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Hay una tierra donde el Metal -en todas sus variedades- parece brotar de cada punto en su geografía: Suecia. Horndal es una banda nueva, oriunda de ese país, y con una propuesta artística indisociable de su ciudad natal, de la que toman el nombre. Tuvimos la posibilidad de entrevistar a su baterista y conocer una historia sumamente interesante, aparte de adentrarnos más en su música y el nuevo disco que están por sacar.
– Muchas gracias, Pontus por responder a esta entrevista. El primer álbum de Horndal fue editado por Prosthetic Records, que hoy en día es uno de los sellos más vanguardistas, y tuvo una respuesta excelente del público. ¿Cómo presentarías a la banda y por qué creés que caben en el catálogo de esa discográfica?
PL: Yo diría que tocamos “Rusty Metal” (“Metal Oxidado”), porque esa expresión describe los dos aspectos de la banda. Primero, nuestra historia gira en torno a la oxidada Horndal, pequeña ciudad industrial en Suecia, aniquilada al cerrar la fábrica de acero a fines de los 70’s. Segundo, porque nuestro sonido es bastante crudo, desolado y furioso. No hay baterías modernas, ni edición, o pulido: es oxidado.
– ¿Qué nos podés contar sobre la formación de la banda y su historia?
PL: La banda está unida por un cordón umbilical a Horndal, cuyo destino ya mencioné. En nuestro primer disco “Remains” seguimos el guión de la obra de teatro que se hizo en 1977. La misma fue escrita y actuada por pobladores para protestar en contra del cierre de la fábrica, que significaba la muerte de la comunidad. En ese drama, el mismísimo Satanás (representado por nuestro padre) llegaba a Horndal para acabar con la fábrica, llevarse el dinero y esconderlo dentro de la montaña. Eso es bastante “Metal” y único. La formación es la tradicional: batería, bajo, dos guitarras y voz.
– Me interesa mucho la historia de Horndal. Leí algo acerca del “Efecto Horndal” (así se llama una de sus canciones) que se relaciona con la Psicología Social. Comentanos la importancia que estas cuestiones poseen para ustedes.
PL: A esta altura ya está claro que la historia de Horndal se encuentra en el núcleo de la banda. Somos mitad Metal, mitad crítica social. Decadencia urbana, en vez de dragones, espadas o antiguas guerras. Cuando tu propia ciudad, tu hogar, cae en la ruina, eso es una verdadera pesadilla, con consecuencias terribles para la gente. Así que, sin dudas, la Psicología Social forma parte del asunto. Horndal es nuestra ciudad natal, forma parte de nuestra propia historia, lo que facilita escribir al respecto. Hay a quienes puede parecerle una pequeña caja, algo acotado, pero nosotros nunca creímos que “pensar fuera de la caja” tuviera que ser algo necesariamente bueno. Resulta mucho más interesante pensar dentro de la caja: pero pensar mucho. Cuando lo hacés, podés escribir una canción sobre el Efecto Horndal, que es un concepto empleado en la administración de empresas, justamente introducido a partir del modo diabólico de explotar a los obreros, haciéndolos trabajar más allá de sus capacidades y compitiendo entre sí, bajo la amenaza de perder el empleo. Y lo podés hacés de una manera que, al mismo tiempo, logra que la gente sacuda la cabeza.
– ¿Qué nos podés decir sobre la composición de “Remains” (2019), el disco que editaron por medio de Prosthetic Records?
PL: “Remains” es el típico disco debut: escrito a lo largo de un lapso más amplio, lleno de energía y con un oscuro entusiasmo. El producto de la sala de ensayo. Lo grabamos en vivo durante tres días en el Estudio Gröndahl de Estocolmo. Nos acercamos a Prosthetic con el disco terminado y a ellos les encantó. Tuvimos suerte, no hay mucho más que eso.
– Van a lanzar un nuevo tema pronto, ¿qué podemos esperar del mismo?
PL: Es un furioso y sucio temazo. Está parcialmente inspirado por las viejas bandas de Death Metal que ensayaban en el Centro de Jóvenes local durante los 90’s. Así que le pedimos a uno de los vocalistas de esas bandas que cantara: la leyenda Johan Jansson de Interment. También narra el tópico del disco de una sola vez. Una pequeña ciudad industrial arruinada y abandonada a fines de los 70’s, y ahora nuevamente embaucada con las falsas esperanzas que traía una compañía de tecnología estadounidense, que terminó deforestando el área y vaciando el hermoso lago. El demonio está de vuelta: hay un nuevo horizonte oxidado.
