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Hellfest Open Air 2026 – Dia 3: “Una zona de guerra”
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Texto: Lenin Patricio Cusangua Mendez

Después de terminar tan tarde la noche anterior, decidí darme un descanso y permitirme llegar un poco más tarde el sábado 20. Comparado con el viernes, este día estaba menos plagado de bandas “sí o sí”, o sea imperdibles en mis planes, pero eso no quería decir que no hubiera muy buen material para ver.

El primer grupo al que vimos pisar las tablas, en este caso del Temple, fue a Non Est Deus, el proyecto encabezado por Noise, el músico anónimo que también comanda con puño de hierro a Kanonenfieber. Es raro pensar en Non Est Deus como “la otra banda” de Noise, considerando que la comenzó varios años antes que Kanonenfieber, pero podemos decir que la temática de Primera Guerra Mundial de los segundos es más “original” que la temática blasfema de estos. Pero Non Est Deus dio un buen espectáculo, especialmente los que quieran más bandas enmascaradas tocando riffs melódicos a lo Mgła, con el agregado de la teatralidad de Noise autoflagelándose en medio de una canción. Si no, pasen de largo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Kanonenfieber en Copenhague: “Una noche brutal entre trincheras, riffs y memoria”

Siguiendo en la temática extrema, en el Altar teníamos a los también alemanes Defeated Sanity. Esta banda de culto del death metal más técnico dejó a un porcentaje importante del público adolorido, con todo el mosh y las rondas desatadas al ritmo de guturales, blastbeats y riffs para dejar los dedos agarrotados. 

De vuelta en el Temple, ya estaban apostados en sus puestos los soldados ucranianos de 1914. Los horrores de la guerra se expresan en cada una de las canciones del quinteto, e incluso cuando Dmytro Kumar simplemente habla con el público si consideramos las palabras poco amables dirigidas a Vladimir Putin. Siempre va a causar un tanto de gracia la manera en la que un rejunte de metaleros se emocione tanto al momento de comenzar a escuchar una grabación de una marcha de hace más de 100 años con sonido de vitrola, pero así funciona la temática de Primera Guerra Mundial de 1914, la cual logran fusionar extremadamente bien con sus riffs podridos y lentos. No tengo mucha referencia de cómo serán sus presentaciones en escenarios más grandes, pero tengo ansias de poder verlos en otro contexto si pudieron hacer algo tan convincente con las limitaciones de tiempo y espacio de un festival.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Dmytro Kumar (1914): “No soy metalero, no soy músico, soy un nerd de la historia”

Después de ver un rato a los particulares stoners Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs (en parte para poder decir que vi a una banda llamada Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs y poder decir que de verdad se llaman Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs), fuimos a ver a los portugueses Gaerea. Esta se volvió la banda fetiche de muchos conocidos míos, así que tenía ganas de verlos en vivo, pero para ser sincero no le vi mucha gracia. No sé si fue el sonido, que dejó un tanto que desear en el Temple, o porque se centraron casi de manera exclusiva en Loss, su último disco y uno que dividió a su público con su cambio importante de estilo a algo más melódico y alejado del black metal. No sé, como que los elementos no me terminan de cuadrar tanto en disco como arriba del escenario, una pena.

Hablando de música hipster, los irlandeses God Is An Astronaut tuvieron un hermoso set en el Valley. Toda buena banda de post rock debe saber cómo llevar los ambientes cinematográficos de sus canciones al formato en vivo, y tener a la cellista es un detalle que aporta más de lo que uno pensaría. Combinando las dinámicas de ensueño con los subidos repentinos de intensidad y volumen que han hecho marca registrada en su música e inspiraron a miles de imitadores, los hermanos Torsten y Niels Kinsella se llevaron la aprobación de un público que seguramente quedó extasiado, incluso bajo la luz del sol que daba de lleno en el campo del escenario.

Pero claro, no vamos a dejar de lado el extremismo musical así como así, por lo que volvimos otra vez al escenario Altar para presenciar el set de los alemanes Obscura. El sonido de Obscura (o “el show del cantante y guitarrista Steffen Kummerer y quien esté dispuesto a acompañarlo en ese momento”) puede ser un hueso duro de roer si no te convence la idea de intercalar brutal death metal con momentos progresivos, pero Obscura hacen lo suyo con soltura, incluso con un setlist un tanto demasiado enfocado en su último A Sonication. Un pulgar para arriba de mi parte.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Obscura en Barcelona: “Una caja de sorpresas”

Hey, ¿qué pasó con el resto de los escenarios? Ahí voy, porque después tendríamos la presentación de Cro-Mags en el Warzone. Las leyendas del hardcore metal cumplieron las fantasías de muchos de sentirse pandilleros en algún barrio bajo neoyorquino, con sus riffs a toda velocidad y los momentos para desconocerse con el de al lado a puro mosh karateca. Medio que vivirán del pasado, pero no voy a negar que sus conciertos son una fiesta.

