

Con dos jornadas espectaculares a sus espaldas, el Resurrection Fest 2026 afrontaba su tercer día con el cansancio ya acumulado, pero también con la sensación de que todavía quedaban algunos de los momentos más esperados del fin de semana. Miles de asistentes volvieron a llenar el recinto de Viveiro desde primera hora para disfrutar de una programación tan variada como intensa, alternando grandes nombres internacionales con bandas emergentes que aprovecharon la oportunidad para dejar su huella en una jornada que mantuvo el nivel del festival de principio a fin.
15:05 – Nukore (Ritual)
Desde Vitoria y con un concepto de rapcore, el ritual stage se convirtió en una mezcla de los mejores elementos del rap mezclados con elementos de metal y del hardcore de la vieja escuela. Escenario que siempre es complicado a nivel de público cuando hablamos de los primeros instantes del día, aunque no fue el caso de Nukore. Mucha actitud encima del escenario, un sonido que nos permitía entender perfectamente todo lo que estaba pasando y un frontman que se puso al público en el bolsillo desde los primeros instantes del concierto. Banda nacional que no tenía muy controlada y me sorprendió gratamente.
15:05 – The Fall Of Atlantis (Desert)
Los madrileños fueron los encargados de abrir el Desert Stage en el tercer día del festival. Con una propuesta de metalcore/djent, quienes asistimos al concierto disfrutamos de una banda de referencia en la escena nacional. Una instrumental muy técnica, una voz con buena variedad de registros y un público que no dudó ni un instante en moverse y “bailar” pese a ser primera hora de la tarde y el calor que hacía en ese momento. Fueron unos de los ganadores del ya famoso Band Contest y su concierto fue la confirmación de que los votantes del mismo no se equivocaban en absoluto.
15:50 – Nevertel (Main)
Tras un cambio en la distribución de horarios, la banda pasó de tocar en el Ritual Stage al mismo Main Stage. Hablamos de un grupo que apuesta por este metal alternativo de estilo Sleep Theory que tanto se lleva en 2026. Si bien es cierto que en ocasiones tienen todos esos elementos tan característicos del género (instrumental pesado pero acompañado de una voz melódica para hacer el contrapunto), creo personalmente que se les quedó grande el escenario. Nada que objetar a nivel de sonido, pero un público que no está acostumbrado a este estilo y una pobre puesta en escena hicieron del concierto uno de los más flojos en mi opinión.
15:50 – Pants Off (Chaos)
Hay conciertos que se miden en decibelios y otros que se miden en el impacto emocional que dejan en el ambiente. Lo de Pants Off a primera hora de la tarde en la carpa Chaos perteneció, sin duda, a esta segunda categoría. Nacidos en A Estrada allá por 2007, los gallegos llegaron al Resurrection Fest en el que es, probablemente, el momento más dulce y maduro de su trayectoria, tras su firme decisión en 2018 de componer íntegramente en galego y consolidar un sonido que abraza el punk-rock melódico, la fuerza del rock alternativo y una marcada conciencia social.
A pesar de lo temprano de la hora, la respuesta del público fue sobresaliente. La pista presentó una entrada más que generosa, pero lo verdaderamente conmovedor estuvo en las caras de las primeras filas: un abanico intergeneracional donde se veían rostros de gente mayor con sonrisas enormes, miradas cargadas de orgullo y un afecto tangible hacia la banda. Había fans que coreaban cada letra de carrerilla, conectando de lleno con el mensaje y la raíz del grupo.
Sobre las tablas, de la formación no se guardó absolutamente nada. Consciente del hito que suponía pisar el escenario del Resu tras años de trabajo y lanzamientos clave como su EP Invisibles (2023) o sus sencillos más recientes (“Abismos”, “Nas Estrelas”, “A Casa dos Soños”,”Raíña”), la banda se dejó el alma en cada acorde. Derrocharon entrega, cercanía y una contundencia melódica que transformó el escenario Chaos en un espacio de pura emoción y orgullo colectivo. Un paso triunfal que reafirma a Pants Off como uno de los nombres imprescindibles de la nueva escena del rock galego.
16:35 – Not Yet (Ritual)
Los locales Not Yet tuvieron el honor de abrir el Ritual Stage a una hora en la que el recinto todavía estaba lejos de llenarse, pero eso no les impidió dejarse la piel sobre el escenario. La banda de Viveiro afrontó su actuación con una entrega total, demostrando actitud y ganas de aprovechar cada minuto frente al público presente. Aunque la asistencia todavía era reducida por lo temprano del horario, quienes se acercaron pudieron disfrutar de un concierto intenso que confirmó el compromiso del grupo con su tierra y con el festival.
16:35 – Madmess (Desert)
El viaje psicodélico que propone el trío de Oporto fue un bálsamo sonoro perfecto para la jornada. Madmess pisaron el Desert Stage con esa sobria elegancia de las bandas que confían al 100 % en el peso y la atmósfera de su música. Emergidos en 2017 y nutridos de la gran herencia del heavy psych de los setenta, Vasco Vasconcelos (bajo), Ricardo Sam Paio (guitarra) y Pedro Cruz (batería) desplegaron un sonido denso, espacial y cargado de groove, encajando como un guante con el espíritu del escenario.
