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Kanonenfieber en Buenos Aires: “Desde las trincheras”
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Fotos: Cecilia Principe

Kanonenfieber no serán la primera banda enmascarada ni la primera de black/death metal con temática de la Primera Guerra Mundial, pero ha sabido hacerse de un grupo enorme de fans extremadamente dedicados en poco tiempo. Es indudable que la estética de este proyecto del músico alemán Noise y su escuadrón en vivo de acompañantes encapuchados y uniformados es un gran condimento, pero la música de la banda tiene un encanto propio así que no es sólo cuestión de imagen. Ese aspecto teatral debe ser una de las grandes razones por las que Kanonenfieber tocan de manera casi exclusiva en festivales, con una presentación en el Hell and Heaven Fest de México en 2022 siendo su único concierto fuera de Europa, así que el anuncio de los íbamos a tener en Argentina en su gira sudamericana fue una de las grandes noticias del año.

El jueves 4 de diciembre el Teatrito de Sarmiento 1752 no tendría un lleno total, al menos a primera vista, pero ya desde temprano se notaba que habría una cantidad enorme de gente. Como dije antes esta banda tiene fans muy dedicados, pero no me esperaba ver a más de un par de asistentes usando el pickelhaube, el icónico casco de las tropas alemanas durante la guerra con su característica punta arriba de todo y también usado por Fritz, el esqueleto mascota de Kanonenfieber.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Dmytro Kumar (1914): “No soy metalero, no soy músico, soy un nerd de la historia”

Cuando llegamos, apenas estaba comenzando el set de los locales Rhaug, un grupo argentino-venezolano que fue poniéndonos en atmósfera con su black / death de influencias sinfónicas, algo que no se ve muy seguido en la escena argentina. Una versión un poco más callejera y directa de lo hecho por Fleshgod Apocalypse o Septicflesh, este cuarteto argentino-venezolano suena indudablemente profesional y fuerte, con una atmósfera ritual que iba más allá de la imagen encapuchada y maquillada de la banda. Habiendo podido escucharlos repasando su debut autotitulado de 2024, espero que hayan ganado un par de fans porque se lo merecen, siendo que además tuvieron que tocar un set mucha más largo debido a la baja a último momento de Demiurgo.

Durante la espera nos dimos cuenta de lo en serio que Kanonenfieber se toma la idea de ponernos en esa época de principios del siglo XX, algo que se notaba en la música que sonaba de fondo. En vez de hacer la clásica de poner AC/DC, Iron Maiden, Metallica o cualquier otra banda del estilo, sonaban grabaciones de gramófono con la calidad de audio esperada, mientras la gente tomaba cerveza y fernet para ir poniéndose en onda. 

Y a las 21:30 en punto, se abrió el telón y pudimos ver el escenario completamente a oscuras, pero incluso en ese contexto se podían distinguir las bolsas de arena dispuestas alrededor de la batería, manteniendo la estética de Kanonenfieber. Mientras se alargaba un poco la salida de la banda la gente empezó a cantar el “Olé Olé” usando sólo el “Fieber” del nombre, hasta que de repente comenzamos a escuchar la intro “Grossmachtfantasie”. Ya para ese momento era evidente el tremendo calor que se sentía, entre la acumulación de gente y la falta de corrientes de aire, así que pensé por un momento que Kanonenfieber querrían dejar alguna de las ropas de lado. La cosa no iba a ser así, porque pudimos ver a los miembros de Kanonenfieber alistados en lo alto de la escalera, todos con sus uniformes, gorras y máscaras características, con el guitarrista siendo el primero en tomar posición en medio del escenario y comenzar a tocar su parte de la introducción, musicalizando la salida de sus compañeros de unidad a las tablas. 

