


Con el correr de los años, muchos argentinos se han trasladado al viejo continente en búsqueda de un nuevo lugar para vivir. Lo llamativo es que, en un principio, se centraban en países que están más relacionados con Argentina, como por ejemplo España e Italia. Hoy en día, se puede decir que hay argentinos por todas partes de Europa y, por qué no, del mundo. Esto hace que muchos artistas argentinos hagan giras europeas y toquen en estos lugares tan atípicos.
Tal es el caso de la capital danesa de Copenhague, que ha recibido a muchos artistas argentinos. Pero el caso que nos convoca hoy es el primer grupo de rock pesado que pisó esta ciudad. Me refiero al emblemático grupo porteño de La Renga.
Como es costumbre en los conciertos de esta banda, el movimiento empezó días antes, con la llegada del grupo al país y de muchos fanáticos que venían desde otras partes de Europa, o incluso desde Argentina, siguiendo la gira.
El día anterior al concierto, las calles de Copenhague estaban llenas de rengueros paseando y también buscando a los músicos, que se encontraban recorriendo el centro.
Ese mismo día, un grupo de argentinos residentes en Dinamarca organizó una previa oficial en el barrio hippie de Christiania, donde bandas hicieron clásicos del rock nacional y hasta se armó una jam donde cualquiera se subía a cantar y tocar. Un dato no menor es que dicha previa contó con gente del staff de La Renga y con el bajista Tete tocando una canción.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: La Renga en Buenos Aires: “Más vigentes que nunca”
Ya el día del show, la sala Poolen fue sede de la previa desde temprano, con montones de fanáticos pasando el día, cantando, exhibiendo sus banderas y calentando motores para el concierto de la noche.
Un detalle curioso fue la presencia de españoles y daneses, quienes fueron muy bien recibidos por los mismos de siempre y estaban sorprendidos por el movimiento que genera la banda.
A las 20:15 comenzó el video de introducción en la gran pantalla que había de fondo. Al terminar este, La Renga salió a escena a puro clásico con “Tripa y Corazón” y “A la Carga mi Rocanrol”. Un detalle gracioso fue que Chizzo, histórico guitarrista y cantante del grupo, salió a escena con un gorro de vikingo.
Desde el primer momento, la gente enloqueció y transformó el recinto lleno en una fiesta. Desde adelante hasta el fondo, no hubo una sola persona sin saltar ni cantar como desaforada. Tan así fue que el personal de seguridad y de la barra no lograba comprender semejante euforia.
El sonido fue muy bueno; de hecho, fue de los mejores que le he escuchado al grupo. Con la guitarra y la voz de Chizzo bien al frente. El bajo también estuvo muy presente y la batería sonaba potente y clara.
La ejecución de las canciones fue buena, aunque hubo algunos errores. El más notorio fue en “La Balada del Diablo y la Muerte”, donde Chizzo se olvidó la letra. Igual, esto no opacó el concierto, ya que la gente apoya a la banda y la acompaña en estos errores.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:La Renga en Barcelona: “El banquete sin fronteras”
Durante el show, se vio a los músicos muy emocionados, haciendo mención de que les había encantado la ciudad, que no podían creer el buen recibimiento y que estaban muy contentos de cumplir con los fanáticos de Copenhague, ya que sabían que varios los habían acompañado en giras europeas anteriores.
La lista de temas fue variada y recorrió todas las etapas del grupo. Hubo temas nuevos como “Buena Ruta Hermano” o “Hay un Tirano que es para Vos”; joyas perdidas como “La Vida, las Mismas Calles”; y los clásicos infaltables como “El Juicio del Ganso”, “El Rebelde”, “La Razón que te Demora” y un largo etcétera.
Luego de 27 canciones, se tomaron un largo descanso y volvieron para cerrar el show con “Panic Show”, “El Final es en Donde Partí” y la infaltable “Hablando de la Libertad”. Con esa letra hermosa, guerrera y luchadora, que refleja el sentimiento de mucha gente que viajó y está haciendo su vida en otra parte del mundo.
Luego de casi tres horas de concierto, los músicos saludaron durante un buen rato y se retiraron triunfantes, después de un recital espectacular.
El paso de La Renga por la capital danesa fue histórico. Demostró que el público argentino es el más pasional del mundo y que sigue a la banda adonde sea, inclusive hasta la otra punta del planeta. También dejó claro que La Renga está a la altura de cualquier banda histórica de rock internacional.
Ojalá que estos eventos sigan ocurriendo y que se siga demostrando que el rock argentino es genial en todas partes del mundo.