Es cierto que el escenario presentó una entrada algo más despejada de lo habitual, sintiéndose en el ambiente el cansancio acumulado tras el desgaste y los grandes nombres de la jornada anterior, pero los asistentes que se congregaron cayeron totalmente rendidos a su propuesta. Madmess destacaron por una precisión técnica impecable, hilando desarrollos instrumentales hipnóticos y pasajes largos para dejarte llevar. Un directo técnico, maduro y de finísima factura que confirmó el enorme talento que se cuece en la escena underground portuguesa.
17:20 – The Rasmus (Main)
Una de las sorpresas más destacadas en el cartel de este año. La banda finlandesa de rock alternativo es una de las bandas más populares de la década de los 2000. A título personal, conocía los 3/4 temas más populares como “In The Shadows” o “Guilty”, pero debo reconocer que el concierto me sorprendió gratamente. Un sinfín de estribillos pegadizos junto a una instrumental más “oscura” hacen de su fórmula un éxito garantizado. El público esperaba con ansias el himno de 2003, pero durante todo el concierto pude observar a una buena cantidad de devotos fans que se sabían todas y cada una de las letras. El sonido fue más que correcto, la banda demostró una puesta en escena digna de las dimensiones que alcanzó la banda y fue un gustazo revivir buenos momentos del pasado con tal cantidad de hits.
17:20 – Oslo Ovnies (Chaos)
La trayectoria de Oslo Ovnies desde su formación en La Rioja allá por 2017 ha sido una lección de crecimiento constante, mezclando sin prejuicios las texturas del post-hardcore y el metalcore con la energía del pop-punk y letras en castellano hiperdirectas. En su regreso al Resurrection, tras años de rodaje, más de treinta fechas a la espalda y el impacto de su álbum Superchampagne (2023), los riojanos demostraron por qué son uno de los nombres más frescos de la escena.
Hay algo sumamente magnético en presenciar cómo una banda se va adueñando de un escenario tema a tema. Aunque el concierto arrancó con la banda un tanto timorata, la timidez duró apenas los primeros acordes. Canción tras canción, el grupo fue soltándose hasta desatar un vendaval de energía. Gran parte de la culpa la tuvo su frontman, derrochando carisma, desbocado y lanzando las letras a pecho descubierto mientras conectaba con la gente. El público, entre el que se veía multitud de camisetas de la banda, respondió coreando las letras y creando una comunión total entre escenario y pista.
18:10 – Okkultist (Ritual)
Okkultist volvió a demostrar que su crecimiento es una realidad, congregando a más público del esperado en el Ritual Stage. Los portugueses apostaron por un repertorio breve, pero compuesto por temas largos y contundentes que les permitió desarrollar toda la intensidad de su death metal. La banda mantuvo un nivel muy sólido durante toda la actuación, con cortes como “Death to Your Breed” o “Crimson Ecstasy” haciendo vibrar al público, antes de cerrar con una potente versión de “Sixpounder” de Children of Bodom, recibida con gran entusiasmo por los presentes.
18:10 – Mourir (Desert)
Hay actuaciones que no buscan el impacto inmediato a través de la velocidad o la pirotecnia, sino a través de la inmersión profunda. Mourir ofreció una lección magistral de cómo construir paisajes sonoros oscuros y sobrecogedores desde la contención y la textura. La formación francesa demostró que la desesperación también se puede esculpir como un ambiente envolvente. El concierto me convenció desde los primeros compases, apoyado en ritmos pausados, denso peso instrumental y una actitud seria, hierática y absolutamente concentrada sobre las tablas. Con la luz empezando a declinar sobre Viveiro, el escenario Desert se convirtió en el refugio perfecto para su propuesta. Destacó una voz profunda, cargada de desgarro y emoción visceral, que arrastró al público a un estado de trance donde resultaba literalmente imposible dejar la cabeza quieta. De esas actuaciones densas y magnéticas que te obligan a volver a casa para paladear su discografía tema a tema.
19:00 – Bleed From Within (Main)
Tercera vez que les veo en directo y tercera vez que me sorprenden. Los escoceses son una garantía de éxito en directo. Reconocida como una de las bandas más completas en la escena del metalcore a día de hoy, el concierto de esta edición fue de los mejores sin ningún tipo de duda. Liderados por Scott Kennedy, no dejaron momento para el respiro durante todo el set. Pudimos disfrutar de temas de su más reciente trabajo Zenith, canciones muy relevantes de la banda como “Levitate” o “The End Of All We Know” y un sinfín de energía y moshpits. Poco se les puede reprochar a nivel instrumental, con grandes artistas tanto a nivel de guitarras, de bajo y mi favorito a título personal: el batería Ali Richardson (que también toca en Sylosis). Concierto que va de cabeza a mi top 3 del Resu 2026.
