


El pasado 2 de marzo del 2026, el legendario Pumpehuset de Copenhague vibró con dos bandas con estilos intensos y creativos, ofreciendo un espectáculo donde técnica, emoción y energía se fundieron durante más de dos horas frente a un público entregado.
Fundado en 1976, Pumpehuset ha sido durante décadas un espacio imprescindible para la escena musical danesa, donde tanto artistas emergentes como grandes nombres internacionales se han presentado para ofrecer experiencias inolvidables. La sala, conocida por su acústica íntima y su ambiente vibrante, fue el escenario perfecto para una noche que se esperaba intensa y que no decepcionó.
La primera parte de la velada estuvo a cargo de Monosphere, banda alemana que en los últimos años ha ido ganando reconocimiento dentro de los circuitos de metal progresivo y experimental. Con una mezcla de estructuras complejas, riffs pesados y atmósferas ambientales, Monosphere comenzó su set puntual con los primeros acordes de guitarra en la intro de “Lapse”, una canción que se divide en dos partes. Los pasajes musicales continuaron con una sucesión de elementos compositivos estructurados, pero a la vez complejos, navegando entre las aguas del jazz, post-metal, black metal y metalcore. Por momentos resultó difícil definir el sonido de la banda, pero se podría decir que siguen una línea experimental influenciada por bandas como The Ocean, Karnivool y, por supuesto, la banda principal de la noche: Between the Buried and Me.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Mothica – Somewhere in Between (2026)
En cuanto a su performance sobre el escenario, cabe destacar una correcta presentación donde se notó el trabajo estructural de las canciones en los ensayos. Sin embargo, debo mencionar que el sonido no fue del todo satisfactorio: la voz del cantante por momentos se escuchaba baja al hablar, pero durante las estrofas de las canciones, cantando con un estilo gutural, se escuchaba perfecta. El bajo en esta ocasión se escuchó distante, pero sí se pudieron apreciar los elementos de percusión con un notable trabajo en la batería y los acordes de guitarra, que fueron sobresalientes.
La presentación de Monosphere tuvo una duración de media hora, tiempo suficiente para condensar un setlist de cinco canciones y mostrar su propuesta de experimentación y fusión de géneros. La recepción del público fue positiva, acompañada de aplausos y puños en alto.
Tras una breve pausa, el ambiente en Pumpehuset se cargó de expectación. Pronto subieron a escena Between the Buried and Me, una banda estadounidense venerada dentro del metal progresivo por su virtuosismo, su creatividad incesante y su capacidad de fusionar géneros dispares. Desde sus comienzos a finales de los años 90 en Carolina del Norte, el grupo ha desafiado etiquetas, transitando entre el metal técnico, el rock progresivo y pasajes atmosféricos que los han convertido en referentes del género.
El set arrancó con “Absent Thereafter”, presentando un tema poderoso de su disco estreno, que inmediatamente encendió a la audiencia. La ejecución fue impecable: tiempos vertiginosos, guitarras afiladas y la voz característica de Tommy Rogers, capaz de alternar entre guturales intensos y registros limpios y melódicos sin perder un ápice de control, todo esto acompañado por los acordes del sintetizador para sostener una estructura musical de atmósfera envolvente.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:Between The Buried And Me – The Blue Nowhere (2025)
Entre los temas interpretados se encontraba “Condemned to the Gallows”, una canción que los fanáticos corearon con devoción, demostrando el equilibrio perfecto entre técnica y emoción que define a la banda. Las transiciones entre secciones complejas fueron ejecutadas con precisión absoluta, lo que provocó más de una ovación entre los asistentes.
La sección instrumental fue particularmente destacada: solos de guitarra muy elaborados, pasajes progresivos que parecían llevar la música a nuevas fronteras y un bajo que resonaba con claridad por momentos. Sin embargo, en cuanto a sonido estaba muy abajo con respecto a los demás instrumentos y, por momentos, era completamente tapado por las dos guitarras. La interpretación en la batería de ocho cuerpos más platillos de Dan Briggs fue aclamada por su virtuosismo y precisión técnica, dando vida a patrones complejos que solo músicos de alto calibre pueden dominar con tal fluidez. Por momentos parecía aplicar ritmos prácticamente imposibles, generando una entusiasta respuesta del público.
La banda le regaló al público un broche final con “Silent Flight Parliament”, un tema extenso que condensó todos los elementos que hacen a la banda única: complejidad técnica, armonías emocionales y un cierre que dejó a muchos sin aliento.
En su recorrido de una hora y media, la banda ejecutó diez canciones, en donde hubo lugar para repasar toda su trayectoria entre temas clásicos y estrenos del nuevo álbum: The Blue Nowhere.
Al finalizar, los músicos se despidieron entre aplausos y saludos, obsequiando al público algunos recuerdos como púas y palillos, cerrando así una jornada memorable que fue celebrada con una última ovación cargada de satisfacción.