– Vi algunas fotos bastante intrigantes anticipando su nuevo disco. Parece que están tomando algunas decisiones interesantes en cuanto a la instrumentación. ¿Podemos esperar algunos cambios notables en la composición o el estilo?
PL: Sí y no, más o menos, tal vez. Es un maldito cliché, pero queríamos ir un poco más lejos esta vez y hacer lo que fuera que nos viniera a la mente, sin importar si era o no algo típico en la instrumentación o arreglos dentro del Metal. Como el COVID-19 hizo que muchos músicos talentosos tuvieran tiempo disponible, conseguimos a algunos percusionistas y vientistas clásicos para colaborar en el disco. Fue una experiencia mágica escucharlos hacer realidad nuestras ideas. Pero no se preocupen: no será “S&M” de Metallica.
– Algo que llamó mi atención es la calidad de sus riffs. ¿Cuáles son sus principales influencias?
PL: Muchas gracias, señor. Ese es un gran elogio, porque, justamente, los riffs son nuestros bebés: los queremos y cuidamos mucho. Creo que encontramos inspiración en muchas partes, desde intervalos inesperados, tipo alertantes, de la música clásica o de películas, incluso infantiles, ya que miro muchas junto a mi hija de cuatro años. Los sonidos y melodías atemorizantes en el cine infantil se tornan particularmente malvados cuando se los toca con la guitarra eléctrica. Pero bueno, a veces, sin querer, te sale un riff que es uno de Sabbath al revés.
– Hablando de situaciones amenazantes y del comportamiento humano, ¿cuál es tu opinión sobre esta pandemia, en general, y sobre sus consecuencias en la industria musical? ¿Qué hay del panorama sueco, en particular?
PL: En Suecia, esta plaga ha arruinado a todos, desde dueños de locales, hasta agencias promotoras de giras, y obviamente, a los músicos; como en todas partes. Hemos tenido un enfoque más abierto que en otros lugares, sin cuarentenas estrictas, pero las restricciones que hay son suficientes para arruinar la escena musical. No sabemos qué va a pasar, no podemos seguir mirando shows desde el living de nuestras casas para siempre.
– ¿Cómo los afectó a ustedes? Quiero decir, en términos de la grabación, pero también de los planes que pudieran tener en mente.
PL: Dadas las circunstancias, tuvimos suerte. Entramos a grabar cuando la pandemia estalló, así que no cancelamos ninguna gira, solamente un par de shows y festivales. Pero debimos cambiar nuestra forma de grabar. Hasta ahora había sido importante tocar en vivo como grupo, tocando todos al mismo tiempo en una sala, como viejos conservadores que siguen divagando sobre cosas olvidadas como la “vibra” o el “encanto”. Pero esta vez, eso no fue posible. Habíamos reservado el legendario Estudio Gröndahl en Estocolmo para abril, justo cuando hubo un pico de contagios y encima nuestro ingeniero Karl Daniel Liden estaba haciendo un tratamiento que lo ponía en riesgo. Por lo tanto, Karl Daniel y yo grabamos las baterías primero, en distintas salas. Luego, se sumaron los otros instrumentos, y finalmente, se hizo una reamplificación. Suena como la forma más habitual en la actualidad, pero no lo fue para nosotros. Yo toqué la batería encima de nuestros demos de pre-producción de porquería, haciendo de cuenta que los demás estaban en la sala, y después seleccionamos las mejores tomas, sin editar. Eso fue lo más cercano al sentimiento de tocar en vivo que pude conseguir. Para nosotros, las fallas sazonan el guiso: sin ellas, la música no tiene sabor.
– ¿Te gustaría decirle algo a la gente en América Latina y España?
PL: Sí. Cuando esta oscuridad se disperse, hablen/manden email/mensaje de texto/señales de humo o lo que sea, a sus promotores locales para que nos escuchen, porque parafraseando a la no tan buena secuela de “El Mundo según Wayne”: “Si los contratás, vendrán”. Y a la gente de Brasil: Azymuth es la mejor banda del planeta. Y a la gente de España: ojalá Aina de Barcelona se reuniera. Muchas gracias, me encantó, Pontus de y por Horndal.