19:00 – Initiate (Chaos)
La formación se mueve con solvencia en los terrenos del deathcore progresivo y técnico: una disciplina donde los habituales blast beats, breakdowns devastadores y guturales abismales se entrelazan con estructuras complejas, cambios de tempo no lineales y una exigencia técnica que exige una escucha muy activa. Sin embargo, lejos de sonar frías o puramente de estudio, demostraron que su propuesta está diseñada para explotar en directo.
Lo que verdaderamente marcó la diferencia fue la radiante energía del grupo. Pocas veces se ve a una banda de un género tan demoledor disfrutar y sonreír tanto sobre un escenario, contagiando una alegría inmediata que todo el Chaos compró sin dudar. El momento más especial llegó cuando su frontwoman se abrió en el canal ante el público para visibilizar sus problemas de salud mental, compartiendo cómo la música, sus compañeros y el apoyo de la escena fueron el faro para superarlos. Todo esto está respaldado por una exhibición vocal memorable en cuanto a potencia, variedad de registros y técnica impecable. Apunten bien el nombre, porque hay motivos de sobra para sospechar que se va a hablar, y mucho, de Initiate en el futuro.
20:00 – Hulder (Ritual)
Contra todo pronóstico, Hulder reunió a bastante más público del que cabía esperar en el Ritual Stage, dejando claro el creciente interés que despierta su propuesta de black metal. Con una puesta en escena sobria pero envolvente, la banda fue construyendo una atmósfera oscura que atrapó a los presentes desde los primeros compases. Temas como “A Beacon From Darkened Skies”, “Hearken the End” o el cierre con “…And We Shall Sing” sonaron con una intensidad hipnótica, confirmando que su directo funciona tan bien como sus trabajos de estudio.
20:00 – Rosalie Cunningham (Desert)
A las ocho de la tarde del viernes, con una luz natural preciosa que acariciaba el escenario y se fusionaba de forma magistral con el diseño de iluminación, la británica dictó una lección de magnetismo. Cunningham no necesita elevar la voz para imponer su ley: su precisión vocal impecable, combinada con una sensibilidad exquisita en cada movimiento y un vestuario lleno de carácter, hipnotizó a los asistentes. Sobre las tablas se vio a una banda hiperprofesional, con unas ganas enormes de conectar y una complicidad interna tan fluida que parecía que se comunicaban con la mirada. Un bálsamo de altísima escuela que hizo las delicias del público del Desert.
20:50 – Trivium (Main)
En la previa y una vez en el foso, me sentí con los mismos nervios de siempre, además de la responsabilidad de sacar buen material, una tensión que saltó por los aires en cuanto estalló el espectáculo. La producción pirotécnica fue descomunal: ráfagas y arcos de fuego cayendo en todas direcciones que se sentían en la piel y que regalaron estampas épicas con los músicos enmarcados entre llamas. En lo musical, Trivium rindió al nivel más alto que se les recuerda en años, desplegando un setlist impecable y muy celebrado donde Heafy dio una lección magistral combinando agónicos guturales con voces limpias. Abajo, un Main Stage abarrotado hasta la bandera respondió con un hervidero incesante de circle pits y crowdsurfers. Un directo arrollador e histórico que quedará grabado como una de las grandes actuaciones de la trayectoria de la banda.
20:50 – Dying Wish (Chaos)
De las 3 bandas que más ganas tenía de ver en esta edición y uno de los solapes (con Trivium) que más rabia me dieron. Originarios de Portland (EE. UU.) y liderados por Emma, los norteamericanos ofrecieron un concierto para el recuerdo en el Chaos Stage. Apostando por esta mezcla de hardcore y metalcore (más inclinados hacia el primero), con una energía desmesurada y un público que esperaba con ansias el concierto. Repasaron temas de su reciente Flesh Stays Together, temas más antiguos como “Cowards Feed, Cowards Bleed” y disfrutamos de un sonido y una potencia dignos de bandas mucho más grandes. Emma estuvo impecable a nivel vocal, tanto en guturales como en registros más melódicos, y la puesta en escena fue espectacular. Otro de los conciertos con los que me quedo de esta edición, sin duda.
22:00 – Gaerea (Ritual)
¿Cómo se pasa del Black Metal a algo más parecido al “Black Metalcore”? Los portugueses tienen la respuesta a esa pregunta. Con su álbum más reciente, Loss han dado un salto a nivel de popularidad (no sin las respectivas críticas de los fans más aférrimos del género). El concierto hizo un repaso de su pasado más “black” y su evolución de sonido en 2026. El sonido fue completamente arrollador, la puesta en escena fue justo lo que se puede esperar de un grupo de enmascarados que apuestan por este “misticismo”, y se pudo ver a un público gratamente sorprendido con la actuación de la banda. Grupo que, en mi opinión, dará mucho que hablar en los próximos años.
