


Raven, el trío de Newcastle, liderado por John y Mark Gallagher, llevan la friolera de cincuenta y dos años prácticamente ininterrumpidos de discos y giras, en una de ellas fueron los mismísimos Metallica, los que ejercieron de teloneros de los británicos en una de sus primeras giras norteamericanas.
Algunas décadas después el multimillonario cuarteto de San Francisco le devolvería el favor, colocándolos como artistas invitados en algunos directos, como en 2014 en Brazil, o en 2022 en Florida en una fiesta homenaje a Jon y Marsha Zazula de Megaforce Records. Ya puestos, no te pierdas la versión, superando en velocidad al original, que el trio inglés ha hecho de “Metal Militia”, para el tributo No Life Til’ Leather (2025).
Pero antes de entrar con el fulgurante show de Raven, vamos con las tres bandas que nos acompañaron durante la tarde del jueves pasado en la sala Lennon de L’Hospitalet de Llobregat. Sobre las seis y cuarto, ya habían iniciado su actuación los mallorquines Sons of Cult, ante una treintena de asistentes, y qué, a pesar del panorama con el que se encontraron, se tomaron la tarea de romper el hielo con profesionalidad máxima y dando lo mejor de sí, e incluso bromeando al respecto del desolador paisaje, en especial por parte del veterano guitarrista Vicente Payà, que lidera también otras formaciones en la isla balear, como son esos pioneros del death metal estatal, Unbonded Terror, o Golgotha más orientados al doom metal, y en la que también militan el guitarra solista Dan García, y la cantante María J. Lladó.
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Sons of Cult muestran su gusto por lo ochentero, y el heavy metal, tal y como se pronunciaría el propio Payà, que lucía camiseta de Scorpions, antes de que María presentara el tema que da título a su EP de 2024 “Desolation”, que posee un riff inicial similar al “Princess of the Damned” de Accept.
Siguieron con “I Wanna Go Out” desde su álbum debut Back to the Beginning (2023), tras la cual Vicente entonó a pelo el “United” de J. Priest. También nos obsequiarían con una nueva composición que irá en el próximo trabajo, encuesta incluida de quien iba o no a comprarlo. Se marcharon con “Now is my Turn”, y “The Power of Music”, un corte con ciertos aires a Paradise Lost.
Pues sí, muy buena impresión nos dejó el quinteto de Palma, con su hard rock variopinto lleno de medios tiempos, sin demasiadas aceleraciones, ni cambios bruscos, a pesar de sonar bastante distinto a sus discos, sin su excelsa producción y efectismo, como por la sustitución del cantante Jaume Vilanova, que parece sigue con sus Whoremageddon.
A las siete y cinco minutos saltaban con una sonrisa de oreja a oreja unas jovencísimas Razers, armado exclusivamente por féminas, a excepción del baterista Adrià Brú, y que exprimieron su media hora aproximada de descarga con canciones propias extraídas de su Bedtime Stories I: The Awakening como “Bleeding Moon”, “Midnight Rush” o “Swan In a Can”, intercaladas con versiones de Judas Priest, y su “Hell Bent for Leather”, o el “Tornado of Souls” de Megadeth. Cayó el single “Voices”, así como un atropellado “Fast As a Shark” de los teutones Accept con el que se despidieron. Unas tiernas heavies catalanas que derrocharon energía, y vivacidad a raudales, demostrando una vez más que el heavy metal tiene relevo, y un futuro en la que las mujeres tienen un papel fundamental.
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Si las dos bandas previas que giraran junto a Raven en su gira estatal eran completas desconocidas para mí, a Wicked Leather si los vimos hace bien poco teloneando a los míticos Satan. Liderados por los argentinos Yami Martins, y Michel Regueiro, parece que han vuelto a remodelar el line up, con la incorporación a la batería del también miembro de Emissary, Marcelo Motta, y no sé si únicamente para la ocasión, Ethan, guitarra de Damaged.
