


Cuenta la leyenda que en las oscuras calles de Brandoa, Portugal, allá por mediados de la década de los 90’, un grupo de jóvenes licántropos apareció en medio de la noche y bajo el brillo de una luna llena, largó un aullido musical. Uno que hechizó a toda una generación. Uno que no pasó desapercibido. Uno con su fuerza y misticismo, marcó un antes y después dentro de la escena gótica.
Dicho aullido, se llamó Wolfheart. Y el grupo de jóvenes licántropos que lanzó el hechizo, era mejor conocido como Moonspell. Aprovechando la visita de los portugueses a la Argentina bajo la luna del próximo 21 de marzo, en el Teatrito, por el 30° aniversario de su obra magna, desde Track To Hell repasamos los aspectos que la volvieron en un clásico representativo de todo un género.
Contexto: La escena Doom/Gothic de los 90’
El lanzamiento de Wolfheart (1995), coincidió con un boom expansivo que se venía desarrollando y gestionando rápidamente en aquella época: el Doom/Gothic. 
Este subgénero del metal se caracteriza por fusionar la pesadez y lentitud del Doom Metal con las atmósferas melancólicas y románticas del Gothic Metal. Surgió a principios de los años 90 en Europa, evolucionando principalmente de la escena Death/Doom británica. En aquella época, muchas bandas comenzaron a redefinir su identidad y sonido, incorporando teclados, voces femeninas melódicas y un tono más trágico y romántico en sus composiciones, con letras con centradas en el dolor, la tristeza y la pérdida.
Algunos casos representativos de esta transición musical fueron Paradise Lost, My Dying Bride, The Gathering, Tiamat, y Anathema, entre tantos. Y es acá, donde entra en cuestión la banda que nos trae, Moonspell.
Antecedentes: Los primeros rugidos
Oriundos de Lisboa, Portugal, la banda se formó en 1989 con el nombre de Morbid God. Comandados bajo la dirección musical de Fernando Ribeiro, comenzaron practicando un Black Metal crudo y primitivo, con una temática fuertemente orientada en el paganismo y el ocultismo. Sin embargo, lentamente irían abriendo el abanico de influencias e ideas.
Tras grabar una demo, los portugueses se rebautizan como Moonspell, y editan el EP Under the Moonspell (1994), una obra oscura y agresiva, pero con ciertos pasajes acústicos y exóticos, que los pone dentro del radar europeo y les permite firmar con un sello de renombre como Century Media.
Es bajo esta discográfica, que publican al año siguiente su álbum debut, Wolfheart, con el cual conseguirían el éxito y reconocimiento internacional.
Corazón de lobo: El aullido de la consolidación
Guiados por un sonido y una esencia más sombría y atmosférica, esta obra supuso el salto definitivo del grupo hacia estos terrenos más góticos, dejando casi por completo atrás, la furia primitiva del Black Metal de sus inicios.
Hay varios aspectos que volvieron a Wolfheart, en un emblema del género y de la banda. Musicalmente, está marcado por una línea melancólica y dramática, que se fusiona con atmosferas oscuras envolventes, y elementos del folclore portugués. Las letras presentan una temática más “romántica”, llena de referencias a vampiros, hombres lobo y demás criaturas pertenecientes a las tinieblas de la oscuridad. Y visualmente, refleja una estética que simboliza el espíritu de la banda: el de un aullido llena de furia, dolor y sentimiento.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Memphis May Fire y Blessthefall juntos en Argentina
Las voces de Fernando buscan más que solo atacar. Presentan misterio, atracción, majestuosidad. A diferencia de sus anteriores grabaciones, no sólo recurre a gritos guturales desgarradores, sino que utiliza un tono de voz grave, para impregnar a la música matices narrativas y teatrales, reforzando el concepto atmosférico sombrío del disco.
Reflejados por el aura lunar de su música e imagen, Moonspell consolidó un estilo. Y también una identidad. Una marcada por la elegancia, la oscuridad, la cautivación y la tragedia. Y una que los seguiría a lo largo de su carrera. Aunque eso ya es una historia para otro día.
Canciones: Los himnos que quedaron para la eternidad
La obra cuenta con los dos mayores clásicos de la banda. Y dos de las más identificativas dentro de la historia de Moonspell.
- Vampiria: tétrica, perversa, misteriosa. Se trata de una pieza en gran parte atmosférica, con una base cinematográfica, teatral y llena de matices, apoyada en los teclados. No obstante, cuenta con un quiebre a la mitad, en dónde la banda desata toda su fuerza y agresividad, con uno de los riffs más memorables de su carrera.
La letra, por su parte, explora el mito del vampirismo desde una perspectiva romántica y oscura, centrada en la figura de la mujer vampiro y la sed eterna. Un enfoque que se potencia con la interpretación vocal de Fernando, que alterna entre susurros profundos, un estilo narrativo dramático y gritos desgarradores.
Una composición que no falta nunca en sus interpretaciones en vivo.
- Alma Mater: El himno por excelencia del grupo. Describir Alma Mater implica más que solo hablar de una obra o composición musical. Implica hacerlo de un símbolo de identidad. En este caso, el de la banda con su música y propuesta.