22:00 – Return To Dust (Desert)
La formación basa su propuesta en utilizar el tempo lento como un arma de aplastamiento progresivo, utilizando la distorsión gruesa y la rabia sin filtros para construir un ambiente denso y agresivo. A pesar de la pesadez de su sonido, la puesta en escena fue un estallido incesante de energía física. La banda no dejó de moverse un solo segundo sobre las tablas, descargando la rabia con el cuerpo entero, patadas al aire y un despliegue gestual en los momentos de mayor tensión de cada corte. La nocturnidad le sentó de maravilla a su actuación: con una iluminación en el Desert sensiblemente más tenue y oscura de lo habitual, un auténtico reto para las cámaras, pero visualmente muy molón y ajustado con la propuesta, el escenario lució precioso. Un directo absorbente que encajó como un guante con el público y que dejó la sensación de haber pasado en un suspiro a pesar de cumplir su tiempo asignado.
23:10 – Limp Bizkit (Main)
El cabeza de cartel más esperado de esta edición. Tras más de 13 años sin aparecer por nuestro país, Fred Durst y compañía aterrizaron en Viveiro para ponerlo todo patas arriba. Sus conciertos se han hecho virales en pleno 2026 por la increíble cantidad de moshpits y gente moviéndose en todos y cada uno de ellos. El del Resu no fue menos. Fred arrancó con un discurso de agradecimiento a todos los fans de la banda y sonó la primera nota y se abrió el primer pit de la noche.
Si bien es cierto que, hablando con verdaderos fans de la banda, me comentaban que el set fue algo corto (10 temas con relleno de por medio), a título personal se me hizo un concierto de lo más entretenido sin ser el mayor fan de Bizkit. Pudimos disfrutar de lo que podemos denominar los 10 temas más conocidos del grupo, incluyendo el famosísimo “Break Stuff” que tocaron dos veces, el concierto con más energía de todo el festival y un reencuentro de la banda con el público español que, de bien, seguro quedará grabado en la mente de muchos fans.
00:35 – Blaze The Trail (Ritual)
Con Blaze pude disfrutar de uno de los cambios de horario que más ilusión me han hecho en estos 5 años yendo al festival. Pasaron de abrir el Main Stage a las 15 h a tocar en el Ritual Stage justo después de Limp Bizkit. La banda española no desaprovechó la ocasión y ofreció un concierto que demostró por qué es una referencia en el metalcore nacional. Encabezados por un Diego absolutamente descomunal, pudimos disfrutar de un concierto al que poca cosa se le puede reprochar. Una gran afluencia de público, un sonido muy contundente desde los primeros instantes y los miembros de la banda que salieron al escenario conscientes de la ocasión que tenían delante e hicieron del show algo más que un simple concierto de una banda nacional.
00:35 – Borknagar (Desert)
Por su hora y atmósfera, este bolo estaba destinado a convertirse en un momento de culto dentro del Resu. A la una de la madrugada, Borknagar saltaron al Desert Stage para ofrecer una exhibición magistral de por qué son uno de los pilares más respetados de la escena nórdica. El Desert registró una afluencia considerable de fieles deseosos de ser testigos de su directo. La puesta en escena estuvo dominada por una iluminación sobria e hipercontrastada, repleta de contraluces y tonos rojos intensos que enmarcaban a la perfección la mística del grupo. En lo musical, la banda dio una lección de precisión : músicos excelsos ejecutando composiciones de amplio desarrollo, donde las atmósferas oscuras y contemplativas del norte se fundían con armonías vocales e instrumentales de una belleza pura. Una demostración inapelable de que el folk y la épica también tienen un espacio de honor en el Desert Stage.
01:25 – Cavalera Conspiracy (Main)
El paso de Cavalera Conspiracy por el Resurrection Fest fue una auténtica celebración de una época dorada. Max e Igor Cavalera descargaron un repertorio centrado en Chaos A.D., desatando la locura desde “Refuse/Resist” hasta el cierre con “Chaos B.C.”, con himnos como “Territory”, “Propaganda” o “Slave New World” convertidos en auténticos estallidos de violencia colectiva. Como guinda, también hubo espacio para rendir homenaje a Black Sabbath con “Symptom of the Universe”, poniendo el broche a una actuación tan nostálgica como demoledora.
01:40 – House Of Protection (Chaos)
Tras su cancelación de última hora el año pasado por un problema con el bus, los estadounidenses volvían a Viveiro para demostrar por qué son una de las bandas de moda en la escena del metal moderno. Stephen y Aric (ex Fever 333, ambos) ofrecieron un show para cerrar el Chaos Stage que fue exactamente lo que indica el nombre del escenario, un completo y divertidísimo caos. Con su ya habitual energía y locuras en el escenario, un sonido perfectamente cuidado e incluso dos fans que subieron al escenario con las características cabezas cuadradas con imágenes de ambos miembros que aparecen en el videoclip de Fire. Podemos decir que se resarcieron de esa cancelación del año pasado y demostraron que estamos hablando de una de las bandas con mejor directo del panorama actual. 


