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Rock The Sun 2026 – Dia 2: “Una noche de guitarras, actitud y nostalgia”
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La segunda jornada de Rock The Sun volvió a convertir La Carpa del Poble Espanyol en un refugio para los amantes del hard rock, el sleaze y los sonidos melódicos, pese al intenso calor de las primeras horas. Desde la solvencia de Lonely Fire hasta la actitud callejera de Jolly Joker, la tarde fue ganando intensidad con Chez Kane, Faster Pussycat y Treat, antes de desembocar en un cierre explosivo con Michael Monroe.

El festival abrió sus puertas a las 15:00 horas bajo una solana implacable y fue a las 16:00 cuando Lonely Fire asumió la tarea de inaugurar la jornada. Ante un aforo que todavía iba creciendo, la banda ofreció treinta minutos de hard rock clásico sustentado en guitarras melódicas, una base rítmica sólida y estribillos pensados para el directo. Su compenetración instrumental y la solvencia vocal permitieron que las primeras filas fueran entrando progresivamente en calor.

A las 17:00 llegó el turno de Jolly Joker, que elevó considerablemente la temperatura del recinto. Los valencianos desplegaron su habitual mezcla de sleaze y rock callejero, con guitarras punzantes, una actitud descarada y una base rítmica contundente. Sus treinta minutos de actuación fueron directos y sin concesiones, convirtiendo la pista en un hervidero y confirmando por qué siguen siendo una de las formaciones más efectivas del género en el panorama estatal.

La siguiente en subir al escenario fue Chez Kane, abanderada del AOR y el hard rock melódico de inspiración ochentera. Acompañada por una formación de gran nivel, la vocalista arrancó con “Too Late for Love” y “Love Tornado”, dejando desde el principio muestras de una voz potente y llena de matices. La sorpresa llegó con “Reckless” y “Bad Girl”, cuando la propia Chez se colgó una guitarra eléctrica blanca para participar en el ataque rítmico, algo que fue recibido con entusiasmo por las primeras filas.

Durante “Strip Me Down”, la cantante recorrió constantemente el escenario, interactuó con sus compañeros y llegó a rockear pegada al suelo, demostrando una gran entrega. “Tongue of Love” llevó el concierto hacia terrenos más ochenteros, con una sección rítmica de aire soft rock y teclados que acompañaron a unas guitarras que también protagonizaron varias poses y patadas voladoras perfectamente coordinadas.

Antes de los dos últimos temas, Chez presentó a los músicos que la acompañaban. En “Rocket on the Radio”, el guitarrista principal destacó con un solo que llevó al público a cantar el estribillo, mientras que “Powerzone” puso el cierre a una actuación en la que la vocalista volvió a demostrar su capacidad vocal y una notable presencia escénica.

Con el sol ya cayendo, el escenario quedó en manos de Faster Pussycat y del incombustible Taime Downe. La banda llevó a Barcelona el espíritu del Sunset Strip con un repertorio que arrancó con “Motorbike”, “Don’t Change That Song”, “Cathouse” y “Slip of the Tongue”. La voz rasgada de Downe y las guitarras afiladas marcaron desde el principio el carácter sucio y directo de la actuación.

El concierto también dejó espacio para material más reciente, como “Like a Ghost”, antes de alcanzar uno de sus momentos más celebrados con “House of Pain”. La balada provocó un coro multitudinario que contrastó con el tono más festivo de “You’re So Vain”, la versión del clásico de Carly Simon llevada al terreno del hard rock por los estadounidenses.

La recta final aceleró con “Where There’s a Whip There’s a Way”, “Bathroom Wall” y “Babylon”. Fue durante esta última cuando Faster Pussycat sorprendió enlazando un fragmento de “Ace of Spades” de Motörhead, provocando una de las mayores reacciones del público durante su actuación.

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Uno de los momentos más esperados de la jornada llegó con Treat, que afrontaba su gira de despedida después de cuatro décadas de trayectoria. Los suecos ofrecieron un repertorio centrado en los diferentes momentos de su carrera, con Robert Ernlund y el guitarrista Anders «Wikki» Wikström al frente de una formación que mantuvo un elevado nivel durante todo el concierto.

El inicio combinó “One Minute to Breathe” y “Papertiger” con “1985”, antes de pasar por “Skies of Mongolia” y “Rev It Up”. El público respondió especialmente durante “Home of the Brave”, uno de los grandes clásicos de la formación, y volvió a hacerlo con “Freudian Slip”, mientras Wikström encontraba espacio para lucirse con la guitarra.

