

El 31 de mayo de 2026, La Renga convirtió el Poble Espanyol de Barcelona en una verdadera fiesta rutera. Desde temprano, el predio se llenó de banderas argentinas, camisetas negras y grupos de amigos llegados desde distintos puntos de Europa y Sudamérica para acompañar el cierre de la gira europea de la banda. La expectativa explotó apenas sonaron los primeros acordes de “Tripa y corazón”, tema que desató un pogo inmediato y marcó el tono de una noche intensa de principio a fin.
Con Gustavo “Chizzo” Nápoli al frente, acompañado por Héctor “Tete” Iglesias, Jorge “Tanque” Iglesias y Manu Varela, la banda mostró una solidez absoluta sobre el escenario. El comienzo con “A la carga mi rocanrol”, “Buena ruta hermano”, “Motoralmaisangre” y “Nómades” mantuvo al público cantando sin descanso, mientras el sonido potente y directo transformaba el histórico recinto catalán en una auténtica cancha argentina.
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Uno de los momentos más emotivos llegó con “A tu lado”, coreada de manera masiva por todo el predio, seguida por “Desnudo para siempre (o despedazado por mil partes)”. Más adelante, canciones como “Destino ciudad futura”, “Hay un tirano que es para vos” y “Al que he sangrado” reforzaron el costado más combativo y reflexivo de La Renga, manteniendo una conexión constante con el público durante toda la noche.
La recta final del show elevó todavía más la intensidad con “El rey de la triste felicidad”, “El rito de los corazones sangrando”, “Bien alto” y la infaltable “Balada del diablo y la muerte”, uno de los puntos más celebrados del concierto. Después llegaron “Panic show”, “El viento que todo empuja” y “El final es en donde partí”, en medio de un pogo interminable y un clima de euforia total.
Tras una breve pausa, los bises finales con “La razón que te demora”, “Oscuro diamante” y “Hablando de la libertad” terminaron de sellar una noche inolvidable. Cuando las luces se encendieron, miles de personas abandonaron lentamente el Poble Espanyol con las voces rotas, empapados de sudor y con la sensación de haber vivido uno de esos recitales que quedan grabados para siempre.


El 31 de mayo de 2026, La Renga convirtió el Poble Espanyol de Barcelona en una verdadera fiesta rutera. Desde temprano, el predio se llenó de banderas argentinas, camisetas negras y grupos de amigos llegados desde distintos puntos de Europa y Sudamérica para acompañar el cierre de la gira europea de la banda. La expectativa explotó apenas sonaron los primeros acordes de “Tripa y corazón”, tema que desató un pogo inmediato y marcó el tono de una noche intensa de principio a fin.
Con Gustavo “Chizzo” Nápoli al frente, acompañado por Héctor “Tete” Iglesias, Jorge “Tanque” Iglesias y Manu Varela, la banda mostró una solidez absoluta sobre el escenario. El comienzo con “A la carga mi rocanrol”, “Buena ruta hermano”, “Motoralmaisangre” y “Nómades” mantuvo al público cantando sin descanso, mientras el sonido potente y directo transformaba el histórico recinto catalán en una auténtica cancha argentina.
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La recta final del show elevó todavía más la intensidad con “El rey de la triste felicidad”, “El rito de los corazones sangrando”, “Bien alto” y la infaltable “Balada del diablo y la muerte”, uno de los puntos más celebrados del concierto. Después llegaron “Panic show”, “El viento que todo empuja” y “El final es en donde partí”, en medio de un pogo interminable y un clima de euforia total.
Tras una breve pausa, los bises finales con “La razón que te demora”, “Oscuro diamante” y “Hablando de la libertad” terminaron de sellar una noche inolvidable. Cuando las luces se encendieron, miles de personas abandonaron lentamente el Poble Espanyol con las voces rotas, empapados de sudor y con la sensación de haber vivido uno de esos recitales que quedan grabados para siempre.

