Con dos jornadas espectaculares a sus espaldas, el Resurrection Fest 2026 afrontaba su tercer día con el cansancio ya acumulado, pero también con la sensación de que todavía quedaban algunos de los momentos más esperados del fin de semana. Miles de asistentes volvieron a llenar el recinto de Viveiro desde primera hora para disfrutar de una programación tan variada como intensa, alternando grandes nombres internacionales con bandas emergentes que aprovecharon la oportunidad para dejar su huella en una jornada que mantuvo el nivel del festival de principio a fin.
15:05 – Nukore (Ritual)
Desde Vitoria y con un concepto de rapcore, el ritual stage se convirtió en una mezcla de los mejores elementos del rap mezclados con elementos de metal y del hardcore de la vieja escuela. Escenario que siempre es complicado a nivel de público cuando hablamos de los primeros instantes del día, aunque no fue el caso de Nukore. Mucha actitud encima del escenario, un sonido que nos permitía entender perfectamente todo lo que estaba pasando y un frontman que se puso al público en el bolsillo desde los primeros instantes del concierto. Banda nacional que no tenía muy controlada y me sorprendió gratamente.
15:05 – The Fall Of Atlantis (Desert)
Los madrileños fueron los encargados de abrir el Desert Stage en el tercer día del festival. Con una propuesta de metalcore/djent, quienes asistimos al concierto disfrutamos de una banda de referencia en la escena nacional. Una instrumental muy técnica, una voz con buena variedad de registros y un público que no dudó ni un instante en moverse y “bailar” pese a ser primera hora de la tarde y el calor que hacía en ese momento. Fueron unos de los ganadores del ya famoso Band Contest y su concierto fue la confirmación de que los votantes del mismo no se equivocaban en absoluto.
15:50 – Nevertel (Main)
Tras un cambio en la distribución de horarios, la banda pasó de tocar en el Ritual Stage al mismo Main Stage. Hablamos de un grupo que apuesta por este metal alternativo de estilo Sleep Theory que tanto se lleva en 2026. Si bien es cierto que en ocasiones tienen todos esos elementos tan característicos del género (instrumental pesado pero acompañado de una voz melódica para hacer el contrapunto), creo personalmente que se les quedó grande el escenario. Nada que objetar a nivel de sonido, pero un público que no está acostumbrado a este estilo y una pobre puesta en escena hicieron del concierto uno de los más flojos en mi opinión.
15:50 – Pants Off (Chaos)
Hay conciertos que se miden en decibelios y otros que se miden en el impacto emocional que dejan en el ambiente. Lo de Pants Off a primera hora de la tarde en la carpa Chaos perteneció, sin duda, a esta segunda categoría. Nacidos en A Estrada allá por 2007, los gallegos llegaron al Resurrection Fest en el que es, probablemente, el momento más dulce y maduro de su trayectoria, tras su firme decisión en 2018 de componer íntegramente en galego y consolidar un sonido que abraza el punk-rock melódico, la fuerza del rock alternativo y una marcada conciencia social.
A pesar de lo temprano de la hora, la respuesta del público fue sobresaliente. La pista presentó una entrada más que generosa, pero lo verdaderamente conmovedor estuvo en las caras de las primeras filas: un abanico intergeneracional donde se veían rostros de gente mayor con sonrisas enormes, miradas cargadas de orgullo y un afecto tangible hacia la banda. Había fans que coreaban cada letra de carrerilla, conectando de lleno con el mensaje y la raíz del grupo.
Sobre las tablas, de la formación no se guardó absolutamente nada. Consciente del hito que suponía pisar el escenario del Resu tras años de trabajo y lanzamientos clave como su EP Invisibles (2023) o sus sencillos más recientes (“Abismos”, “Nas Estrelas”, “A Casa dos Soños”,”Raíña”), la banda se dejó el alma en cada acorde. Derrocharon entrega, cercanía y una contundencia melódica que transformó el escenario Chaos en un espacio de pura emoción y orgullo colectivo. Un paso triunfal que reafirma a Pants Off como uno de los nombres imprescindibles de la nueva escena del rock galego.
16:35 – Not Yet (Ritual)
Los locales Not Yet tuvieron el honor de abrir el Ritual Stage a una hora en la que el recinto todavía estaba lejos de llenarse, pero eso no les impidió dejarse la piel sobre el escenario. La banda de Viveiro afrontó su actuación con una entrega total, demostrando actitud y ganas de aprovechar cada minuto frente al público presente. Aunque la asistencia todavía era reducida por lo temprano del horario, quienes se acercaron pudieron disfrutar de un concierto intenso que confirmó el compromiso del grupo con su tierra y con el festival.
16:35 – Madmess (Desert)
El viaje psicodélico que propone el trío de Oporto fue un bálsamo sonoro perfecto para la jornada. Madmess pisaron el Desert Stage con esa sobria elegancia de las bandas que confían al 100 % en el peso y la atmósfera de su música. Emergidos en 2017 y nutridos de la gran herencia del heavy psych de los setenta, Vasco Vasconcelos (bajo), Ricardo Sam Paio (guitarra) y Pedro Cruz (batería) desplegaron un sonido denso, espacial y cargado de groove, encajando como un guante con el espíritu del escenario.