La comunión con el público continuó en “We Own the Night”, con Ernlund animando a la pista a acompañar los coros. Después llegaron “Roar” y “Get You on the Run”, esta última con una colaboración sobre el escenario junto a The Üniverse y Jocke Berg. Treat encaró el tramo final con “Conspiracy”, antes de reservar para la despedida “World of Promises”, que convirtió La Carpa en un gran coro de rock melódico y puso el punto final a su actuación en Barcelona.

Como cierre de la segunda jornada apareció Michael Monroe, en su única cita en un festival español durante 2026. A sus más de seis décadas, el exlíder de Hanoi Rocks volvió a demostrar que sigue siendo uno de los frontman más activos del rock. Saltando entre los amplificadores, corriendo de un lado a otro y utilizando cada rincón del escenario, Monroe convirtió el concierto en una descarga constante de energía.

El repertorio arrancó con “Dead, Jail or Rock ‘n’ Roll”, “Old King’s Road” y “Motorvatin'”, antes de continuar con “Last Train to Tokyo”, “Rockin’ Horse” y “Black Cadillac”. También hubo espacio para “I Can’t Get It”, “Shinola”, “Nothin’s Alright”, recordando su etapa en Demolition 23, y “Hammersmith Palais”.

La sorpresa llegó con “Road to Ruin”, adelanto de su próximo disco de estudio, antes de que “Boulevard of Broken Dreams” aportara uno de los momentos más emotivos de la noche. Durante la canción, Monroe sacó una bandera de México del público y se la colocó sobre los hombros, manteniéndola durante toda la interpretación.

El componente visual también fue protagonista durante “Don’t You Ever Leave Me”. Monroe apareció vestido de rojo y negro, con un abanico blanco, antes de dirigirse al público con un «Barcelona City» que provocó una gran ovación. Los diferentes sombreros que fue utilizando durante el concierto terminaron de completar una imagen escénica tan reconocible como imprevisible.

La intensidad volvió a crecer con “Hallelujah”, antes de que Monroe sacara su saxofón y presentara a los asistentes a «su nuevo amigo». Después colocó la bandera mexicana sobre el parche del bombo y atacó una versión de “Up Around the Bend” de Creedence Clearwater Revival, transformando La Carpa en una auténtica fiesta.

El bis llevó el concierto al límite. Monroe se enrolló el cable del micrófono alrededor del cuello mientras se encaramaba a la estructura lateral del escenario durante “Ain’t Nothin’ To Do”, tributo a los Dead Boys. Después llegaron “Taxi Driver” y “I Wanna Be Loved”, poniendo punto final a más de noventa minutos de actuación.

Con las luces de La Carpa del Poble Espanyol encendidas y el público agotado tras la descarga de Michael Monroe, Rock The Sun cerró su segunda jornada con una sucesión de actuaciones que recorrió buena parte del espectro del hard rock, el AOR, el sleaze y el rock and roll. Una jornada marcada por la variedad y, sobre todo, por la contundencia de sus tres últimos conciertos.

 

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Rock The Sun 2026 – Dia 2: “Una noche de guitarras, actitud y nostalgia”
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La segunda jornada de Rock The Sun volvió a convertir La Carpa del Poble Espanyol en un refugio para los amantes del hard rock, el sleaze y los sonidos melódicos, pese al intenso calor de las primeras horas. Desde la solvencia de Lonely Fire hasta la actitud callejera de Jolly Joker, la tarde fue ganando intensidad con Chez Kane, Faster Pussycat y Treat, antes de desembocar en un cierre explosivo con Michael Monroe.

El festival abrió sus puertas a las 15:00 horas bajo una solana implacable y fue a las 16:00 cuando Lonely Fire asumió la tarea de inaugurar la jornada. Ante un aforo que todavía iba creciendo, la banda ofreció treinta minutos de hard rock clásico sustentado en guitarras melódicas, una base rítmica sólida y estribillos pensados para el directo. Su compenetración instrumental y la solvencia vocal permitieron que las primeras filas fueran entrando progresivamente en calor.

A las 17:00 llegó el turno de Jolly Joker, que elevó considerablemente la temperatura del recinto. Los valencianos desplegaron su habitual mezcla de sleaze y rock callejero, con guitarras punzantes, una actitud descarada y una base rítmica contundente. Sus treinta minutos de actuación fueron directos y sin concesiones, convirtiendo la pista en un hervidero y confirmando por qué siguen siendo una de las formaciones más efectivas del género en el panorama estatal.

La siguiente en subir al escenario fue Chez Kane, abanderada del AOR y el hard rock melódico de inspiración ochentera. Acompañada por una formación de gran nivel, la vocalista arrancó con “Too Late for Love” y “Love Tornado”, dejando desde el principio muestras de una voz potente y llena de matices. La sorpresa llegó con “Reckless” y “Bad Girl”, cuando la propia Chez se colgó una guitarra eléctrica blanca para participar en el ataque rítmico, algo que fue recibido con entusiasmo por las primeras filas.