- Es una pieza que fusiona la agresividad del metal extremo con una atmósfera solemne y un profundo sentimiento nacional. Y posee una estructura coral y majestuosa, que atrapa al oyente desde el primer segundo.
Fernando Ribeiro ha explicado que el título representa algo superior que une a las personas: un sentido eterno de pertenencia y retorno. Y simbólicamente el tema es eso. Un punto de encuentro y entendimiento en el que el público se une a la banda para agitar y gritar con el puño en alto, el nombre de la canción.
Sin duda alguna, el hechizo más grande y atrapante que los de Lisboa, supieron conjurar.

Producción: la mano de Waldemar Sorychta
La obra fue grabada en los estudios alemanes de Century Media, en un periodo de apenas dos semanas, comprendido entre del 29 de enero al 13 de febrero de 1995.
El álbum fue producido por el polaco Waldemar Sorychta, una figura crucial para la época y reconocido por sus trabajos con grupos como Tiamat (Wildhoney, 1994), Samael (Ceremony of Opposites,1994), y The Gathering (Mandylion, 1995). El productor desempeñó un rol clave al actuar como mentor y guía de los portugueses. Su enfoque consistió en buscar un sonido más limpio, armonioso y prolijo, y en estructurar las composiciones para que resultaran más accesibles y atrapantes para el público. Todo esto, sin perder la agresividad y el toque oscuro que traía la banda. El resultado fue una producción con muchos arreglos atmosféricos que se volvieron en uno de los elementos característicos de la agrupación.
El año: Un clásico que marcó una época
El lanzamiento de Wolfheart en 1995, coincidió con el de otras obras que ayudaron a definir la escena Doom/Gothic y que con el tiempo, se volvieron en clásicos representativo del género.
Paradise Lost – Draconian Times
My Dying Bride – The Angel and the Dark River
The Gathering – Mandylion
Anathema – The Silent Enigma
Theatre of Tragedy – Theatre of Tragedy
Lacrimosa – Inferno
Gira 30° Aniversario
De la mano de Icarus, Moonspell regresa a Argentina en el marco de su gira Wolfheart and Other Stories 2026, en la que la banda recorrerá los himnos más emblemáticos de su disco debut, y de su larga y amplia trayectoria.
La presentación tendrá lugar el sábado 21 de marzo, en El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA), a partir de las 18hs. Los tickets se encuentran en la venta en el sistema de Passline, y en las oficinas de Icarus Music, ubicadas en Aristóbulo del Valle 104, La Boca (Lunes a Viernes de 9 a 18 hs).



Cuenta la leyenda que en las oscuras calles de Brandoa, Portugal, allá por mediados de la década de los 90’, un grupo de jóvenes licántropos apareció en medio de la noche y bajo el brillo de una luna llena, largó un aullido musical. Uno que hechizó a toda una generación. Uno que no pasó desapercibido. Uno con su fuerza y misticismo, marcó un antes y después dentro de la escena gótica.
Dicho aullido, se llamó Wolfheart. Y el grupo de jóvenes licántropos que lanzó el hechizo, era mejor conocido como Moonspell. Aprovechando la visita de los portugueses a la Argentina bajo la luna del próximo 21 de marzo, en el Teatrito, por el 30° aniversario de su obra magna, desde Track To Hell repasamos los aspectos que la volvieron en un clásico representativo de todo un género.
Contexto: La escena Doom/Gothic de los 90’
El lanzamiento de Wolfheart (1995), coincidió con un boom expansivo que se venía desarrollando y gestionando rápidamente en aquella época: el Doom/Gothic. 
Este subgénero del metal se caracteriza por fusionar la pesadez y lentitud del Doom Metal con las atmósferas melancólicas y románticas del Gothic Metal. Surgió a principios de los años 90 en Europa, evolucionando principalmente de la escena Death/Doom británica. En aquella época, muchas bandas comenzaron a redefinir su identidad y sonido, incorporando teclados, voces femeninas melódicas y un tono más trágico y romántico en sus composiciones, con letras con centradas en el dolor, la tristeza y la pérdida.
Algunos casos representativos de esta transición musical fueron Paradise Lost, My Dying Bride, The Gathering, Tiamat, y Anathema, entre tantos. Y es acá, donde entra en cuestión la banda que nos trae, Moonspell.
Antecedentes: Los primeros rugidos
Oriundos de Lisboa, Portugal, la banda se formó en 1989 con el nombre de Morbid God. Comandados bajo la dirección musical de Fernando Ribeiro, comenzaron practicando un Black Metal crudo y primitivo, con una temática fuertemente orientada en el paganismo y el ocultismo. Sin embargo, lentamente irían abriendo el abanico de influencias e ideas.
Tras grabar una demo, los portugueses se rebautizan como Moonspell, y editan el EP Under the Moonspell (1994), una obra oscura y agresiva, pero con ciertos pasajes acústicos y exóticos, que los pone dentro del radar europeo y les permite firmar con un sello de renombre como Century Media.
Es bajo esta discográfica, que publican al año siguiente su álbum debut, Wolfheart, con el cual conseguirían el éxito y reconocimiento internacional.