Es cierto que el escenario presentó una entrada algo más despejada de lo habitual, sintiéndose en el ambiente el cansancio acumulado tras el desgaste y los grandes nombres de la jornada anterior, pero los asistentes que se congregaron cayeron totalmente rendidos a su propuesta. Madmess destacaron por una precisión técnica impecable, hilando desarrollos instrumentales hipnóticos y pasajes largos para dejarte llevar. Un directo técnico, maduro y de finísima factura que confirmó el enorme talento que se cuece en la escena underground portuguesa.
17:20 – The Rasmus (Main)
Una de las sorpresas más destacadas en el cartel de este año. La banda finlandesa de rock alternativo es una de las bandas más populares de la década de los 2000. A título personal, conocía los 3/4 temas más populares como “In The Shadows” o “Guilty”, pero debo reconocer que el concierto me sorprendió gratamente. Un sinfín de estribillos pegadizos junto a una instrumental más “oscura” hacen de su fórmula un éxito garantizado. El público esperaba con ansias el himno de 2003, pero durante todo el concierto pude observar a una buena cantidad de devotos fans que se sabían todas y cada una de las letras. El sonido fue más que correcto, la banda demostró una puesta en escena digna de las dimensiones que alcanzó la banda y fue un gustazo revivir buenos momentos del pasado con tal cantidad de hits.
17:20 – Oslo Ovnies (Chaos)
La trayectoria de Oslo Ovnies desde su formación en La Rioja allá por 2017 ha sido una lección de crecimiento constante, mezclando sin prejuicios las texturas del post-hardcore y el metalcore con la energía del pop-punk y letras en castellano hiperdirectas. En su regreso al Resurrection, tras años de rodaje, más de treinta fechas a la espalda y el impacto de su álbum Superchampagne (2023), los riojanos demostraron por qué son uno de los nombres más frescos de la escena.
Hay algo sumamente magnético en presenciar cómo una banda se va adueñando de un escenario tema a tema. Aunque el concierto arrancó con la banda un tanto timorata, la timidez duró apenas los primeros acordes. Canción tras canción, el grupo fue soltándose hasta desatar un vendaval de energía. Gran parte de la culpa la tuvo su frontman, derrochando carisma, desbocado y lanzando las letras a pecho descubierto mientras conectaba con la gente. El público, entre el que se veía multitud de camisetas de la banda, respondió coreando las letras y creando una comunión total entre escenario y pista.
18:10 – Okkultist (Ritual)
Okkultist volvió a demostrar que su crecimiento es una realidad, congregando a más público del esperado en el Ritual Stage. Los portugueses apostaron por un repertorio breve, pero compuesto por temas largos y contundentes que les permitió desarrollar toda la intensidad de su death metal. La banda mantuvo un nivel muy sólido durante toda la actuación, con cortes como “Death to Your Breed” o “Crimson Ecstasy” haciendo vibrar al público, antes de cerrar con una potente versión de “Sixpounder” de Children of Bodom, recibida con gran entusiasmo por los presentes.
18:10 – Mourir (Desert)
Hay actuaciones que no buscan el impacto inmediato a través de la velocidad o la pirotecnia, sino a través de la inmersión profunda. Mourir ofreció una lección magistral de cómo construir paisajes sonoros oscuros y sobrecogedores desde la contención y la textura. La formación francesa demostró que la desesperación también se puede esculpir como un ambiente envolvente. El concierto me convenció desde los primeros compases, apoyado en ritmos pausados, denso peso instrumental y una actitud seria, hierática y absolutamente concentrada sobre las tablas. Con la luz empezando a declinar sobre Viveiro, el escenario Desert se convirtió en el refugio perfecto para su propuesta. Destacó una voz profunda, cargada de desgarro y emoción visceral, que arrastró al público a un estado de trance donde resultaba literalmente imposible dejar la cabeza quieta. De esas actuaciones densas y magnéticas que te obligan a volver a casa para paladear su discografía tema a tema.
19:00 – Bleed From Within (Main)
Tercera vez que les veo en directo y tercera vez que me sorprenden. Los escoceses son una garantía de éxito en directo. Reconocida como una de las bandas más completas en la escena del metalcore a día de hoy, el concierto de esta edición fue de los mejores sin ningún tipo de duda. Liderados por Scott Kennedy, no dejaron momento para el respiro durante todo el set. Pudimos disfrutar de temas de su más reciente trabajo Zenith, canciones muy relevantes de la banda como “Levitate” o “The End Of All We Know” y un sinfín de energía y moshpits. Poco se les puede reprochar a nivel instrumental, con grandes artistas tanto a nivel de guitarras, de bajo y mi favorito a título personal: el batería Ali Richardson (que también toca en Sylosis). Concierto que va de cabeza a mi top 3 del Resu 2026.
