


Foto de Martin DarkSoul
Un tal 8 de abril de 2011, todo estaba arreglado para que Roy Khan se presentará por primera vez en Argentina. Lo iba a hacer junto con Kamelot, en el Teatro Flores. Un lugar bastante acogedor, para un grupo que llegaba en pleno auge, con una racha exitosa dentro del estudio y una alineación estelar. Todo estaba dado para que sea un debut glorioso y memorable.
Sin embargo, un pequeño giro del destino lo alteró todo. El vocalista dejó la banda. O mejor dicho, se apartó debido al agotamiento físico y mental que sufría. Las extensas giras de aquel entonces hicieron que el músico noruego se alejará de los escenarios por un largo tiempo, y por ende, de Kamelot.
El resto es historia más o menos conocida. Kamelot fusionó su fecha con la de Iron Maiden y terminaron debutando como teloneros de la doncella, con Fabio Lione a cargo de las voces. Luego contrataron al sueco Tommy Karevik, y desde entonces siguieron adelante con él.
Por su parte, Roy Khan estuvo alejando de la industria musical y disfrutando de la crianza de sus hijos. Pero había dejado de una deuda pendiente. Una que 15 años después, terminó por saldar. Y es que el pasado viernes 16 de octubre, el aclamado vocalista llegó al país en el marco de su “The Black Halo and Beyond”, para repasar aquellas canciones a las que puso voz con su ex banda. Y con las que miles de fanáticos crecieron escuchando. Una cita esperada por años, que al fin tuvo su lugar.
Pero la jornada no arrancó con Roy frente a los micrófonos. Sino que en su lugar, tuvo a los locales Virthual, haciéndose cargo de la apertura de la noche con su potente heavy power. Un estilo que se incrustó muy bien con la temática épica y melódica de la fecha. Y fue la entrada perfecta para lo que se venía.
Maestrick fueron los encargados de seguir decorando al Teatrito con más música. Un grupo brasilero de power progresivo y toques sinfónicos, que además de venir teloneando a Khan durante la gira, son los mismos que lo acompañan sobre el escenario durante sus shows. De modo su trabajo fue doble, ya que primero se presentaron bajo su nombre y luego junto con el cantante noruego. Una tarea capaz un poco ardua, pero que ya les puedo adelantar que supieron cumplir con creces.
En cuanto a su presentación, hay que resaltar que aprovecharon muy bien su tiempo para presentar su propuesta elegante pero oscura. Con una producción impecable. Y un estilo que de a ratos se asemejaba al de un Avantasia o los mismos Kamelot, y en otros, jugaba en las mismas ligas que unos Angra.
Con un set que no pasó de los 40 min el grupo se despidió con los aplausos de la gente. Y sin duda, la curiosidad de más de uno por ver que les depara en el futuro a este grupo proveniente de San Pablo.
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Con el show completamente sold out, y el Teatrito colmado de gente como nunca antes, se vivió una previa incómoda y apretada en la que el público fue buscando su propio hueco de convivencia entre el poco espacio que había para circular y respirar.
No obstante, los horarios programados se cumplieron al pie de la letra. Y con el escenario ya armado, Roy Khan salió junto con los integrantes de Maestrick. Como era de esperarse, una catarata de gritos y aplausos inundaron la sala. Lo que para muchos había sido un sueño inalcanzable durante años, finalmente se había vuelto realidad. El mismísimo Roy en persona. Ya sin su característico corte de pelo con el que millones lo conocimos. Pero listo para arremeter con todo a la nostalgia. Y para ello, el puntapié inicial lo marcó “When the Lights Are Down”. Una pieza que estalló con de todo. Y despertó la emoción y euforia de todos los presentes.
A partir de ahí, el show consistió en un viaje a las épocas doradas de Kamelot, En el que el cantante repasó sus mas grandes éxitos y la gente, se unió para cantarlos en conjunto. De esta forma, fueron cayendo clásicos como “Moonlight”, “Center Of The Universe”, “The Haunting (Somewhere In Time)”, “Karma”. Temas que Thomas Youngblood y su grupo ya han interpretado en sus pasos por el país. Pero que el público argentino jamás había tenido la oportunidad de escucharlos de mano de su vocalista original. Y en ese sentido, hay que decir que se sintió la cercanía del músico y compositor con estas piezas.
