientos de varias obras. Sin embargo, los años pasan y el tiempo sigue con su curso natural de la vida. En este especial, venimos a recordar 10 discos que marcaron el 2016. Y que para esta etapa del año, ya cumplieron su décimo aniversario.
Megadeth – Dystopia 
Arrancamos con uno de los tanques más esperados y comentados de aquel 2016. O al menos de la primera etapa del año, ya que el 22 de enero veía la luz el décimo quinto trabajo de la banda liderada por Dave Mustaine. Con una alineación estelar, que integraba al virtuoso Kiko Loureiro (ex guitarrista de Angra) y al gran Chris Adler (ex batero de Lamb Of God), esta obra prometía aires renovados y frescos para el grupo, luego del estrepitoso Super Collider (2014). Como sabemos, esta super formación no terminó durando mucho pero al menos dejaron un sólido disco, que le dio el lavado de cara necesario en aquellos días.
Anthrax – For All Kings
Y sí de thrash estadounidense hablamos, no puede faltar Anthrax. El legendario grupo liderado por Scott Ian también dio la nota a comienzos de año con su For All Kings. Un disco que se esperaba que nos devolviera a los Anthrax más alocados y salvajes, y nos trajo una versión mucho más moderna y melódica del grupo. Estuvo lejos de ser una decepción, aunque es cierto que a día de hoy es más recordado por ser el último lanzamiento de la agrupación hasta la fecha, que por las composiciones en sí. Increíble como pasa el tiempo.
Abbath — Abbath
Otra obra que salió muy temprano en el año. También un 22 de enero. El debut en solitario de Abbath, fue uno de esos trabajos que se esperó con mucha expectativa e incertidumbre, durante los primeros días del 2016. En especial, tras su polémica salida de Immortal y todas las peleas y discusiones que mantuvo con su ex compañero de banda, Demonaz. Se podrá decir que tuvo más impacto todo el contexto que rodeó al disco, que el disco en sí. Sin embargo, composiciones como “Winter Bane” o “Count The Dead”, dan cuenta que el noruego se estaba moviendo en la dirección correcta. Y que era cuestión de tiempo, para acomodarse como músico solista.
Obscura — Akroasis
¿Recuerdan cuando Obscura era sinónimo de tope de gama? ¿Cuándo eran los maestros indiscutidos del death metal técnico progresivo? ¿Cuándo no estaban envueltos en pleitos con ex – músicos y nadie cuestionaba el talento creativo de Steffen Kummerer? Parece difícil creer que eso fue hace 10 años, así como el lanzamiento de Akroasis. Para muchos, una de las joyas máximos no solo del grupo, sino del género en los últimos tiempos. Un trabajo esplendido, de otro planeta, con el que los alemanes definitivamente alcanzaron la perfección máxima de su propuesta. Uno de los puntos álgidos en la carrera de Obscura, junto con Cosmogenesis (2009).
Inglorious — Inglorious
2016 no solo fue un año de consagraciones. También de inicios. Y los que dieron sus primeros pasos en aquel lejano 19 de febrero fueron los británicos, Inglorious. Con su potente pero lujoso hard rock, lograron cautivar a aquellos rockeros de antaño, de la escuela de Deep Purple, Whitesnake y Aerosmith. Aquellos que crecieron escuchando David Coverdale, Glenn Hughes y Steve Tyler. Y a su vez, a una nueva generación que necesitaba de un referente actual en el género. Un debut fresco, auspicioso, y renovante, que dio al mundo a conocer la gran voz de Nathan James.
Gojira — Magma
Unos que estaban en pleno ascenso creativo y musical, y por un momento pareció que habían derrapado y chocado la nave, habían sido los hermanos Duplantier con Gojira. O al menos eso dirá el sector más purista y conservador del grupo. Porque para la critica y el gran público, Magma se convirtió en un trabajo insignia. Y la puerta de acceso al éxito y estrellato para los franceses. Lejos queda la brutalidad y contundencia de sus primeras obras para dar paso a una faceta más melódica y directa. Sin duda, un disco controvertido pero que direccionó el sonido de Gojira hacia nuevos mercados. Y hacia nuevos terrenos.
Dream Theater — The Astonishing
Pero si de controversias nos referimos, creo que no queda ninguna duda al respecto que The Astonishing, fue la obra más controversial de todo el 2016, dentro del circuito progresivo. Incomprendido por muchos, valorado por pocos y odiado por casi todo un fandom. Este viaje conceptual no tuvo los resultados esperados por parte de los neoyorquinos, quienes se vieron envueltos e inmersos en el ojo de la tormenta, tras querer salirse de su zona de confort y ofrecer el trabajo más ambicioso de toda su carrera. Una idea que en los papeles sonaba prometedora, pero en la mesa terminó siendo pisoteada y sepultada por todo oyente que se le presentó. A día de hoy, es más lo que se habla del disco, que lo que se lo escucha.
Borknagar — Winter Thrice
Si hay una agrupación que dio la nota (como suelen acostumbrar) y se floreo ni más ni menos que con unos de los discos más laureados y aclamados por la crítica en aquel entonces, esa fue Borknagar. Fiel a su estilo, los noruegos nos regalaron un trabajo ecléctico y deslumbrante, lleno de fuerza, dinamismo, melodía y el toque invernal preciso. Tal como lo indica el título. Además contó, con la particularidad de haber reunido a los cuatro vocalistas que tuvo la legendaria banda a lo largo de su historia. Simplemente, único.
Rhapsody Of Fire — Into The Legend
Antes de ser un trotamundos pasando de grupo en grupo y de cantar noche por medio en cada bar de la región latinoamericana, Fabio Lione tenía un puesto fijo como vocalista de Rhapsody Of Fire. Y antes que Rhapsody se convirtiera en una banda tributo y sombra de lo que fue, componía trabajos de clase y nivel. Tal vez Into The Legend, no sea la primera obra que se nos venga a la mente al pensar en los italianos. O que tampoco esté a la altura de sus mayores clásicos, pero definitivamente cuenta con los últimos destellos de grandeza del grupo. Y marca el fin de una era no sólo para la banda, sino para el power metal sinfónico.
Vektor — Terminal Redux
Y para concluir con este top, no podía faltar la corona del rey. El disco que antes de julio del 2016, ya se había subido al podio para nunca bajarse de ahí. Porque si hubo una obra que se ganó indiscutidamente el título a “Álbum del año”, esa fue Terminal Redux. Ya se habrá dicho en su día, pero no hay palabras para describir el viaje ultrasónico y especial, que supo concebir el grupo canadiense. La velocidad, la rabia, la técnica, la esquizofrenia que maneja DiSanto frente a los micrófonos. Todo se encuentra perfectamente empaquetado y balanceado en los 10 temas que comprenden este disco. No hay ningún “pero” que ponerle. Y ni un segundo que cambiarle. Es la perfección de un estilo como el thrash, que nunca se volvió a ver replicada. Ni por Vektor, ni por nadie. Es la culminación de una propuesta que hoy, a más de diez años de su salida, sigue volando en lo más alto.
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