Al igual que en su bolo en Razzmatazz 3, rebañaron en sangre su elepé Season of the Witch, con algún que otro problema de espacio, y con una voz de Yamis que volvía a quedar ahogada entre riffs, y el incesante golpeo que Marcelo propinó sin compasión a parches y platillos. Se despidieron como de costumbre, con el clásico de los Tank, “Turn Your Head Around”, dejando para otro día un cover titulado “Destrucción”, que tenían guardado en la recamara.
Con un incomprensible retraso de media hora sobre el horario anunciado, WL habían terminado a las nueve menos cinco, y no fue hasta las nueve y media que entraban en juego los Gallagher, con Mike Heller, que tiene tras de sí, una lista interminable de agrupaciones en las que ha colaborado, entre las que destaca Fear Factory (2012-2023), o a las que aún sigue perteneciendo, caso de Malignancy, o The Lucid junto a David Ellefson, Drew Fortier, y Vinnie Dombrosky.
Desataron la locura con “Can’t Take Away the Fire”, el tema que da título a su EP de 2025, bastante mejor iluminados que los demás grupos, que tocaron casi a oscuras. Para seguir con una de las más emblemáticas, “Hell Patrol”, desde su imperdible, e insuperable Rock Until You Drop, una auténtica joya del speed metal.
De Metal City (2020) extraen los cortes “The Power”, y “Top of the Mountain”, o empaparnos de sudor con “Surf the Tsunami” que posee una intro de batería a lo “Painkiller”. John pregunta si estamos todos juntos para “All for One”, otro himno, sin duda, de la extensa discografía de Raven, y durante la cual los hermanos simularon un duelo de espadas, sin dejar de tocar cuerda con la otra mano.
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Puños arriba para “Rock Until You Drop”, aderezado a un solo de bajo de John, que incluye las notas del “Seek and Destroy” de los susodichos, combinado con una especie de batucada baterística, adornado con un juego de coros entre John y el centenar de fans presentes, mientras Mark intenta cambiar de guitarra, peleándose literalmente con el soporte del que no hay manera de desengancharla, le costó lo suyo conseguirlo.
John deja la Rickenbaker por su característico bajo de color rojo, para arrollarnos con “Faster Than Speed of Light” de su segundo elepé Wiped Out (1982). Al larguirucho bajista, al que poco le falta para tocar el techo, tanto el cómo su instrumento cuando lo alza reiteradamente, aunque ambos si lo harán finalmente con toda la intención frotando las cuerdas contra la viga central. La siguiente pieza “Pick Your Window”, lo están estrenando en vivo en esta gira, a pesar de pertenecer al Life’s Bitch de 1987, nada mal eso de recuperar este tipo de piezas desechadas para el directo.
Del pasado llega “For the Future”, “All Hell’s Breaking Loose” de su álbum homónimo de 2023, y ese hit llamado “On and On” es alargado hasta unos ocho minutos de reloj. John pide palmas para “Break the Chain” que los hermanos interpretan espalda contra espalda, momento tras el cual les cortan la corriente eléctrica del escenario, así que la terminan improvisando unos coros con los allí reunidos.
Y así termino un bregado acto de estos veteranos de la NWOBHM, a falta tan solo del corte final “Chainsaw”. Siendo unos setenta minutos bien energéticos y vibrantes, como siempre, a pesar de la edad avanzada de los Gallagher, sesenta y seis, Mark, y uno más para el chillón de John, que el pasado año sufrió numerosas intervenciones quirúrgicas para eliminar un hematoma subdural en su cerebro, lo cual comportó la suspensión del tour que están realizando en la actualidad.
Y sin salir del ámbito hospitalario, dedicar esta crónica al visionario, y erudito, Don Ramon Porta i Claverol, creador en 1986 del mítico fanzine, y posteriormente revista Metalli.KO, pionera en la información y difusión del grindcore, el death metal, el thrash, etcétera, y fallecido un día antes de este concierto que nos ocupa. Descansa en Pau Mestre.