En primer lugar, habría que remarcar el sello de personalidad que le impregnó a estas composiciones con su canto. Porque no solo se trató de una actuación en la que dejó que su voz alcancé el brillo por medio de notas altas y gritos estremecedores, sino que a través de la teatralidad y la sensibilidad, logró cautivar a más de uno y demostrar que mantiene un ritmo y control intacto sobre el escenario.
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Y esto se vio aún más reflejado en los temas dónde hizo dupla con Zoe Marie Federoff, su compañera de voz a cargo de las partes femeninas. La vocalista con pasado en Craddle Of Filth y de fama actual por Catalyst Crime, tuvo una gran química con el noruego llena de tensión y complicidad de por medio. En dónde tanto las miradas, las sonrisas e incluso, los versos que se cantaban se sentían mucho más que solo una actuación. Real o no, la conexión estuvo. Y fue uno de los puntos altos.
Lo que quizás no resultó tan positivo, fue el nivel de sonido que tuvo Zoe durante la noche. Se la escuchaba bajo. Un tanto débil. Como si su voz, proviniera de un escenario oculto más atrás. Un ligero inconveniente que con todo el barullo de gente, quedó muy en evidencia. Pero por fuera de eso, el volumen de las guitarras y el resto de los músicos sonó en su justa medida.
De esta manera, el show se desenvolvió con suma naturalidad, con un total de 13 canciones y un repertorio, que dejó a media sala sin voz, de tanto cantar y gritar. El encore con “Ghost Opera” y “March of Mephisto”, marcó el punto de mayor de locura y fiesta, ante un Roy Khan que en ningún momento ocultó su alegría y sorpresa al ver tal nivel de efervescencia, por parte de sus fanáticos. Y se encargó de devolver esa euforia desatada, con intimidad y calidez.
Tras varios años de espera, finalmente los fans del cantante pudieron tener ese encuentro tan ansiado y deseado sobre el escenario, con él. Pero también, se puede decir que Roy Khan tuvo ese punto de unión con su fanaticada argentina, ya que el intercambio fue mutuo. Y cómo no, la promesa de una futura vuelta quedó abierta. Dado los resultados, será cuestión de tiempo para ver cuando se dará. Si más temprano o más tarde. Porque de ambas partes, el sí ya está dado.
Etiquetas: Heavy/Power Metal Melodico, Heavy/Power metal sinfónico, kamelot, Maestrick, roy khan, Virthual



Foto de Martin DarkSoul
Un tal 8 de abril de 2011, todo estaba arreglado para que Roy Khan se presentará por primera vez en Argentina. Lo iba a hacer junto con Kamelot, en el Teatro Flores. Un lugar bastante acogedor, para un grupo que llegaba en pleno auge, con una racha exitosa dentro del estudio y una alineación estelar. Todo estaba dado para que sea un debut glorioso y memorable.
Sin embargo, un pequeño giro del destino lo alteró todo. El vocalista dejó la banda. O mejor dicho, se apartó debido al agotamiento físico y mental que sufría. Las extensas giras de aquel entonces hicieron que el músico noruego se alejará de los escenarios por un largo tiempo, y por ende, de Kamelot.
El resto es historia más o menos conocida. Kamelot fusionó su fecha con la de Iron Maiden y terminaron debutando como teloneros de la doncella, con Fabio Lione a cargo de las voces. Luego contrataron al sueco Tommy Karevik, y desde entonces siguieron adelante con él.
Por su parte, Roy Khan estuvo alejando de la industria musical y disfrutando de la crianza de sus hijos. Pero había dejado de una deuda pendiente. Una que 15 años después, terminó por saldar. Y es que el pasado viernes 16 de octubre, el aclamado vocalista llegó al país en el marco de su “The Black Halo and Beyond”, para repasar aquellas canciones a las que puso voz con su ex banda. Y con las que miles de fanáticos crecieron escuchando. Una cita esperada por años, que al fin tuvo su lugar.
Pero la jornada no arrancó con Roy frente a los micrófonos. Sino que en su lugar, tuvo a los locales Virthual, haciéndose cargo de la apertura de la noche con su potente heavy power. Un estilo que se incrustó muy bien con la temática épica y melódica de la fecha. Y fue la entrada perfecta para lo que se venía.
Maestrick fueron los encargados de seguir decorando al Teatrito con más música. Un grupo brasilero de power progresivo y toques sinfónicos, que además de venir teloneando a Khan durante la gira, son los mismos que lo acompañan sobre el escenario durante sus shows. De modo su trabajo fue doble, ya que primero se presentaron bajo su nombre y luego junto con el cantante noruego. Una tarea capaz un poco ardua, pero que ya les puedo adelantar que supieron cumplir con creces.