Y ahora sí, vayamos al Mainstage 02, donde estaban comenzando a hacer lo suyo los también neoyorquinos Anthrax. Con una imagen enorme de fondo mostrando el mago demoníaco de Cursum Perficio, el álbum que sacarán en septiembre próximo, el quinteto dio con concierto entretenido y con soltura, repasando sus clásicos como para quedar atrapados en el mosh. Joey Belladonna tendrá 65 años y se notará por momentos, pero es innegable que el cantante se mantiene muy en forma, con esa voz aguda que no será virtuosa pero hace bien al acompañar las guitarras de Scott Ian y Jonathan Donais, las líneas de bajo de Frank Bello y la batería poderosa de… ¿Darby Todd? Sí, este inglés está reemplazando de manera temporal al histórico Charlie Benante, quien se encuentra recuperándose de una lesión, con Todd demostrando que el puesto está en buenas manos.

A cierta distancia, en el Altar estaban también los griegos Septicflesh. Lo de los hermanos Spiros y Christos Antoniou será bastante más grandilocuente que lo de Anthrax con sus death metal lleno de orquestaciones y atmósfera oscura, pero igual teníamos a gente en el público haciendo crowdsurfing y poniendo en peligro sus cuellos a puro headbang, con “The Vampire From Nazareth” y “Anubis” siendo dos grandes momentos de la velada. Nota aparte para Spiros Antoniou, quien aprovechaba cada momento para tratar a todos los presentes de “amigos”: efharistó, Spiros 

Seguimos con la onda extrema en el Temple, con Aura Noir comenzando a cortar cabezas. Los noruegos llevaron toda su furia thrashera a niveles apocalípticos, interpretando de principio a fin su álbum debut Black Thrash Attack, siendo la clase de álbum que puede llevar ese nombre sin parecer que está compensando algo. No hay mucho para decir acerca de la presentación más allá de lo divertida que fue: está claro hace rato que Aura Noir es la clase de banda donde la diversión descerebrada es lo primero, y que con ellos tenés garantizada una fiesta bien metalera.

Por suerte el sol ya se estaba escondiendo, y era momento de tener a nada menos que a las leyendas del death metal Carcass comenzando su espectáculo en el Altar. Bill Steer se habrá dejado atrás los dreadlocks de los inicios de su carrera y ahora se habrá cortado el pelo al punto de parecer un oficinista, pero tanto su voz podrida como sus habilidades con el bajo están inmaculadas, y lo mismo puede decirse de las guitarras de Bill Steer y Nippy Blackford, con el finlandés Waltteri Väyrynen haciendo un trabajo espectacular en el fondo supliendo a Daniel Wilding mientras resuelve unos problemas familiares. De las mejores presentaciones de todo este Hellfest, con unas “Carnal Forge” y “Dance of Ixtab” que deben rankear entre las mejores interpretaciones. Pura magia extrema.

Hablando de leyendas, a las 21:50 el Mainstage 02 dio la bienvenida a Megadeth, con Dave Mustaine decidiendo arrancar la tarde/noche con “Tipping Point” de Megadeth, el álbum que la banda anunció que será el último. Sí, no creo que haya sido una buena decisión considerando lo desigual y tirando a mediocre que es ese disco, pero al menos pudimos comprobar que la ruleta que suele ser el estado de la voz de Mustaine tiraría a “decente” en esta ocasión, siempre un punto complicado cada vez que Megadeth pisa las tablas. Un par de personas habrán agitado durante la canción, me imagino que más por respeto que por verdadero aprecio del track, pero las cosas de verdad se encendieron con “Hangar 18”, que comenzaron casi pegada y que desató los primeros pogos entre el público.

La seguidilla de “Hangar 18”, “Take No Prisoners” y “Sweating Bullets” fue casi malévola en lo perfecta que fue, aunque me imagino que esto fue para alivianar que después nos tuviéramos que fumar “I Don’t Care”, la que debe ser de las peores de este último álbum de Megadeth. Por suerte, más allá de las antes mencionadas y de “Let There Be Shred” no hubo que escuchar mucho de este nuevo esfuerzo de Mustaine y compañía, con el resto de la lista siendo clásico tras clásico. Buen paso de los estadounidenses por los escenarios franceses.