El último en salir fue obviamente Noise, ganándose los mayores aplausos y gritos por parte de la audiencia, y sobre todo de parte de mí por salir a toda costa con su grueso uniforme de oficial y su pickelhaube a pesar del calor. Apenas terminó la intro, dieron comienzo a “Menschenmühle” del último Die Urkatastrophe, y los riffs comenzaron a apilarse uno detrás de otro. El baterista Hans es todo un relojito detrás de los platillos, y Noise impone una presencia arriba del escenario que va más allá de su papel como comandante de este ejército de cuerdas y platillos, haciendo sus movimientos de órdenes al público y rugiendo al micrófono como si fuera la misma muerte, acompañado en los coros por el bajista y uno de los guitarristas. Y en los momentos más calmados era interesante escuchar a muchos en el público vocalizando las letras completamente en alemán: “Deutschland, Deutschland, Kaiserreich! Kriegessucht und Wahnkrankheit!”. De fondo, el logo de la banda con los cañones dobles se alzaba amenazante en las pantallas.

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“Sturmtrupp” continuó la carnicería con su intro épica y melódica, con más doble bombo y Noise haciendo mímica varias veces de la batería para también remarcar sus palabras, con los efectos de sonido del silbato de oficial ordenando a sus soldados atacar al enemigo. Tras ello, Kanonenfieber se retiraron unos minutos del escenario, volviendo para dar comienzo a “Der Füsilier I”, una de las más esperadas por muchos, con un “¡Olé Olé Olé! ¡Kanon! ¡Kanon!” pudiéndose escuchar entre la gente.

Cambio de vestuario de por medio, ahora con Noise y un par de los integrantes usando sólo musculosa, Kanonefieber volvieron al escenario para “Grabenlieder”, trayendo las palas y las linternas para comenzar a cavar las trincheras y pasar la Navidad cubriéndose de las balas y la artillería. El estribillo de la canción estuvo acompañado por la gente de principio a fin, y casi diría que está hecha justamente para eso, como si fuera una canción de trabajo mientras se revuelve la tierra.

Así fue pasando la noche, con Noise volviendo a su uniforme de oficial y más canciones que nos llevaban a diferentes escenarios de “la guerra que terminaría con todas las guerras”, con la imagen de un zeppelin de fondo con el nombre de la banda. “Z-Vor!” y las batallas marítimas, “Der Maulwurf” y el tener que andar trabajando en las minas, “Panzerhenker” y sus soldados especializados en destruir tanques, “Die Havarie” y el horrible escenario de estar atrapado en un submarino, donde además pudimos ver a Noise usando un redoblante para acompañar la intro. Un viaje a través de la historia de la guerra en música, con unas guitarras que aplastaban todo a su paso con sus riffs.

Para el final, la banda dejó “Ausblutungsschlacht”, canción donde Noise se saca de la manga (bueno, la manga imaginaria considerando que andaba con la musculosa de vuelta) su imagen más característica, con su máscara de cráneo acompañada de su casco, apostándose en medio del escenario mientras de fondo sonaba la marcha de la intro. Cantando con la máscara moviéndose a la par, Noise representaba a la muerte “cobrándose las vidas” de sus compañeros de unidad, mientras sonaban de fondo más riffs pesados y más samples de discursos de la época, en el momento más teatral de toda la noche. 

Y al final, todos los miembros de Kanonenfieber cerraron su presentación con una solemne reverencia al público, mientras de fondo comenzando a sonar la acústica y melancólica “Als die Waffen kamen”, con la banda por fin retirándose del escenario. Hubo aplausos y también cantos para que hicieran una más, pero estos alemanes no trabajan de esa manera, y el cierre del telón del Teatrito marcó que las cosas de verdad se habían terminado… a diferencia de los conflictos que esta guerra debía terminar.

Una hora y moneditas duró el espectáculo de Kanonenfieber. Lo de los alemanes es teatral en extremo, y más allá de un lanzamiento de baquetas y un par de ocasiones de Noise apuntando al público no hubo mucha interacción con la gente, nada de discursos agradeciendo a la gente por venir ni diciendo que estaban súper emocionados por estar en el país por primera vez. Nada de eso, Kanonenfieber viven 100% en personaje y están dedicados a ello, es un espectáculo de tiempo completo. Y la música estuvo a la altura de las circunstancias, con un sonido muy destacable y una presentación visual de alto calibre, aunque no pudieran usar su pirotecnia. Como siempre, esperemos tenerlos de vuelta lo antes posible y que a Noise le queden muchas más historias de guerra para contar en sus canciones.