En cuanto a su presentación, hay que resaltar que aprovecharon muy bien su tiempo para presentar su propuesta elegante pero oscura. Con una producción impecable. Y un estilo que de a ratos se asemejaba al de un Avantasia o los mismos Kamelot, y en otros, jugaba en las mismas ligas que unos Angra.
Con un set que no pasó de los 40 min el grupo se despidió con los aplausos de la gente. Y sin duda, la curiosidad de más de uno por ver que les depara en el futuro a este grupo proveniente de San Pablo.
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Con el show completamente sold out, y el Teatrito colmado de gente como nunca antes, se vivió una previa incómoda y apretada en la que el público fue buscando su propio hueco de convivencia entre el poco espacio que había para circular y respirar.
No obstante, los horarios programados se cumplieron al pie de la letra. Y con el escenario ya armado, Roy Khan salió junto con los integrantes de Maestrick. Como era de esperarse, una catarata de gritos y aplausos inundaron la sala. Lo que para muchos había sido un sueño inalcanzable durante años, finalmente se había vuelto realidad. El mismísimo Roy en persona. Ya sin su característico corte de pelo con el que millones lo conocimos. Pero listo para arremeter con todo a la nostalgia. Y para ello, el puntapié inicial lo marcó “When the Lights Are Down”. Una pieza que estalló con de todo. Y despertó la emoción y euforia de todos los presentes.
A partir de ahí, el show consistió en un viaje a las épocas doradas de Kamelot, En el que el cantante repasó sus mas grandes éxitos y la gente, se unió para cantarlos en conjunto. De esta forma, fueron cayendo clásicos como “Moonlight”, “Center Of The Universe”, “The Haunting (Somewhere In Time)”, “Karma”. Temas que Thomas Youngblood y su grupo ya han interpretado en sus pasos por el país. Pero que el público argentino jamás había tenido la oportunidad de escucharlos de mano de su vocalista original. Y en ese sentido, hay que decir que se sintió la cercanía del músico y compositor con estas piezas.
En primer lugar, habría que remarcar el sello de personalidad que le impregnó a estas composiciones con su canto. Porque no solo se trató de una actuación en la que dejó que su voz alcancé el brillo por medio de notas altas y gritos estremecedores, sino que a través de la teatralidad y la sensibilidad, logró cautivar a más de uno y demostrar que mantiene un ritmo y control intacto sobre el escenario.
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Y esto se vio aún más reflejado en los temas dónde hizo dupla con Zoe Marie Federoff, su compañera de voz a cargo de las partes femeninas. La vocalista con pasado en Craddle Of Filth y de fama actual por Catalyst Crime, tuvo una gran química con el noruego llena de tensión y complicidad de por medio. En dónde tanto las miradas, las sonrisas e incluso, los versos que se cantaban se sentían mucho más que solo una actuación. Real o no, la conexión estuvo. Y fue uno de los puntos altos.
Lo que quizás no resultó tan positivo, fue el nivel de sonido que tuvo Zoe durante la noche. Se la escuchaba bajo. Un tanto débil. Como si su voz, proviniera de un escenario oculto más atrás. Un ligero inconveniente que con todo el barullo de gente, quedó muy en evidencia. Pero por fuera de eso, el volumen de las guitarras y el resto de los músicos sonó en su justa medida.
De esta manera, el show se desenvolvió con suma naturalidad, con un total de 13 canciones y un repertorio, que dejó a media sala sin voz, de tanto cantar y gritar. El encore con “Ghost Opera” y “March of Mephisto”, marcó el punto de mayor de locura y fiesta, ante un Roy Khan que en ningún momento ocultó su alegría y sorpresa al ver tal nivel de efervescencia, por parte de sus fanáticos. Y se encargó de devolver esa euforia desatada, con intimidad y calidez.
Tras varios años de espera, finalmente los fans del cantante pudieron tener ese encuentro tan ansiado y deseado sobre el escenario, con él. Pero también, se puede decir que Roy Khan tuvo ese punto de unión con su fanaticada argentina, ya que el intercambio fue mutuo. Y cómo no, la promesa de una futura vuelta quedó abierta. Dado los resultados, será cuestión de tiempo para ver cuando se dará. Si más temprano o más tarde. Porque de ambas partes, el sí ya está dado.
Etiquetas: Heavy/Power Metal Melodico, Heavy/Power metal sinfónico, kamelot, Maestrick, roy khan, Virthual