19:00 – Initiate (Chaos)
La formación se mueve con solvencia en los terrenos del deathcore progresivo y técnico: una disciplina donde los habituales blast beats, breakdowns devastadores y guturales abismales se entrelazan con estructuras complejas, cambios de tempo no lineales y una exigencia técnica que exige una escucha muy activa. Sin embargo, lejos de sonar frías o puramente de estudio, demostraron que su propuesta está diseñada para explotar en directo.
Lo que verdaderamente marcó la diferencia fue la radiante energía del grupo. Pocas veces se ve a una banda de un género tan demoledor disfrutar y sonreír tanto sobre un escenario, contagiando una alegría inmediata que todo el Chaos compró sin dudar. El momento más especial llegó cuando su frontwoman se abrió en el canal ante el público para visibilizar sus problemas de salud mental, compartiendo cómo la música, sus compañeros y el apoyo de la escena fueron el faro para superarlos. Todo esto está respaldado por una exhibición vocal memorable en cuanto a potencia, variedad de registros y técnica impecable. Apunten bien el nombre, porque hay motivos de sobra para sospechar que se va a hablar, y mucho, de Initiate en el futuro.
20:00 – Hulder (Ritual)
Contra todo pronóstico, Hulder reunió a bastante más público del que cabía esperar en el Ritual Stage, dejando claro el creciente interés que despierta su propuesta de black metal. Con una puesta en escena sobria pero envolvente, la banda fue construyendo una atmósfera oscura que atrapó a los presentes desde los primeros compases. Temas como “A Beacon From Darkened Skies”, “Hearken the End” o el cierre con “…And We Shall Sing” sonaron con una intensidad hipnótica, confirmando que su directo funciona tan bien como sus trabajos de estudio.
20:00 – Rosalie Cunningham (Desert)
A las ocho de la tarde del viernes, con una luz natural preciosa que acariciaba el escenario y se fusionaba de forma magistral con el diseño de iluminación, la británica dictó una lección de magnetismo. Cunningham no necesita elevar la voz para imponer su ley: su precisión vocal impecable, combinada con una sensibilidad exquisita en cada movimiento y un vestuario lleno de carácter, hipnotizó a los asistentes. Sobre las tablas se vio a una banda hiperprofesional, con unas ganas enormes de conectar y una complicidad interna tan fluida que parecía que se comunicaban con la mirada. Un bálsamo de altísima escuela que hizo las delicias del público del Desert.
20:50 – Trivium (Main)
En la previa y una vez en el foso, me sentí con los mismos nervios de siempre, además de la responsabilidad de sacar buen material, una tensión que saltó por los aires en cuanto estalló el espectáculo. La producción pirotécnica fue descomunal: ráfagas y arcos de fuego cayendo en todas direcciones que se sentían en la piel y que regalaron estampas épicas con los músicos enmarcados entre llamas. En lo musical, Trivium rindió al nivel más alto que se les recuerda en años, desplegando un setlist impecable y muy celebrado donde Heafy dio una lección magistral combinando agónicos guturales con voces limpias. Abajo, un Main Stage abarrotado hasta la bandera respondió con un hervidero incesante de circle pits y crowdsurfers. Un directo arrollador e histórico que quedará grabado como una de las grandes actuaciones de la trayectoria de la banda.
20:50 – Dying Wish (Chaos)
De las 3 bandas que más ganas tenía de ver en esta edición y uno de los solapes (con Trivium) que más rabia me dieron. Originarios de Portland (EE. UU.) y liderados por Emma, los norteamericanos ofrecieron un concierto para el recuerdo en el Chaos Stage. Apostando por esta mezcla de hardcore y metalcore (más inclinados hacia el primero), con una energía desmesurada y un público que esperaba con ansias el concierto. Repasaron temas de su reciente Flesh Stays Together, temas más antiguos como “Cowards Feed, Cowards Bleed” y disfrutamos de un sonido y una potencia dignos de bandas mucho más grandes. Emma estuvo impecable a nivel vocal, tanto en guturales como en registros más melódicos, y la puesta en escena fue espectacular. Otro de los conciertos con los que me quedo de esta edición, sin duda.
22:00 – Gaerea (Ritual)
¿Cómo se pasa del Black Metal a algo más parecido al “Black Metalcore”? Los portugueses tienen la respuesta a esa pregunta. Con su álbum más reciente, Loss han dado un salto a nivel de popularidad (no sin las respectivas críticas de los fans más aférrimos del género). El concierto hizo un repaso de su pasado más “black” y su evolución de sonido en 2026. El sonido fue completamente arrollador, la puesta en escena fue justo lo que se puede esperar de un grupo de enmascarados que apuestan por este “misticismo”, y se pudo ver a un público gratamente sorprendido con la actuación de la banda. Grupo que, en mi opinión, dará mucho que hablar en los próximos años.