Corazón de lobo: El aullido de la consolidación
Guiados por un sonido y una esencia más sombría y atmosférica, esta obra supuso el salto definitivo del grupo hacia estos terrenos más góticos, dejando casi por completo atrás, la furia primitiva del Black Metal de sus inicios.
Hay varios aspectos que volvieron a Wolfheart, en un emblema del género y de la banda. Musicalmente, está marcado por una línea melancólica y dramática, que se fusiona con atmosferas oscuras envolventes, y elementos del folclore portugués. Las letras presentan una temática más “romántica”, llena de referencias a vampiros, hombres lobo y demás criaturas pertenecientes a las tinieblas de la oscuridad. Y visualmente, refleja una estética que simboliza el espíritu de la banda: el de un aullido llena de furia, dolor y sentimiento.
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Las voces de Fernando buscan más que solo atacar. Presentan misterio, atracción, majestuosidad. A diferencia de sus anteriores grabaciones, no sólo recurre a gritos guturales desgarradores, sino que utiliza un tono de voz grave, para impregnar a la música matices narrativas y teatrales, reforzando el concepto atmosférico sombrío del disco.
Reflejados por el aura lunar de su música e imagen, Moonspell consolidó un estilo. Y también una identidad. Una marcada por la elegancia, la oscuridad, la cautivación y la tragedia. Y una que los seguiría a lo largo de su carrera. Aunque eso ya es una historia para otro día.
Canciones: Los himnos que quedaron para la eternidad
La obra cuenta con los dos mayores clásicos de la banda. Y dos de las más identificativas dentro de la historia de Moonspell.
- Vampiria: tétrica, perversa, misteriosa. Se trata de una pieza en gran parte atmosférica, con una base cinematográfica, teatral y llena de matices, apoyada en los teclados. No obstante, cuenta con un quiebre a la mitad, en dónde la banda desata toda su fuerza y agresividad, con uno de los riffs más memorables de su carrera.
La letra, por su parte, explora el mito del vampirismo desde una perspectiva romántica y oscura, centrada en la figura de la mujer vampiro y la sed eterna. Un enfoque que se potencia con la interpretación vocal de Fernando, que alterna entre susurros profundos, un estilo narrativo dramático y gritos desgarradores.
Una composición que no falta nunca en sus interpretaciones en vivo.
- Alma Mater: El himno por excelencia del grupo. Describir Alma Mater implica más que solo hablar de una obra o composición musical. Implica hacerlo de un símbolo de identidad. En este caso, el de la banda con su música y propuesta.
- Es una pieza que fusiona la agresividad del metal extremo con una atmósfera solemne y un profundo sentimiento nacional. Y posee una estructura coral y majestuosa, que atrapa al oyente desde el primer segundo.
Fernando Ribeiro ha explicado que el título representa algo superior que une a las personas: un sentido eterno de pertenencia y retorno. Y simbólicamente el tema es eso. Un punto de encuentro y entendimiento en el que el público se une a la banda para agitar y gritar con el puño en alto, el nombre de la canción.
Sin duda alguna, el hechizo más grande y atrapante que los de Lisboa, supieron conjurar.

Producción: la mano de Waldemar Sorychta
La obra fue grabada en los estudios alemanes de Century Media, en un periodo de apenas dos semanas, comprendido entre del 29 de enero al 13 de febrero de 1995.
El álbum fue producido por el polaco Waldemar Sorychta, una figura crucial para la época y reconocido por sus trabajos con grupos como Tiamat (Wildhoney, 1994), Samael (Ceremony of Opposites,1994), y The Gathering (Mandylion, 1995). El productor desempeñó un rol clave al actuar como mentor y guía de los portugueses. Su enfoque consistió en buscar un sonido más limpio, armonioso y prolijo, y en estructurar las composiciones para que resultaran más accesibles y atrapantes para el público. Todo esto, sin perder la agresividad y el toque oscuro que traía la banda. El resultado fue una producción con muchos arreglos atmosféricos que se volvieron en uno de los elementos característicos de la agrupación.
El año: Un clásico que marcó una época
El lanzamiento de Wolfheart en 1995, coincidió con el de otras obras que ayudaron a definir la escena Doom/Gothic y que con el tiempo, se volvieron en clásicos representativo del género.
Paradise Lost – Draconian Times
My Dying Bride – The Angel and the Dark River
The Gathering – Mandylion
Anathema – The Silent Enigma
Theatre of Tragedy – Theatre of Tragedy
Lacrimosa – Inferno
Gira 30° Aniversario
De la mano de Icarus, Moonspell regresa a Argentina en el marco de su gira Wolfheart and Other Stories 2026, en la que la banda recorrerá los himnos más emblemáticos de su disco debut, y de su larga y amplia trayectoria.
La presentación tendrá lugar el sábado 21 de marzo, en El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA), a partir de las 18hs. Los tickets se encuentran en la venta en el sistema de Passline, y en las oficinas de Icarus Music, ubicadas en Aristóbulo del Valle 104, La Boca (Lunes a Viernes de 9 a 18 hs).