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Ya que mencioné el Mainstage 02, ¿dónde está el Mainstage 01 en este anteúltimo día? Bueno, el día en el escenario más grande se cerró con la presentación de Limp Bizkit, que salieron a las 23:01. Viniendo desde el escenario de Megadeth, llegué al de Limp Bizkit… todavía escuchando Megadeth, siendo que antes de dar comienzo a “Break Stuff” teníamos a Wes Borland, viéndose como es costumbre como si fuera algún demonio sumerio, haciendo un medley con las intros de “Holy Wars” de Megadeth y “Master of Puppets” de Metallica. Ya centrándonos en Limp, que aparecieron tras el paso de A Perfect Circle por el mismo escenario (¿Qué tendrá que decir Maynard James Keenan sobre tener que tocar antes de Limp Bizkit?) y con una escenografía con cassettes gigantes mostrando algunos de los grupos favoritos de los integrantes, lo de los estadounidenses fue pura fiesta. Hace rato que Limp Bizkit aceptaron su puesto como medio un chiste que todos podemos aceptar, con Fred Durst demostrando tener toda la buena onda del mundo, dándole material a la gente para hacer unos pogos violentos e ir quemando sus últimos cartuchos de la noche en cuanto a energía.

Quería mencionar que parece que Dave Mustaine ya dejó de tener problemas con compartir escenario con bandas satánicas (¿Se acuerdan de la polémica con Rotting Christ? Eso fue hace más de 20 años), porque después del paso de Megadeth el Mainstage 02 cerró nuestra noche con la presentación de los polacos Behemoth. Con un telón blanco enorme que cayó apenas terminó la intro, revelando la decoración con un popurrí de símbolos ocultistas, un Cristo invertido a un lado y dos plataformas a los lados de la batería para el bajista Orion y el guitarrista y “eterno cuarto miembro no oficial” Seth, Behemoth dieron un concierto a la altura de su estatus. 

No seré muy fan de la última década de lanzamientos de los oriundos de Gdańsk, pero es innegable que saben montar un espectáculo como para comenzar a sacrificar cabras o vírgenes. Con un setlist dentro de todo balanceado y un sonido a la altura de las circunstancias, el black / death de los polacos fue un cierre perfecto para este tercer día de nuestro Hellfest, pudiendo sentirnos satisfechos para ya irnos a nuestros aposentos y prepararnos para el cierre definitivo del festival francés el domingo 21.

 

 

 

 

 

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Hellfest Open Air 2026 – Dia 3: “Una zona de guerra”
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Texto: Lenin Patricio Cusangua Mendez

Después de terminar tan tarde la noche anterior, decidí darme un descanso y permitirme llegar un poco más tarde el sábado 20. Comparado con el viernes, este día estaba menos plagado de bandas “sí o sí”, o sea imperdibles en mis planes, pero eso no quería decir que no hubiera muy buen material para ver.

El primer grupo al que vimos pisar las tablas, en este caso del Temple, fue a Non Est Deus, el proyecto encabezado por Noise, el músico anónimo que también comanda con puño de hierro a Kanonenfieber. Es raro pensar en Non Est Deus como “la otra banda” de Noise, considerando que la comenzó varios años antes que Kanonenfieber, pero podemos decir que la temática de Primera Guerra Mundial de los segundos es más “original” que la temática blasfema de estos. Pero Non Est Deus dio un buen espectáculo, especialmente los que quieran más bandas enmascaradas tocando riffs melódicos a lo Mgła, con el agregado de la teatralidad de Noise autoflagelándose en medio de una canción. Si no, pasen de largo.

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De vuelta en el Temple, ya estaban apostados en sus puestos los soldados ucranianos de 1914. Los horrores de la guerra se expresan en cada una de las canciones del quinteto, e incluso cuando Dmytro Kumar simplemente habla con el público si consideramos las palabras poco amables dirigidas a Vladimir Putin. Siempre va a causar un tanto de gracia la manera en la que un rejunte de metaleros se emocione tanto al momento de comenzar a escuchar una grabación de una marcha de hace más de 100 años con sonido de vitrola, pero así funciona la temática de Primera Guerra Mundial de 1914, la cual logran fusionar extremadamente bien con sus riffs podridos y lentos. No tengo mucha referencia de cómo serán sus presentaciones en escenarios más grandes, pero tengo ansias de poder verlos en otro contexto si pudieron hacer algo tan convincente con las limitaciones de tiempo y espacio de un festival.

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Pero claro, no vamos a dejar de lado el extremismo musical así como así, por lo que volvimos otra vez al escenario Altar para presenciar el set de los alemanes Obscura. El sonido de Obscura (o “el show del cantante y guitarrista Steffen Kummerer y quien esté dispuesto a acompañarlo en ese momento”) puede ser un hueso duro de roer si no te convence la idea de intercalar brutal death metal con momentos progresivos, pero Obscura hacen lo suyo con soltura, incluso con un setlist un tanto demasiado enfocado en su último A Sonication. Un pulgar para arriba de mi parte.