Durante “Strip Me Down”, la cantante recorrió constantemente el escenario, interactuó con sus compañeros y llegó a rockear pegada al suelo, demostrando una gran entrega. “Tongue of Love” llevó el concierto hacia terrenos más ochenteros, con una sección rítmica de aire soft rock y teclados que acompañaron a unas guitarras que también protagonizaron varias poses y patadas voladoras perfectamente coordinadas.

Antes de los dos últimos temas, Chez presentó a los músicos que la acompañaban. En “Rocket on the Radio”, el guitarrista principal destacó con un solo que llevó al público a cantar el estribillo, mientras que “Powerzone” puso el cierre a una actuación en la que la vocalista volvió a demostrar su capacidad vocal y una notable presencia escénica.

Con el sol ya cayendo, el escenario quedó en manos de Faster Pussycat y del incombustible Taime Downe. La banda llevó a Barcelona el espíritu del Sunset Strip con un repertorio que arrancó con “Motorbike”, “Don’t Change That Song”, “Cathouse” y “Slip of the Tongue”. La voz rasgada de Downe y las guitarras afiladas marcaron desde el principio el carácter sucio y directo de la actuación.

El concierto también dejó espacio para material más reciente, como “Like a Ghost”, antes de alcanzar uno de sus momentos más celebrados con “House of Pain”. La balada provocó un coro multitudinario que contrastó con el tono más festivo de “You’re So Vain”, la versión del clásico de Carly Simon llevada al terreno del hard rock por los estadounidenses.

La recta final aceleró con “Where There’s a Whip There’s a Way”, “Bathroom Wall” y “Babylon”. Fue durante esta última cuando Faster Pussycat sorprendió enlazando un fragmento de “Ace of Spades” de Motörhead, provocando una de las mayores reacciones del público durante su actuación.

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El inicio combinó “One Minute to Breathe” y “Papertiger” con “1985”, antes de pasar por “Skies of Mongolia” y “Rev It Up”. El público respondió especialmente durante “Home of the Brave”, uno de los grandes clásicos de la formación, y volvió a hacerlo con “Freudian Slip”, mientras Wikström encontraba espacio para lucirse con la guitarra.

La comunión con el público continuó en “We Own the Night”, con Ernlund animando a la pista a acompañar los coros. Después llegaron “Roar” y “Get You on the Run”, esta última con una colaboración sobre el escenario junto a The Üniverse y Jocke Berg. Treat encaró el tramo final con “Conspiracy”, antes de reservar para la despedida “World of Promises”, que convirtió La Carpa en un gran coro de rock melódico y puso el punto final a su actuación en Barcelona.

Como cierre de la segunda jornada apareció Michael Monroe, en su única cita en un festival español durante 2026. A sus más de seis décadas, el exlíder de Hanoi Rocks volvió a demostrar que sigue siendo uno de los frontman más activos del rock. Saltando entre los amplificadores, corriendo de un lado a otro y utilizando cada rincón del escenario, Monroe convirtió el concierto en una descarga constante de energía.

El repertorio arrancó con “Dead, Jail or Rock ‘n’ Roll”, “Old King’s Road” y “Motorvatin'”, antes de continuar con “Last Train to Tokyo”, “Rockin’ Horse” y “Black Cadillac”. También hubo espacio para “I Can’t Get It”, “Shinola”, “Nothin’s Alright”, recordando su etapa en Demolition 23, y “Hammersmith Palais”.

La sorpresa llegó con “Road to Ruin”, adelanto de su próximo disco de estudio, antes de que “Boulevard of Broken Dreams” aportara uno de los momentos más emotivos de la noche. Durante la canción, Monroe sacó una bandera de México del público y se la colocó sobre los hombros, manteniéndola durante toda la interpretación.

El componente visual también fue protagonista durante “Don’t You Ever Leave Me”. Monroe apareció vestido de rojo y negro, con un abanico blanco, antes de dirigirse al público con un «Barcelona City» que provocó una gran ovación. Los diferentes sombreros que fue utilizando durante el concierto terminaron de completar una imagen escénica tan reconocible como imprevisible.

La intensidad volvió a crecer con “Hallelujah”, antes de que Monroe sacara su saxofón y presentara a los asistentes a «su nuevo amigo». Después colocó la bandera mexicana sobre el parche del bombo y atacó una versión de “Up Around the Bend” de Creedence Clearwater Revival, transformando La Carpa en una auténtica fiesta.

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