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Hay una tierra donde el Metal -en todas sus variedades- parece brotar de cada punto en su geografía: Suecia. Horndal es una banda nueva, oriunda de ese país, y con una propuesta artística indisociable de su ciudad natal, de la que toman el nombre. Tuvimos la posibilidad de entrevistar a su baterista y conocer una historia sumamente interesante, aparte de adentrarnos más en su música y el nuevo disco que están por sacar.
– Muchas gracias, Pontus por responder a esta entrevista. El primer álbum de Horndal fue editado por Prosthetic Records, que hoy en día es uno de los sellos más vanguardistas, y tuvo una respuesta excelente del público. ¿Cómo presentarías a la banda y por qué creés que caben en el catálogo de esa discográfica?
PL: Yo diría que tocamos “Rusty Metal” (“Metal Oxidado”), porque esa expresión describe los dos aspectos de la banda. Primero, nuestra historia gira en torno a la oxidada Horndal, pequeña ciudad industrial en Suecia, aniquilada al cerrar la fábrica de acero a fines de los 70’s. Segundo, porque nuestro sonido es bastante crudo, desolado y furioso. No hay baterías modernas, ni edición, o pulido: es oxidado.
– ¿Qué nos podés contar sobre la formación de la banda y su historia?
PL: La banda está unida por un cordón umbilical a Horndal, cuyo destino ya mencioné. En nuestro primer disco “Remains” seguimos el guión de la obra de teatro que se hizo en 1977. La misma fue escrita y actuada por pobladores para protestar en contra del cierre de la fábrica, que significaba la muerte de la comunidad. En ese drama, el mismísimo Satanás (representado por nuestro padre) llegaba a Horndal para acabar con la fábrica, llevarse el dinero y esconderlo dentro de la montaña. Eso es bastante “Metal” y único. La formación es la tradicional: batería, bajo, dos guitarras y voz.
– Me interesa mucho la historia de Horndal. Leí algo acerca del “Efecto Horndal” (así se llama una de sus canciones) que se relaciona con la Psicología Social. Comentanos la importancia que estas cuestiones poseen para ustedes.
PL: A esta altura ya está claro que la historia de Horndal se encuentra en el núcleo de la banda. Somos mitad Metal, mitad crítica social. Decadencia urbana, en vez de dragones, espadas o antiguas guerras. Cuando tu propia ciudad, tu hogar, cae en la ruina, eso es una verdadera pesadilla, con consecuencias terribles para la gente. Así que, sin dudas, la Psicología Social forma parte del asunto. Horndal es nuestra ciudad natal, forma parte de nuestra propia historia, lo que facilita escribir al respecto. Hay a quienes puede parecerle una pequeña caja, algo acotado, pero nosotros nunca creímos que “pensar fuera de la caja” tuviera que ser algo necesariamente bueno. Resulta mucho más interesante pensar dentro de la caja: pero pensar mucho. Cuando lo hacés, podés escribir una canción sobre el Efecto Horndal, que es un concepto empleado en la administración de empresas, justamente introducido a partir del modo diabólico de explotar a los obreros, haciéndolos trabajar más allá de sus capacidades y compitiendo entre sí, bajo la amenaza de perder el empleo. Y lo podés hacés de una manera que, al mismo tiempo, logra que la gente sacuda la cabeza.
– ¿Qué nos podés decir sobre la composición de “Remains” (2019), el disco que editaron por medio de Prosthetic Records?
PL: “Remains” es el típico disco debut: escrito a lo largo de un lapso más amplio, lleno de energía y con un oscuro entusiasmo. El producto de la sala de ensayo. Lo grabamos en vivo durante tres días en el Estudio Gröndahl de Estocolmo. Nos acercamos a Prosthetic con el disco terminado y a ellos les encantó. Tuvimos suerte, no hay mucho más que eso.
– Van a lanzar un nuevo tema pronto, ¿qué podemos esperar del mismo?
PL: Es un furioso y sucio temazo. Está parcialmente inspirado por las viejas bandas de Death Metal que ensayaban en el Centro de Jóvenes local durante los 90’s. Así que le pedimos a uno de los vocalistas de esas bandas que cantara: la leyenda Johan Jansson de Interment. También narra el tópico del disco de una sola vez. Una pequeña ciudad industrial arruinada y abandonada a fines de los 70’s, y ahora nuevamente embaucada con las falsas esperanzas que traía una compañía de tecnología estadounidense, que terminó deforestando el área y vaciando el hermoso lago. El demonio está de vuelta: hay un nuevo horizonte oxidado.