 

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Kanonenfieber en Buenos Aires: “Desde las trincheras”
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Fotos: Cecilia Principe

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El jueves 4 de diciembre el Teatrito de Sarmiento 1752 no tendría un lleno total, al menos a primera vista, pero ya desde temprano se notaba que habría una cantidad enorme de gente. Como dije antes esta banda tiene fans muy dedicados, pero no me esperaba ver a más de un par de asistentes usando el pickelhaube, el icónico casco de las tropas alemanas durante la guerra con su característica punta arriba de todo y también usado por Fritz, el esqueleto mascota de Kanonenfieber.

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Durante la espera nos dimos cuenta de lo en serio que Kanonenfieber se toma la idea de ponernos en esa época de principios del siglo XX, algo que se notaba en la música que sonaba de fondo. En vez de hacer la clásica de poner AC/DC, Iron Maiden, Metallica o cualquier otra banda del estilo, sonaban grabaciones de gramófono con la calidad de audio esperada, mientras la gente tomaba cerveza y fernet para ir poniéndose en onda. 

Y a las 21:30 en punto, se abrió el telón y pudimos ver el escenario completamente a oscuras, pero incluso en ese contexto se podían distinguir las bolsas de arena dispuestas alrededor de la batería, manteniendo la estética de Kanonenfieber. Mientras se alargaba un poco la salida de la banda la gente empezó a cantar el “Olé Olé” usando sólo el “Fieber” del nombre, hasta que de repente comenzamos a escuchar la intro “Grossmachtfantasie”. Ya para ese momento era evidente el tremendo calor que se sentía, entre la acumulación de gente y la falta de corrientes de aire, así que pensé por un momento que Kanonenfieber querrían dejar alguna de las ropas de lado. La cosa no iba a ser así, porque pudimos ver a los miembros de Kanonenfieber alistados en lo alto de la escalera, todos con sus uniformes, gorras y máscaras características, con el guitarrista siendo el primero en tomar posición en medio del escenario y comenzar a tocar su parte de la introducción, musicalizando la salida de sus compañeros de unidad a las tablas. 

El último en salir fue obviamente Noise, ganándose los mayores aplausos y gritos por parte de la audiencia, y sobre todo de parte de mí por salir a toda costa con su grueso uniforme de oficial y su pickelhaube a pesar del calor. Apenas terminó la intro, dieron comienzo a “Menschenmühle” del último Die Urkatastrophe, y los riffs comenzaron a apilarse uno detrás de otro. El baterista Hans es todo un relojito detrás de los platillos, y Noise impone una presencia arriba del escenario que va más allá de su papel como comandante de este ejército de cuerdas y platillos, haciendo sus movimientos de órdenes al público y rugiendo al micrófono como si fuera la misma muerte, acompañado en los coros por el bajista y uno de los guitarristas. Y en los momentos más calmados era interesante escuchar a muchos en el público vocalizando las letras completamente en alemán: “Deutschland, Deutschland, Kaiserreich! Kriegessucht und Wahnkrankheit!”. De fondo, el logo de la banda con los cañones dobles se alzaba amenazante en las pantallas.

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Cambio de vestuario de por medio, ahora con Noise y un par de los integrantes usando sólo musculosa, Kanonefieber volvieron al escenario para “Grabenlieder”, trayendo las palas y las linternas para comenzar a cavar las trincheras y pasar la Navidad cubriéndose de las balas y la artillería. El estribillo de la canción estuvo acompañado por la gente de principio a fin, y casi diría que está hecha justamente para eso, como si fuera una canción de trabajo mientras se revuelve la tierra.

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