Con el correr de los años, muchos argentinos se han trasladado al viejo continente en búsqueda de un nuevo lugar para vivir. Lo llamativo es que, en un principio, se centraban en países que están más relacionados con Argentina, como por ejemplo España e Italia. Hoy en día, se puede decir que hay argentinos por todas partes de Europa y, por qué no, del mundo. Esto hace que muchos artistas argentinos hagan giras europeas y toquen en estos lugares tan atípicos.
Tal es el caso de la capital danesa de Copenhague, que ha recibido a muchos artistas argentinos. Pero el caso que nos convoca hoy es el primer grupo de rock pesado que pisó esta ciudad. Me refiero al emblemático grupo porteño de La Renga.
Como es costumbre en los conciertos de esta banda, el movimiento empezó días antes, con la llegada del grupo al país y de muchos fanáticos que venían desde otras partes de Europa, o incluso desde Argentina, siguiendo la gira.
El día anterior al concierto, las calles de Copenhague estaban llenas de rengueros paseando y también buscando a los músicos, que se encontraban recorriendo el centro.
Ese mismo día, un grupo de argentinos residentes en Dinamarca organizó una previa oficial en el barrio hippie de Christiania, donde bandas hicieron clásicos del rock nacional y hasta se armó una jam donde cualquiera se subía a cantar y tocar. Un dato no menor es que dicha previa contó con gente del staff de La Renga y con el bajista Tete tocando una canción.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: La Renga en Buenos Aires: “Más vigentes que nunca”
Ya el día del show, la sala Poolen fue sede de la previa desde temprano, con montones de fanáticos pasando el día, cantando, exhibiendo sus banderas y calentando motores para el concierto de la noche.
Un detalle curioso fue la presencia de españoles y daneses, quienes fueron muy bien recibidos por los mismos de siempre y estaban sorprendidos por el movimiento que genera la banda.
A las 20:15 comenzó el video de introducción en la gran pantalla que había de fondo. Al terminar este, La Renga salió a escena a puro clásico con “Tripa y Corazón” y “A la Carga mi Rocanrol”. Un detalle gracioso fue que Chizzo, histórico guitarrista y cantante del grupo, salió a escena con un gorro de vikingo.
Desde el primer momento, la gente enloqueció y transformó el recinto lleno en una fiesta. Desde adelante hasta el fondo, no hubo una sola persona sin saltar ni cantar como desaforada. Tan así fue que el personal de seguridad y de la barra no lograba comprender semejante euforia.
El sonido fue muy bueno; de hecho, fue de los mejores que le he escuchado al grupo. Con la guitarra y la voz de Chizzo bien al frente. El bajo también estuvo muy presente y la batería sonaba potente y clara.
La ejecución de las canciones fue buena, aunque hubo algunos errores. El más notorio fue en “La Balada del Diablo y la Muerte”, donde Chizzo se olvidó la letra. Igual, esto no opacó el concierto, ya que la gente apoya a la banda y la acompaña en estos errores.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:La Renga en Barcelona: “El banquete sin fronteras”
Durante el show, se vio a los músicos muy emocionados, haciendo mención de que les había encantado la ciudad, que no podían creer el buen recibimiento y que estaban muy contentos de cumplir con los fanáticos de Copenhague, ya que sabían que varios los habían acompañado en giras europeas anteriores.
La lista de temas fue variada y recorrió todas las etapas del grupo. Hubo temas nuevos como “Buena Ruta Hermano” o “Hay un Tirano que es para Vos”; joyas perdidas como “La Vida, las Mismas Calles”; y los clásicos infaltables como “El Juicio del Ganso”, “El Rebelde”, “La Razón que te Demora” y un largo etcétera.
Luego de 27 canciones, se tomaron un largo descanso y volvieron para cerrar el show con “Panic Show”, “El Final es en Donde Partí” y la infaltable “Hablando de la Libertad”. Con esa letra hermosa, guerrera y luchadora, que refleja el sentimiento de mucha gente que viajó y está haciendo su vida en otra parte del mundo.
Luego de casi tres horas de concierto, los músicos saludaron durante un buen rato y se retiraron triunfantes, después de un recital espectacular.
El paso de La Renga por la capital danesa fue histórico. Demostró que el público argentino es el más pasional del mundo y que sigue a la banda adonde sea, inclusive hasta la otra punta del planeta. También dejó claro que La Renga está a la altura de cualquier banda histórica de rock internacional.
Ojalá que estos eventos sigan ocurriendo y que se siga demostrando que el rock argentino es genial en todas partes del mundo.






