– Vi algunas fotos bastante intrigantes anticipando su nuevo disco. Parece que están tomando algunas decisiones interesantes en cuanto a la instrumentación. ¿Podemos esperar algunos cambios notables en la composición o el estilo?
PL: Sí y no, más o menos, tal vez. Es un maldito cliché, pero queríamos ir un poco más lejos esta vez y hacer lo que fuera que nos viniera a la mente, sin importar si era o no algo típico en la instrumentación o arreglos dentro del Metal. Como el COVID-19 hizo que muchos músicos talentosos tuvieran tiempo disponible, conseguimos a algunos percusionistas y vientistas clásicos para colaborar en el disco. Fue una experiencia mágica escucharlos hacer realidad nuestras ideas. Pero no se preocupen: no será “S&M” de Metallica.
– Algo que llamó mi atención es la calidad de sus riffs. ¿Cuáles son sus principales influencias?
PL: Muchas gracias, señor. Ese es un gran elogio, porque, justamente, los riffs son nuestros bebés: los queremos y cuidamos mucho. Creo que encontramos inspiración en muchas partes, desde intervalos inesperados, tipo alertantes, de la música clásica o de películas, incluso infantiles, ya que miro muchas junto a mi hija de cuatro años. Los sonidos y melodías atemorizantes en el cine infantil se tornan particularmente malvados cuando se los toca con la guitarra eléctrica. Pero bueno, a veces, sin querer, te sale un riff que es uno de Sabbath al revés.
– Hablando de situaciones amenazantes y del comportamiento humano, ¿cuál es tu opinión sobre esta pandemia, en general, y sobre sus consecuencias en la industria musical? ¿Qué hay del panorama sueco, en particular?
PL: En Suecia, esta plaga ha arruinado a todos, desde dueños de locales, hasta agencias promotoras de giras, y obviamente, a los músicos; como en todas partes. Hemos tenido un enfoque más abierto que en otros lugares, sin cuarentenas estrictas, pero las restricciones que hay son suficientes para arruinar la escena musical. No sabemos qué va a pasar, no podemos seguir mirando shows desde el living de nuestras casas para siempre.
– ¿Cómo los afectó a ustedes? Quiero decir, en términos de la grabación, pero también de los planes que pudieran tener en mente.
PL: Dadas las circunstancias, tuvimos suerte. Entramos a grabar cuando la pandemia estalló, así que no cancelamos ninguna gira, solamente un par de shows y festivales. Pero debimos cambiar nuestra forma de grabar. Hasta ahora había sido importante tocar en vivo como grupo, tocando todos al mismo tiempo en una sala, como viejos conservadores que siguen divagando sobre cosas olvidadas como la “vibra” o el “encanto”. Pero esta vez, eso no fue posible. Habíamos reservado el legendario Estudio Gröndahl en Estocolmo para abril, justo cuando hubo un pico de contagios y encima nuestro ingeniero Karl Daniel Liden estaba haciendo un tratamiento que lo ponía en riesgo. Por lo tanto, Karl Daniel y yo grabamos las baterías primero, en distintas salas. Luego, se sumaron los otros instrumentos, y finalmente, se hizo una reamplificación. Suena como la forma más habitual en la actualidad, pero no lo fue para nosotros. Yo toqué la batería encima de nuestros demos de pre-producción de porquería, haciendo de cuenta que los demás estaban en la sala, y después seleccionamos las mejores tomas, sin editar. Eso fue lo más cercano al sentimiento de tocar en vivo que pude conseguir. Para nosotros, las fallas sazonan el guiso: sin ellas, la música no tiene sabor.
– ¿Te gustaría decirle algo a la gente en América Latina y España?
PL: Sí. Cuando esta oscuridad se disperse, hablen/manden email/mensaje de texto/señales de humo o lo que sea, a sus promotores locales para que nos escuchen, porque parafraseando a la no tan buena secuela de “El Mundo según Wayne”: “Si los contratás, vendrán”. Y a la gente de Brasil: Azymuth es la mejor banda del planeta. Y a la gente de España: ojalá Aina de Barcelona se reuniera. Muchas gracias, me encantó, Pontus de y por Horndal.