Raven, el trío de Newcastle, liderado por John y Mark Gallagher, llevan la friolera de cincuenta y dos años prácticamente ininterrumpidos de discos y giras, en una de ellas fueron los mismísimos Metallica, los que ejercieron de teloneros de los británicos en una de sus primeras giras norteamericanas.
Algunas décadas después el multimillonario cuarteto de San Francisco le devolvería el favor, colocándolos como artistas invitados en algunos directos, como en 2014 en Brazil, o en 2022 en Florida en una fiesta homenaje a Jon y Marsha Zazula de Megaforce Records. Ya puestos, no te pierdas la versión, superando en velocidad al original, que el trio inglés ha hecho de “Metal Militia”, para el tributo No Life Til’ Leather (2025).
Pero antes de entrar con el fulgurante show de Raven, vamos con las tres bandas que nos acompañaron durante la tarde del jueves pasado en la sala Lennon de L’Hospitalet de Llobregat. Sobre las seis y cuarto, ya habían iniciado su actuación los mallorquines Sons of Cult, ante una treintena de asistentes, y qué, a pesar del panorama con el que se encontraron, se tomaron la tarea de romper el hielo con profesionalidad máxima y dando lo mejor de sí, e incluso bromeando al respecto del desolador paisaje, en especial por parte del veterano guitarrista Vicente Payà, que lidera también otras formaciones en la isla balear, como son esos pioneros del death metal estatal, Unbonded Terror, o Golgotha más orientados al doom metal, y en la que también militan el guitarra solista Dan García, y la cantante María J. Lladó.
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Sons of Cult muestran su gusto por lo ochentero, y el heavy metal, tal y como se pronunciaría el propio Payà, que lucía camiseta de Scorpions, antes de que María presentara el tema que da título a su EP de 2024 “Desolation”, que posee un riff inicial similar al “Princess of the Damned” de Accept.
Siguieron con “I Wanna Go Out” desde su álbum debut Back to the Beginning (2023), tras la cual Vicente entonó a pelo el “United” de J. Priest. También nos obsequiarían con una nueva composición que irá en el próximo trabajo, encuesta incluida de quien iba o no a comprarlo. Se marcharon con “Now is my Turn”, y “The Power of Music”, un corte con ciertos aires a Paradise Lost.
Pues sí, muy buena impresión nos dejó el quinteto de Palma, con su hard rock variopinto lleno de medios tiempos, sin demasiadas aceleraciones, ni cambios bruscos, a pesar de sonar bastante distinto a sus discos, sin su excelsa producción y efectismo, como por la sustitución del cantante Jaume Vilanova, que parece sigue con sus Whoremageddon.
A las siete y cinco minutos saltaban con una sonrisa de oreja a oreja unas jovencísimas Razers, armado exclusivamente por féminas, a excepción del baterista Adrià Brú, y que exprimieron su media hora aproximada de descarga con canciones propias extraídas de su Bedtime Stories I: The Awakening como “Bleeding Moon”, “Midnight Rush” o “Swan In a Can”, intercaladas con versiones de Judas Priest, y su “Hell Bent for Leather”, o el “Tornado of Souls” de Megadeth. Cayó el single “Voices”, así como un atropellado “Fast As a Shark” de los teutones Accept con el que se despidieron. Unas tiernas heavies catalanas que derrocharon energía, y vivacidad a raudales, demostrando una vez más que el heavy metal tiene relevo, y un futuro en la que las mujeres tienen un papel fundamental.
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Si las dos bandas previas que giraran junto a Raven en su gira estatal eran completas desconocidas para mí, a Wicked Leather si los vimos hace bien poco teloneando a los míticos Satan. Liderados por los argentinos Yami Martins, y Michel Regueiro, parece que han vuelto a remodelar el line up, con la incorporación a la batería del también miembro de Emissary, Marcelo Motta, y no sé si únicamente para la ocasión, Ethan, guitarra de Damaged.