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Y ahora sí, vayamos al Mainstage 02, donde estaban comenzando a hacer lo suyo los también neoyorquinos Anthrax. Con una imagen enorme de fondo mostrando el mago demoníaco de Cursum Perficio, el álbum que sacarán en septiembre próximo, el quinteto dio con concierto entretenido y con soltura, repasando sus clásicos como para quedar atrapados en el mosh. Joey Belladonna tendrá 65 años y se notará por momentos, pero es innegable que el cantante se mantiene muy en forma, con esa voz aguda que no será virtuosa pero hace bien al acompañar las guitarras de Scott Ian y Jonathan Donais, las líneas de bajo de Frank Bello y la batería poderosa de… ¿Darby Todd? Sí, este inglés está reemplazando de manera temporal al histórico Charlie Benante, quien se encuentra recuperándose de una lesión, con Todd demostrando que el puesto está en buenas manos.

A cierta distancia, en el Altar estaban también los griegos Septicflesh. Lo de los hermanos Spiros y Christos Antoniou será bastante más grandilocuente que lo de Anthrax con sus death metal lleno de orquestaciones y atmósfera oscura, pero igual teníamos a gente en el público haciendo crowdsurfing y poniendo en peligro sus cuellos a puro headbang, con “The Vampire From Nazareth” y “Anubis” siendo dos grandes momentos de la velada. Nota aparte para Spiros Antoniou, quien aprovechaba cada momento para tratar a todos los presentes de “amigos”: efharistó, Spiros 

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Por suerte el sol ya se estaba escondiendo, y era momento de tener a nada menos que a las leyendas del death metal Carcass comenzando su espectáculo en el Altar. Bill Steer se habrá dejado atrás los dreadlocks de los inicios de su carrera y ahora se habrá cortado el pelo al punto de parecer un oficinista, pero tanto su voz podrida como sus habilidades con el bajo están inmaculadas, y lo mismo puede decirse de las guitarras de Bill Steer y Nippy Blackford, con el finlandés Waltteri Väyrynen haciendo un trabajo espectacular en el fondo supliendo a Daniel Wilding mientras resuelve unos problemas familiares. De las mejores presentaciones de todo este Hellfest, con unas “Carnal Forge” y “Dance of Ixtab” que deben rankear entre las mejores interpretaciones. Pura magia extrema.

Hablando de leyendas, a las 21:50 el Mainstage 02 dio la bienvenida a Megadeth, con Dave Mustaine decidiendo arrancar la tarde/noche con “Tipping Point” de Megadeth, el álbum que la banda anunció que será el último. Sí, no creo que haya sido una buena decisión considerando lo desigual y tirando a mediocre que es ese disco, pero al menos pudimos comprobar que la ruleta que suele ser el estado de la voz de Mustaine tiraría a “decente” en esta ocasión, siempre un punto complicado cada vez que Megadeth pisa las tablas. Un par de personas habrán agitado durante la canción, me imagino que más por respeto que por verdadero aprecio del track, pero las cosas de verdad se encendieron con “Hangar 18”, que comenzaron casi pegada y que desató los primeros pogos entre el público.

La seguidilla de “Hangar 18”, “Take No Prisoners” y “Sweating Bullets” fue casi malévola en lo perfecta que fue, aunque me imagino que esto fue para alivianar que después nos tuviéramos que fumar “I Don’t Care”, la que debe ser de las peores de este último álbum de Megadeth. Por suerte, más allá de las antes mencionadas y de “Let There Be Shred” no hubo que escuchar mucho de este nuevo esfuerzo de Mustaine y compañía, con el resto de la lista siendo clásico tras clásico. Buen paso de los estadounidenses por los escenarios franceses.

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Quería mencionar que parece que Dave Mustaine ya dejó de tener problemas con compartir escenario con bandas satánicas (¿Se acuerdan de la polémica con Rotting Christ? Eso fue hace más de 20 años), porque después del paso de Megadeth el Mainstage 02 cerró nuestra noche con la presentación de los polacos Behemoth. Con un telón blanco enorme que cayó apenas terminó la intro, revelando la decoración con un popurrí de símbolos ocultistas, un Cristo invertido a un lado y dos plataformas a los lados de la batería para el bajista Orion y el guitarrista y “eterno cuarto miembro no oficial” Seth, Behemoth dieron un concierto a la altura de su estatus. 

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