Etiquetas: Between the Buried and Me, Copenhague, Live Nation DK, Monosphere, Post Metal, Progressive Metal, Pumpehuset


El pasado 2 de marzo del 2026, el legendario Pumpehuset de Copenhague vibró con dos bandas con estilos intensos y creativos, ofreciendo un espectáculo donde técnica, emoción y energía se fundieron durante más de dos horas frente a un público entregado.
Fundado en 1976, Pumpehuset ha sido durante décadas un espacio imprescindible para la escena musical danesa, donde tanto artistas emergentes como grandes nombres internacionales se han presentado para ofrecer experiencias inolvidables. La sala, conocida por su acústica íntima y su ambiente vibrante, fue el escenario perfecto para una noche que se esperaba intensa y que no decepcionó.
La primera parte de la velada estuvo a cargo de Monosphere, banda alemana que en los últimos años ha ido ganando reconocimiento dentro de los circuitos de metal progresivo y experimental. Con una mezcla de estructuras complejas, riffs pesados y atmósferas ambientales, Monosphere comenzó su set puntual con los primeros acordes de guitarra en la intro de “Lapse”, una canción que se divide en dos partes. Los pasajes musicales continuaron con una sucesión de elementos compositivos estructurados, pero a la vez complejos, navegando entre las aguas del jazz, post-metal, black metal y metalcore. Por momentos resultó difícil definir el sonido de la banda, pero se podría decir que siguen una línea experimental influenciada por bandas como The Ocean, Karnivool y, por supuesto, la banda principal de la noche: Between the Buried and Me.
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En cuanto a su performance sobre el escenario, cabe destacar una correcta presentación donde se notó el trabajo estructural de las canciones en los ensayos. Sin embargo, debo mencionar que el sonido no fue del todo satisfactorio: la voz del cantante por momentos se escuchaba baja al hablar, pero durante las estrofas de las canciones, cantando con un estilo gutural, se escuchaba perfecta. El bajo en esta ocasión se escuchó distante, pero sí se pudieron apreciar los elementos de percusión con un notable trabajo en la batería y los acordes de guitarra, que fueron sobresalientes.
La presentación de Monosphere tuvo una duración de media hora, tiempo suficiente para condensar un setlist de cinco canciones y mostrar su propuesta de experimentación y fusión de géneros. La recepción del público fue positiva, acompañada de aplausos y puños en alto.
Tras una breve pausa, el ambiente en Pumpehuset se cargó de expectación. Pronto subieron a escena Between the Buried and Me, una banda estadounidense venerada dentro del metal progresivo por su virtuosismo, su creatividad incesante y su capacidad de fusionar géneros dispares. Desde sus comienzos a finales de los años 90 en Carolina del Norte, el grupo ha desafiado etiquetas, transitando entre el metal técnico, el rock progresivo y pasajes atmosféricos que los han convertido en referentes del género.
El set arrancó con “Absent Thereafter”, presentando un tema poderoso de su disco estreno, que inmediatamente encendió a la audiencia. La ejecución fue impecable: tiempos vertiginosos, guitarras afiladas y la voz característica de Tommy Rogers, capaz de alternar entre guturales intensos y registros limpios y melódicos sin perder un ápice de control, todo esto acompañado por los acordes del sintetizador para sostener una estructura musical de atmósfera envolvente.
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Entre los temas interpretados se encontraba “Condemned to the Gallows”, una canción que los fanáticos corearon con devoción, demostrando el equilibrio perfecto entre técnica y emoción que define a la banda. Las transiciones entre secciones complejas fueron ejecutadas con precisión absoluta, lo que provocó más de una ovación entre los asistentes.
La sección instrumental fue particularmente destacada: solos de guitarra muy elaborados, pasajes progresivos que parecían llevar la música a nuevas fronteras y un bajo que resonaba con claridad por momentos. Sin embargo, en cuanto a sonido estaba muy abajo con respecto a los demás instrumentos y, por momentos, era completamente tapado por las dos guitarras. La interpretación en la batería de ocho cuerpos más platillos de Dan Briggs fue aclamada por su virtuosismo y precisión técnica, dando vida a patrones complejos que solo músicos de alto calibre pueden dominar con tal fluidez. Por momentos parecía aplicar ritmos prácticamente imposibles, generando una entusiasta respuesta del público.
La banda le regaló al público un broche final con “Silent Flight Parliament”, un tema extenso que condensó todos los elementos que hacen a la banda única: complejidad técnica, armonías emocionales y un cierre que dejó a muchos sin aliento.
En su recorrido de una hora y media, la banda ejecutó diez canciones, en donde hubo lugar para repasar toda su trayectoria entre temas clásicos y estrenos del nuevo álbum: The Blue Nowhere.
Al finalizar, los músicos se despidieron entre aplausos y saludos, obsequiando al público algunos recuerdos como púas y palillos, cerrando así una jornada memorable que fue celebrada con una última ovación cargada de satisfacción.
Etiquetas: Between the Buried and Me, Copenhague, Live Nation DK, Monosphere, Post Metal, Progressive Metal, Pumpehuset