Al igual que en su bolo en Razzmatazz 3, rebañaron en sangre su elepé Season of the Witch, con algún que otro problema de espacio, y con una voz de Yamis que volvía a quedar ahogada entre riffs, y el incesante golpeo que Marcelo propinó sin compasión a parches y platillos. Se despidieron como de costumbre, con el clásico de los Tank, “Turn Your Head Around”, dejando para otro día un cover titulado “Destrucción”, que tenían guardado en la recamara.
Con un incomprensible retraso de media hora sobre el horario anunciado, WL habían terminado a las nueve menos cinco, y no fue hasta las nueve y media que entraban en juego los Gallagher, con Mike Heller, que tiene tras de sí, una lista interminable de agrupaciones en las que ha colaborado, entre las que destaca Fear Factory (2012-2023), o a las que aún sigue perteneciendo, caso de Malignancy, o The Lucid junto a David Ellefson, Drew Fortier, y Vinnie Dombrosky.
Desataron la locura con “Can’t Take Away the Fire”, el tema que da título a su EP de 2025, bastante mejor iluminados que los demás grupos, que tocaron casi a oscuras. Para seguir con una de las más emblemáticas, “Hell Patrol”, desde su imperdible, e insuperable Rock Until You Drop, una auténtica joya del speed metal.
De Metal City (2020) extraen los cortes “The Power”, y “Top of the Mountain”, o empaparnos de sudor con “Surf the Tsunami” que posee una intro de batería a lo “Painkiller”. John pregunta si estamos todos juntos para “All for One”, otro himno, sin duda, de la extensa discografía de Raven, y durante la cual los hermanos simularon un duelo de espadas, sin dejar de tocar cuerda con la otra mano.
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Puños arriba para “Rock Until You Drop”, aderezado a un solo de bajo de John, que incluye las notas del “Seek and Destroy” de los susodichos, combinado con una especie de batucada baterística, adornado con un juego de coros entre John y el centenar de fans presentes, mientras Mark intenta cambiar de guitarra, peleándose literalmente con el soporte del que no hay manera de desengancharla, le costó lo suyo conseguirlo.
John deja la Rickenbaker por su característico bajo de color rojo, para arrollarnos con “Faster Than Speed of Light” de su segundo elepé Wiped Out (1982). Al larguirucho bajista, al que poco le falta para tocar el techo, tanto el cómo su instrumento cuando lo alza reiteradamente, aunque ambos si lo harán finalmente con toda la intención frotando las cuerdas contra la viga central. La siguiente pieza “Pick Your Window”, lo están estrenando en vivo en esta gira, a pesar de pertenecer al Life’s Bitch de 1987, nada mal eso de recuperar este tipo de piezas desechadas para el directo.
Del pasado llega “For the Future”, “All Hell’s Breaking Loose” de su álbum homónimo de 2023, y ese hit llamado “On and On” es alargado hasta unos ocho minutos de reloj. John pide palmas para “Break the Chain” que los hermanos interpretan espalda contra espalda, momento tras el cual les cortan la corriente eléctrica del escenario, así que la terminan improvisando unos coros con los allí reunidos.
Y así termino un bregado acto de estos veteranos de la NWOBHM, a falta tan solo del corte final “Chainsaw”. Siendo unos setenta minutos bien energéticos y vibrantes, como siempre, a pesar de la edad avanzada de los Gallagher, sesenta y seis, Mark, y uno más para el chillón de John, que el pasado año sufrió numerosas intervenciones quirúrgicas para eliminar un hematoma subdural en su cerebro, lo cual comportó la suspensión del tour que están realizando en la actualidad.
Y sin salir del ámbito hospitalario, dedicar esta crónica al visionario, y erudito, Don Ramon Porta i Claverol, creador en 1986 del mítico fanzine, y posteriormente revista Metalli.KO, pionera en la información y difusión del grindcore, el death metal, el thrash, etcétera, y fallecido un día antes de este concierto que nos ocupa. Descansa en Pau Mestre.





