22:00 – Return To Dust (Desert)
La formación basa su propuesta en utilizar el tempo lento como un arma de aplastamiento progresivo, utilizando la distorsión gruesa y la rabia sin filtros para construir un ambiente denso y agresivo. A pesar de la pesadez de su sonido, la puesta en escena fue un estallido incesante de energía física. La banda no dejó de moverse un solo segundo sobre las tablas, descargando la rabia con el cuerpo entero, patadas al aire y un despliegue gestual en los momentos de mayor tensión de cada corte. La nocturnidad le sentó de maravilla a su actuación: con una iluminación en el Desert sensiblemente más tenue y oscura de lo habitual, un auténtico reto para las cámaras, pero visualmente muy molón y ajustado con la propuesta, el escenario lució precioso. Un directo absorbente que encajó como un guante con el público y que dejó la sensación de haber pasado en un suspiro a pesar de cumplir su tiempo asignado.
23:10 – Limp Bizkit (Main)
El cabeza de cartel más esperado de esta edición. Tras más de 13 años sin aparecer por nuestro país, Fred Durst y compañía aterrizaron en Viveiro para ponerlo todo patas arriba. Sus conciertos se han hecho virales en pleno 2026 por la increíble cantidad de moshpits y gente moviéndose en todos y cada uno de ellos. El del Resu no fue menos. Fred arrancó con un discurso de agradecimiento a todos los fans de la banda y sonó la primera nota y se abrió el primer pit de la noche.
Si bien es cierto que, hablando con verdaderos fans de la banda, me comentaban que el set fue algo corto (10 temas con relleno de por medio), a título personal se me hizo un concierto de lo más entretenido sin ser el mayor fan de Bizkit. Pudimos disfrutar de lo que podemos denominar los 10 temas más conocidos del grupo, incluyendo el famosísimo “Break Stuff” que tocaron dos veces, el concierto con más energía de todo el festival y un reencuentro de la banda con el público español que, de bien, seguro quedará grabado en la mente de muchos fans.
00:35 – Blaze The Trail (Ritual)
Con Blaze pude disfrutar de uno de los cambios de horario que más ilusión me han hecho en estos 5 años yendo al festival. Pasaron de abrir el Main Stage a las 15 h a tocar en el Ritual Stage justo después de Limp Bizkit. La banda española no desaprovechó la ocasión y ofreció un concierto que demostró por qué es una referencia en el metalcore nacional. Encabezados por un Diego absolutamente descomunal, pudimos disfrutar de un concierto al que poca cosa se le puede reprochar. Una gran afluencia de público, un sonido muy contundente desde los primeros instantes y los miembros de la banda que salieron al escenario conscientes de la ocasión que tenían delante e hicieron del show algo más que un simple concierto de una banda nacional.
00:35 – Borknagar (Desert)
Por su hora y atmósfera, este bolo estaba destinado a convertirse en un momento de culto dentro del Resu. A la una de la madrugada, Borknagar saltaron al Desert Stage para ofrecer una exhibición magistral de por qué son uno de los pilares más respetados de la escena nórdica. El Desert registró una afluencia considerable de fieles deseosos de ser testigos de su directo. La puesta en escena estuvo dominada por una iluminación sobria e hipercontrastada, repleta de contraluces y tonos rojos intensos que enmarcaban a la perfección la mística del grupo. En lo musical, la banda dio una lección de precisión : músicos excelsos ejecutando composiciones de amplio desarrollo, donde las atmósferas oscuras y contemplativas del norte se fundían con armonías vocales e instrumentales de una belleza pura. Una demostración inapelable de que el folk y la épica también tienen un espacio de honor en el Desert Stage.
01:25 – Cavalera Conspiracy (Main)
El paso de Cavalera Conspiracy por el Resurrection Fest fue una auténtica celebración de una época dorada. Max e Igor Cavalera descargaron un repertorio centrado en Chaos A.D., desatando la locura desde “Refuse/Resist” hasta el cierre con “Chaos B.C.”, con himnos como “Territory”, “Propaganda” o “Slave New World” convertidos en auténticos estallidos de violencia colectiva. Como guinda, también hubo espacio para rendir homenaje a Black Sabbath con “Symptom of the Universe”, poniendo el broche a una actuación tan nostálgica como demoledora.
01:40 – House Of Protection (Chaos)
Tras su cancelación de última hora el año pasado por un problema con el bus, los estadounidenses volvían a Viveiro para demostrar por qué son una de las bandas de moda en la escena del metal moderno. Stephen y Aric (ex Fever 333, ambos) ofrecieron un show para cerrar el Chaos Stage que fue exactamente lo que indica el nombre del escenario, un completo y divertidísimo caos. Con su ya habitual energía y locuras en el escenario, un sonido perfectamente cuidado e incluso dos fans que subieron al escenario con las características cabezas cuadradas con imágenes de ambos miembros que aparecen en el videoclip de Fire. Podemos decir que se resarcieron de esa cancelación del año pasado y demostraron que estamos hablando de una de las bandas con mejor directo del panorama actual. 















































































